Chapter 52: Cap. 37

Cruzando por los pasillos de la mansión buscando a Darlen, Flora se topa con Caroline, éstas se cruzaron de miradas furibundas. ─ Hola, Staghorn ─ Caroline respondió con silencio. ─ Me temo que mis chicas trabajarán contigo de ahora en adelante ─ (silencio) ─ Su Majestad solicitó que mis chicas sean instruidas como sanadoras… ─ (silencio) ─ ¿Dónde puedo encontrar a la consejera Darlen? ─ Está con los comandantes de la guardia dando instrucciones ─ contesta Caroline con expresión inescrutable. ─ ¿Y dónde es eso? ─ En el vestíbulo principal ─ Flora se pone en marcha pasando a un lado de Caroline, ignorándola por completo. ─ Si es mentira lo de las legiones… ─ Puedes creer lo que quieras ─ Haré que te ejecuten ─ continuó ignorando la interrupción de Flora. Caroline prosigue su camino.

En la habitación, las chicas le enseñaban trucos nuevos a Adara, causándoles cierta envidia ya que la niña aprendía demasiado rápido, su adaptación era sorprendente, era obvio, era hija de una Eterna, y para rematar, una Nefilim. Tocan a la puerta, la niña tenía varios materos llenos de flores y estaba haciendo más retoños. Con mirada expectante presta atención al ver a una mujer hermosa vestida toda de negro pararse en el umbral de la habitación. Caroline escruta a cada una de las presentas, Jessica se acerca preguntando por Flora. ─ Está con la consejera Darlen. Tu debes ser Jessica ─ Si ─ No pensarán trabajar vestidas así ─ apuntó Caroline apoyando su peso en una pierna y con una mano en la cadera, señalando con un dedo despectivo mientras que con mirada inquisitiva recorría de arriba a abajo las vestimentas de las chicas. ─ Es lo que tenemos ─ aclara Ana. ─ Vengan conmigo ─ todas siguen a Caroline, pero cuando se percata de la presencia de la niña se detiene. ─ Tu no, tú te quedas ─ Yo voy ─ Eres muy niña ─ Yo voy ─ la niña se aferra de la mano de Jessica frunciendo el ceño y sus labios, demostrando con su mirada fija su determinación, Caroline suspira, al ver aquel rostro le recordó de alguna manera a su hermana Ashley. Su rostro se suaviza accediendo a la petición de Adara. ─ Síganme ─ Insta Caroline con un gesto de su meno.

Flora propone y discute sobre los posibles puntos de control poniéndola al tanto acerca de los acontecimientos vividos en su travesía, se ofreció en hacer un viaje de reconocimiento, pero Darlen le niega esa opción, ella comandaría y organizaría junto con Darlen las defensas del área colocando puntos de control a cierta distancia prudencial, tenían que planificar para el inicio del proyecto de Nuevo Éxodo. Ante todas esas aclaratorias, Flora no estuvo de acuerdo.

Aun en carretera de camino a Troya, después de haber compartido la ardua búsqueda de las llaves del auto con Youlin, Rosa hace una danza triunfal levantando las manos con llaves al aire y moviendo sus caderas como una loca al encontrarla debajo de unos troncos secos, haciendo que los seis compartieran autos. Las chicas con Youlin, y para mala suerte de Darién, le tocó con Sebas y José, o quizás fue viceversa la mala suerte, pero eso no quitó que, durante la búsqueda de las llaves, Youlin no llenara de insultos al Nefilim. Durante el viaje, Darién propone en pasar la noche en un motel al llegar a Bursa, luego proseguirían hasta Dardanelos, todos en acuerdo accedieron ante la idea, a partir de allí, las chicas se unieron en un cotilleo sin parar. ─ ¿Tienes otro poco? ─ pregunta Darién tendiendo la mano sobre su hombro hacia Sebas, éste le mira la mano de forma interrogante, sin embargo, él sabía perfectamente a que se refería Darién, resoplando con frustración accede de malagana en sacar otro rollito de hierba. ─ Se me están acabando, a ver si colaboras ─ ¿Qué mejor forma de colaborar que mantenerlos con vida? ─ contesta Darién con sonrisa socarrona lanzando una mirada por el retrovisor. ─ Ten, es el último ─ Darién agradece enarcando las cejas, Sebas le ofrece su encendedor, pero Darién rechaza el ofrecimiento amablemente, coloca un dedo sobre la punta y enciende la hierba. ─ ¡Wow!, ¿Cómo lo haces? ─ pregunta Sebas abriendo los ojos de par en par totalmente asombrado. ─ Es truco viejo ─ Darién le ofrece un poco a José para quitarle un poco la cara de amargado, a las pocas caladas ya eran amigos.

Tal como tenían previsto, llegaron a Bursa sin problemas, se hospedaron en un pequeño motel modesto en los límites de la ciudad, Youlin, por otra parte, se negaba a compartir habitación con ellos cinco, a pesar de lo amplio y acogedor con un piso enmoquetado, un baño con bañera y agua caliente, eran demasiados para una sola habitación y una sola cama, así que no tuvo más remedio que pedir otra habitación más. La cena transcurrió tranquilamente, discutieron los posibles lugares donde podrían comenzar a buscar al momento de llegar. Lanzando miradas disimuladas y fugaces, Renata nunca había visto a Darién tan sociable, hasta parecía una persona normal, inclusive, “amistoso”, y a veces hasta gracioso. Darién propone comenzar a buscar donde se encontraban los aposentos reales, Youlin descarta la posibilidad de comenzar allí, ya que fue uno de los primeros lugares donde se realizó una expedición hace mucho tiempo; en los aposentos y las cámaras mortuorias, pero viéndolo de otro punto de vista fue una buena opción a tomar en cuenta, serían unos buenos lugares para buscar indicios de una posible pista que se haya pasado por alto en las anteriores investigaciones, por lo tanto, Youlin exige profesionalmente que le contasen sobre la tumba de su reina.

Al principio todo fue un total enredo ya que comenzaron con la historia de Lenaya cuando era peluquera y le decían Harley, fue una total confusión y locura, pero Darién intercede contando la historia de Lenaya, una reina Eterna, nieta de Eva, siendo desposada por el primer Nefilim Einar, una historia donde una hermosa mujer de cabello negro, una reina, una guerrera y un rey de ojos plateados y de cabello negro, temible en combate, sus portes, con solo su caminar señorial demostraban poder absoluto. De sus escoltas, un guerrero del doble de alto que Aquiles hijo de Peleo, que lo opacaba en fuerza y en su estilo de luchar, lo superaba en un millón de hombres a uno, un pueblo que llegó a la ciudad de Troya con un gran ejército y una multitud tan grande que se perdía en el horizonte, la cual, el rey de Troya que ocupaba el trono en ese momento se atemorizó, ya que nunca había visto un ejército con tanta fuerza letal y un pueblo tan grande vagando por el desierto a la deriva, pero no habían venido a invadir, no querían guerra, solo iban de paso, pero en aquel momento, en una noche oscura y sin estrellas, sufrieron un ataque de seres y criaturas que nunca habían visto en sus vidas, criaturas que ni el hombre más aguerrido podría haber tenido el valor jamás en su vida enfrentar, esa noche, los soldados de aquella hermosa reina junto con su rey, lograron repeler aquellas criaturas, y esa misma noche la reina de aquel pueblo, pensando no solo en la seguridad de su gente, ordena a sus súbditos dispersarse, confundirse entre la gente cuando reinara el caos, nadie entendió el por qué, pero así lo hicieron. Junto a otra Eterna llamada Svelana, sellaron su cuerpo en una tumba, el sello solo podía ser roto por la misma Eterna quien la encerró, el paradero de la tumba se desconoce, solo se sabe que fue en Troya.

Incontables veces venían a buscar aquella tumba, pero no daban con ella, nunca la encontraron, la misma historia que le contó su padre en varias ocasiones, siempre terminando con el enigma o el acertijo de que: la estrella de acuario es donde mora el rey Ganímedes que desde su trono protege la última tumba Eterna, no a su izquierda, no a su derecha, sino en el centro de su ojo para no perderla de vista, es la misma historia que ahora le cuenta a Youlin, que por muy loco que sonaba aquel relato, había algo de fascinante en ello, tanto que al ver la expresión tan seria de Darién, quiso saber más, inclusive, casi hasta se lo creyó, sacó su libreta de apuntes y comenzó a tomar nota de todo aquello, posibles pistas para encontrar la tumba perdida de Lenaya.

Los amigos de Lenaya tampoco perdieron palabra alguna del relato de Darién, hasta le extrajeron unas lágrimas a Rosa y a Renata, ellas nunca se imaginaron a Harley pasar por tanto, tantas muertes vistas por una verdadera libertad, y después de tantos miles de años sigue luchando incansablemente, Youlin mira algo sorprendida como Rosa y Renata se limpiaban las lágrimas y sorbían por la nariz, José en cambio nunca se había sentido tan orgulloso de haber conocido a alguien como Harley, o quizás debería llamarla Lenaya, que es su verdadero nombre, José entendió por qué lo había rechazado, ella amaba a alguien más, ese alguien la cual él jamás podría ser. Sonríe disimuladamente. ─ Fui un tonto en pesar que podía… ─ José se reprende mentalmente, pero un comentario de Youlin lo trae a la realidad. ─ Así que la verdadera guerra de Troya no fue por Helena, sino por esta reina… ─ Youlin relee sus apuntes. ─ Lenaya ─ Si y no, Helena fue la excusa para iniciar la guerra y buscar a Lenaya, la idea era de mantener las cosas ocultas a los ojos de los mortales, ocultar el verdadero trasfondo de aquel conflicto; solo el rey de Troya sabía el verdadero origen de ella y del rey Einar, pero los griegos estaban aliados con demonios y ángeles de altos rangos y llegaron con sus legiones con la idea de ofrecerles el caballo a los troyanos ─ ¿Y dónde queda Aquiles? ─ (bufido) Ese idiota estaba enamorado de una aprendiz de una de las Eternas y nunca se dio cuenta de lo que pasaba en realidad, a pesar de que fue bendecido por una por así decirlo ─ contestaba Darién sin vacilar con su típica sonrisa irónica.

Esa misma noche, Youlin no durmió, en su mente bailaban aquellas palabras del acertijo, “la estrella de acuario es donde mora el rey Ganímedes que desde su trono protege la última tumba Eterna, no a su izquierda, no a su derecha, sino en el centro de su ojo para no perderla de vista”, Darién se mantuvo al igual despierto, solo para montar guardia mientras que los demás dormían, sin embargo, Renata tampoco pudo dormir muy bien, en su mente danzaba aquel relato de Lenaya, abre un ojo con mucho cuidado para descubrir a un Darién mirando por la ventana en silencio, muy quieto, reflexivo, ¿Qué estaría pasando en su mente en ese momento?, medio levanta la cabeza, verlo así tan callado y apacible era como ver la versión de alguien totalmente opuesto al Darién que ella conocía. ─ ¿No puedes dormir? ─ pregunta Darién mirando sobre su hombro con voz queda. ─ ¿Cómo te diste…? ─ ¿Cuenta?, tu respiración cambia cuando duermes a cuando estás despierta ─ contestó Darién volviendo a fijar su atención por la ventana.

Con mucho cuidado, Renata se levanta de la cama, se sirve un poco del sobrante de jugo que quedó y se para al lado de Darién para mirar, también, por la ventana para descubrir una noche estrellada y tranquila. ─ ¿No duermes? ─ Cuando estoy trabajando no ─ ¿Desde cuando eres un mercenario? ─ (suave resoplido) Desde que me fui de casa, tuve muchos desacuerdos con mi madre por el ideal de mi padre ─ ¿Y ahora? ─ (media sonrisa) Solo estoy cumpliendo con mi trabajo, una vez que termine mi contrato me iré ─ ¿Por qué no te quedas? ─ Simplemente no ─ contesta Darién sin siquiera mirar a Renata. Renata, con mucho cuidado coloca una mano sobre el brazo de Darién con mirada suplicante. ─ Puedes confiar en mí, cuéntame ─ ¿Qué ganaría con hablar?, el pasado no se cambia con hablar ─ Pero se puede mejorar un futuro ─ Mi futuro está sujeto a un contrato y a una paga, sin complicaciones como puedes ver ─ ¿No te arrepientes? ─ (suspiro profundo) ¿No te cansas? ─ Solo quiero saber, nada más ─ sus miradas se encontraron un par de segundos, por un instante Renata sintió perderse en los ojos azul-plata de Darién, ella quiso decir algo, pero Darién se le adelantó. ─ Eres la primera que no me juzga. Deberías descansar, es tarde y mañana nos espera un día algo intenso. Ve a dormir ─ insta amablemente en voz baja haciendo un gesto con su cabeza señalando hacia la cama donde descansaba el resto de sus amigos, caminando hacia la cama, Renata le dedicó una mirada antes de acostarse, Darién vuelve a concentrarse mirando en la ventana.

Otra reunión es convocada por Lenaya, quería saber los avances del proyecto, Darlen le reporta acerca de los nuevos puntos de control ubicados estratégicamente para recibir a su pueblo y acogerlos, gracias a la colaboración por parte de Flora habían recabado gran información, por parte de Caroline, las nuevas integrantes fueron asignadas para ser adiestradas como sanadoras, solo hubo unos pequeños contratiempos al llamar un poco la atención por sus formas de vestir, desde luego el asunto con las vestimentas había sido arreglado momentos después. ─ ¿Y qué hay de la niña? ─ pregunta Lenaya. ─ Caroline le dedica una mirada altiva a Flora. ─ La asignamos a una guardería especial ─ Flora pide la palabra. ─ Con su debido respeto su majestad, si me lo permite, quisiera seguir adiestrando a mis chicas ─ ¿Con que fin? ─ pregunta Lenaya prestando toda la atención en Flora. ─ Si quiere que tengan un gran rendimiento necesito enseñarles. Quisiera… enseñarles ─ Ya fueron asignadas a alguien para que les enseñe ─ Perdone la insistencia, su majestad, aun siento que tengo mucho que enseñarles a mis chicas ─ Estás en período de prueba Flora, no estás en posición de negociar, por ahora seguirás colaborando con Darlen sin cuestionar, me eres más útil con ella que con tus chicas ─ Pero… ─ Creo que fui clara, Flora ─ La niña ─ por un instante Lenaya contempló la idea con Adara. ─ ¿Qué puedes enseñarle a la niña? ─ Tengo el conocimiento de miles Eternas en mi ─ Eso lo sé ─ Puedo enseñarle más de lo que cree ─ Flora… ─ Lenaya se levanta de su asiento y con pasos lentos camina hacia ella. ─ Dime la verdad, ¿Por qué tu interés en ser maestra de estas chicas y la niña? ─ Quiero construir la orden. Su orden. Quiero ser su sacerdotisa, es lo único que pido, es el único propósito que tengo ─ contesta Flora mirando directamente a los ojos de Lenaya. ─ ¿A parte de cazar a los cazadores? ─ (segundos de silencio) Si me vuelvo su sacerdotisa, ya no tendré que cazar a nadie, me dedicaré completamente a enseñar a otras ─ Lenaya entrecerró la vista en Flora, en su mirar no había desafío alguno, solo ganas de servirle a su reina. ─ Déjame considerarlo y luego te daré una respuesta, ¿Te parece? ─ Con eso me es suficiente, con permiso ─ No he dicho que te puedes retirar, aún tengo trabajo para ustedes ─ Sofía y Wyatt informan sobre los avances a pasos agigantados del proyecto, Lenaya sonríe complacida. ─ Ahora quiero que tú, Darlen ─ ¿Mi Señora? ─ Encárgate con Sofía y Flora en colocar a tu gente en puertos y aeropuertos, es imperativo recoger a los que vengan de fuera y sean escoltados, que lleguen sanos y salvos ─ Delo por hecho su majestad ─ Wyatt ─ ¿Mi Señora? ─ Vaya haciendo los preparativos, ya sabes cuales son los procedimientos ─ Como ordene ─ El camino de regreso será más difícil, y si no jugamos bien las cartas, será lamentable. Caroline tu vendrás conmigo ─ ¿Para dónde? ─ Solo cállate y sígueme ─ Okay ─ Por ahora es todo, pueden retirarse, cualquier cosa o evento inesperado se les agradece comunicarlo al instante. No quiero sorpresas ─ todos asienten al unísono. Saliendo del salón, Darlen le pregunta a Lenaya si ha habido señal de su hermano, Lenaya niega en no tener conocimiento de los progresos de Darién, Darlen asiente conforme y resignada por la información, hace una reverencia y se enfila a la salida.

Cinco y media de la mañana, tocan a la puerta del cuarto de Youlin. ─ Voy ─ Youlin salía del baño relajada después de haberse dado una ducha de agua caliente, solo eso la pudo reconfortar al no haber podido dormir en toda la noche pensando y rondando su mente en la historia y el acertijo de Lenaya. Vuelven a tocar. ─ Un momento ─ vuelven a tocar con más insistencia. Soltando improperios en voz baja, abre la puerta preparada para insultar a quien llamaba tanto, se paraliza en pánico al sentir una mano enguantada tapar su boca, un siseo le indica guardar silencio, Darién mira a un lado luego al otro, y hace señas con la cabeza para que Sebas, Rosa, Renata y José avanzaran hasta los vehículos en silencio, con mucho cuidado Darién quita la mano de la boca de Youlin, ella temblaba tanto que Darién no supo si era por frío o por miedo.

Youlin, aun con la cara en blanco, el pánico reflejado en sus ojos y en su piel, Darién le indica en vestirse rápido y en silencio, vuelve a mirar a un lado, frunce el ceño y cierra la puerta con un ligero clic recordándole mantener el silencio. Sin perder tiempo, y gracias al cielo que no desempacó nada, además, no tenía mucha ropa encima para un viaje tan largo, se viste como un rayo y se detiene en seco al notar una sombra por la ventana que se mueve con ligereza sin hacer el menor ruido, ¡mierda!, ¡mierda!, ¡mierda!, con su mano temblorosa la va extendiendo hacia el pomo poco a poco conforme se va acercando a la puerta, traga saliva fuertemente y una voz le susurra detrás de la puerta. ─ Soy Darién, es seguro ─ Youlin da un ligero respingo al oír el susurro, suspira aliviada.

Corriendo toma su maletín y abre la puerta en un santiamén, Darién la sujeta por el codo llevándola a zancadas rápidas hacia el estacionamiento mirando a todas direcciones con pistola en mano, Youlin pudo notar el inusual vacío y silencio que rodeaba el motel, ¿Dónde se habían ido todos? ─ ¿Dónde…? ─ Darién le interrumpe siseando para que guardase silencio, todos abordan sus autos, todos menos Darién, éste les indica que apenas pongan sus autos en marcha, aceleren a fondo. ─ ¿Tu no vendrás? ─ pregunta Renata preocupada, asomando la cabeza por la ventana ─ Yo los alcanzo ─ contesta Darién en voz baja dándole la espalda.

Apretando los puños, Darién convoca su armadura, Youlin queda boquiabierta al ver tal espectáculo que se lo olvidó intrigas, dudas y todo lo demás, ahora si realmente se había cagado de miedo, en su espalda aparecen dos espadas, que para los ojos de la arqueóloga parecían antiquísimas y de fino ornamentado, las desenfunda, mira sobre su hombro y asiente para dar señal para que se largasen. En ese momento, el ruido de los motores hizo eco alborotando aquella trampa mortal; bramidos de bestias brotaron del motel, rompiendo puertas, paredes y ventanas, volviendo todo astillas y yeso, más motivación para Youlin no pudo haber sido para acelerar a todo lo que daba el motor del pequeño Renault fiesta, las chicas gritaron en desespero, Sebas motiva a José en acelerar, éste no se lo pensó dos veces, Renata mirando por el cristal trasero del auto pudo ver a Darién con preocupación. Con espadas en mano se abalanza hacia la pelea, aunque notó algo raro en la expresión de Darién, ¿acaso estaba sonriendo?

Nunca supieron que tanto habían corrido o que límites de velocidad quebrantaron, lo único que tenían en sus mentes era estar lo más lejos posible de allí, debido al miedo de lo que dejaron atrás no vieron la patrulla que yacía oculta detrás de un anuncio, ésta comienza a seguirlos con la sirena activada, José maldice por lo bajo golpeando el volante, Sebas le recomienda detenerse, en cambio las chicas le pedían todo lo contrario, haciendo caso omiso a las chicas, José orilla el auto, Youlin sigue de largo, los policías informan del otro auto en fuga, el oficial se acerca por el lado del conductor y José baja el cristal. ─ Buenos días, papeles por favor y salgan del auto ─ el oficial habló con un inglés fluido, José y las chicas quedaron con sus caras en blanco, por suerte, Sebas le entendió, y con el mismo ingles fluido contesta, las chicas y José se sorprenden ya que nunca lo habían visto hablar de esa manera, más trataron de disimular el asombro lo mejor que pudieron.

Otra patrulla persigue a Youlin obligándola a detenerse. Logrado el cometido, el oficial se acerca para realizar su trabajo de rutina, pero al ver el pánico reflejado en ella, le pide hablando en ingles bajarse del vehículo y que se calme. ─ Perdón no le entiendo ─ contesta Youlin tartamudeando por el miedo con un inglés estropeado. ─ ¿Habla español? ─ Pregunta Youlin en el mismo ingles lastimoso, el oficial suspira y le hace señas de bajarse del vehículo, con su mano temblorosa, Youlin abre la portezuela, se baja. ─ Papeles ─ insta el oficial en inglés, Youlin medita sobre lo solicitado hasta que entendió, revisa en la guantera y saca los documentos, cuando el oficial toma los papeles, éste comienza a dar espasmos rápidos y exagerados, dejando la mirada en blanco, sus dientes castañeando, Youlin solo podía mirar con miedo y desconcierto al oficial, le preguntaba si estaba bien, pero el oficial solo se estremecía con aquellos extraños espasmos, inesperadamente se detiene, sus ojos ya no eran nada humanos. Sin decir una palabra le propina una fuerte cachetada con el dorso de la mano mandándole a volar sus lentes y a ella, le sujeta por el cabello y azota su cabeza contra el capó del auto, ésta aturdida cae al suelo, trata de arrastrarse totalmente desorientada, el oficial poseído se acerca y la toma por el cabello prácticamente por la raíz, Youlin grita de dolor con los dientes apretados, pero aquel agarre se afloja al oírse un crack, el cuerpo del oficial sale volando por los aires cayendo al otro lado del auto. ─ ¿Estás bien? ─ Youlin podía escuchar la voz de alguien familiar, pero el aturdimiento y el miedo no le dejaban concentrarse para nada, su cuerpo solo podía tiritar ante el pánico y el dolor causado por el momento. Youlin respinga al sentir unas manos que tocaron ligeramente sus hombros. ─ ¿Puedes levantarte? ─ parecía ser la voz de Darién, buscó a tientas por el suelo con manos temblorosas, enseguida Darién entendió lo que buscaba, rápidamente encuentra sus lentes a pocos pasos de ella un tanto estropeados y se los coloca con mucho cuidado. ─ ¿Te puedes levantar? ─ genial tenían un cristal roto.

Con su corazón ya un poco más calmado al igual que su respiración, Youlin mira de reojo y asiente con su cabello hecho una maraña, pero su cuerpo aun temblaba involuntariamente. ─ ¿Dónde están los demás? ─ Los están escoltando de regreso a Bursa. Sube. Hay que rescatarlos ─ Darién la ayuda a ponerse de pie sujetándola delicadamente por la muñeca y el codo. ─ Gracias ─ No hay tiempo que perder ─ Youlin abre la puerta del copiloto y se percata del cuerpo del oficial con la cabeza en un ángulo imposible, Youlin se frota su cuello inconscientemente. ─ Sube ─ insta Darién, la arqueóloga reacciona y sube rápidamente al auto, Darién da vuelta en U y acelera rechinando los neumáticos en el asfalto.

─ Y… ¿Por qué simplemente no los esperamos a que pasen por aquí? ─ Porque estamos muy lejos de estar de camino a Bursa, por eso ─ algo le inquietaba a Darién, ¿Cómo los cazadores y rastreadores pudieron encontrarlo tan rápido?, sobre todo, ¿Cómo supieron sobre el contrato con Lenaya?, ¿Cómo sabían que estarían en Turquía?, se suponía que éste viaje sería solo un viaje de recogida y entrega, sin embargo, le daba crédito a la situación, sería un total desperdicio si no hubiera algo que matar.

Una vez más centrada, Youlin pudo ver que Darién ya no portaba su armadura, solo raspones y jirones en su abrigo y algunos arañazos que sanaban rápidamente. ─ ¿Pero cómo…? ─ No debería sorprendente dulzura, sabes lo que soy ─ contesta Darién girando el volante tomando la intersección con la carretera con destino a Bursa, Youlin parpadea espabilando. ─ Eres un Nefilim, ¡por Dios!... ─ ¡Eh!, no metas a Dios en esto, Él no tiene nada que ver conmigo, ¿De acuerdo? ─ ¡Eres un Nefilim!, ¡eres un Nefilim!, ¡eres un Nefilim!, ¡son reales!, ¡por Dios, eres real! ─ decía la arqueóloga entre jadeos de asombro con una risa casi histérica pasándose los dedos por su cabello enmarañado. ─ ¡Felicidades!, por fin te diste cuenta, ahora concéntrate ─ ¿Sabes lo que significa?, seré famosa. Serás famoso. Seremos, quise decir ─ Youlin tenía cierto resplandor en el rostro, viendo las cosas que le pasarían con prístina claridad, ruedas de prensa, giras por todo el mundo mostrando su espécimen vivo, un Nefilim real y vivo, ¡vivo!; de pronto Darién le corta su ensoñación de un tirón. ─ Te dirán que estás loca ─ ¿Por qué?, te tengo aquí conmigo, ¿Qué mejor prueba que tú? ─ Podría desaparecer y nadie se daría cuenta, eso te incluye ─ la mente de Youlin volvió a viajar a un lugar donde reuniría a toda la prensa del mundo para destapar una caja de cristal vacía. ─ Y aquí, señores, está el Nefilim ─ los más reconocidos científicos se frotaban las sienes, se acomodaban sus sacos con frustración y molestia, otros veían con arrogancia o asombro aquella caja de cristal vacía. ─ Nos hizo venir para mostrarnos una caja vacía ─ ¡Se los juro, estaba aquí! ─ toda la prensa mundial fotografiando el mayor ridículo y vergüenza de su vida. ─ ¡¿Me harías eso?! ─ Escucha cariño, te lo pondré simple, no soy un circo para entretener a nadie ─ Pero, pero es un logro científico asombroso, un descubrimiento increíble, podríamos explicar las preguntas que aún nos están matando por contestar, podríamos entender… ─ No hay nada que entender, cariño, los seres humanos no tienen un propósito, solo los que ellos se fijen, los crearon para ser esclavos de los “Dioses”, y adorarlos, nada más, un experimento fallido, la cual “Dios” y el “Diablo”, quieren como mascotas. Jugando con ustedes y sus mentes, una guerra la cual le dan la potestad de elegir, no se rigen por armas, se rigen por estrategias mentales y espirituales, esa es la mayor guerra y la más peligrosa de todas que ha habido en la historia, ¿La tienen al frente y no la ven?, (resoplido) ─ Quieres decir que, nosotros somos sus armas… y a su vez… ─ Ellos están sentados bien cómodos con sus culos gordos en sus tronos, discutiendo como dos hermanos pequeños por unas mascotas, mirándonos como nos matamos por ellos, si un bando elige al contrario, estos mandan sus hordas y legiones para eliminarlos o convencerlos de lo contrario, uno quiere que lo adoren porque le da la gana que lo adoren, el otro quiere ganarse la adoración a través del conocimiento ─ ¿Y tú de qué lado estás? ─ Del que me pague mejor ─ ¿Eres un… un… un sicario? ─ pregunta Youlin horrorizada. ─ Sicario, matón, mercenario, una puta asesina, llámame como te dé la gana, así me gano la vida, hago lo que quiero y nadie me dice como vivirla, sin reglas, solo con las mías y sin rendirle fidelidad a nadie ─ Eres un maldito egoísta y despreciable… ─ Cariño, se más original, ¿Quieres?, y en vez de estar ofendiéndome abre bien los ojos para encontrarlos ─ Y… (carraspeo) ¿Por qué me rescataste en vez de a ellos?, total, creo que ellos son parte de tu trabajo ─ En mi oficio no permito que inocentes se mezclen con mi trabajo, y tu ya estarías muerta si los rescato a ellos primero, además, a ellos los necesitan vivos ─ ¿Para? ─ ¿Qué sé yo?, negociar, buscar la tumba de la Evana, no sé ni me interesa, pero si a ellos les pasa algo no me pagan, ellos son mi garantía de hacer bien el trabajo, así que calla y abre bien los ojos ─ Youlin entendió que ese fue el punto y final de la discusión por parte de Darién, y ella tampoco tenía muchas ganas de discutir con alguien como él, alguien que mata por dinero no era alguien merecedor de gastar su saliva, así que se enfocó en buscar un vehículo de la policía en silencio.