Chapter 40: XL

Sistema Carixis

Tras una semana de viaje, la nave presidencial (un enorme acorazado) llegó hasta la órbita de Carixis rodeada de una tropa entera de 200 naves afiliadas. Finalmente, cuando Rupert llegó a Carixis 2, viajó de inmediato al Instituto Científico. Allí contempló a Kerozt, un reptil brakionés de unos dos metros, fornido y de aspecto tosco que era un soldado guerrero afiliado en su universo, y que aquí era un sofisticado científico. Kerozt saludó a Rupert cordialmente, y a pesar del acento gutural que sus afilados colmillos le provocaban, tenía un léxico culto y refinado.

Rupert contó en la oficina de Kerozt todo sobre los universos paralelos.

—Le creo —dijo Kerozt.

—¿Así tan fácilmente?

—He estado estudiando el fenómeno de los universos paralelos largo tiempo. Estoy convencido que el viaje es posible.

—¿Hay forma en que pueda ayudarme? ¿Alguna forma de controlar el viaje? ¿O de devolverme a mi universo de origen?

—No se me ocurre ninguna. Es un fenómeno aparentemente esporádico.

—¿Por qué a veces tardó más tiempo en un universo que en otro?

—Probablemente su mente tarda más en ser rechazada en aquellos universos con partículas cuánticas similares. Es algo así como los tipos de sangre.

—¿Qué consecuencias puede haber? Es decir, esta situación tiene que terminar de alguna manera.

—Desde que el Dr. Corrado realizó el primer viaje, las mentes que desplazó fueron dispersadas, como la de él, a través del Multiverso. Si lo viéramos como una enfermedad, la mente del Dr. Corrado dispersa otra mente, y esta a su vez comienza hacer lo mismo con nuevas mentes de forma contagiosa. Es decir, este fenómeno se propaga como una epidemia cuántica y la cantidad de mentes trasladantes se multiplica exponencialmente. Eventualmente, todos los Corrados del Multiverso estarán en la misma situación.

—¿Qué puede pasar entonces?

—Hay muchas posibilidades. Una es que una vez que todos los Corrados estén contagiados, las mentes comenzarán a ordenarse gradualmente. Pero si suponemos que hay millones de Corrados, tardaría demasiado tiempo. Otra posibilidad es que el proceso no termine nunca y sus mentes prosigan intercambiándose hasta que todos los Corrados mueran.

—Eso no es muy alentador.

—Hay todavía peores posibilidades. Otra es que todas las mentes Corrados se fusionen en una sola en un eventual momento, consolidándose como una única mente Corrado multiversal. O bien, en el peor de los casos, que esta anomalía en el orden cósmico degenere provocando fisuras en el Multiverso que eventualmente lleven a la destrucción del mismo.

—¿Es eso posible?

—¿Quién sabe? Nadie sabe realmente como funciona el Multiverso. Bueno, al menos nadie en este universo particular ni en ninguno que conozcamos. Comenzaré una serie de experimentos para ver si podemos aprender más al respecto.

Rupert tuvo dolores de cabeza pero los suprimió con analgésicos evitando así el viajar.

Después de varios días de investigación, durante los cuales Rupert se limitó a actividades presidenciales protocolarias, pasar el tiempo con su “esposa” Jadi y averiguar las diferencias entre ese universo y el suyo, Rupert regresó al Instituto a hablar con Kerozt.

—Es interesante —le comentó Rupert— los maktubianos nunca se extinguieron aquí. Contactaron a los humanos en 1967 y desde entonces han tenido relaciones normales. Y dos guerras entre la Tierra y Marte (o Maktub).

—Después de extensas investigaciones —dijo Kerozt— he determinado una serie de elementos que le pueden ser de utilidad. Es posible que, por naturaleza, su mente intenta retornar a su universo de origen. Pero no tiene forma de hacerlo porque el viaje es al azar, hasta donde sabemos. Ya que su mente produce partículas cuánticas anómalas en este universo, es posible que el viaje pueda ser controlado si lograra averiguar como hizo el Dr. Corrado para programar un agujero de gusano artificial.

>>Lo más preocupante es el factor de anomalías multiversales. Carixis ha sido siempre un lugar donde extrañas reacciones de partículas se dan, por lo que siempre se le ha creído que es un lugar repleto de pasajes interdimensionales. Pero desde su llegada acá, estas reacciones de partículas anormales se han incrementado. Lo mismo se registra en agujeros negros cercanos. ¿Ha escuchado hablar de los agujeros blancos?

—Sí. Se supone que los agujeros negros absorben infinitamente materia y partículas del rededor. De allí que incluso absorben la luz. Sin embargo, violan las dos primeras leyes de la termodinámica, ya que es imposible que absorban materia y energía sin tener donde expulsarla luego. Se cree entonces que un agujero negro absorbe materia y energía, la traslada por un agujero de gusano, y la expulsa por un agujero blanco.

—En todo caso, los agujeros blancos, de ser desembocaduras de agujeros negros, son pasajes interdimensionales. Hemos descubierto un comportamiento inusual en los agujeros blancos observados que están cercanos. Algunos científicos creen que los agujeros negros y blancos realmente son pasajes entre universos.

—Pero no hay forma de trasladar materia por un agujero negro. Ni información. Al menos que se sepa. Los agujeros negros destruyen todo lo que absorben.

—Tal vez. Pero talvez las mentes están constituidas por partículas subatómicas que pueden ser trasladadas a través de agujeros negros. Si sus mentes efectivamente están dispersándose por todo el Multiverso, podrían provocar una reacción en cadena activando todos los agujeros blancos de forma similar a volcanes en erupción. Lo cual destruiría el Multiverso. O al menos, una buena cantidad de universos.

—Pero eso no es posible.

—¿Cómo lo sabe? Entre tantos universos paralelos, ¿no habrán algunos que se destruyen por alguna razón? ¿Cómo sabemos que no desaparecen miles de universos por día? No podemos saberlo.

—Dr. Kerozt, necesito una solución.

—A como yo lo veo, hay dos posibles soluciones. Una es que se mantenga aquí, por el resto de su vida o hasta que descubramos una forma de enviarlo a su universo natal, conteniendo el rechazo cuántico con analgésicos. El problema es que la efectividad de los medicamentos puede perderse conforme el tiempo pase. Pero al menos este es un universo feliz para usted; donde es presidente de la Afiliación.

>>La otra opción sería que usted viaje de nuevo y espere que en futuros universos hayan científicos más inteligentes que yo, que le puedan dar una solución mejor. El riesgo, por supuesto, es incalculable.

—Creo que lo mejor es quedarme aquí por el tiempo que sea posible...

Rupert se interrumpió cuando el retumbar de bombardeos estremeció el edificio. Las ventanas de la oficina se quebraron y una pared se rajó.

—¡Los cártagiks! ¡Están atacando! —gritó desesperada una mujer en el Instituto. Rupert y Kerozt salieron de la oficina y pronto, los militares guardaespaldas de Rupert acudieron en su ayuda.

En cuanto salieron del edificio se toparon con una lluvia de disparos láser por parte de enfurecidos soldados cártagik. Las naves cártagik destrozaban los edificios con sus bombardeos de plasma. Uno de los disparos láser del enemigo asesinó a Kerozt fulminándolo de inmediato. A pesar de los esfuerzos de los guardaespaldas de llevar a Rupert sano y salvo hasta una nave militar, los reiterativos disparos lo impidieron. No les quedó más opción que correr por la calle hasta llegar al parque central.

Las fuerzas afiliadas contraatacaron como pudieron, pero pronto fue patente que los cártagiks habían ganado la contienda. En medio de edificios incendiados, vestigios de naves destruidas, y una población mayormente civil, repleta de niños y mujeres asustados que había sido tomada prisionera, Rupert fue encontrado por los cártagiks y arrastrado hasta donde los soldados cártagiks agrupaban a la multitud prisionera.

Los soldados cártagiks eran en su totalidad hombres. Todos vestidos con los típicos hábitos monacales grises pero encañonando con rifles láser de alto calibre.

—Queridos hermanos —dijo un cártagik que Rupert reconoció como Lem, su ex suegro en su universo natal. Hablaba frente a una enorme multitud de hombres, mujeres y niños afiliados con rostros asustados. —Hoy ha sido un día glorioso para ustedes. Hoy el Único les ha abierto la oportunidad de Reconocerlo como su Señor y Salvador. Hoy podrán escoger entre seguir siendo infieles equivocados adoradores de ídolos y de los Abismales, o convertirse en seguidores de la doctrina del Único. Bienaventurados son por esta oportunidad dorada. Aquellos de ustedes que no reconozcan al Único como su verdadero Dios ni se comprometan a seguir su doctrina, serán ejecutados y enviados de regreso al Abismo Eterno donde mora el Orm Infernal. Rindamos gloria al Señor Único nuestro Dios, y a Su Santidad el arzobispo Zum, máximo prelado de la Congregación Cártagik.

—¡Amén! —dijeron los soldados cártagiks.

Rupert recordó que Zum era, en su universo, el líder de los ultra—ortodoxos nacionalistas cártagiks que habían tomado el poder en Cártagik y sacado éste planeta de la Afiliación. Y tembló ante la posibilidad de que un futuro similar le esperara a su universo.

—Comenzaremos por mostrar a su máximo líder —dijo Lem señalando a los soldados para que trajeran a Rupert a rastras— convirtiéndose o muriendo.

—El Gobierno Central de la Afiliación no se quedará incólume ante esto —dijo Rupert.

—Ahora que Cártagik —comenzó a decir Lem— ha tomado el control de todo Carixis (como debe ser, pues es nuestra tierra santa), el Gobierno Central está aterrado. ¿Quiere ver las noticias? —dijo y accionó un holograma que mostraba a Ushuk Lang pronunciando un discurso por holotelevisión.

—Conciudadanos —decía— ahora que he tomado el poder, me comprometo a luchar más fuertemente contra la amenaza cártagik. Hemos perdido Carixis, hemos perdido una batalla, y lo más doloroso, hemos perdido a nuestro amado presidente, Rupert Corrado. Pero ahora me encargaré de guiar los destinos de la Afiliación hacia una victoria definitiva contra los cártagik fundamentalistas...

—Parece que lo han derrocado, Señor Presidente, —dijo Lem con sorna— ¿o debo decir, ex presidente? ¿Se convertirá?

—Sí, sí me convertiré —dijo Rupert ante la desalentadora noticia.

—¡Excelente! ¿Y su esposa? —dijo señalando hacia Jadi quien era retenida por dos soldados cártagiks.

—Jadi, conviértete —le sugirió Rupert— es mejor vivir. No quiero que te pase lo que a Kriggs.

—¡Nunca! —chilló enfurecida intentando soltarse.

—¡Entonces mátenla! —ordenó Lem. Uno de los soldados extrajo una pistola láser y sin mediar más, le disparó en la cabeza.

—¡NOOOO! —gritó Rupert justo cuando un punzón en la cabeza le anuncio su inminente salida de este universo.

Instituto Científico de Carixis (Universo 020)

Fecha desconocida

Rupert despertó sobre un escritorio durante una soleada tarde. Reconoció la oficina como la del director del Instituto Científico.

—Doctor Corrado —dijo Nam entrando a la oficina— ¿Es usted?

Rupert notó sus manos de piel escamosa y sus dedos de uñas afiladas. Se tocó el rostro y era idéntico. Aunque vestía un traje de humano normal, su cabeza carecía de cabello y tenía una cresta en su lugar. Se miró a un espejo cercano notando su aspecto reptil.

—Soy... soy un lagarto... —se dijo a si mismo.

—Veo por su reacción que no es usted.

—Hola Nam. Si es que te llamas Nam.

—Si, me llamo Nam. Dra. Nam. La subdirectora del Instituto.

—Deduzco que sabes que me sucede.

—Por supuesto. Su mente proviene de otro universo.

—No me diga que este es el famoso Dr. Corrado que inicio este problema.

—Así es.

—¿Por qué soy un reptil?

—Porque en este universo los humanos evolucionaron de enormes reptiles. La Tierra está repleta de esas criaturas gigantescas.

—Dinosaurios. Los dinosaurios no se extinguieron en este universo. Asombroso. ¿Puede ayudarme?

—Aún no descubrimos como. Sólo yo y un limitado sector del personal científico lo sabe. Si su superior, el ministro Curshok se entera de esto, le irá muy mal al Dr. Corrado. Curshok es el ministro de Ciencia de la Confederación Democrática de Planetas. El ministro lo odia y siempre lo maltrata. Pero ya que el Doctor no tiene familia ni amigos cercanos, nadie ha descubierto la realidad fuera de estas paredes.

—Pues buen problema me causó el Dr. Corrado. ¿Cómo comenzó todo?

—Venga. Le mostraré. —Nam llevó a Rupert hasta un laboratorio donde una enorme esfera oscura flotaba en el centro de una bóveda de plástico repleta de monitores y artefactos electrónicos.

—¿Qué es?

—Un universo. Replicamos en el laboratorio las condiciones que crearon al universo. Es un universo en miniatura.

—¿Y está habitado?

—Nuestros sensores han descubierto formas de vida microscópicas. Bueno, para los sensores son microscópicas pero no sabemos si su tamaño dentro del universo es grande, mediano o pequeña con respecto al todo. En cuanto a si tienen mentes racionales o tecnología, no lo sabemos.

—Fascinante. En mi universo tenemos tecnología de miniaturización que nos permite reducir naves a tamaños microscópicos con médicos dentro para que realicen operaciones quirúrgicas. ¿No tienen esa tecnología acá como para viajar dentro de ese universo y explorarlo?

—Sí tenemos tecnología de miniaturización como la suya. Pero no podemos hacer tan pequeña una nave. Tome en cuenta que, a escala, un planeta dentro de éste universo artificial es como del tamaño de un átomo.

—Te hace pensar, ¿no?

—¿Qué?

—Que tal si nuestro Multiverso es solamente el experimento de alguien.

—Curshok ordenó destruirlo. Pero el Doctor se opuso.

—No me extraña. No me gustaría destruir un universo entero. Piensa en el karma negativo que acarrearía.

—A raíz de este experimento, y de la investigación de los agujeros de gusano, agujeros negros y blancos, y la mecánica cuántica más heterodoxa, descubrimos lo que llamamos el Vórtice. —En otra parte del laboratorio se encontraba una extraña máquina con una silla en el centro. La máquina se asemejaba a una esfera repleta de aditamentos mecánicos, radares, consolas y cables en el interior. La silla estaba conectada a un casco metálico también lleno de piezas mecánicas. —El viajero interuniversal se coloca sobre la silla y se le coloca el casco en la cabeza. Producimos un agujero de gusano artificial como el usado para viajar por el espacio, pero este en particular es pequeño y de una frecuencia diferente. El agujero transuniversal, o Vórtice, como lo llamó el Dr. Corrado, transmite una mente hacia otro universo.

—Interesante. ¿Hay forma de controlar el universo al que se va?

—No.

—¿Hay forma de solucionar este embrollo que ustedes han causado y que amenaza con destruir el Multiverso?

—No lo sé. Permítame hacerle una entrevista. He estado recopilando información sobre otros universos lo cual es sumamente interesante.

Después de contestar a todas las preguntas de la Dra. Nam, Rupert le consultó también.

—Entonces los maktubianos se extinguieron totalmente en este universo.

—Hasta donde sabemos, sí.

—Y el principal aliado de la Confederación es el Imperio Xirgón, mientras su principal enemigo es la Alianza Valtárica.

—A la inversa que en su universo. Además aquí, los veganos nunca se liberaron del dominio xirgón.

—Los polari fueron derrotados y nunca ocurrió la Revolución Polari.

—Efectivamente. Los polari aún son esclavos de los Alaxi. Los soths no lograron independizarse nunca de la Corporación Alaxi tampoco. En este universo los ultra—ortodoxos jamás tomaron control de Cártagik ni lo expulsaron de la Confederación. Y los brakioneses nunca se confederaron. Pero curiosamente, los Zaraki sí son confederados.

—Me interesa saber sobre las personas.

—Consúltele a la computadora.

—Computadora, dame toda la información de tu base de datos sobre el capitán Zílog.

—Capitán Ki—Zílog, militar confederado, murió en la Frontera hace tres años al lado de toda la tripulación de la nave Sephirot cuando esta fue atacada por los devoradores.

—Y sobre un xirgón llamado Ushuk Lang.

—Ushuk Lang, ex general de la Guardia Imperial y gobernante de los territorios xirgones en Carixis. Hace unos meses la Casa Durg retó a la Casa Lang a una contienda de Torneo Sangriento. Los Durg derrotaron a los Lang, de tal forma que todos los Lang pasaron a ser esclavos de los Durg. Las dos esposas de Ushuk; Sashak y Nishak, así como su hermana se convirtieron en esclavas sexuales del barón Durg. Ushuk se suicidó dos semanas después.

—Y sobre una vegana llamada Arsala.

—Arsala es el nombre de una esclava vegana actualmente viviendo en Vega 3.

—Y sobre la agente Kriggs...

—Yo puedo responderte eso —dijo Nam. —Kriggs es mi pareja.

—¿Kriggs es hombre en este universo?

—No. Somos lesbianas.

—Debe ser difícil considerando lo droths que son los cártagik.

—Lo es. Mis padres me desconocieron...

Un agudo dolor de cabeza se poseyó de Rupert.

—Necesito analgésicos.

—No servirán —sentenció Nam— la naturaleza reptil del Dr. Corrado es totalmente incompatible con su naturaleza primate. El cuerpo está rechazando a la mente de forma muy radical. Ahora escúcheme; es posible que las emociones fuertes de dolor, angustia, exaltación y pasión sexual potencien los viajes...

Rupert perdió la conciencia.

Planeta Tierra (Universo 512)

Hospital Psiquiátrico de Santa Helena

Fecha desconocida

Rupert despertó vistiendo un uniforme blanco. Sentado en una silla solitariamente ubicada de frente a una mesa larga con tres psiquiatras, todos humanos. Dos hombres mayores y una mujer.

—Ha despertado de nuevo, Ruperto —le dijo el psiquiatra de en medio, un anciano canoso, hablándole en español perfecto (no en valtárico como es usual). —¿Sabe por qué está aquí?

—Probablemente ustedes piensan que sufro el desorden de múltiples personalidades.

—¡Asombroso! —dijo la mujer a la derecha— es un gran avance que reconozca su enfermedad.

—Es más, debo haber manifestado personalidades discordantes como de esclavo, de presidente, hasta de mujer.

—¡Efectivamente! —dijo el otro psiquiatra, uno calvo y de anteojos, a la izquierda.

—Estamos avanzando en su recuperación, Ruperto —dijo el del centro.

—Gracias. ¿En que planeta me encuentro?

Los psiquiatras se volvieron a ver desilusionados.

—En el único donde es posible, Ruperto. En la Tierra —le dijo el del centro.

—¿El único posible? ¿No hay otros planetas a donde viajar?

—Parte de su problema mental —dijo la mujer— es que su alucinación no solo se limita a hablar sobre universos paralelos, sino además sobre diversos planetas y especies extraterrestres. Usted parece un personaje de ciencia ficción.

—¿Qué año es este?

—2103.

—Es el mismo año. ¿Cómo es posible? ¿Será que en este universo los humanos no han descubierto aún el viaje interestelar?

—No es posible el viaje interestelar —sentenció el psiquiatra central. —No existen los extraterrestres hasta donde sepamos. No tenemos contacto con otras civilizaciones. Las naves espaciales no existen. A lo sumo tenemos unos transbordadores que tardarían décadas en llegar a las estrellas más cercanas. Todo lo que usted dice son alucinaciones y fantasías de su mente.

—Sufre el mismo trastorno que su hermano gemelo —dijo el psiquiatra de la izquierda.

—¿Mi hermano?

—¿No recuerda a su hermano gemelo? —le preguntó la mujer. —Sufre de las mismas alucinaciones que usted.

—Curioso. Si en este universo hay gemelos, dos mentes de dos universos diferentes pueden llegar aquí al mismo tiempo, una en cada gemelo. ¿Puedo ver a mi hermano?

Ruperto fue llevado hasta una sala muy oscura y lejana. Los guardias le permitieron entrar entre las penumbras del lugar donde yacía una figura siniestra recostada en el piso. La figura se movió un poco mostrando sus rasgos en la luz. Su cabello largo y despeinado caía sobre su piel pálida y tenía ojos desorbitados, rojizos y con ojeras.

—¿Quién eres?

—Rupert Corrado —dijo. —De otro universo. ¿Quién eres tú?

—Soy un alma desgraciada exiliada del Infierno.

—¿Eres el loco Corrado? ¿El Corrado de un universo dominado por el Planeta Oscuro?

—Sí. No tienes idea de cómo es allí. Cada día es una tortura. Nos tratan como a animales. Somos esclavos desde que nacemos hasta que morimos. Sufrimos sus humillaciones constantes, sus tormentos. Experimentan con nosotros y nos lastiman por placer. Nos matan sin el menor reparo. Cada vestigio de felicidad nos ha sido arrebatado. Un universo tan horripilante no debe existir. Por eso lo destruiré.

—En mi universo el Planeta Oscuro no nos gobierna.

—Pero lo hará. Algún día. Es el destino de todos los universos, ser condenados al dominio del Planeta Oscuro. Eventualmente regirán el Multiverso.

—¿Aún en los universos donde no existe el Planeta Oscuro?

—Sí. Aún allí. ¿Visitó ese universo donde todo es feliz?

—Sí.

—¿Y le parece justo? ¿Es justo que ellos si gocen de una vida tan alegre y nosotros seamos víctimas de un cruel destino? ¿Quién es el que decide si nacemos en un paraíso o en un infierno? ¿Dios? ¿Hay un dios por cada universo o un solo dios para todos los universos? No es justo. ¡NO ES JUSTO!

—¿Y por eso está dispuesto a destruir el Multiverso? ¿Está dispuesto a destruir todas las formas de vida de todos los universos convirtiéndose en el peor genocida posible?

—Sí. Y ya se como hacerlo. Ya conseguí la Ecuación Primordial. De no ser porque en este manicomio me tienen dopado y evitan mis dolores de cabeza, ya habría viajado a algún universo tecnológicamente avanzado donde poner en práctica mi venganza contra Dios.

—Estás loco. En verdad estás loco. —Rupert pidió a los guardias que lo sacaran. Justo en ese momento lo atormentó una nueva migraña. —¡NO! —dijo al ser retenido por los guardias— ¡No me quiero ir de nuevo! ¡Deténgalo! ¡No pueden dejar de doparlo o destruirá el universo...!

Reich Terrícola (Universo 017)

Fecha desconocida

Rupert recuperó la conciencia y se encontró a si mismo como un soldado vestido de negro con una esvástica en su brazo derecho. Sin duda era un soldado nazi parado al lado de otros muchos humanos (todos similarmente vestidos), al lado de Franz Heisseder (el líder ultraderechista que Rupert conocía en su universo) quien daba un discurso ante una multitud diciendo:

—Desde que el Tercer Reich ganó la Segunda Guerra Mundial, nuestra querida Tierra ha sido un glorioso paraíso para la Raza Aria. Hemos logrado exterminar a todos los judíos, negros y gitanos, y desde que hicimos contacto con otras especies, logramos consolidar nuestra alianza con el Régimen Zaraki. Mucho nos une con los Zaraki y con nuestros nuevos aliados en la Corporación Alaxi. Así como nosotros eliminamos a los judíos y otras razas inferiores, los Alaxi exterminaron a los polari en su planeta hace milenios. Como el Führer de la Tierra, acompañado de mis ministros y generales —dijo señalándolo a Rupert y demás jerarcas a su lado— les digo que esta alianza entre el Régimen Zaraki, la Corporación Alaxi y el Reich Terrícola nos permitirá derrotar a nuestros enemigos izquierdistas en la Afiliación Socialista de Planetas... —luego volvió a sufrir una migraña que le hizo perder el conocimiento.

Rupert despertó nuevamente. Era una mañana soleada, donde rayos cristalinos penetraban por ventanas redondas en un cuarto de estilo pedregoso. Estaba totalmente desnudo. A su lado estaba Arsala, desnuda también salvo por una cadena en su cuello. La mujer lo observó y le dijo:

—¿Lo disfrutó, amo?

Inmediatamente después tuvo un nuevo dolor de cabeza y súbitamente el cuarto cambió, esta vez era metálico y de estilo gótico. Seguía desnudo pero a su lado estaba el cuerpo desnudo de Zílog.

—Debo ser homosexual en este universo —se dijo al contemplar a Zílog durmiendo. Pero pronto cambió la escena una vez más. Ahora estaba atado de manos y pies, semidesnudo, con una máscara negra sobre la cara. Y cerca de él estaba Sálax vestida de dominatriz y con un látigo en la mano. La escena cambió de nuevo, y Rupert era un soldado en medio de una feroz batalla en una tierra oscura y desolada, en plena confrontación contra extrañas criaturas reptilescas. Cambió de nuevo y se tornó en una especie de bárbaro, ataviado con un taparrabo, cabalgando sobre un dinosaurio en medio de la selva.

Pronto se tornó en una mujer que se prostituía en las calles de los barrios bajos de Carixis, para luego convertirse en un ser extraño conectado a una máquina, como una especie de híbrido humano—robótico. El escenario cambió una vez más, y ahora se encontraba haciendo el amor con la mayor Cheng, pero esta cambió su aspecto y de repente se encontraba penetrando a Jadi, luego a Sashak Lang, luego a Sálax, luego a una mujer humana que no conocía, luego estaba en una orgía, y luego de nuevo haciéndole el amor a Cheng. Hubo un nuevo cambió y ahora se trataba de Shikha, luego Arsala, luego Nishak Lang, luego Nam, una mujer brazzky desconocida, una mujer polari, una Alaxi, una androide, una mujer de una especie que no conocía (pero que tenía tres senos) y finalmente con el orgasmo vino un resplandor extraño y azulado que se vio seguido por el golpe sobre un pavimento adoquinado.