Capítulo 36.
Maxine.
Es lunes después del fin de semana de la fiesta y es también mi último examen, asi que me dispongo a ir a la universidad por última vez en un largo tiempo, agarro un bolso pequeño, guardo dentro un lápiz y una calculadora y salgo de mi habitación.
–¿Tengo que recordarte que compartimos el baño? – lo primero que veo cuando abro la puerta es a Trevor que me mira con desdén.
Yo no lo le respondo, no quiero perder ni mi tiempo ni mi saliva con él, asi que paso a su lado como si nadie me estuviera hablando.
–¿Enserio Maxine? ¿Asi serán las cosas de ahora en adelante? – me pregunta.
Yo volteo a verlo, está sin camisa y tiene la toalla colgada en el hombro, pero ni aun asi me dejo tentar, asi que le extiendo el dedo medio y salgo del departamento, una vez afuera suelto un bufido pesado, es difícil pelear con Trevor, sobre todo, porque el hombre es demasiado insistente, pero estoy cabreada y herida con él, y solo ha pasado un día desde que me enteré de la verdad que él y el cabrón de su hermano me estuvieron ocultando, y aun no me siento preparada para perdonarlos, a ninguno de los dos.
Llego a la universidad que está prácticamente vacía porque ya todos se han ido y reviso la hora en mi celular, me quedan cinco minutos para llegar al salón de clases, también me doy cuenta de que tengo diez llamadas perdidas y cincuenta mensajes no leídos de Nick, tampoco planeo contestarle.
Por como yo veo las cosas, estoy en guerra fría con los Scott.
Entro al salón, en donde solo estamos veinte personas, y hago el intento por concentrarme en el examen, pero es difícil pensar en algebra cuando tengo tantas cosas en mi cabeza.
El tiempo se termina y me doy cuenta de que no he completado todas las respuestas, me faltan diez preguntas y ya el profesor está recogiendo las hojas.
– Señorita Prior, el examen – el profesor Braxton extiende su mano, yo pienso en pedirle un poco más de tiempo, pero Braxton es un viejo amargado que no va a ayudarme, asi que me ahorro la humillación y le entrego la hoja.
Él frunce un ceño al ver que faltan algunas respuestas, pero no me dice nada.
Salgo del salón de clases y me quedo plantada como un árbol en cuanto veo a Nick que me está esperando afuera con dos cafés en la mano. Por un momento creo que estoy alucinando, pero él se acerca a mí con un gesto de disgusto en el rostro.
– Maxi, tenemos que hablar – comienza con su monologo y yo no lo doy demasiada atención – toma, te traje esto – él extiende el café hacia mí, pero yo no se lo recibo y me acerco al carrito de café.
– Un cappuccino de vainilla grande con crema – le pido al chico.
Oigo que Nick suelta un bufido a mi lado.
– Un dólar y cincuenta centavos – me dice el chico del café, yo le pago y continuo con mi camino. Nick también me persigue y me pregunto cuándo va a entender que no quiero hablar con él.
– Maxine, no sé qué fue lo que viste en aquella fiesta, pero esa chica no significa nada para mí, tú eres mi novia, lo has sido durante cinco largos años, no podemos tirar todo lo que tenemos a la basura por un simple error.
No sé qué me cabrea más, el hecho de que este minimizando a esa pobre chica con la que me estaba engañando, o que quiera jugar con mis sentimientos.
– Maxine, yo te amo y te lo he demostrado de todas las formas posibles, solo fue un momento de debilidad.
Siento que la rabia se sube a mi cabeza, asi que bebo un largo sorbo del café, esperando que el azúcar haga su efecto y me impida romperle la nariz aquí en la universidad.
– Sé que ninguna disculpa va a cambiar lo que viste, pero te prometo que puedo remediarlo, no es justo que me trates tan duro por un simple error.
–¡Ja! – esta vez no puedo quedarme callada – ¿Quieres saber que es un error, Nick? Un error es derramarte la leche en la camisa en la mañana, un error es ponerte el suéter al revés, o comprar pantimedias de un tono más oscuro que el de tu piel, ¡Esos son errores! Pero lo que tu hiciste fue un acto deliberado, estabas consciente, y no quieras hacerme creer que se trató de algo de una noche y ya, porque tú y yo sabemos que no fue asi – le grito y no me interesa que las personas que pasan a nuestro al rededor nos miren con el ceño fruncido.
No hay demasiadas como para armar un escándalo, asi que sigo despotricando.
– Trevor te lo conto… – dice, y no como una pregunta.
– Si, después de que salí como una idiota de esa fiesta, después de que te vi besándote con esa chica que conociste en la oficina de admisiones de la universidad, Trevor me contó la verdad, me lo dijo todo, con pelos y señales – exagero un poco.
– Jodido malnacido – él aprieta la mandíbula y yo frunzo el ceño.
–¿Por qué es un jodido malnacido? ¿Por qué me dijo la verdad? ¿Porque hizo lo que tu tenías que hacer?
– Maxine, iba a decírtelo, yo había dejado de verla, pero esa noche ella se apareció en la fiesta y yo estaba bebiendo y una…
– Y nada, no me vayas a salir con la estupidez de que una cosa llevo a la otra, tú lo planeaste Nick, me mentiste y me dijiste que no irías a esa fiesta y aun asi ahí estabas con otra, ¡Es que eres tan imbécil que ni siquiera se te pasó por la cabeza la posibilidad de que yo también fuera a ir!
– Lo que te dije no era mentira, tenía planes con mis amigos, y no sabía que los planes terminarían en esa fiesta, Maxine, lo siento mucho.
Yo boto el vaso de cartón vacío en una caneca y me detengo.
–¿Sabes qué? Yo no me arrepiento, porque esa noche me demostró quién eres – frunzo los labios y evito llorar – hay veces en la vida en que uno debe estrellarse contra la realidad para darse cuenta de que no conoce a las personas todo lo que cree hacer.
Nick se queda en silencio, y casi que puedo escuchar los engranes de su cerebro funcionando, él me mira con esos ojos de color miel y se pasa la mano por el cabello rubio.
–¿Y qué me dices de ti?
–¿Yo que?
–¿Vas a decirme que no hay nada entre Trevor y tú?
Por un momento siento que el piso debajo de mis pies se tambalea y tengo que sostenerme de una columna para no caer.
–¿Crees que no los vi aquella noche en la piscina de mi casa? ¿Crees que no vi la forma en que te abrazo y como se miraron?
Si este es el momento de sincerarnos, entonces hagámoslo completamente, pienso.
– Tienes razón, si, algo pasó entre Trevor y yo – me acerco a Nick y lo miro de forma desafiante – la diferencia entre tu y yo, es que yo me detuve por ti y porque no queria hacerte daño, y después de eso me sentí miserable cada minuto de cada día, porque sabía que tu no merecías que yo te engañara, en cambio tu jugaste conmigo durante seis largos meses y todo ese tiempo me hiciste sentir la persona más miserable en el mundo – siento mi labio inferior temblando y me da miedo romperme frente a Nick.
– Entonces creo que ninguno somos lo que otro creyó conocer.
– Tienes razón, somos dos extraños con una historia en común, eso es todo, un montón de malditos párrafos detrás de nosotros es lo único que nos une – me doy la vuelta y camino lejos de Nick, esta vez él no me sigue.
Yo siento las lágrimas correr por mis mejillas y me permito ser débil, hemos abierto una caja de pandora y algo me dice que las cosas jamás volverán a ser como antes, rompimos todo lo que teníamos, Trevor, Nick y yo, los tres juntos lo hicimos.
Llego al departamento sintiéndome como si alguien me hubiera dado una paliza y me alegro al no ver rastro de Trevor por ahí, voy directo a mi habitación y me tiro en la cama, lloro durante un rato, pero al final termino quedándome dormida, aun cuando mi cabeza duele como los mil demonios.
Cuando vuelvo a abrir los ojos, mi celular está vibrando a un lado en la mesita de noche y ya ha anochecido. Agarro el aparato y leo el nombre que se aparece en la pantalla, es mi madre quien me está llamado.
– Hola mamá – la saludo sin mucho ánimo.
–¡Cariño! – ella grita emocionada – tengo noticias que van a encantarte.
–¿Enserio? ¿De qué se trata? – intento fingir emoción, pero me cuesta demasiado.
– Conocerás a Harvey estas vacaciones.
–¡Eso es genial, mamá!
– Si, nos iremos todos juntos de vacaciones ¡A Hawái! – chilla.
En cualquier otro momento la idea de Hawái habría sonado fascinante, pero no ahora cuando mi cabeza palpita y me duele al corazón.
–¿Entonces nos iremos las dos con Harvey? – intento hacerle conversación, no quiero que mi madre piense que no me interesa su relación.
– Nos iremos todos, Max, Harvey, tú, yo, y los Scott – yo me incorporo rápidamente en la cama.
– Cuándo dices los Scott te refieres a Adriana y Marcus, ¿Cierto?
– Si, y a Trevor y a Nick también, nos iremos los siete de vacaciones… Harvey, Marcus, Adriana, Trevor, Nick, tú y yo – dice como si en realidad esa fuera la mejor noticia del mundo.
¡Carajo!