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Isabela

Estoy cansada y me queda tanto por hacer, estoy en el punto en el que ya no sé si hablé con alguien o no y me urge dormir bien, sin discusiones, sin preocupaciones, ojalá un masaje y buen sexo del que lo deja a uno en coma de la nube de felicidad.

Voy con un café hacia su oficina y su secretaria se disculpa para añadir otra revista de chismes en la que salimos. Pregunta si quiere que nos cancele las llamadas por unos minutos. Sergio le pide diez minutos conmigo y se disculpa para cerrar la puerta. Mi novio se quita los zapatos y la corbata y tira su saco en el piso, antes de pedirme que me acueste a su lado. Yo me quito los tacones y le hago caso, mientras pongo una alarma para un power nap.

—¿Ves como no hay privacidad?

—Lo sé—Dice y me da un beso en la frente. Sergio acaricia la espalda y le recuerdo sobre sus clases de preparación.

Sergio me ve, y la puerta de su oficina se abre, los dos miramos a la tía Lucrecia que pone un poco de cara de arrepentimiento. Nos pregunta si estamos cansados y si regresa después. Trae sus maravillosos pedidos de Starbucks que tanto le encantan. Los deja sobre el escritorio y se agacha a darnos un beso a cada uno, detrás de ella, vemos al tío Alonso que se está conteniendo para no regañarla.

—Mi amor, tocaste siquiera.

—No, pero, he visto cosas más impresionantes en casa—señala y todos reímos.

—Duerman un rato y nosotros venimos a su preparación de debate en unos minutos, Yo voy a acomodando a la gente en la sala de juntas. —Anuncia la tía y se va a darle un par de golpecillos a su esposo en el pecho para que lo acompañe.

De verdad me tomo los diez minutos, luego voy al baño de la oficina de mi novio, me refresco la cara y me preparo para lo que está por venir.

La sala está llena con empresarios, entre ellos mi mamá en nombre de las finanzas de nuestra familia, al igual que el papá de Maximiliano en representación de la comunidad petrolera del país, su papá, el tío Alonso que es dueño todavía de un 70% de las empresas del país, la señora Zollinger viene guapísima junto al doctor Pieth y sus cuñados los dueños de las destilerías más grandes del país los Luthor. Hemos invitado a familia porque así no se corre la voz de algún tipo de reunión elitista u oligárquica, pero, sus votos son una forma de acceder a las de sus empleados.

Sergio los saluda a todos y yo hago lo mismo.

—Sergio, escuché que eres fan de mi cerveza a base de jengibre.

—No, ya puestos yo soy fan del alcohol —Patrick y Facundo ríen a carcajadas.

—¿Te sientes bien? —pregunto y los dos hombres ríen.

—Sergio —le miro seria.

—No voy a mentir, soy cuidadoso con la cantidad, pero, de gustarme y de querer recibir algo es todo.

Sergio y yo vamos a saludar a Julianne, le preguntamos por mi papá y nos comenta que está siendo papá de los hijos que siempre quiere tener, nosotros reímos, sin embargo, sé que hay una historia que requiere una botella grande de vino. Le doy una caricia en la espalda porque la maternidad no se le da mal, pero lograr que sus hijos hagan todo como lo planea ella en su cabeza es lo que se le complica.

—Muchas gracias a todos por venir, por hacer esta visita tan privada, pero, para algunos de los planes que tenemos, necesitamos que sean flexibles en sus horarios y también queremos su opinión en cuanto a las modificaciones económicas, no vamos a caer en todas su necesidad, pero, algunas nos valen que sean explicadas para que podamos trabajar al rededor de ellas.

Les damos un vistazo del plan de gobierno y comenzamos a trabajar duro por encontrar errores, encontrar cambios, mejoras y escuchar ofertas para el crecimiento de la economía Mainviliana durante nuestro turno presidencial. Escucho a Sergio, el cual negocia a favor de Mainvillage con tanta pasión.

Yo siempre he pensado que el duro en los negocios, mi papá, pero, Julianne.

—Sergio soy fan de ti, pero, vienes con martillo directo a nuestras billeteras. Soy accionista del Pieth, trabajo en una empresa de periodismo, soy abogada con mi propio Bufete y meto mano en el negocio que de algún día mis hijos heredarán, pero, aparentemente, eso es si no ganas. —Todas las miradas se tornan hacia ella.

—A ver, alguien bueno en mate, tenemos que pagar un porcentaje adicional: entre seguros y garantías sociales, súmale que estamos modificando a que un 20% de las contrataciones y un 10% de subcontrataciones sean nacionales. A mí las cuentas no me dan. Mi negocio es de entretenimiento, entonces solo vamos a comer lo mismo o tenemos que pagar otra multa por traer un chef internacional. No... no veo cómo ya llegados a ese pinto empacamos y nos vamos. ¿Isabela, tú leíste esto? ¿Pensante en cuán rentable es para nuestra familia o la de los Luthor que venden alcohol? Nosotros compramos un 30% de su línea, ellos también van a perder en cuanto retiremos el negocio.

—Lo mismo pasa con el petróleo. Yo puedo dejar de vender a Mainvillage si te parezco tan caro y redistribuir en Europa y América. —responde el papá de Maximiliano y este se come con la mirada a Sergio.

—El petróleo genera desechos de contaminación... —empieza a defenderse y Patrick le interrumpe.

—Nosotros estamos parcialmente de acuerdo—anuncia Patrick Luthor. —Mi negocio en cuanto a producción siempre ha sido mano de obra nacional, pero, lo que es nivel empresarial. Mainvillage no tiene siquiera carrera de biología, la carrera de empresariales es cara y solo la estudiarán tus hermanos para trabajar en el negocio de tus papás. Y yo la verdad no pongo a nadie que no lleve mi apellido o haya firmado un prenupcial con alguien de mi familia a nivel ejecutivo. ¿Isabela? Me llamaste y pensé que era para ofrecerme algo bueno, ¿Esto es qué un preaviso?

Patrick se queda en silencio y Sebastian separa sus labios, bebe un poco de agua y mira a todos en la mesa, luego ve a su hijo y le dice lo que aparentemente nadie quiere decir:

—Este país es centralizado, pero, así es desde que se fundó. Para empezar todos somos migrantes. Tú no eres Mainvilliano, eres alemán-irlandés, y ella no es Mainviliana, es inglesa-española. Los Pieth son italianos y puedo seguir todo el día diciendo de dónde realmente somos. Mainvillage no es de la gente a la que les hemos dado casa y trabajo en nuestras empresas. Mainvillage es de las familias fundadoras, y las familias ricas que lo mantienen y hoy has perdido a cuatro de las familias más ricas de este país únicamente por mostrarnos esto. —Le tira la carpeta de papeles en la cara y su hijo se mantiene serio. —Lo siento, pero, ustedes dos son los más jóvenes, serán toda la campaña conocidas como los más insensatos y necesitan urgentemente trabajar en esto. Entiendan que la creencia de Mainvillage es para los Mainvillians no es ganadora porque ¡sorpresa! Nosotros somos los jodidos Mainvillianos. Para terminar, y desde toda la honestidad, hoy mi voto lo sigue teniendo Westborn.

Sebastian se enojó y esta vez toda la razón pero yo me espero por la reacción de Isabela.

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