Chapter 4: IV
Nave Sephirot.
Órbita de Xirgón.
Día 11 del Mes 13 del 2100 D.A.
Rupert y Kriggs fueron recogidos dos días después por la nave Sephirot. Tras adentrarse a la misma, fueron recibidos de inmediato por Zílog en el puerto de descarga.
—Es un placer volverlo a ver, Gobernador –dijo Zílog— nos conocimos brevemente cuando usted era alcalde. Me alegró mucho que ganara. Voté por usted. Nunca me llevé bien con su predecesor, Ker. ¡Que tipo tan odioso! Como comandante de las fuerzas militares afiliadas de Carixis quedó a sus órdenes, como debe ser.
—Debo decir, Capitán, que su labor ha sido excelente –felicitó Rupert— la seguridad de los ciudadanos afiliados en Carixis no podría estar en mejores manos.
—Llámeme Zílog, por favor.
—Bien, Zílog (llámeme Rupert) le presento a la agente Kriggs –dijo señalándola— una agente de Inteligencia experta en espionaje y seguridad. Se le designó como jefa de Inteligencia en Carixis.
—Un placer, Agente –dijo Zílog estrechando su mano— los soth siempre han sido unos excelentes espías. Si lo sabré yo, que pasé años combatiéndolos. Me alegra mucho que los soths ya no sean enemigos de la Afiliación, sino nuestros nuevos hermanos afiliados.
—El Universo da muchas vueltas, Capitán –dijo Kriggs.
—¿Han habido problemas de integración para los soths en la Afiliación? –consultó Zílog.
—Sí. Hace apenas cuatro años que nos afiliamos. Pero fuimos enemigos de la Afiliación durante décadas antes de eso. Todavía hay cicatrices abiertas. Muchos afiliados murieron en manos soths, y viceversa. Pero todo conlleva tiempo, ¿no es así?
—Mira quien está aquí –dijo Nam entrando al lugar. –No te creas mucho, Rupert, sólo porque ahora eres mi superior. Sigues siendo mi ex esposo.
—¿Cómo estás Nam? ¿Siempre saliendo con ese médico androide?
—Por supuesto.
—¿Y nuestro hijo?
—Lin está bien. Te extraña porque hace tiempo no te ve.
—En cuanto regresemos a Carixis lo iré a visitar. Me alegra haber tenido un divorcio amistoso...
—Rupert –dijo Zílog cuando notó la presencia de Maktub entrando a la habitación. –Te presento al señor Maktub. Lo rescatamos hace algún tiempo. Estamos tratando de ayudarlo a regresar a casa. No sabemos cual es su planeta de procedencia.
—Es un placer conocerlo, Gobernador –dijo Maktub haciendo una reverencia. Rupert escuchó a Maktub como si hablara en perfecto español, y así supo que le hablaba telepáticamente.
—Igualmente, Maktub. En cualquier forma que pueda ayudarlo, sólo pídamelo.
—Una última sorpresa, Gobernador –dijo Zílog— además de recogerlos a ustedes pasamos a recoger a una vieja amiga suya.
A la habitación llegó una mujer lobariana. Todos los lobarianos tienen piel celeste, de orejas puntiagudas como hojas. En lugar de cabellos tienen unas enredaderas fibrosas de color azul, anudadas como rizos. Ojos blancos de pupila siempre verde. Visten generalmente ropa sedosa sobre sus cuerpos esbeltos, como kimonos coloridos.
—¡Shikha! –dijo Rupert sonriendo al ver a la mujer, y la abrazó.
—¿Cómo has estado, Rupert? –le consultó.
—¿Vas de viaje a Carixis?
—No, voy a residir allí. Me acaban de nombrar directora del Instituto Científico de Carixis.
—Un puesto muy importante. –Comentó Rupert. Luego se volvió hacia Kriggs— te presento a la Dra. Shikha, una de las mejores científicas afiliadas. Hasta hace poco rectora de la Universidad, y la nueva directora del Instituto Científico de Carixis. Mi mejor amiga, y la madrina de mi hijo Lin. –Kriggs y Shikha estrecharon manos.
—Escuché además que es usted la nueva presidenta de la Asociación Psíquica –comentó Kriggs.
—Así es, los psíquicos debemos estar unidos y protegernos de la discriminación.
—La Dra. Shikha es psíquica, como usted –le mencionó Zílog a Maktub— hay muchos psíquicos en la Afiliación y en todos los Estados de la Galaxia. Normalmente son minorías.
—¿Cómo estas Shikha? –le saludó Nam, acercándose y saludándola cariñosamente.
—Bien, gracias. Ahora que viva en Carixis, Lin mi ahijado sabrá lo que es tener una madrina consentidora...
—¡Ah no! –dijo Nam.
Sede del Concejo Galáctico
Planeta Carixis 2
Sesión del Concejo Galáctico
Día 15 del Mes 13 del Año 2100 D.A.
El edificio sede del Concejo era una estructura modesta, de arquitectura afiliada. A las afueras del mismo se podía apreciar un letrero con letras en valtárico que contenía el nombre de los Estados miembros y abajo del mismo, el símbolo del Estado:
CONSEJO GALÁCTICO
MIEMBROS
ALIANZA VALTÁRICA
(Una cruz cuadrada blanca)
AFILIACIÓN DEMOCRÁTICA DE PLANETAS
(Un triángulo verde con tres estrellas blancas dentro)
IMPERIO XIRGÓN
(Un escudo con dos espadas cruzadas)
CORPORACIÓN ALAXI
(Un ojo de gato)
REPÚBLICA POLARI
(Una pala y un pico rojos entrelazados)
REINO VEGANO
(Un árbol azul)
Rupert llegó a la sede del Concejo, acompañado por Maktub.
—Le agradezco, Gobernador, que me permita acompañarlo. Esta reunión me permitirá entender mejor el sistema político de la Galaxia.
—Es un placer, Maktub.
Todos los representantes ante el Concejo llegaban gradualmente a la sede del Concejo. Normalmente, el gobernante local en Carixis era al mismo tiempo un representante.
—Él es el comendador Lothar –dijo Rupert señalando al líder valtárico. –Gobernante de los territorios valtáricos en Carixis. La Alianza Valtárica es un Estado muy poderoso. Una de las superpotencias de la Galaxia. Son una de las más antiguas civilizaciones conocidas. Dominan el viaje espacial desde hace más de 50.000 años. Son sumamente avanzados y desarrollados tecnológicamente. Su sistema de gobierno es teocrático, los rige un Sumo Sacerdote, asesorado por un Sínodo. La fuerza militar la representan los Caballeros de la Orden Valtárica. Lothar mismo es un comendador de la Orden. Son devotamente religiosos. La Alianza Valtárica gobernó sobre más de 200 planetas hasta hace mil años, en el llamado Imperio Valtárico. Viven hasta 3000 años, y todos ellos son psíquicos como usted...
—Gobernador Corrado –dijo Lothar acercándosele— que gusto verlo de nuevo.
—Igualmente, Comendador.
—Por favor, acompáñeme uno de estos días a cenar con mi esposa Velkhar y mi hijo pequeño Malkhar.
—Será un placer, Comendador.
—Llámeme Lothar. ¿Sabe, Gobernador? tengo 1500 años estándar de edad...
—Es joven, para un valtárico. ¿Cuánto tiene de casado?
—800 años.
—¿Y su hijo cuantos siglos tiene de edad?
—¿Siglos? No, tiene 9 años...
—Lo siento...
—Sí, bueno. Soy más viejo que la Afiliación. Y en tantos años creo haber aprendido a reconocer el bien y el mal. Considero genuinamente que la Afiliación es nuestro mejor aliado en la Galaxia. Deseo promover entre Su Santidad, el Sumo Sacerdote, y el Sínodo que ratifiquemos la paz con los afiliados. Pero, lamentablemente aún hay sectores muy fundamentalistas y nacionalistas valtáricos que se oponen a la paz.
—Hay extremistas en mi Estado también, Lothar. Pero creo que podremos llegar a un acuerdo pronto. –Lothar y Rupert se despidieron cordialmente.
—¿Ya conocía a Lothar? –consultó Maktub.
—No.
—Entonces por qué él le dijo “gusto en verlo de nuevo”.
—No lo sé...
Se adentró al edificio la esbelta figura de Sálax, con su mirada fría y calculadora, ignoró a Rupert.
—Ella es Sálax –continuó Rupert. –La gerente general de los territorios de la Corporación Alaxi en Carixis. La Corporación Alaxi es un Estado plutocrático y tecnocrático, donde los siete empresarios más ricos de la Corporación gobiernan como parte de la Junta Directiva. Mantienen un monopolio empresarial y de comercio en la Galaxia. Una sociedad materialista y corporativista, totalmente abocada a la acumulación de riqueza. Su mundo fue destruido por el Planeta Oscuro hace dos mil años, lo que generó que se dispersaran por la Galaxia. Algunos se volvieron salvajes y saqueadores y son llamados devoradores. Hace 300 años, los soths, cyborg que eran la clase trabajadora dentro de la Corporación, se rebelaron y crearon un Estado propio. Pero los Alaxi de la Corporación, los soths y los devoradores son todos de la misma especie.
>>Sálax es una persona... bastante peligrosa. Lo que tiene de hermosa lo tiene de manipuladora...
Luego entró al edificio Alum Siraiki, usando anteojos oscuros para proteger sus fotofóbicos ojos.
—Él es Alum –dijo Rupert a Maktub— de la República Polari. Los polari son una especie subterránea. Fueron usados como clase trabajadora semiesclava por los Alaxi, hasta que se rebelaron en lo que se llamó la Revolución Polari hace 800 años. Desde entonces formaron el único Estado Obrero del Concejo Galáctico. Una dictadura proletaria donde el secretario general del Partido Lish Obrero Polari es máximo gobernante de la República.
—Gobernador Corrado –saludó alegremente Alum a Rupert— conocí a su padre, ¿sabe? Solía jugar holoajedrez con el mío, cuando estaban refugiados en Polari. Su padre fue un gran hombre. Muy valiente.
—Gracias, comandante Alum...
Al edificio penetró la autoritaria figura de Ushuk Lang.
—A él lo conozco bien –prosiguió Rupert— es el general Lang, gobernante de los territorios xirgones. El Imperio Xirgón es una poderosa fuerza política y militar. Junto con la Alianza Valtárica y la Afiliación es una de las tres superpotencias. Gobiernan sobre diversos planetas. Su gobernante, el Emperador, es un líder autocrático.
Finalmente, al lugar se adentró Arsala, ataviada ahora por la típica ropa vegana (telas multicolores ceñidas al cuerpo). Utilizaba una rama de árbol como báculo, símbolo de poder entre los veganos.
—Por último, la senadora Arsala. Proviene de Vega 2, el Reino Vegano. Fueron conquistados por el Imperio Xirgón, principalmente porque Vega 2 tiene los mayores yacimientos de etérium conocidos. Desde entonces los domina un odio profundo y enconado hacia los xirgones. Ushuk y Arsala nunca han estado de acuerdo en nada. Su Estado es gobernado por el Rey de Vega 2, el cual a su vez es regulado por un Senado democráticamente electo. Los veganos tienen la capacidad de alterar metamórficamente sus cuerpos y lucir como cualquier otra persona de cualquier otra especie. Y pueden volverse invisibles también. Pueden manipular las células de sus cuerpos.
>>Estos son a grandes rasgos los miembros del Concejo Galáctico. Los seis son potencias en la Galaxia.
—Bien –dijo poco después Lothar cuando él y los demás representantes se hubieron sentado en la mesa circular donde sesionaba el Concejo. –Hoy, Cuarto día de la semana, día 15 del mes 13 del año 2100 D.A., se abre la sesión de la Asamblea General del Concejo Galáctico, presidida por mi, Lothar de la Alianza Valtárica, como actual secretario general. El principal tema de agenda de hoy, es la elección del nuevo secretario general para los próximos cuatro años. No tengo interés en reelegirme. Los dos candidatos a la secretaría son el gobernador Rupert Corrado de la Afiliación, y la Srta. Sálax, de la Corporación Alaxi. Ambos son nuevos en sus puestos (lo cual explica su interés en ser secretarios). Escuchemos que tienen que decir los candidatos. Las damas primero.
—Gracias, compañeros –dijo Sálax— les aseguro, que conmigo como Secretaria General, promoveré el libre comercio entre los Estados miembros del Concejo. El desarrollo empresarial, la riqueza...
—¡Tendríamos que soportar cuatro años de políticas capitalistas! –interrumpió Alum, abruptamente. –No toleraré que el Concejo caiga en manos de la derecha oligarquista. Ustedes los Alaxi tienen nuestra Galaxia sumida en la extorsión con sus monopolios comerciales y su “libre comercio”.
—Déjame en paz, enano populista –le espetó Sálax. Alum rechinó los dientes enfurecido.
Todos los representantes comenzaron a murmurar entre sí.
—¡Calma, por favor! –suplicó Lothar. –Ahora escuchemos al gobernador Corrado.
—Si me eligen, intentaré promover siempre la paz, el entendimiento, la resolución diplomática de conflictos...
—¡Más intervencionismo afiliado! –recriminó Ushuk— ¡hipócritas! Hablan de paz y entendimiento, pero financian grupos terroristas contra nuestro Imperio...
—Al menos ellos no invaden a pueblos autóctonos... –espetó Arsala.
—Cállate, perra vegana...
—¡Maldito cerdo xirgón! ¡Asesinos son todos ustedes! –dijo Arsala enfurecida y caminó hasta la silla de Ushuk, abofeteándolo sonoramente. Ushuk se levantó dispuesto a contraatacar, pero entre los demás representantes separaron a los contendientes.
—Por los Iluminados –dijo Lothar— procedamos a votar, para ver si puedo quitarme de encima este puesto de secretario... Aquellos a favor del gobernador Corrado, levanten la mano. –Arsala, Alun y el propio Rupert lo hicieron. –A favor, la Afiliación, la República Polari y el Reino Vegano. Aquellos a favor de la Srta. Sálax, levanten la mano. –Lo hicieron Sálax y Ushuk. –El Imperio Xirgón y la Corporación Alaxi.
—Bien, Lothar –dijo Ushuk— depende de usted. Si vota por Rupert, inclina la balanza. Si vota por Sálax, tendremos que pasar meses de negociaciones para elegir al secretario.
—Espero que lo que prometió, Rupert –le dijo Lothar— sobre paz y entendimiento sea verdad. La Alianza Valtárica vota a favor del gobernador Corrado. A partir de ahora, Rupert Corrado es secretario general del Concejo Galáctico, electo en sesión ordinaria de la Asamblea General. Funcionará como tal en la próxima sesión. Felicidades, Rupert, y suerte. La necesitará.
Terminada la sesión, Lothar se aproximó a Rupert y le dijo:
—Presiento que una maledicencia se aproxima...
—Dicen que los valtáricos son capaces de ver el futuro... Odio que se pongan crípticos. ¿Qué es? ¿el Planeta Oscuro?
—No... aunque sí percibo que la Oscuridad está urdiendo sus largos y ponzoñosos tentáculos, preparándose para un inesperado ataque. Que de no ser detenido, una sombra cubrirá la Galaxia entera...
—¡Que mal! También odio las visiones apocalípticas.
—Pero no es eso, aún. La próxima sesión del Concejo será aún más acalorada... Una inminente confrontación entre la Afiliación y el Imperio Xirgón se aproxima. Todas las conspiraciones para debilitar al Imperio estallarán muy pronto... y con ellas estallará una batalla entre gigantes que bien podría sumir la Galaxia en la más sangrienta de todas las guerras. Si usted no evita la guerra con Xirgón, esta conflagración ocurrirá. Y de esa guerra sólo sobrevivirá una de los dos superpotencias.
Lothar se alejó de Rupert dejándolo sumido en profundas dudas y reflexiones.
Nave Zaraki
En algún lugar cerca de Carixis.
Día 11 del mes 13 del año 2100 D.A.
Las naves Zaraki por dentro y por fuera, eran un conjunto de piezas mecánicas grises y oscuras. Tubos, circuitos, mangueras, y otros aditamentos metálicos se entrelazaban semicaóticamente en medio de la estructura cuadrada de la nave. En el interior, la iluminación correspondía a luces azules fluorescentes, que alumbraban largos pasillos con suelos de cedazo.
En una de las habitaciones de la nave se situaba una sala de torturas. En esta deplorable habitación dedicada al dolor y el sufrimiento, estaba sentada Kriggs. Sobre una fría silla metálica, con las manos encadenadas por grilletes a los brazos de la silla. A su alrededor, una lúgubre colección de filosos ganchos colgando de largas cadenas del techo, hacían juego con las ganzúas, alicates y otros implementos generadores del dolor que colgaban de las paredes. Una serie de artificios para el tormento y la tortura reposaban a lo largo de la sala.
Kriggs vestía sólo una camiseta blanca sin mangas y su pantalón negro. Aunque siempre fuerte y gallarda, sus ojos mostraban gruesas ojeras. Sangre verdosa brotaba de su sien izquierda, la cual le manchaba la camiseta de color verde. Mostraba una quemadura en su mejilla derecha, y otros cortes y hematomas a lo largo del cuerpo.
A la habitación se adentraron los Zaraki, encabezados por su líder y capitán. Eran cinco en total. Los Zaraki son de piel gris muy gruesa, sin cabello alguno. De ojos largos y negros, sin pupila. Sus manos tienen tres dedos. Los militares suelen ser altos y fornidos, pero otras castas tienen aspectos diferentes. Visten uniformes grises muy sencillos.
—Agente Kriggs –dijo el jefe de los Zaraki— ¿me conoce? Me llamo Curshok.
—Claro –dijo Kriggs— el Verdugo de Próxima 9, el Carnicero de Réxar 4. Sus atrocidades y crímenes de guerra son famosos en todo lo largo de la Galaxia. El Concejo Galáctico lo acusa de innumerables delitos; terrorismo, piratería, genocidio.
—Ustedes, los soths, fueron aliados tan valiosos. Aún recuerdo esas gloriosas fechas en que el Régimen Zaraki y la Nación Soth sembraban el terror en la Galaxia. Pero de pronto, ese golpe de Estado en Soth donde derrocan al gobierno pro—Zaraki, y después se afilian... ¡Que detestable traición! Cuando los Zaraki hayamos destruido la Afiliación seremos particularmente severos con ustedes.
—Nunca destruirán la Afiliación –repicó Kriggs— no un montón de fascistas militaristas como ustedes...
—¿Qué sabe de mi mundo, Agente? Además del hecho de que Zarak está ubicada en la estrella Zeta Retículi…
—Mucho, fuimos aliados durante décadas. Trabajé para el espionaje Zaraki muchas veces. Y se que Zarak tenía un gobierno democrático hasta que los militares se impusieron y crearon una dictadura. Luego mataron a todos los androides, magos guardianes y disidentes de Zarak.
—Los Zaraki estamos en constantes búsqueda de la perfección. Aspiramos en convertirnos gradualmente en dioses. Por eso, desde hace siglos, realizamos un elaborado perfeccionamiento genético. Ustedes los soths deberían entenderlo, ya que ustedes mismos, con sus implantes cibernéticos, realizan un esfuerzo similar...
—Su civilización es enfermiza... –criticó Kriggs. –Obsesionada con la manipulación genética.
—¡Se equivoca! Llevamos orden artificial al caos natural. ¡Que perfecto orden! Diseñamos genéticamente a los Zaraki de la Casta Militar para que sean fuertes, resistentes al dolor, llenos de adrenalina, ágiles y atléticos. Diseñamos a la Casta Científica para que sean inteligentes, con cerebros grandes y memoria privilegiada. Y diseñamos a la Casta Trabajadora para que sean sumisos e incansables. El orden perfecto. Y aunque antaño eligiéramos a los presidentes y senadores sin importar su casta, nadie mejor que los militares para gobernar, como es el caso ahora. Hay una conspiración por parte de los androides, los psíquicos y los guardianes para esclavizarnos. Pero hemos puesto fin a esto en nuestro mundo. Nuestra especie es suprema. De suprema naturaleza, y debe gobernar la Galaxia. Está predestinada para eso. La Afiliación, ese vergel de especies inferiores, manipulada por los titiriteros guardianes y androides, nos ha bombardeado. Nos ha embargado, y nos ha agredido en toda forma posible. Por culpa de la Afiliación, somos la única potencia galáctica que no es miembro del Concejo y que no tiene tierras en Carixis. Por culpa de la Afiliación el Concejo nos somete a un embargo comercial.
—Bueno, recuerdo que por algo el Régimen Zaraki a realizado todo tipo de atentado terrorista contra la Afiliación que ha podido.
—Le pondremos fin a la Afiliación de una forma o de otra. Y usted nos ayudará...
Kriggs rió.
—¡Por favor! Pensé que tras tanto tiempo conocería mejor a los soths. Jamás traicionaré ala Afiliación...
—Pero usted ya nos está ayudando. Desde que la secuestramos hace dos semanas, tenemos un apropiado reemplazo de usted. Una espía vegana a la que le pagamos para que tomara su forma, y se ganara la confianza de Corrado. Corrado es mujeriego y fácilmente caerá en la trampa. Una vez que extraigamos la información que deseamos de Corrado, ella lo matará.
—¡No!
—Usted... ¿lo quiere, verdad? ¡Que desperdicio! Una valerosa guerrera soth interesada en un político pusilánime como Corrado.
—Él es más hombre de lo que usted jamás será, cabeza de bombilla. –Curshok respondió con una sonora bofetada en la mejilla derecha de Kriggs, provocándole un estremecimiento en todo el cuerpo, y que un hilo de su sangre bajara por la comisura derecha.
—Hay todavía otra parte del plan –continuó Curshok. –Sabemos de la larga línea de conspiraciones contra el Imperio Xirgón. Secretamente estamos impulsándola. Pronto, los veganos realizarán un atentado terrorista contra los xirgones. Plantaremos evidencia de que fue la Afiliación. Habrá guerra entre ambos estados, comenzando en Carixis. Mientras los afiliados están ocupados defendiéndose de la armada imperial, nosotros conquistaremos sus tierras. –Curshok rió. —Pero aún requerimos algo de información de usted...
—No hablaré. No me dejarán vivir de todas formas. Sé demasiado.
—Su cooperación le evitará mucho dolor.
—Sus torturas no me asustan...
—Dra. Zardack –le dijo Curshok a una Zaraki de casta científica cercana a él. La mujer, como todos los Zaraki de casta científica, era de baja estatura y contextura muy delgada, tenía una cabeza muy grande y unas gafas negras y redondas sobre los ojos. La mujer sacó de entre un frasco con agua un gusano baboso que se removía entre las pinzas. —¿Sabe lo que es este animalito, Agente?
—Un gusano dashanita... –dijo con cierta estoica resignación.
—Se alimenta de carne viva. Se adhiere a la piel, y dispersa un ácido que corroe la carne para que la pueda absorber. Tenemos muchos de estos gusanitos, por acá. Pero comenzaremos sólo con éste sobre su lindo cuello... a no ser que prefiera cooperar...
—Nunca... haga lo que quiera.
A pesar de su fortaleza, Kriggs fue incapaz de evitar los gritos. Sus estruendosos alaridos resonaron estrepitosos por toda la nave...
Residencia de Rupert Corrado
Astrópolis
Día 15 del Mes 13 del Año 2100 D.A.
Rupert dormía en su cómoda cama, la cual era bastante espaciosa. Estaba boca arriba, sonriente y satisfecho. Estaba desnudo, y a su lado estaba Kriggs, desnuda también observándolo pensativamente.
Kriggs se acercó a Rupert, y lo besó en los labios.
—Debo irme ya –señaló Rupert. Estaba complacido tras una noche entera de pasión. –Tengo una cita en la Asociación de Desarrollo de Carixis... —Kriggs insistió besándolo más apasionadamente. –Aunque... –dijo Rupert entre besos— ...puedo llegar tarde...
Rupert y Kriggs se besaron y abrazaron y procedieron a hacer el amor de nuevo.
Pero Rupert no sospechaba que su compañera de cama no era la agente Kriggs auténtica. Sino una copia con macabras intenciones albergadas en su amargo corazón.
Con mirada siniestra, la espía Zaraki con aspecto de Kriggs, observó el arma láser que reposaba sobre el buró al lado de la cama. Y en medio de los besos que Rupert proporcionaba a su cuello... sonrió malévolamente.