La vacación termino, todos regresaron a casa – Nos vemos mañana – dijo Jaime – Si – dijo Brendan pero antes de bajarse del auto volvió a ver a Tracy, sonrió un poco – ¿Nos vemos mañana? – Dijo Brendan – Seguro – dijo Tracy sonriendo, después de eso, Brendan bajo del auto y a su casa entro – ¿Cómo te fue? – Dijo doña Victoria – Dicen que la segunda vez por lo general es mejor – dijo Brendan – ¿Y eso que significa? – Dijo doña Victoria – Probablemente tengan razón, aun no lo sé, pero el viaje estuvo bien – dijo Brendan con una expresión muy tranquila. Todo parecía ir tranquilo, Brendan estaba haciendo las cosas como de costumbre, pasaba bastante tiempo con Tracy, Jaime los dejaba solos gran parte de los recesos, el tiempo seguía avanzaba, se llegó el diez de Mayo y al igual que el año pasado, en el colegio celebraron el día de las madres, Brendan se quedó en casa había pensado ir al cementerio, intentando no ver a su madre con odio pero prefirió no ir. Como a las dos de la tarde, Tracy llego a su casa – ¿Cómo estás? – Dijo Tracy, entrando a la habitación, Brendan estaba frente a la ventana y volvió a ver hacia atrás – Hola, bien gracias ¿Cómo estuvo la celebración? – dijo Brendan acercándose a Tracy – Muy bien – dijo Tracy sonriendo un poco, Brendan se sentó en la cama y le dijo a Tracy que se sentara a la par de él – Pensé en ir al cementerio pero… no pude hacerlo – dijo Brendan con su cabeza agachada – ¿Por qué no pudiste hacerlo? – Dijo Tracy, Brendan la volvió a ver – No tuve valor – dijo Brendan y volvió a agachar su cabeza – Deberías ir, solo pon una flor y luego regresas – dijo Tracy – No – dijo Brendan algo serio – ¿Por qué no? – Dijo Tracy y Brendan la volvió a ver – Solo si tú vas conmigo – dijo Brendan – ¿En serio quieres eso? – Dijo Tracy, Brendan la miro sin decir nada, sonrió un poco y se levantó de la cama, se dirigió hacia la ventana – ¿Brendan? – Dijo Tracy levantándose de la cama y se dirigió hacia él – ¿Qué sucede? – dijo Tracy y antes de responder, Brendan la abrazo – No me obligues por favor – dijo Brendan – No lo hare – dijo Tracy. Esta vez las cosas eran distintas, ese día paso, Mayo casi se estaba acabando, Brendan le pregunto a Tracy cuando era el cumpleaños de Jaime – Es el 28 de Mayo – dijo Tracy – ¿Me ayudas en algo? – Dijo Brendan – Claro – dijo Tracy y otra vez, Brendan se encargó de preparar una pequeña fiesta de cumpleaños para Jaime. El 28 de Mayo llego, los cuatro celebraron ese cumpleaños, rieron, comieron y por la tarde fueron al cine, pero entre tanta felicidad, algo comenzó a fallar. Se llegó el mes de Junio, un mes muy intranquilo para Brendan. La semana empezaba, Brendan estaba en el colegio mientras doña Victoria estaba en la casa. Eran como las nueve y media, doña Victoria se sintió cansada y con ayuda de Nelson se dirigió a las gradas pero por un momento perdió el equilibrio y casi se cae – Doña Victoria ¿Se encuentra bien? – Dijo Nelson – Si, solo me siento cansada – dijo doña Victoria y un poco despacio llego a su habitación y se acostó en la cama – Gracias Nelson – dijo doña Victoria – No se preocupe, la dejo para que descanse, con permiso – dijo Nelson y salió de la habitación ¿Qué es lo que estaba pasando? Por la tarde, Brendan llego a su casa pero cuando no vio a su abuela sentada en el sofá se preocupó mucho – ¿Dónde está mi abuela? – Dijo Brendan – En su recamara, se sentía un poco cansada y prefirió acostarse un momento – dijo Amanda, cuando Brendan escucho la palabra cansada no dijo nada e inmediatamente subió a la habitación de su abuela, toco la puerta y suavemente la abrió – Hola mi niño, pasa – dijo doña Victoria con una voz suave, Brendan camino hacia ella – Abuela ¿Estás bien? – dijo Brendan sentándose en la cama y tomando la mano de su abuela – Si, no te preocupes, solo me sentía cansada y preferí acostarme en la cama pero cuéntame ¿Cómo te fue? – Dijo doña Victoria – Bien ¿Segura que solo es cansancio? – Dijo Brendan – Si, completamente segura – dijo doña Victoria, Brendan no estaba muy convencido pero no siguió insistiendo y se fue a su habitación.
En la noche doña Victoria no bajo a cenar. La hora de dormir llego, Brendan le dio las buenas noches a su abuela y así se pasó esa noche, a la mañana siguiente Brendan despertó y bajo a desayunar pero cuando no vio a su abuela en el comedor la preocupación se volvió más grande – Brendan, tu desayuno está listo – dijo Amanda pero Brendan no hizo caso, dejo su mochila en el sofá y corrió hasta la habitación de su abuela – Abuela ¿Qué sucede? – Dijo Brendan tomando la mano de su abuela – No te preocupes, no pasa nada – dijo doña Victoria – ¿Cómo no quieres que me preocupe? Tú siempre eres la primera en levantarte y ahora, todavía sigues acostada, no puedo irme y dejarte así – dijo Brendan – Ve a desayunar antes de que se haga tarde. El año pasado faltaste demasiado, no quiero que este año sea igual, yo voy a estar bien pero si tu no me obedeces entonces si me voy a enfermar – dijo doña Victoria – No me importan las clases, solo me importas tu – dijo Brendan dejando escapar unas lágrimas – ¿Quieres que me sienta mejor? Ve al colegio – dijo doña Victoria. Brendan aparto su mirada intentando no llorar, luego le dio un beso en la frente a su abuela – Prométeme que estarás bien – dijo Brendan – En la tarde que vengas estaré donde siempre estoy – dijo doña Victoria, Brendan se puso de pie y se dirigió a la puerta, por un momento se detuvo – Date prisa – dijo doña Victoria y Brendan salió de la habitación – Ya estoy listo, vámonos – dijo Brendan – ¿No piensas desayunar? – Dijo Amanda – No, comeré algo en el colegio – dijo Brendan y sin más que decir, Nelson y Brendan se fueron al colegio – Vengo a las tres – dijo Nelson – Si – dijo Brendan. Poco a poco se pasaba el día, la tristeza de Brendan se notaba – ¿Qué sucede? – dijo Tracy – Nada, no te preocupes – dijo Brendan sonriendo y en casa de Brendan, el doctor Quintanilla llego para examinar a doña Victoria – Su presión está un poco baja, necesito hacerle unos exámenes para estar más seguro de que no hay ningún problema con su presión arterial, por el momento necesito que compre este medicamento y lo comience a tomar – dijo el doctor Quintanilla, a simple vista parecía que doña Victoria estaba bien.
El día pasaba tranquilo, a las tres de la tarde Nelson estaba afuera del colegio, Brendan se subió al auto y a casa se fue. Cuando llego, doña Victoria estaba donde siempre estaba – ¿Cómo estás? – Dijo Brendan abrazando a su abuela – Bien, te dije que estaría bien – dijo doña Victoria. Brendan estaba un poco más tranquilo al ver a su abuela de pie, así pasaban los días, doña Victoria a veces se levantaba temprano y a veces el cansancio la hacía quedarse en cama – ¿Qué sucede? Y no me digas que no pasa nada porque tu mirada dice otra cosa – dijo Tracy – Mi abuela no está bien, ella dice que si pero… últimamente la noto más cansada, no sé, no me gusta verla así – dijo Brendan – No te preocupes, ella va a estar bien ya verás – dijo Tracy dándole ánimos a Brendan. Pero la mala salud de doña Victoria no sería lo único que pondría mal a Brendan, las noches de desvelo daban inicio en la segunda semana de Junio, dos de la madrugada, con un grito Brendan despertó, a los minutos entro Nelson y le pregunto si estaba bien – Si, es Junio – dijo Brendan sonriendo un poco pero doña Victoria no llego – Mi abuela no despertó – dijo Brendan un poco preocupado, siempre que pasaba eso doña Victoria llegaba a la habitación de Brendan – Parece que tu grito no fue lo suficientemente fuerte – dijo Nelson entre risas pero Brendan sabía que su abuela no estaba bien. Por la mañana Brendan se fue sin desayunar y doña Victoria quedo en cama, Brendan no desayuno y tampoco almorzó – ¿No vas a almorzar? – Dijo Tracy – No tengo apetito – dijo Brendan – ¿Es por tu abuela? – Dijo Tracy – No exactamente. El otro mes cumplen nueve años, pero un mes antes, es un mes muy intranquilo para mí – dijo Brendan – Nueve años ¿Iras a verlos? – Dijo Tracy – No lo sé, mi abuela no está bien y las cosas no están saliendo como yo esperaba – dijo Brendan – Sabes que puedes confiar en mí – dijo Tracy – Lo sé – dijo Brendan. Poco a poco las horas pasaban, los días también y a las dos de la madrugada siempre pasaba lo mismo, Brendan siempre despertaba con un grito y la falta de sueño comenzó a ser notable.
Esa semana paso, el fin de semana Brendan decidió llamar a su tío Alessandro para no sentirse solo – Hola Brendan ¿Cómo estás? – Dijo Alessandro – Muy mal, tío necesito que vengas, yo ya no sé qué más hacer, mi abuela esta en cama casi todo el día, por favor ven – dijo Brendan llorando un poco – Está bien no te preocupes, solo termino unos pendientes que tengo aquí y salgo para allá – dijo Alessandro. Brendan sabía que la salud de su abuela no estaba nada bien – Por favor tío, date prisa – dijo Brendan. Doña Victoria estaba en cama, comía poco mientras que Brendan seguía luchando contra unos recuerdos que jamás se quedarían donde debían quedarse. Alessandro llego como a las once y media, Brendan estaba sentado en el sofá con una mirada triste – Brendan, ya estoy aquí – dijo Alessandro acercándose a él – Brendan – dijo Alessandro sentándose en el sofá, Brendan lo volvió a ver y sin decir nada más comenzó a llorar y lo abrazo – Tranquilo, ya estoy aquí – dijo Alessandro, ahora lo mejor que podían hacer era llevar a doña Victoria al hospital, para hacerle todos los exámenes correspondientes – No te preocupes, ella va a estar bien – dijo Alessandro mientras esperaban una respuesta por parte del médico, el celular de Brendan sonó – Hola – dijo Brendan – Hola Brendan ¿Cómo estás? ¿Cómo está tu abuela? – Dijo Tracy – Sigue igual, estamos en el hospital, le están haciendo unos exámenes – dijo Brendan – ¿Tu como estas? – Dijo Tracy – No se… – dijo Brendan limpiándose las lágrimas de su ojos – ¿Quieres que vaya para allá? – Dijo Tracy – Sí, ven por favor – dijo Brendan – Voy para allá – dijo Tracy y la llamada termino. Minutos pasaban y la espera se sentía larga pero por fin el doctor llego – Terminamos con todos los exámenes – dijo el doctor – ¿Cómo está? ¿Qué es lo que tiene? – Dijo Alessandro – Todos los exámenes están completamente bien, no hay ninguna anormalidad en ella – dijo el doctor – Y entonces ¿Por qué esta así? – Dijo Brendan – Me temo que lo que doña Victoria presenta no es una enfermedad que se combata con un medicamento – dijo el doctor – No entiendo ¿A qué se refiere? – Dijo Alessandro y la respuesta que el médico dio nadie se la esperaba – Los años comienzan a sentirse, doña Victoria no está enferma, simplemente su ciclo comienza a terminarse – dijo el doctor – ¿Me está diciendo que mi madre esta así porque ya esta mayor? – Dijo Alessandro – Doña Victoria está muriendo – dijo el doctor, Brendan perdió el equilibrio por un momento y se fue a sentar – Brendan ¿Estás bien? – dijo Alessandro, Brendan lo negó con su cabeza y tenía su mano puesta sobre su pecho – Tranquilo, no te alteres, sabes que no te hace bien – dijo Alessandro, Brendan comenzó a sentirse algo mareado y su respiración fue un poco más rápido – Brendan – dijo Alessandro, el doctor pidió una camilla y acostaron a Brendan en ella – Brendan presenta taquicardia, debemos controlarlo de inmediato – dijo el doctor y se llevaron a Brendan – Las cosas van de mal en peor, creo que voy a la cafetería por un café, ya regreso – dijo Alessandro y Nelson se quedó en la sala de espera.
Unos minutos después llego Tracy y vio a Nelson – Buenos tardes – dijo Tracy – Buenos tardes – dijo Nelson – Y Brendan ¿Dónde está? – Dijo Tracy, Nelson dio un suspiro y luego respondió – Tuvo una taquicardia y en estos momentos lo están controlando – dijo Nelson – ¿Cómo? – dijo Tracy muy sorprendida por lo que estaba escuchando. Luego llego Alessandro y llego el doctor – Brendan ya está estable, está en una habitación y en cuanto esté mejor se puede ir – dijo el doctor, Tracy paso a la habitación de Brendan, abrió la puerta y entro, Brendan la volvió a ver y sin decir una sola palabra, abrazo a Tracy y dejo salir unas cuantas lagrimas – Tranquilo, tranquilo, ella va a estar bien no te preocupes – dijo Tracy – Se está muriendo ¿Lo entiendes? Se está muriendo – dijo Brendan – Tienes que ser fuerte, por ella tienes que recuperarte, si se entera que tú también estas ingresado se pondrá muy mal, tienes que controlarte Brendan – dijo Tracy. Las horas pasaban, como doña Victoria no necesitaba estar ingresada en el hospital, decidieron llevársela a casa – No te preocupes, ella va a estar bien – dijo Alessandro – Ya escuche eso – dijo Brendan. Las cosas ya no eran como antes, Brendan pasaba más tiempo en su habitación que fuera de ella, Alessandro regreso a su casa y Brendan se volvió a quedar solo, como aún no se llegaba la fecha indicada, los recuerdos aún permanecían intactos, los desvelos y el estado de doña Victoria comenzaban a dañar la salud de Brendan, estaba pálido, tres o cuatro bocados de comida para todo el día y un solo vaso con agua mantenían débil a Brendan – Brendan no me gusta verte así, casi no comes, no bebes agua, estas muy pálido ¿Qué pasa Brendan? – Dijo Tracy – Esto pasara, después de esa fecha, todo estará bien, no te preocupes – dijo Brendan sonriendo – No lo recuerdo así el año pasado – dijo Tracy – Cada año siempre es diferente – dijo Brendan. Todas las tardes, Brendan llegaba a su casa, subía a su habitación y después de hacer las tareas se sentaba en una silla frente a la ventana, Amanda le llevaba la cena hasta su habitación y Brendan siempre le decía lo mismo – Déjala ahí, comeré algo más tarde – dijo Brendan pero solo dos bocados lo mantenían en pie, las horas de sueño eran cortas, una o dos horas eran las que Brendan dormía todos los días – ¿Dónde está Brendan? Ya casi no lo veo – dijo doña Victoria acostada en la cama – Últimamente tiene mucha tarea, ha venido a verte pero siempre te encuentra dormida – dijo Alessandro quien había regresado debido a un llamado que Nelson le hizo – Brendan no está nada bien, no come y estoy seguro que casi ni duerme – dijo Nelson, Alessandro fue hasta la habitación de Brendan y lo encontró sentado en la silla frente a la ventana – Brendan ¿Qué sucede? – Dijo Alessandro y Brendan lo volvió a ver – No te preocupes, después de esa fecha todo pasa – dijo Brendan sonriendo, pero Alessandro no estaba convencido de eso.
Los días seguían pasando y en la escuela también notaban el mal estado de salud de Brendan – Brendan ¿Qué te sucede? ¿Estás bien? Estas pálido, tus calificaciones han bajado ¿Tienes algún problema? Puedes contármelo – dijo la maestra Erika – No se preocupe, todo está bien, se lo aseguro – dijo Brendan. Brendan seguía rechazando la ayuda de los demás pero finalmente ese día llego, tres de Julio sábado por la mañana, Alessandro llego a la habitación de Brendan, ya eran casi las ocho y llevaba el desayuno, toco la puerta y abrió – Buenos días Brendan, aquí te traje tu desayuno – dijo Alessandro poniendo la bandeja en la mesa, Brendan estaba sentado en la silla frente a la ventana y Alessandro camino hacia él – Brendan ya basta, ya deja de hacer esto, mira la cena, ni siquiera te acercaste a ver que era, te lo digo en serio, tu salud está peor que la de tu abuela, tienes que comer algo, esto no puede seguir así – dijo Alessandro – No te preocupes, mañana será diferente – dijo Brendan sin mirar a su tío – Al menos come algo antes de que te vayas – dijo Alessandro y Brendan lo volvió a ver – Antes de que me vaya ¿A dónde? – Dijo Brendan – Sabes qué día es ahora ¿O no? – Dijo Alessandro – Claro que lo sé, pero no pienso ir a ninguna parte – dijo Brendan – ¿Por qué? – Dijo Alessandro algo sorprendido – Porque eso se acabó, ellos ya no existen para mí – dijo Brendan – Está bien, no te voy a obligar a ir a un lugar que tu no quieres, solo te pido por favor come algo Brendan – dijo Alessandro y salió de la habitación, luego fue a la habitación de doña Victoria – Buenos días ¿Cómo estás? – Dijo Alessandro sentándose en la cama – Bien ¿Y Brendan? – Dijo doña Victoria y Alessandro se quedó callado – ¿Qué sucede? ¿Le paso algo? – Dijo doña Victoria – No, no, por supuesto que no es solo que, se fue al cementerio – dijo Alessandro – ¿Se fue? ¿Decidió ir solo? Él no va si no voy yo – Dijo doña Victoria – Dijo que quería hacerlo solo este año – dijo Alessandro – ¿Y tú por qué no fuiste? – dijo doña Victoria – No podía dejarte sola, pero no te preocupes Nelson fue con él – dijo Alessandro – Dile que en cuanto llegue, venga a verme – dijo doña Victoria – No te preocupes, yo se lo diré – dijo Alessandro y después de eso salió de la habitación y fue hasta la sala – Si mi madre te pregunta por Brendan, dile que aún no ha llegado, en estos momentos se supone que Brendan está en el cementerio ¿De acuerdo? – Dijo Alessandro – Si señor – dijo Amanda – Y tú, mantente alejado de esa habitación porque tú fuiste con él – dijo Alessandro – Si señor – dijo Nelson pero resultaría muy difícil mantener por mucho tiempo esa mentira.
Como a las nueve, Brendan seguía sentado en la silla frente a la ventana cuando su celular sonó, este solo volvió a ver hacia atrás pero no le tomo importancia, el celular sonaba y sonaba casi una hora y media, a las diez, Tracy llego a la casa de Brendan – Buenos días – dijo Tracy – Buenos días, pasa adelante – dijo Amanda – Gracias – dijo Tracy y Alessandro llego a la sala – Buenos días – dijo Alessandro – Buenos días – dijo Tracy – ¿Qué te trae por aquí? – Dijo Alessandro – Vengo a ver como esta Brendan, le he estado llamando a su celular pero no responde el llamado – dijo Tracy – Me asombra si lo hiciera. Él está en su habitación – dijo Alessandro y Tracy fue hasta la habitación de Brendan, toco la puerta pero nadie le respondió y no le quedo de otra más que entrar, vio a Brendan sentado frente a la ventana y camino hacia él – Hola ¿Cómo estás? – Dijo Tracy – Hola ¿Qué haces aquí? – Dijo Brendan – Vine a ver como estabas, te he estado llamando pero no respondes ninguna llamada pensé que habías decidido ir al cementerio – dijo Tracy – Te dije que ya no iría pero parece que no prestaste atención – dijo Brendan algo molesto – ¿Por qué me dices eso? Se perfectamente lo que me dijiste pero a última hora podrías haber cambiado de opinión – dijo Tracy – ¡En serio! Entonces no entendiste, claro tu nunca entiendes lo que te digo – dijo Brendan – Brendan ¿Qué te pasa? ¿Por qué me hablas en ese tono? – dijo Tracy – Porque ya me canse de hacerlo, pero tú no entiendes lo que es vivir con estos recuerdos, el saber que tu madre te mintió y abuso de ti, tú no sabes lo que significa perder a tus padres, verlos morir, tú no sabes lo que es ver a tu abuela morir lentamente y no poder hacer nada… tu no entiendes nada y jamás lo entenderás – dijo Brendan conteniendo las lágrimas – El que no entiende eres tú. Yo estoy aquí para ayudarte, tu tío está aquí contigo, hasta la maestra Erika se preocupó por ti pero eres tú el que no presta atención, eres tú el que no acepta la ayuda de nadie, mira nada más como estas, no comes, no duermes, estas pálido, creo que tu abuela esta mejor que tú, pero está bien, no te molesto más, si te quieres morir, hazlo, y si aceptas mi ayuda, llámame – dijo Tracy y salió de la habitación, bajo las gradas y llego hasta la puerta – ¿Qué sucede? ¿Ya te vas? – Dijo Alessandro acercándose a ella – Si… es que tengo otras cosas que hacer – dijo Tracy – No te escucho ¿Cierto? – Dijo Alessandro – No, creo que no – dijo Tracy – De todas maneras, gracias por haberlo intentado – dijo Alessandro y Tracy se fue pero Alessandro no podía permitir que Brendan siguiera en ese estado, así que fue a la habitación de él y entro – Brendan ¿Qué pasa contigo? ¿Hasta cuándo piensas seguir en ese plan? – dijo Alessandro algo alterado – ¿En cuál plan? – Dijo Brendan – ¿No sabes en cual plan? Mira nada más como estas, tu abuela aún está viva pero parece que tú ya la quieres ver muerta – dijo Alessandro – Eso no es verdad… – dijo Brendan sin terminar de hablar – Si lo es. El doctor no dijo cuánto tiempo le quedaba pero estoy seguro que llegara hasta tu graduación, pero quien no llegara a la graduación eres tú, si sigues en este plan no duraras ni una semana Brendan, piénsalo bien porque tu abuela quiere verte – dijo Alessandro y salió de la habitación algo molesto, Brendan se quedó callado pero en unos segundos el llanto tomo fuerzas y las lágrimas comenzaron a salir, Brendan sabía que todo lo que le habían dicho era verdad y manteniéndose en ese estado no lograría nada.
Brendan se puso de pie, se fue al baño, lavo su cara y no tenía muy buen aspecto, salió del baño, llego a la puerta, respiro profundo y salió de su habitación, fue a ver a su abuela, cuando doña Victoria lo vio en ese estado de salud muy malo se preocupó mucho – Brendan ¿Qué es lo que te paso? – dijo doña Victoria, Brendan se sentó en la cama – No te preocupes, estoy bien, después de esta fecha todo pasa – dijo Brendan sonriendo – No me gusta verte así – dijo doña Victoria – A mí tampoco me gusta que tu estés en cama todo el día – dijo Brendan llorando – Lo sé, pero ya me estoy sintiendo mejor y todo volverá a estar bien – dijo doña Victoria, Brendan estuvo un rato en la habitación de su abuela, luego salió y se fue a su habitación, se sentó en la cama, miro la comida y se quedó pensando un momento – Está bien – dijo Brendan y tomo el plato con comida y comenzó a comer. Cuando ya eran las doce del mediodía, Amanda ya tenía lista la comida de doña Victoria y la de Brendan – ¿Esta es la comida de mi mamá? – Dijo Alessandro – Si – dijo Amanda – Está bien, llévasela ¿Y la de Brendan? – Dijo Alessandro – Yo se la llevo – dijo Nelson – Voy contigo – dijo Alessandro y los tres subieron las gradas, Amanda se fue donde doña Victoria, Nelson y Alessandro se fueron donde Brendan – No me importa cuál sea tu plan, aquí está tu almuerzo y no me voy a ir de aquí hasta que no te lo comas todo ¿De acuerdo? – dijo Alessandro. Brendan estaba sentado en la cama, Nelson puso la bandeja con comida en la mesa – No tengo hambre – dijo Brendan – No me interesa ya te lo dije, no has desayunado y no te vas a quedar sin almorzar – dijo Alessandro y cuando vio la otra bandeja que estaba vacía se sorprendió un poco – ¿Y la comida? – Dijo Alessandro – Por eso te digo que no tengo hambre, acabo de desayunar – dijo Brendan muy tranquilo – No me mientas ¿Acaso la botaste? – Dijo Alessandro – No, te aseguro que no, ya te lo dije después de esta fecha todo pasa – dijo Brendan – Espero que así sea – dijo Alessandro más tranquilo al ver que Brendan ya estaba comiendo. Sin duda alguna Brendan estaba mejorando, ya empezaba a comer y salía de su habitación, el día sábado paso y el domingo también, finalmente el día lunes llego, Brendan se fue temprano al colegio y llego al salón de clases, Tracy y Jaime ya estaban ahí – Llego Brendan, pensé que no vendría – dijo Jaime – Yo también – dijo Tracy. Brendan llego hasta donde estaban ellas – Buenos días – dijo Brendan – Buenos días – dijo Jaime pero Tracy no respondió y de pronto Brendan se arrodillo frente a Tracy y tomo su mano, cuando Tracy vio eso se quedó asombrada – ¿Qué haces? – dijo Tracy – Sé que entiendes todo lo que te digo es solo que, no es fácil olvidar algo como eso, por favor perdóname – dijo Brendan – Créeme que te entiendo y te perdono pero no me gusto la forma en cómo me trataste, ya te lo dije muchas veces, no estás solo Brendan – dijo Tracy sonriendo y poniendo su mano sobre la mejilla de Brendan – Te prometo que no pasara otra vez – dijo Brendan poniéndose de pie. Así continuaron las clases, los días pasaban, la salud de Brendan iba mejorado poco a poco, ya no estaba pálido pero quien seguía igual era doña Victoria, Alessandro se regresó nuevamente a su casa y finalmente Agosto llego y las vacaciones también.