Chapter 29: Capítulo 28

Santino se sentía tan humillado que no se dejó pensar las cosas en frío y con calma y si a esa presión le sumaba el echo de que Andy y Abril fueron pareja, cuya mentira él se creyó, lo avía puesto en una situación en la que todo podía pasar, pero a peor.

Durante el resto de la jornada, que cabe aclarar que Andrés se retiró dos horas antes del estudio, no dijeron una sola palabra y la verdad es que Rivas no ocultaba, para nada, el desagrado ocasionado al descubrir el vínculo entre “su chica” y su colega. Estaba realmente furioso.

La defensa les tomó tiempo realizarla ¿Cómo le haces creer a un jurado de que el culpable no es tu defendido y si las víctimas? Eso demora. Santino era tan frívolo que no le movía un solo pelo hacer estas cosas ¿Por qué creen que llegó a la cima del éxito? Por ser un abogado astuto y sin alma. Pero él aún desconocía que Abril, era la damnificada pero lo que ocurrirá luego lo dejará al borde de la locura.

- Bueno colega, me retiro. – habla Andy poniéndose de pie y guardando sus cosas. – supongo que con esto ganaremos el caso. – dice y Rivas esboza una sonrisa.

- ¿A caso lo pones en dudas? – pregunto desafiante y él negó riendo.

- No, sé que es nuestro el caso, ¿Pero no te dan algo de piedad por las víctimas? – y se encoge de hombros en respuesta. - ¿Qué tienes de corazón? – quiere saber realmente.

Santino era tan frío como los témpanos de hielo en los polos. Él adjudicaba su éxito en el campo de las leyes por no mezclar los sentimientos, que claramente no tenía, con el trabajo y esto lo llevo a triunfar en cada uno de sus casos. Él carecía de empatía, no sabía lo que era ponerse en el lugar del otro, él solo disfrutaba de su dinero y del placer que las mujeres que firmaban el acuerdo y aceptaban ser su esclava sexual. Era una máquina y muchas mujeres se han preguntado ¿Cómo un ser humano podía ser vacío pro dentro? ¿Cómo alguien era incapaz de sentir compasión? ¿De que se le erice la piel al vivencial alguna experiencia de miedo, de alegría, de felicidad, de tristeza? ¿cómo podes vivir sin alma? Ni él sabía por qué era así, por qué no era capaz de sentir algo, aunque sea mínimo por alguien.

Aún recuerda aquella conversación con una de sus chicas, que además era psicóloga y describió su personalidad como la de aquel que vive con alexitimia aunque la diferencia estaba en que estas personas sienten, pero no son capaz de identificar ese sentimiento. En cambio él, Santino es incapaz de sentir algo por alguien.

- ¿Por qué es tan frío? – indaga Marianella, la psicóloga con la que mantenía relaciones, bajo acuerdo, hacía tres semanas.

- ¿es importante para usted? – le pregunta sin mirarla mientras se amarra los zapatos. – no me psicoanalice. – le ordena serio y tajante. – límites a hacer como corresponde su papel del acuerdo. – sentenció para salir de la habitación, pero ella se apresuró para ir tras suyo. Ese hombro, consu personalidad, le intrigaba por demás.

- Si hiciera lo que dice su diagnóstico sería similar al que convive con alexitimia. - ¿alexitimia? ¿qué era eso y por qué ella decía aquello?

Santino se detuvo en seco y giro sobre su propio eje tomándola por sorpresa y haciéndola detenerse, segundos antes de “chocarse” con su cuerpo. Él la recorrió despectivamente de pies a cabezas y puso sus ojos en blanco, para luego de dar un suspiro audible, le contesté.

- No me importa lo que crea. – y vuelve a darle la espalda, pero ella le iba a dar su opinión, pese a lo que él le dijo, ella no se daría por vencida.

- Una persona alexitimia le cuesta reconocer sus propias emociones. – habla tan rápido que parece que se quedará sin aire, pero al ver qué se vuelve a detener en el lugar continuó hablando. – no pueden expresar lo que sienten y muchos creen que carecen de emociones. Lo cierto es que el problema radica en la expresión, en saber identificar si llora por amor, por tristeza o porque algo lo emociono. - ¿Le estaba diciendo enfermo? Esto lo enfado y como lo que está haciendo Marianella es algo que no permite, dio por anulado el acuerdo.

- Ven a retirar las llaves del departamento. Aquí finaliza el acuerdo. – ella llevaba años intentando comprarse un mono ambiente, pero nunca llegaba al valor del mismo y fue eso lo que la llevó a aceptar el acuerdo. Él tomó el dinero que había juntado y le permitió elegir la vivienda con las comodidades que prefería y él solo le completó el monto total.

- El día que seas capaz de sentir algo por alguien, ese día no sabrás cómo manejar tu vida. – dijo eTo último viendo cómo desaparecía de su vista.

Santino estaba enamorado de Abril, solo que el no saber cómo manejar sus sentimientos qué hacer al respecto lo ponía en una situación donde los celos gobernaban sobre sí mismo, al punto de faltar a su palabra y destruir los sueños de una niña.

Él necesitaba hacerle pagar de alguna manera su falta de respeto y miles de cosas habían pasado por su me te, pero ninguna lograba llegar hacerle a ella lo que pretendía y aunque la única opción era el de romper el acuerdo y con el mismo lo del pago del dinero lo consideraba demasiado cruel verdaderamente. Pero algo debía hacer no podía dejarle pasar una falta como esa.

El Sr. Rivas, hacía algunos días se había puesto en contacto con la clínica donde se atendía Catalina, específicamente con el doctor que llevaba de cerca el caso. Él sabía lo importante que era está operación para la niña y pese a se la hermana de Abril, no era con ella con quién quería desquitarse, por lo que dejo pago el tratamiento completo, incluyendo la estadía en uno de los hoteles más caros e importantes de Estados Unidos. El asunto era que no quería que ellas supieran que el donador no era otro que él, porque planeaba terminar las cosas con Abril.

Santino sabía que lo que le sucedía con ella era diferente a lo que ha vivido con todas aquellas mujeres. No podía dejar de pensar en aquella conversación con Marianella y la posibilidad de estar sintiendo algo por Abril.

Busco en Google “ Cómo saber si se está enamorado” y pese a ver millones de definiciones se quedó con el primero de todos. El mismo explicaba lo que le sucedía al propio cuerpo al estar sintiendo esa emoción. Sensaciones de taquicardia, sudor o temblor en las manos, dilatación de pupilas, entre otros. Lo que lo llevó a probar, en sí mismo, si presentaba alguno de esos síntomas.

Algo raro en él le generaba esa mujer y no quería quererla, no quería que le cambiaste la vida. Por más que moría de celos, de enojo al saber que entre ella y Andy hubo algo, una parte de suya deseaba tenerla siempre, aunque la otra solo quería alejarla.

Santino no era tonto como para no terminar por darse cuenta que la actitud de Abril se dio gracias a haber escuchado la conversación que mantuvo con Clara y aunque le generaban una extraña sensación en el pecho era mejor que ella sea la que comencé a desilusionarse y desencantarse, porque estaba seguro que podría darle el mejor placer que jamás haya conocido, pero nunca el amor que realmente ser merece.

No se sentía cómodo con lo que iba hacer, pero las cosas eran mejor así. Que ella lo deteste y sea quien desidia alejarse de él completamente porque no tenía el valor para hacerlo él.

Su última jugada sería letal y terminaría por evocar un sentimiento hacia él que solo la verdad sobre su donación va a poder hacer que ella cambie de opinión.

- Eres libre. – esa extraña sensación recorriendo su cuerpo al ver cómo sus ojos se empañaban y aunque quería detenerse y correr a sus brazos para besar esos labios que deseaba como ninguna otra cosa, debía continuar con la farsa. – y te cuento que lo que has hecho deja sin efecto el acuerdo y eso incluye el dinero. – fingió no importarle cada palabra que decía, lo cierto es que le dolía más a él que a ella fingir que no le importan sus sentimientos. No ahora cuando todo indica que puede estar amándola… o casi haciéndolo.

- ¿Qué?... usted sabe que lo necesito para operar a mi hermana. – la voz entrecortada y las lágrimas deslizarse por sus mejillas y tuvo que darle la espalda para no terminar por decirle que era una mentira. - lo necesito… - necesitaba alejarla y solo podría hacerlo siendo muy cruel.

- Eso no me interesa. Retírese que tengo mucho trabajo. – sabia que con esto se ganaría el odio de aquella mujer por la que sentía algo diferente que con las demás.

Abril tenía un huracán de emociones. Se debatía entre el aprecio que le sentía y el odio que estaba generando le su maldita actitud ¿Cómo le diría a su hermana que no podía cumplir con su promesa? ¿Cómo le explicaría que pasaría toda su vida postrada, dependiendo de alguien que empuje silla? ¿Cómo viviría sabiendo que su hermana nunca podrá ponerse en pie? En. Ese momento solo deseaba que el karma le cobra de la manera más despiadada su falta.

Quería gritar, quería llorar y suplicarle por el dinero, pero basta, se acabó. ¿Por qué humillarse? ¿Por qué darle el gusto de arrodillarse ante él? Si ya le robo los sueños a su hermana, si era un hombre sin corazón ¿qué le hacía pensar que podría compadecerse? Sin más, se acercó dónde él y sin titubear ni quebrar su voz, es que le hablo.

- Te aborrezco, te desprecio tanto que si te estarías muriendo ante mis ojos y el sacar tu vida estaría en mis manos, te dejaría morir. – sus ojos estaban vacíos y llenos de decepción. En tanto él no esperó de su parte unas palabras como esas, pero era lógico que reaccione así.

- Tengo trabajo. Márchate – fingió no desarmarse con lo que le dijo, pero al notar que permanecía en su lugar, se puso de pie y camino hacia la puerta, la abrió y volvió a mirarla. – vete. – le ordenó.

Abril respiró hondo y camino esos escasos metros hasta llegar lo más cerca posible y cuando él creyó que ella le suplicaría, sus puños se cerraron tan fuerte que no ser privó de darle un buen puñetazo en el rostro y como él no lo espero, perdió el equilibrio haciéndolo caer en el suelo. Lo que ella hizo después fue algo que lo dejó impactado, porque le piso con fuerza aquella mano con la que habían cerrado el acuerdo y luego escupió a un lado. Ella no era de hacer estas cosas, pero el sentimiento que tenía en esos momentos por él se asemejaba al desprecio y al asco.

- Que algún día sientas en tu carne el dolor de decepcionar a alguien que amas. – él no podía decir nada, simplemente mirarla anonadado. – me das asco. – terminó por decir saliendo de esa oficina y arrojando al suelo su credencial.

Santino no se levantó del lugar, siquiera se apresuró en limpiar la sangre que salía de su labio y nariz, solo miraba su espalda desaparecer en el ascensor, porque hasta eso l había negado, el ver si hermoso rostro por última vez.

- Lo siento.. – musitó casi sin aliento. – perdóname por lastimarte. – dijo y poner primera vez, de sus ojos brotaron lágrimas.