Chapter 24: Capítulo 24

Lían observaba a Diana con una sonrisa en el rostro mientras ella dormía. Cada vez que recordaba lo que hicieron la noche anterior, sus vellos se erizaban y su corazón latía con agitación. Una felicidad extraña llenaba su ser, sin embargo, la preocupación de la consecuencia de su desliz lo estaba atormentando. ¿Qué pasará cuando llegue a Destello? ¿Qué le dirá a Odiel y a su familia? ¿Sería aquella noche considerada no real y se borraría lo que ellos compartieron, una vez regresaran? No, él no quería aquello. La amaba y anhelaba convertirla en su esposa. Pero se acostó con ella fuera de las reglas de los guardianes e incluso le había regalado su joya. Suspiró con profundidad y decidió darse un baño para relajarse.

Diana se despertó con el cuerpo adolorido, pero muy relajada. Una sonrisa iluminaba su rostro y su piel estaba más brillante que de costumbre. Después de bañarse se miró al espejo y por alguna extraña razón se sentía hermosa y sensual, con un sentimiento de libertad y autonomía que la hacían sentir completa y feliz. Algo cambió en el momento en que se entregó a Lían y le encantaba aquella sensación.

Diana se sentó frente al rizado, quien estaba desayunando en el fino comedor. Ambos se miraron con timidez y sonrojo, y una sonrisa de complicidad adornó sus rostros.

—¿Cómo amaneciste? —Él le preguntó mirándola con intensidad y un brillo especial en sus orbes miel que la estremecieron por completo.

—Muy bien, ¿y tú? —respondió con pena.

—Nunca había amanecido tan bien como hoy. —Esbozó una sonrisa pícara que provocó que Diana se ahogara con su jugo. Él se sentó a su lado mientras daba suaves palmadas a su espalda y limpiaba su boca.

—Lían... —Ella lo miró con desconcierto—. ¿Qué pasará ahora con nosotros? Hicimos... —Le daba vergüenza terminar la frase.

—Hicimos el amor y fue increíble. No sabía que fuera tan delicioso y fascinante, o tal vez es el hecho de que me gustas demasiado y te amo con locura —respondió mientras sus miradas se conectaban y él acariciaba su mejilla con su pulgar.

Diana lo abrazó ocultando su rostro rojo en su firme pecho. Escucharlo decir aquello la llenaba de felicidad, ella también lo amaba y lo que compartieron esa noche fue muy especial e intenso.

—Yo también te amo. —Se besaron lentamente, disfrutando el sabor de sus bocas. No importaba que fueran de mundos diferentes o que todo estuviera en su contra, vivirían ese amor a plenitud y lucharían por mantener su relación.

***

—Te voy a contar una interesante historia Amateus y ... ustedes —dijo la última palabra con desprecio al mirar a los hermanos Rough, pues estaba hastiada de que fallaran en detener a los viajeros de Fra.

—¿Más historias? —El rubio bufó con fastidio y Aurora lo miró mal.

—Como te seguía diciendo, Amateus. —prosiguió ignorando al chico y posó su mirada al pelirrojo—. Hubo una vez, una sobrina de una Sapria llamada Lea, la chica no era muy fuerte y se consideraba la más débiles de las Saprias. Una hermosa y delgada rubia que sentía envidia de su prima, una pelirroja curvilínea fuerte, hija de Lea. La pelirroja no estaba de acuerdo con la relación tóxica de sus padres, y se fue a vivir a Fra. Lea perdió a su esposo, quien era un conquistador en el planeta Crush, él fue uno de los que transportaron a otra galaxia. Lea sufrió al principio y se unió a la más hermosa, inteligente, poderosa, elegante...

—¡Se unió a ti! —Amateus la interrumpió hastiado.

—Sí. Ambas queríamos recuperar a nuestros maridos, pero Lea se arrepintió, pues descubrió que estaba mejor sin él y me traicionó. Lea se fue a una mejor vida y yo me robé su broche de esmeralda para poder romper el bloqueo que Leyda puso en la tierra, fue así como encontré a la familia feliz y robé el cetro. Lo interesante de todo es que encontré a la sobrina de Lea aquí, ella tiene el poder de alterar el tiempo y crear ilusiones y realidades paralelas. Conoció a un chico y se obsesionó con él, pero el chico amaba a la sirvienta de su gran mansión. Entonces, Kia, la sobrina de Lea, creó una realidad paralela de un pasado en la Tierra. Pero como la chica no es muy poderosa y no todo sale como una quisiera, esa realidad se convirtió en su castigo. Se suponía que ella era la princesa y él, el príncipe. Pero la sirvienta quedó atrapada también, entonces el príncipe se enamoró de la criada y él la convirtió en su concubina. Kia maltrató a la chica y la acusó de ser una bruja. Le puso una trampa y los pueblerinos la quemaron viva. El príncipe no soportó tanto dolor y se suicidó; entonces, Kia se quedó atrapada en la nada ante aquella alteración y yo le ofrecí mi ayuda a cambio de su poder. ¿Sabes qué es lo interesante de todo esto? Yo logré obtener la sangre de aquella sirvienta antes de ser quemada, pues había irrumpido a la ilusión de Kia para divertirme un poco. Tomé su sangre para poder convertirme en ella y colaborar en la trampa que Kia le había puesto, pero nunca me imaginé que me sería tan útil ahora.

—Me imagino que Kia es la chiquilla que se obsesionó con el guardián de las lágrimas. —Amateus dedujo.

—Exacto. Ella se prendió de él desde la primera vez que lo vio y se obsesionó. Entonces, yo la seguiré utilizando a mi antojo con la promesa de darle al guardián, no sé si logre cumplir con lo que prometí, pero el poder de alterar el tiempo me es muy valioso.

—¿Qué hay de la hija de Lea? Debe estar buscando venganza. —Mantis irrumpió en la conversación.

—Pues no si ella no sabe que su amada madre murió. Esa es otra que me ha sido de mucha utilidad. ¿Cómo crees que pude envenenar a la novia del guardián de Destello?

Aurora estalló en carcajadas ante su maldad mientras ellos la observaban como si fuera un bicho raro.

***

—Lían... —Diana balbuceó llena de excitación mientras él se aferraba a sus pechos. Esta sería la última noche en las montañas y pronto tendrían el Zafiro azul en sus manos.

—¡Cómo me gustas, preciosa! —Lían besaba con ansias la enrojecida piel. Diana se puso horcajadas sobre él hasta hundirse completamente, Lían gruñó ante la sensación y ambos danzaban frenéticos entre gemidos.

—Te amo, Lían. —Diana acariciaba sus ondas color chocolate mientras conectaban sus miradas con complicidad y amor. Había amanecido y ellos estaban nerviosos ante lo que les esperaba.

—Yo también te amo, Diana. Nunca lo olvides.

—No lo haré, amor. —Ella besó sus labios y él la aferró a su pecho. Quería tenerla siempre así, pegada a su piel, disfrutando de su calor.

***

Ya tenían tres días en Sofía con la intriga carcomiendo sus huesos. Georgie tuvo que viajar de repente y pospuso la reunión con su hijo. Por otro lado, Lían fue al monte Vitosha a encontrarse con Clau y hacerle saber que dentro de unos días tendrían acceso al Zafiro.

—¡Eso es excelente! Oye, Lían. —Se acercó de forma seductora—. ¿Ya pensaste en nuestra cita?

—No sé de qué hablas. —Él tomó distancia.

—¿Lo olvidaste? Te dije que tendríamos una cita.

—Clau, lamento mucho que te hayas hecho una idea equivocada sobre nosotros, pero es bueno que sepas que no tengo ningún interés romántico en ti. Amo a Diana; ella y yo somos pareja.

—¿Qué dices? —Lo miró desorbitada—. La relación de ustedes es falsa.

—No lo es. Nos enamoramos y somos pareja. Te agradecería mucho si dejaras de hacer insinuaciones y que no se te ocurra besarme o tocarme de forma inapropiada, por favor.

—¡Vaya! —dijo con decepción en su mirada—. No me esperaba eso, pero tú te lo pierdes. Solo te advierto, Lían. —Lo miró con malicia—. Esa chiquilla será tu desgracia si sigues embobado con ella. Diana no es quien crees y puede ser más peligrosa de lo que te imaginas —dicho esto, saltó y se perdió entre los árboles.

***

Lían regresó de su encuentro con Clau y encontró a Diana con María horneando galletas. Él la rodeó con sus brazos y besó sus labios, luego le entregó una rosa que recogió para ella.

—¡Es hermosa, gracias! —Ella besó todo su rostro con emoción, sacando carcajadas a su chico.

—¡Ustedes son tan lindos! —María espetó con ternura—. Me recuerdan a mi tiempo... ah... ¡Qué tiempos aquellos!

Después de comerse las galletas, Lían y Diana se encerraron en la habitación a hablar.

—Entonces, Georgie te dará el Zafiro azul en tres días. —Diana confirmó las palabras de Lían.

—Sí. Tuvo que salir de viaje y regresa pasado mañana, pero nos reuniremos al día siguiente. Debemos estar atentos y planear nuestros movimientos con cautela. Tenemos enemigos que desconocemos y están detrás del Zafiro azul. Ese día me iré con Georgie desde la mañana y luego tú y yo nos encontraremos en la montaña Vitosha para poder hacer conexión con Destello.

Lían dejó de hablar al sentir que alguien los espiaba. Hizo seña de silencio con su dedo y abrió la puerta de repente. Pudo percibir una sombra que se movió con rapidez, pero no vio a nadie. Caminó con sigilo por todo el pasillo y entró a la cocina.

—¡Mi niño! —Lían casi salta del susto.

—María... ¿Estuviste en el pasillo? —preguntó suspicaz y ella sonrió.

—Como ves, estoy lavando los platos. No he salido de la cocina desde que se fueron a su habitación.

—¡Oh! Bien, sigue con eso, entonces. —Fingió una sonrisa y regresó con Diana.

***

Diana estaba en el baño cuando se encontró con la pelirroja.

—Diana, ¿qué haces aquí? —Ella preguntó con sorpresa.

—Estoy cenando con Lían, queríamos probar este restaurante —respondió encogiendo los hombros.

—Bien... —dijo cabizbaja.

—¿Qué te sucede? —Diana inquirió preocupada al notar su tristeza.

—Tengo un problema... —respondió con nerviosismo.

—¿Qué problema? —Diana la abordó asustada.

—Es muy delicado, Diana, no hablaré aquí de eso. De todas formas, ya me iba.

—Podemos hablar primero y luego te vas.

—Estás con Lían, no voy a arruinar su cena por mis problemas.

—No importa, somos amigas, Darina.

La pelirroja suspiró.

—Bueno, acompáñame a mi auto y te digo en el camino. Vámonos por la puerta de atrás, no puedo salir por delante.

—¿Por qué no? —Diana cuestionó asombrada por su petición.

—Te lo diré en el camino.

Las chicas se dirigieron al estacionamiento, pero Darina siguió de largo hasta perderse en la oscura calle. Diana corrió tras ella preocupada y se detuvo al verla sentada sobre la acera llorando. Se acercó lentamente y le topó en el hombro. De repente se sintió mareada y tuvo que aferrarse a su amiga para mantenerse de pie. Darina se levantó y se posó frente a ella.

—Duerme... viaja... estás volando, siente la brisa, es muy fresca y agradable. ¡Mira que hermosa flor! Tócala, la sensación es suave y te gustará...

Diana se despertó de golpe con sudores en todo su cuerpo. Miró a su alrededor, pero Lían ya no estaba. Recordó que ese día él se reuniría con Georgie y que ellos deberían encontrarse en la montaña Vitosha.

Diana decidió ducharse, pero no pudo evitar pensar mucho en aquel sueño que más bien parecía un recuerdo. Entonces las piezas se armaron como rompecabezas. Sí estuvo en el restaurante, sí se encontró a Darina y la siguió por la oscura calle. Todo era confuso porque después estaba en Lucero Verde...

—¡Fue una trampa! Ellas crearon una ilusión para que tocara el cetro. ¡María y Darina me hicieron esto!