Capítulo 16: Dolor

Ramsés no siempre tuvo una vida triste y difícil, el no nació como una personita, el nació en lo que conocemos como una familia de gigantes con padre y madre, vivían como una familia feliz en un lindo hogar, cuando Ramsés tenía 5 años, nació su hermanita menor de nombre Ángela, en eso Ramsés adoptó una postura de hermano mayor que tenía que proteger a su hermanita y 5 años después, todo cambio.

El mundo actual en el que vivía Ramsés se sumergía en una guerra, miles de personas habían sido víctimas de esa guerra, el padre de Ramsés se había encargado de prevenirse ante la guerra y construyó un refugio en el cual permanecieron aproximadamente un mes.

Se acababan los recursos tanto de agua como comida.

Estaban comiendo y el papa de Ramsés un hombre no muy alto de características muy similares a las de su hijo les dijo –Familia, pronto se acabara nuestra comida, tendremos que irnos de aquí si queremos sobrevivir.

La madre de Ramsés refutó la idea diciendo –No podemos, afuera no nos espera nada bueno, acaso no escuchas las explosiones y disparos, los niños correrían mucho peligro.

–Lo sé, lo sé, pero es la única esperanza que tenemos para sobrevivir. Esta noche partimos, empaquen las cosas.

Esa misma noche...

-¿Ya todos están listos? -Preguntó su padre.

Todos afirmaron que sí, al salir del refugio terminaron en un alcantarillado, todo parecía callado y tranquilo, tenían que moverse rápido y en silencio puesto que si los descubrían podrían correr mucho peligro. 

Lograron subir a las calles y el papa de Ramsés tenía un mapa de un lugar que el suponía que estarían más seguros y estaba lejos de la guerra, se los mostró a todos, estaban a varios días de viaje pero era su única salvación. 

Mientras caminaban no había más que las calles destruidas, personas asesinadas, era espantoso, de pronto escucharon que unos soldados se acercaban y fueron a esconderse en una tienda, los soldados los escucharon, la familia se ocultó, el padre de Ramsés sacó su arma, estaba listo para cualquier cosa, los soldados entraron a la tienda sospechando que había alguien adentro.

Empezaron a buscar en toda la tienda, cuando uno de los soldados estuvo a punto de descubrir a Ramsés, su padre empezó a abrir fuego contra los soldados, matando a uno e hiriendo a otro en eso gritó –¡Corran! ¡Ya!

Ramsés y Ángela lograron salir de la tienda, pero antes de que su madre pudiera salir un soldado la agarró. El que parecía líder de esos soldados le disparó en el pecho al padre de Ramsés derribándolo, los soldados salieron de la tienda tratando de encontrar a los pequeños sin tener mucha suerte. A lo que el líder le dijo a la madre de Ramsés –Supongo que nos tocara conformarnos contigo...

Ramsés y Ángela ya habían corrido varias calles lejos de la tienda huyendo, así que él le dijo a su hermana –Listo aquí estaremos a salvo, no dejare que nada malo te pase.

-Hermano... tengo miedo... -Le dijo la pequeña Angela con los ojos aguados y la voz un poco cortada.

-Lo sé, pero yo te protegeré de todo ¿sí?

– ¿Y mis papas?

–Ellos... ellos están bien. -Le dijo el sin mirarla a los ojos.

–Pero escuche disparos ¿y si algo les paso?

Era muy difícil para Ramsés explicarle a Ángela la situación así que fueron a la tienda.

Al entrar encontraron a su padre mal herido – ¡Papá! ¿Estás bien? -Preguntó Ramsés.

Muy lastimado le respondió –Si... estoy bien... pero se llevaron a tu madre... tengo que ir a buscarla...

-¡Tenemos! Por cómo estas solo no lo lograras.

–No. Ustedes se quedaran aquí, así no correrán peligro.

Mientras decía eso con dificultad se levantaba. Al cabo de un rato logró tratarse la herida que al parecer no fue tan grave pero si lo tenía en pésimas condiciones.

– ¡Papa déjame ayudarte! -Le gritó Ramsés.

Después de un rato meditándolo decide que si lo pueden acompañar. El escuchó a que motel irían los soldados.

Al llegar al lugar notaron que era un motel muy pequeño y abandonado, no pasaba de tres pisos, el papa de Ramsés le entregó a él una pistola por si acaso la llegara a necesitar y él se quedó con un rifle, notó muchos ruidos en una de las habitaciones del último piso, asumió que ahí estaban. En eso empezó a llover.

-Chicos, recuerdo haber venido a este lugar hace unos años, si mal no recuerdo, el edifcio de al lado conecta con este, asumo que si suben por el podrán tener acceso al último piso, ustedes actuaran únicamente si algo sale mal ¿Entendieron?

-Si... papa...

El padre de Ramsés se inclinó, lo tomó por los hombre y mirándolo fijamente le dijo

-Ramsés, si algo llega a salir mal, quiero que corran de aquí lo mas rápido posible, necesito que protegas a Angela ¿si? 

-Pero pap...

-¡Ramsés! Por favor, necesito que esta vez me hagas caso, prométeme que lo harás. -Mientras le decía eso, empezó a llorar.

El pequeño tenia ganas de llorar, pero quería demostrar fuerza y sin titubear le dijo

-Lo prometo papa.

En eso, este los abrazó a ambos y antes de partir les dijo

-Los amo.

Los dos pequeños subieron hasta el techo y dieron con la ventana. Al  ver hacia dentro era horrible la escena que presenciaron ya que esos soldados abusaban de su madre, Ramsés empezó a llorar frustración e impotencia y le tapó los ojos a su hermanita cuando vio que la puerta de la habitación estaba abierta notó que su padre se estaba acercando, le hizo una seña preguntando cuantos había adentro y Ramsés le indicó que 3. Había uno sentado al lado izquierdo de la cama fumando, uno a la derecha esperando su turno y el que estaba en pleno acto horrible con su madre. Su padre entró, todo paso muy lento, el papa de Ramsés tumbó la puerta de una patada, apuntó con su rifle al hombre que estaba al lado izquierdo de la cama disparándole y matándolo en el acto, luego le disparó al que estaba a su derecha, pero solo pudiéndole impactar en el hombro, esto le dio tiempo de reaccionar al que estaba con la madre de Ramsés y este le disparó en el corazón a su padre, el impacto lo derribó, quedó apoyado de la pared. Todos creyendo que ya había muerto, cuando de repente el levantó su arma y le dio en la cara al líder de los soldados que estaba en la cama, esto derribándolo, el soldado restante no dudó y abrió fuego contra el acabando con la vida del padre de Ramsés, ambos pequeños viendo esa escena, el hombre que quedó se llevó a la madre de Ramsés y como pudo a su líder, saliendo de la habitación la madre logró ver a sus hijos y lo que pudo hacer era hacerles una seña de que huyeran. Ambos lloraron y se retiraron del lugar.

Ramsés se rehusaba a perdonar a esos hombres, así que decidió seguirlos, obviamente desde una distancia que no los descubrieran. Vio cuando le dieron de alta al soldado líder que su papa le había disparado al parecer sobrevivió, pero perdió un ojo.

Ya después de 2 semanas al pendiente de lo que estaban haciendo los asesinos de su padre encontró la noche perfecta para tomar venganza.

Esa misma noche...

Ambos soldados dormían en la misma casa, Ramsés le pidió a su hermanita que esperara en un refugió en un bosque en las adyacencias de su ciudad.

El soldado líder salió a hacer unas cosas. Al regresar preguntó incesantemente por su compañero, pero al entrar a su habitación lo encontró muerto, enseguida sacó su arma pero fue inútil ya que recibió un disparo en su rodilla y del impacto al caer soltó el arma.

Ramsés tomó el arma, la echó a un lado y le dijo – ¿Que sentías?

– ¿Que sentía cuando qué? Niño ¿qué te pasa? ¿Por que me disparaste?

– ¿Que no lo sabes? Yo soy el hijo de esa mujer de la que abusaste hace unas semanas.

–Mier... oye niño, mira... este... sabes... nosotros no queríamos...

Antes de que pudiera terminar de decir nada, Ramsés le dio en la otra rodilla, con eso evitando que pudiera caminar.

–No te perdonare nunca lo que le hiciste a mi familia... -Le dijo el pequeño niño con una fria expresión en el rostro.

Le apuntó con el arma y cuando estaba dispuesto a matarlo apareció Ángela y empezó a rogarle –Por favor Ramsés... no hagas esto, nuestros padres no volverán si asesinas a ese tipo...

Todo esto se lo decía con lágrimas en el rostro, Ángela abrazó muy fuerte a Ramsés y el también empezó a llorar, aun con una mirada fría pero con lágrimas golpeó muy fuerte a aquel soldado dejándolo inconsciente, luego de too aquello, ambos se fueron.

1 Año después...

Si... ya mucho había pasado mucho desde que aquellos oscuros días pasaron, ya más maduros Ángela y Ramsés técnicamente eran huérfanos de guerra. Sobrevivir no era fácil, puesto que tenían que robar, hacer trabajos que precisamente no eran muy limpios, pero les permitía vivir, viajaban de pueblo en pueblo, con la esperanza de que algún día llegara el fin de la guerra, pero llegando a un pueblo su vida daría un giro inesperado.

Ramsés y Ángela estuvieron observando una herrería que parecía tener bastante éxito, luego de una semana haciendo inteligencia se prepararon para asaltar la herrería, Ángela nunca estuvo de acuerdo con robar, pero si entendió que en ocasiones era necesario para comer.

Esa noche Ramsés entró a la herrería y vio al anciano encargado del lugar, se dispuso a amenazarlo, en silencio se acercó a él, puso el arma muy cerca de su cabeza y antes de que pudiera decir algo, el anciano se volteó y le arrebató el arma a tal velocidad que no pudo ni siquiera jalar el gatillo, Ramsés sorprendido cayó al suelo, anonadado por lo que había visto y el anciano le preguntó – ¿Quién eres? ¿Y qué tratabas de hacer? 

–Yo... yo... -Trató de decirle este, sin aún asimilar lo sucedido.

-Eso pensé... -Tomó el arma y la lanzó al suelo con tal fuerza que se rompió, Ramsés no entendió por qué lo hizo y le gritó – ¿Pero por qué? ¡La necesitaba!

– ¿Para qué? ¿Para robar? ¿Amenazar? ¿Matar? No dejare que lo hagas.

–Usted no sabe que es vivir en las calles y pasar días sin comer.

–Oh niño, créeme que si se lo que es y no necesitas hacer esas cosas.

– ¿Entonces qué puedo hacer? Tengo una hermanita que tengo que cuidar, no puedo dejar que pase hambre.

– ¿Y tus padres? -Hubo varios segundos de silencio y aquel anciano entendió todo.

-En vista de que no conoces otra manera de enfrentar al mundo, yo mismo me encargare de enseñarte una nueva filosofía de vida. 

El jamás pensaría lo que se venía.

Grande fue la sorpresa para Ramsés ya que ese anciano de nombre Paul empezó a entrenar a Ramsés en el arte de la espada, criándolo y de alguna manera llevándolo por un buen camino, a él y a su hermana.

2 Años después...

Ramsés y Ángela ya no eran los mismos de antes, ya veían la vida desde una perspectiva diferente, ya aspiraban a más que solo robar y sobrevivir, querían ser alguien en la vida. Ya Ramsés había terminado todos sus entrenamientos, Paul le dijo que le había enseñado todo lo que podía, ese día el planeaba regalarle a Ramsés una espada para conmemorar la culminación de su entrenamiento, así que Paul se la daría al final del día, le pidió a Ángela que sacara a Ramsés toda la tarde para preparar la celebración, que además de terminar su entrenamiento, era su cumpleaños.

Ángela llevaba a Ramsés a todos sus lugares favoritos del pueblo, ya se ponía el sol y era hora de que regresaran, en un momento Ángela se distrajo viendo unas cosas y antes de que se diera cuenta, unos hombres encapuchados tomaban a Ramsés y lo metían a un auto.

A Ramsés le taparon la cara con una máscara, el sentía como lo amarraban y gritaba – ¿Quien está ahí? ¡Suéltenme!

Luego de rodar en el auto unas dos horas, frenarse y bajarlo, le quitaron la máscara, estaba en una especie de almacén y había un señor en silla de ruedas, con un parche en el ojo y le dijo –Al fin, te encontré, espero que no te hayas olvidado de mí.

– ¿Quién eres? no te conozco...

-¿Ah no? Haz un poco de memoria.

Tardó un poco pero Ramsés recordó el rostro de aquel hombre, era el mismo que tanto dolor le causó, el asesino de sus padres.

–Al parecer ya me recordaste... Ya puedo devolverte las que me hiciste.

Luego de eso le propiciaron varios golpes, haciéndolo sangrar bastante –Pero esto lo quiero disfrutar, asesinaste a mi amigo, así que yo asesinare a tu hermanita y a ese viejo.

Al decir eso, solo hizo que Ramsés se enfureciera más –Llegas a tocarlos y dejarte sin caminar será algo piadoso.

–Uh, aun eres muy valiente ¿no? ¡Muy rudo!

Le dieron otra ráfaga de golpes dejándolo casi inconsciente –No te puedes dormir, no hemos terminado, primero tienes que ver como asesinare a esos 2.

También con los rostros tapados llegaron 2 personas, al quitárselos en efecto eran Paul y Ángela, Aquel hombre de nombre Bruno le ordenó a sus soldados golpear a ambos mientras Ramsés le gritaba – ¡No! ¡Para! ¡Por favor! ¡Te matare!

Bruno solo se reía viendo como hacia sufrir a quien lo dejó invalido, de pronto aquella mirada fría y sin sentimientos volvió al rostro de Ramsés, Bruno tomó la cara de Ramsés y le dijo –Ya te he derrotado, ahora terminemos con esto.

De pronto Ramsés empezó a morder la mano de Bruno sin soltarla, el empezó a golpearlo para que lo soltara, pero de nada funcionaba, uno de los hombres de Bruno por el desespero le disparo a Ramsés pero falló el disparo y le dio a las cadenas de la mano izquierda de Ramsés con esto pudo liberar su mano, golpear a Bruno y tumbarlo al suelo, como pudo tomó el arma de Bruno le disparó a las cadenas de su mano derecha, uno de los soldados le disparo en el hombro pero Ramsés no mostró dolor, solo le disparo a ambos hombres asesinándolos, fue y liberó a Ángela y Paul, Ramsés empezó a mirar a Bruno arrastrándose en el suelo y Paul le dijo –Ya no lo vale hijo, no puede hacer nada.

–No... ya una vez lo deje vivir y pasó esto.

Bruno se volteo, Ramsés y él se miraron a los ojos y de una manera fría le dio final a Bruno. Este hecho sorprendiendo a Ángela y decepcionó a Paul.

Fue una mañana silenciosa, Ramsés se levantó de la mesa donde estaban comiendo y dijo –Hoy me voy... -Fue y abrazó a ambos.

Los dos sorprendidos le preguntaron el porqué de esa decisión.

Y él dijo –Soy alguien muy peligroso, además hay muchas cosas que aun no entiendo sobre el odio de las personas, porque asesinan ¡no entiendo! Aquí no encontrare esa respuesta, los quiero mucho pero me tengo que ir. -Tomó su espada, sus cosas y partió, no escuchó ni a su hermana y se marchó.

6 meses después...

Ramsés viajó bastante, ya la guerra había terminado, conoció a muchas personas, el principal objetivo de su viaje era entender el dolor humano, el sufrimiento y el porqué de las guerras. 

Un día estaba en una especie de motel y alguien tocó a su puerta y era Paul, sorprendido por esta visita lo primero que le dijo Paul fue –Tu hermana...

Esa misma noche Paul explicándole que fue secuestrada por unos seguidores de Bruno, lo único que pudo averiguar es que no fue un secuestro corriente, según lo que averiguo fue que la encogieron. Esto dejando anonadado a Ramsés.

-Déjame entender lo que paso, una noche unos hombres entraron a la casa, secuestraron a Ángela, fuiste tras ellos, pero no pudiste alcanzarlos, luego de mucho tiempo buscándola acudiste a tus contactos del pueblo y uno de ellos te dijo que no fueron secuestradores ordinarios, son gente que hacen experimentos con personas y que la encogieron.

–Por muy loco que suene eso fue lo que me dijeron.

– ¿Tu contacto que más sabe?

–Bueno... él dice que con tu tamaño normal se te hará imposible encontrarla, tendrás que meterte en ese pequeño mundo si quieres tener chances de encontrarla.

–Muy bien, me reuniré con tu amigo y hablare con él ¿vale?

A la mañana siguiente...

Paul y Ramsés se encontraban en una plaza, luego de un rato llego el amigo de Paul que resultó ser Finnick –Mucho gusto chico, mi nombre es Finnick.

–Mucho gusto.

Se estrecharon las manos. –Mi amigo Paul me ha hablado bastante de ti chico ¿en serio quieres hacer esto? Será algo sumamente peligroso y bueno. Ya te lo podrás imaginar, nos encogeremos a un tamaño muy pequeño.

–Si es por mi hermana haré lo que sea...

-Me alegra esa convicción, yo también haré esto por un amigo.

– ¿También lo secuestraron?

–Algo así...