INGRATAMENTE SORPRENDIDO

Es la tercera taza de café de la mañana, no las he consumido porque me gusten, sino porque debo mantenerme despierto lo mas que pueda y mas ahora que ya tenemos posibles ubicaciones donde pueda hallarse nuestro objetivo. Gracias a Laurel y a su intento de asesinato mientras estuvo en prisión, obtuvimos información de por lo menos 5 residencias que se encuentran a la vista de todos, pero de las que jamás siquiera llegamos a pensar, entre esas, el departamento donde Laurel vivía.

Después de salir del hospital, nos trasladamos hasta una casa de seguridad de las que muy pocos en la agencia conocemos su ubicación, quizás Larson, Rich, otro de los capitanes y yo. Al llegar allí, tuvimos una larga, pero muy emotiva conversación, en ella, me conto desde un principio como se involucro con la mafia, en un inicio fue con la rusa y luego de algunos inconvenientes con estos últimos, se paso al bando de los irlandeses. Hablo de los abusos padecidos al lado de esa gente, sus chantajes, amenazas, incluso me pidió perdón por los caídos, aun cuando eso no me correspondía a mi, sin embargo, para su tranquilidad, le dije que la comprendía. Además de eso, me informo de cada una de las operaciones que eran de su conocimiento, dio también algunos nombres de otros funcionarios corruptos y nos entrego pruebas de lo que decía, cosa que se encuentra actualmente en investigación.

Me hablo de su esposo, quien cobardemente le dio la espalda al igual que su familia, así que entrar al programa de protección a testigos implicaba un cambio radical en su vida, para como tenia las cosas, mas que un problema era una salvación. Solo lamento el ya no poder ejercer su profesión, una a la que dedico mas de 10 años de su vida, pero a pesar de estar al borde de una profunda depresión, comprendió que todo esto es lo mejor que le había podido pasar y que tal vez era la puerta para un nuevo comienzo.

De eso ya hace varios días, Laurel no representa por ahora una preocupación para mí, pero lo que si lo es y por mucho, es mi novia, Isabelle. Llevo casi dos semanas sin saber de ella después de haber tenido comunicación diaria y varias veces al día, su mutismo me ha inquietado de tal forma que me acerque a los sitios donde podría encontrarla, pero lo que menos tuve fue información. Rita, una de sus compañeras, me conto que tuvo un percance de salud que requirió llevarla a un hospital, desde entonces no ha tenido noticias suyas ni ha vuelto al trabajo, ni siquiera ha enviado una notificación de renuncia o un justificativo por su ausencia. En el hospital me informaron mas o menos lo mismo, estuvo unas horas allí hasta que misteriosamente desapareció de la habitación donde estaba sin esperar el alta y su madre, que era ya mi ultima esperanza, dijo tampoco saber su paradero ni que ocurrió con ella luego del hospital.

Lo mas curioso de todo, es que la señora Mariam, lejos de verse preocupada, se veía muy tranquila, por muy adulta que sea su hija, una madre normal estaría preocupada ante una desaparición así, pero con la mujer en cuestión sucedía todo lo contrario, incluso cuando me ofrecí a reportarla como desaparecida, solo me dio la espalda y me respondió escuetamente que le informara si sabia de algo. Pensé entonces en dos opciones, le importa poco la suerte de Isabelle o esto ha ocurrido en otras ocasiones y ya se ha hecho costumbre por lo que le resto importancia, pero entonces a mi mente llega una tercera opción y esa es que este en conocimiento de su paradero y no ha querido compartirlo conmigo.

En cualquier caso, esos tres recursos se agotaron, así que tendré que hacer uso de mis contactos y otras herramientas para poder encontrarla. La extraño sobremanera, ya me he acostumbrado a tenerla en mi vida, quizás en estos momentos no pudiera dedicarle el tiempo que me gustaría, pero al menos escuchar su voz a través del teléfono o acercarme a su trabajo para verla así fuera unos minutos, habría sido suficiente para estar feliz. Luego de tantos años de soledad y de no darle cabida en mi vida a ninguna mujer hasta que ella llego, ahora resulta que la pierdo sin tener al menos una explicación satisfactoria de porque no esta aquí. Alejo de mis pensamientos el hecho de que podría estar en peligro, pero esa seria la cuarta opción, que este retenida en algún lugar en contra de su voluntad y este pasando por malos momentos o incluso este en riesgo su vida, por lo que basándome es eso, le pedí a Roses que investigara sobre ella y le di las pistas que hasta ahora tenía. Procuro no pedirle informes a diario porque se que de tener información nueva me la hará llegar sin yo solicitarla, pero eso lejos de calmar mi angustia, la acrecienta mas.

Mi mente esta dividida entre el caso de Callaghan, el del asesino serial, el cual por cierto, no ha hecho mas de las suyas y ahora se suma la desaparición de Isabelle, si aun lo catalogo como desaparecida, porque con todo y mi experiencia, prefiero por ahora no pensar en que puede estar secuestrada o incluso muerta. Me saca de mis pensamientos la irrupción de Roses a mi oficina, por supuesto, sin tocar, como es la costumbre, pero su semblante me indica que trae algo nuevo para mi.

- Buen día jefe – me dice animada a lo que respondo con un asentimiento – Supongo que por la cara que traes no has tenido buena noche – me dice tomando asiento frente a mi escritorio.

- ¿Qué traes Roses? – pronuncio en tono cansino recostando mi espalda en el respaldo de mi sillón.

- Algo bueno para ti – me muestra su móvil el cual acerca esperando a que lo tome. Fastidiado lo hago y veo que se trata de un video lo que hay en la pantalla. Al darle play miro las imágenes sin saber muy bien de que se trata.

- ¿Qué es esto? – cuestiono molesto por su falta de explicación – Seria mas fácil si me dices de que se trata – espeto.

- Mira Jefe – insiste.

Se trata de un video que parece ser de una cámara de seguridad, por las imágenes mostradas podría tratarse de una clínica a un hospital, deduzco por las personas que se ven allí caminando por los pasillos con la vestimenta propia de un profesional de salud. Me llama la atención de pronto un hombre al que no se le detalla el rostro, pero si se nota que es alto, piel clara y barba oscura, va vestido de tarje negro, a su lado, esta un joven castaño vestido un poco mas casual y al que tampoco se le ve la cara. El primero entra a una puerta dejando al otro en el pasillo con actitud vigilante. Unos minutos después, el hombre de barba sale acompañado de una mujer delgada de cabello negro y con una ropa que se hace conocida. Es en ese momento donde se despierta mi interés, ya que, en otra toma, se aprecia como los tres van caminando por los pasillos de una sala de espera con rumbo hacia la salida. Se ven caminando de lo mas normal, hablan poco, pero se entienden a través de señas donde el mayor de ellos les indica a los otros por donde deben caminar.

- Son videos de las cámaras de seguridad del hospital, se que no aportan mucho, pero al menos puedes ver que ocurrió con la mujer que buscas – comenta al ver como me quedo fijo mirando correr el video sin pronunciar palabra.

- ¿Solo tienes esto? – inquiero tratando de ocultar mi preocupación.

- Corre el siguiente video – me dice, yo curioso, obedezco.

Claramente es de un estacionamiento, están las mismas tres personas, no se le distinguen rasgos por encontrarse lejos de la cámara y esta no tener una calidad optima de imagen, pero se aprecia cuando suben a una camioneta negra. Por la forma tan tranquila en la que todos caminan puedo deducir que todo lo visto allí fue voluntario. Veo unas fotos que Roses coloca frente a mi que son una ampliación de las imágenes del video.

- ¡Por Dios! – exclamo confuso sin comprender como Isabelle acompaña a ese hombre de barba que ahora puedo ver un poco mejor reconociéndolo inmediatamente.

- Si jefe, esta con ellos – finaliza la agente.

Se despide antes de Sali dejándome solo en mi oficina con mi cabeza llena de preguntas en las que una de las principales es ¿Qué tiene ella que ver con esa gente? Porque es obvio que los conoce y de alguna forma esta con ellos. Tengo comunicación con el jefe pero no se si sea prudente preguntar directamente, ya que desconozco la naturaleza de su relación y quizás en vez de solucionar un problema, este agregando uno mas. Respiro profundo buscando algo de serenidad, pero el agotamiento pasa factura, ya no es solo sueño sino también un intenso dolor de cabeza el que se instala para no darme tregua. Necesito aire, despejar mi mente o me volveré loco, así que de pronto me veo en la acera frente al edificio federal parado en medio sin saber que rumbo tomar.

Una mano en mi hombro llama mi atención para ver que es el pasante del que ya casi ni recordaba. En verdad me resulta odioso, algo en él nunca me ha gustado, pero como soy un hombre de hechos mas que de corazonadas, hasta los momentos no puedo etiquetarle alguna falla considerable que confirme mi impresión sobre él, al contrario, según Roses, el joven es bastante aplicado y diligente, por lo que hasta ahora no me ha presentado alguna queja.

- ¿Todo en orden teniente? – me pregunta amablemente buscando conversación, yo solo me limito a mirarlo – Han sido unos días duros ¿No es cierto? – comenta.

- Si bastante duros – respondo sin darle mayor importancia, me gustaría decirle que Sali para estar solo, pero me suena muy grosero.

- ¿Ya han pensado como resolverán el caso Callaghan? – cuestiona queriendo sonar simple – He oído que eso no esta fácil, sobre todo porque hay poco personal y son varias residencias las que se deben registrar – inquiere por lo que intuyo, buscando sonar interesado o conocedor del caso.

- La estrategia se está formulando – respondo escueto, ya eso está previsto, pero es una información que manejamos solo Larson y yo - ¿Sabes donde esta Roses? – interrogo casi insinuando sino tiene algo que hacer con ella.

- Me envió por un café, esta revisando unos videos de los cuales no ha compartido los detalles – punto para Roses, pienso, porque yo tampoco confiaría en él – Mejor voy por su pedido – se despide ofreciéndome una sonrisa que procuro falsa y cruza la calle.

Una vez lejos, el sonido de unas puertas de auto cerrándose llaman mi atención. De un vehículo estacionado a una distancia considerable desciende una mujer que de lejos parece hermosa y elegante, lo menciono por la manera en la que esta vestida, los tacones que calza y los anteojos oscuros que usa. Con ella viene un joven mas alto que ella que camina detrás, ambos andan con paso firme a través de la calle en dirección hacia donde me encuentro, conforme se acercan se eleva mi expectativa sobre esa dama que camina con tal elegancia y seguridad. Desconozco el tiempo que transcurre, pero en este momento, la pareja se detiene frente a mi y aprecio cuando el componente femenino de la misma me dirige su mirada aun oculta tras las gafas.

- ¿Es usted el Teniente Ferro? – pregunta con una voz conocida par mis oídos.

- ¿Quién lo busca? – pregunto sin revelarle inmediatamente quien soy.

- Se que es usted, lo he visto y me gustaría hablarle si es posible… en privado – quedo estático ante su propuesta, pero a pesar del acompañante que trae que estoy seguro de que es su escolta, parece completamente inofensiva.

- ¿Puede decirme quién es? – sugiero con una sonrisa de lado a lo que ella me responde mostrándome su rostro al quitarse los anteojos. De ser posible llegar mas abajo, mi mandíbula desciende todo lo que puede al comprobar a quien tengo frente a mi, pero lo mas desconcertante es lo que dice a continuación – Soy Sonia Petrova, necesito hablar con usted.

Incrédulo ante lo que veo, siento como si mi cerebro hiciera corto circuito, no me desconecto por no poseer cables, pero si los tuviera, ahorita mismo activaría la función de apagado. No reacciono al instante, sus ojos me repasan como esperando a que yo diga algo, pero honestamente, las palabras no salen de mi boca, solo me mantengo estupefacto ante la imagen viva de la mujer a la que he estado buscando por días y de la cual solo se que salió de un hospital acompañada de alguien mas. Ahora que lo noto, las imágenes del video definitivamente son reales, era ella saliendo del hospital en compañía de dos hombres, uno de los cuales se encuentra a su lado en este momento, quisiera preguntarle tantas cosas como donde ha estado, por que no me ha llamado o que rayos hace ella en compañía de hombres que claramente trabajan con la mafia rusa, sin embargo, el nombre que me acaba de dar me sacude, ya que lleva el mismo apellido del jefe de dicha organización. ¿Qué diablos está pasando aquí?

- Isabelle – alcanzo a pronunciar casi en un susurro, pero noto que ella voltea a un lado su cara y coloca de nuevo sus anteojos cuando alguien se acerca a mi.

- Teniente, le traje esto de la cafetería – Myers me entrega un paquete que recibo dudoso pero que aun así agradezco. Al menos su intervención ha sido útil para sacarme del shock en el que me encontraba y así poder actuar.

- Gracias – digo tomando el paquete e invitándolo a seguir su camino.

Centro mi atención de nuevo a la mujer que permanece en el mismo sitio y que no veo voluntad de retroceder. Miro a donde puedo llevarla que no sea la cafetería y tampoco mi oficina, por su actitud, intuyo que no desea ser reconocida en este lugar. Diviso a unos 50 metros, un restaurante que poco frecuento pero que puede servir para tener una conversación tranquila. La tomo del brazo lo mas suavemente que puedo instándola a caminar, el escolta me mira de mala manera, pero luego de una indicación muda que su protegida le da, él hombre solo se limita a caminar con nosotros.

Permanezco en silencio hasta llegar al lugar, busco rápidamente un lugar que se vea lo mas discreto posible y donde nos podamos sentar a hablar.

- Ostorozhno (Vigila) – le dice en un claro ruso que me asombra mas.

Estando ya en la mesa, siento que la ira ha sustituido la sorpresa que me causo al verla, la sensación de haber pasado por un estúpido preocupado por ella incluso haber usado recursos que no debía saltándome la ley solo para conocer su paradero, no es para nada agradable. La miro tan impasible, que logra llevarme al borde de la impaciencia. Con parsimonia, se quita los anteojos descubriendo así la totalidad de su rostro sin modificar la expresión tan neutra que trae, yo, por el contrario, batallo con las ganas de abrazarla mezcladas con el impulso de tomarla y exigirle una explicación.

- Usted no me conoce, en realidad casi nadie lo hace, no le daré por ahora más detalle sobre mi identidad aparte de mi nombre del cual estoy segura ya ha escuchado – me dice calmada sin dejar de mirarme – Se que investigo el caso de la muerte de un joven cuyo cuerpo fue encontrado en las afueras del club Strasti hace unos meses atrás, me gustaría saber que ha pasado con ese caso si es tan amable de decirme – lo veo y no lo creo, parece que estuviera hablando con otra mujer y no con mi Isabelle, pero claramente es ella.

- Disculpe, pero usted quien es y por que le interesa saber sobre ese caso, aunque de mas esta decirle que yo no puedo revelar información sobre una investigación en curso – respondo siguiendo su juego.

- Como le dije, no puedo darle mas detalles sobre mi y estoy clara en lo que me dice sobre la investigación, pero es realmente importante que hablemos sobre eso, mi esposo fue asesinado y… - la interrumpo.

- ¿Esposo? – ¿que diablos es esto? Pienso sorprendiéndome mas.

- Si, ese joven era mi esposo – siento como mi corazón se fractura ante tal confesión ¿Por qué nunca me dijo que era casada? Bueno, mas bien viuda.

- Necesito mas detalles, tiene que convencerme de que vale la pena saltarme un montón de normas hablando con usted sobre el caso – espeto molesto.

- No tengo mucho tiempo para hablar, es inseguro para mi y quizás también para usted, ahorita mi familia se encuentra en peligro y no debo arriesgarme a permanecer mucho tiempo lejos de la mansión - ¿Familia? ¿Mansión? – podría conseguir no muy legalmente su dirección de correo electrónico, pero sería mas fácil si usted mismo me lo da, le enviare una invitación personalizada que solo usted debe recibir – se levanta de su asiento y se coloca las gafas de nuevo – No lo conozco, pero se ve honesto, si Ilya confía en su persona, creo que yo también podre hacerlo – saca algo de su bolsillo y discretamente me lo entrega – Hasta pronto Teniente.

Se encamina hacia la salida, demostrando elegancia al andar robándose algunas miradas indiscretas de las que parece no enterarse. Me debato entre seguirla o dejarla ir, pero mis ganas de retenerla son mas grandes que la razón, por lo que me atrevo a llamar su atención.

- Señora… ¿Segura de que no nos conocemos? – pregunto hasta cierto punto esperanzado de que venga hacia mi.

- Totalmente -

Quedo como estatua ante esa respuesta, solo la miro cruzar la puerta del lugar y partir junto con su sombra. Una camarera con expresión risueña me pregunta que voy a ordenar. Recuerdo que no he comido nada sustancioso hasta ese momento, así que le pido la carta y que me traiga una cerveza mientras leo el menú, me quedo mas que por necesidad de comer, para despejarme y digerir lo que acaba de ocurrir, parece un mal chiste, que precisamente hoy cuando por fin obtengo algo de información sobre

Isabelle, esta se presente fingiendo ser otra persona y hablarme de un caso que por ahora ha pasado ha segundo plano, pero que igualmente ocupa parte de las cosas que debo resolver una vez que el asunto con los irlandeses termine.

Veo que una de mis manos sigue empuñada tratando de evitar que algo salga de ella, es la nota que me dejo Isabelle… Sonia… ya ni se, pero que decido guardar por ahora en el bolsillo de mi pantalón sin siquiera revisar de que se trata. Colocan en la mesa la cerveza que pedí, luego de indicarle a la chica lo que deseo comer, se retira dejándome solo de nuevo con mis confusos pensamientos. El sonido del móvil me regresa a mi realidad cuando su pantalla me muestra una llamada entrante de un numero oculto del cual conozco su procedencia.

- Ferro – respondo seco.

- Es hora – me dicen colgando sin esperar respuesta.

Como rápidamente pensando que quizás esta sea mi última comida y que ni siquiera tuve tiempo de disfrutarla. Salgo casi en carrera de vuelta a mi oficina donde debo en primera instancia hablar con Larson e informarle que lo planeado ya esta en curso y que debemos prepararnos. Cuando por fin lo encuentro, convinimos en prepararnos y juntarnos en máximo 15 minutos en el estacionamiento, antes de eso, paso por mi oficina a tomar mi placa y mi arma de reglamento, aunque se que nos llevaremos unas de mayor alcance, ya que nos enfrentamos a un traficante de armas, que por muy chico que parezca ante el mundo, desconocemos en parte que tanto podría poseer como armamento.

Levanto mi vista y me detengo por un segundo para fijar mi atención en las fotos de la investigación de las muertes y es cuando noto la imagen del cuerpo del chico del club, ¿Cómo no lo vi antes? El parecido con Petrov es notorio, los ojos, especialmente el color, el cabello, su color de piel, algunos rasgos, si parecen familia, pero lo que concentra mi atención es el nombre que lleva tatuado “Sonia”, debe ser la misma Sonia que conocí hoy, esposa de este hombre y familiar de Ilya, pero que a la vez, es mi Isabelle.

- Ferro – me llama con ímpetu Larson – Vamos.

Y de esta forma, salgo junto con mi jefe a cumplir con nuestro trabajo, irónicamente con la ayuda del uno de los causantes de este desorden, pero que al parecer ha decidido redimirse apoyando a la ley.