Chapter 63: EPÌLOGO

Si creía que iba a pasar mi vida entera invicta de pisar una celda, estaba completamente equivocada. Me encontraba detenida en la estación de policía y veía a tres mujeres a mi alrededor. Todas por supuesto, más grandes, altas y probablemente, mejores luchadoras que yo. Podrían volverme papilla con los dedos, pero no podía pensar claramente, no en eso. Que me golpeasen, tal vez hasta sería un favor si eso me hacía reaccionar, pero no podía hacer otra cosa más que llorar. Trataba de evitar pensar en la escena que acababa de ver, a mi amiga, mi mejor amiga, tendida en el suelo, dando sus últimos suspiros y yo… ni siquiera estuve ahí. Hui tras sus atacantes y… no sé si me hubiese quedado algo hubiera sido diferente, si podría haberla salvado a ella o a su bebé… creo que era imposible salvar al uno sin el otro y, no podía hacer otra cosa más que pensar en esto incesantemente, en que dolía, como la mierda y deseaba por dios si existiese, por el cielo, el universo o las constelaciones mismas, despertar. Que se tratase de un horrible sueño, pero nada me hacía despertar y empecé a desesperarme.

Maldición, ¡esto es una horrible pesadilla ¡quiero despertar, por favor!

No dormí esa noche, tampoco en la mañana. Entonces recordé el momento exacto de la noche, en que nos detuvieron, en el hospital. Habían llegado un par de ambulancias al lugar y la policía no tardó en aparecerse. Vaya, cuando uno los necesita bien que no aparecen los malnacidos. Entonces, mientras Alonzo y yo recibíamos atención médica, al igual que el chofer del autobús que colisionó con ellos, que tuvo una herida menor en la cabeza, nos abordaron un par de agentes. Habían visto las cámaras de seguridad y esto no pintaba nada bien.

En la estación, de inmediato contamos todo lo que sucedió, pero no sé si fue el hecho de haber bebido un poco el que nos quitó un poco de credibilidad a nuestra historia, o el hecho de que hubiesen más de doce testigos que nos vieron persiguiéndolos, o simplemente que fuésemos tan conocidos, pero sabíamos que esto se nos iba a ir bien hondo y a pesar de estar conscientes de ese hecho, creo que a ninguno de los dos le importaba eso en este momento o bueno, eso puedo suponerlo, porque no volví a hablar con Alonzo esa noche, nos detuvieron en celdas diferentes.

La Uri en Barranquilla es francamente asquerosa y lamentable. Queda en una ubicación pésima y la celda era horrible. Muy pequeña para tantas personas. Dónde estaba, había otras seis o siete detenidas, no recuerdo bien, pero lo que sí recuerdo, es que eran, o más altas que yo o que tenían muy mala pinta. No parecía que estuviesen aquí por algo menos que unas puñaladas a un servidor público. Entonces, a eso de las once de la mañana (sé que era esa hora por el reloj de pared que veía a lo lejos en el escritorio de uno de los policías, porque lógicamente me habían retenido todas mis pertenencias de valor), me puse de pie, limpié mis ojos, que debían estar hinchadísimos y sabía que debía hacer solo una cosa, bullicio.

-Oiga, ¡oiga usted!-Llamé a un agente, que me daba mucha molestia con solo verlo. Estaba riéndose, con dos compañeros suyos y tenían una enorme panza los tres. No me malinterpreten, mi papá puede pesar unos noventa y siete kilos, al igual que toda mi familia, pero estos se suponen que son “agentes entrenados”, ¿y con ese estado físico? Es como un luchador de zumo que pese cuarenta kilos.- No me han dejado hacer ninguna llamada, estoy en mi derecho.-Sabía que me escuchaban, estaban solo a un par de metros como para no escucharme, pero me ignoraron adrede, por lo que seguí hasta que los hiciera fastidiarse. Debía llamar a Iván, ver cómo carajos va todo y aunque sabía que debía llamar a mi madre, primeramente, prefería esperar a ver si esto se solucionaba en las próximas horas, porque si se enteraban, me matarían, especialmente mi papá, me haría acribillaría y mandaría a hacer trabajo forzoso en la franja de gaza. Lo único que me salvaba de llamarlos, era que mamá llevaría a Helena a casa en dos días, por lo cual no debía ir a recogerla hoy o estaría en serios aprietos.

Necesito salir, no puedo separarme tanto tiempo de ella y Mateo… ¿cómo es posible que no hubiese pensado en él en toda la noche? ¿será una buena señal? ¿de que ya no lo quiero tanto? O bueno, creo que sucedió fue meramente por lo… de Nina. Maldición, el solo decir su nombre dolía tanto que no podía soportarlo. No sé cómo haré para vivir con esto. Aún no sé si sus padres saben algo, no puedo imaginar el dolor que sentirá su madre, su papá aun cuando sea estricto, les romperá el corazón, porque ella era su única hija y ellos… le dieron la espalda, cuando más los necesitaba y ahora, sé que vivirán con mucho remordimiento, aun cuando esto no fue culpa de ellos, pero era su hija y su nieto… por dios, de sólo pensar en ese bebito, que aun estando ya completo, no pudo nacer, porque esos miserables les arrebataron la vida, sin motivos y sobre esos dos… no sé nada. No sé si murieron en la calle o si lo hicieron en el hospital, pero lo que sí sabía, es que no sobrevivieron, era imposible de la forma en que se accidentaron.

-¡Oiga!-Grité por enésima vez y una mujer enorme, de hombros anchos, rostro prominente y con un piercing indígena en la nariz, me arrinconó de inmediato y me aterré.

-Oye tú, María o cómo te llames, supongo María. Cállate o te patearé.

-Pero… necesito llamar.

-Todas necesitamos llamar y no por eso, nos ponemos a gritar como locas haciéndonos agarrar una migraña a todas, infeliz.

Iba a sentarme de nuevo, en el piso, porque ni sillas había, cuando vi a Iván acercarse, junto a dos oficiales y nuestros abogados. Me llamaron y vi a todas fruncir el ceño. Por lo cual salí lo más rápido que pude, antes de que me volvieran papilla. Entonces él, de inmediato me abrazó y lloré más.

-Ari… saldrás, o bueno, ambos saldrán, pero en unas horas que se haga el papeleo, y luego, sólo tendrán que esperar la audiencia. No les darán medida preventiva antes de la audiencia.

-Pero…¿por qué?

-Fueron 175 millones Ari. Recurrí a mi padre, quién sabes que tiene conexiones.

-Mierda, fue mucho dinero. O sea que salimos básicamente por un soborno.-Asintió.-Y en la audiencia…-Me interrumpió.

-No te preocupes, mi padre les hará el favor. Es amigo íntimo del juez que va a llevar el caso, no pasará a mayores. Le expliqué cómo sucedió todo y lógico entendió, cualquiera habría hecho lo que ustedes hicieron y lo que los salva netamente, es que ustedes no los arrollaron.

-De igual forma no sé ni que sentir… saber que influimos en la vida de esas dos personas…

-¿Ah? Creo que les reiniciaron el cerebro con los tremendos golpes que se dieron.

-¿Quieres decir que… están vivos?

-Hierba mala nunca muere.-Chasqueó la lengua, decepcionado.-Ambos miserables tienen un listado de homicidios encima, robos e historial de violencia. Lo peor es que sé que saldrán libres, debes prepararte para eso, la justicia en Colombia es así y no conforme a eso, tendrán que indemnizarlos.

-¡Ni mierda! Prefiero estar presa o al menos invertir esa plata en sicarios mejor.

-No te preocupes por eso, mi padre también se ofreció a eso.-Dijo al parecer, en serio y fruncí el ceño.

-Estaba bromeando.

-También yo.-Rió, nervioso y lo miré extraño. Acepto que no sería del todo una mala idea.

Un par de horas más tarde, salimos e Iván me llevó a la casa de los chicos, porque teníamos que hablar. Estábamos en problemas y yo… no sabía nada, no sé cómo terminó la noche ayer, dónde tienen a Nina… o si su familia lo sabe. Entonces llegamos, y nos sentamos en la sala. No vimos a Alonzo, Mara nos dijo que apenas regresó, se encerró en su habitación y se ha negado a hablarle a nadie. Podía comprenderlo, debe estar en la misma situación de los padres de Nina… no quiero ni imaginar cómo debe estarse sintiendo, porque al menos yo me siento triste, pero él, debe tener sumado a eso un gran remordimiento.

Simón nos contó cómo terminó todo anoche. Nos dijo que ella… murió sólo unos minutos después y vinieron a hacer el levantamiento del cuerpo, pero eso tardó unas dos horas, en que mucha gente llenó el lugar y tomaron fotos horribles. No entiendo cómo la gente puede hacer esas cosas, es horrible, pero lo peor, fue que él tomó el teléfono de Nina y llamó a su madre. Prefirió no decirnos nada de esa llamada, podía suponer que lo habrá impactado escuchar a su madre y sé que fue así, porque él que nada lo impacta, no pudo ni siquiera empezar a contarlo.

Un rato después, tomé una ducha, porque ni eso me permitieron hacer en la estación y Mara me prestó ropa. Luego bajamos y ella nos sirvió de comer, recién había ordenado comida y fue realmente extraño todo. No pude ni siquiera probar un bocado y al ver a mis amigos, estaban igual o peor que yo. Ninguno comió nada, aun cuando ellos tienen hambre siempre. Se veían idos y eso realmente me impactó. Creo que se debió el hecho de que, aunque no fueran tan cercanos a ella como Alonzo o yo, el verla y estar con ella, en sus últimos instantes… los marcó.

-Emm.-Mara hizo ruidos con la garganta, intentando aligerar el ambiente. Me miró.-Tu novio ha venido un par de veces. No le dije que estabas en la estación, porque no sabía si querías decírselo. Supongo regresará en un rato, parece realmente preocupado.

-Lo llamaré más tarde.-Dije, pero no sabía francamente si lo haría. Ella me miró extraño.

Irónicamente, sólo un par de minutos después, en que ninguno hablara mucho que digamos, prácticamente sólo Mara, escuchamos el timbre y ella abrió. Lo vi entrar, con su camisa azul, la que usó en año nuevo y los jeans, sus jeans favoritos, que no los tira ni, aunque estos hablasen y le pidieran que los botara por vejez. Me puse de pie. Miró de inmediato a todos lados y apenas me vio, se acercó de inmediato y pensé en decirle enseguida que saliéramos, que habláramos afuera, porque estaban todos aquí, pero él, me abrazó, fuertemente, tanto, que no pude liberarme.

-Ari, no tienes idea de lo preocupado que estuve por ti.-Dijo, sin soltarme y no sé ni cómo me sentí, era una mezcla de sentimientos en ese momento que ni sabía reconocerlos. Estas últimas horas han sido tan difíciles.

-Vamos afuera.-Le dije al oído al ver, que esos malditos entrometidos, nos miraban sin disimular y entonces, nos dirigimos hacia la terraza.

No había ni alcanzado a detenerme, cuando él, me abrazó de nuevo y lo hizo incluso más fuerte que hace unos instantes. Me abrazaba tan fuerte, que sentía que se me podría salir el hígado por la boca.

-Ari, sé que me he comportado mal, he actuado demasiado mal, anoche medité mucho y lo noté, que me sentía mal, por dolor u otras cosas, y tomaba esa actitud hacia ti, como si tuvieses culpa alguna cuando no es así y… pensé en tantas cosas, por lo que tardé unas dos horas en buscarte, sólo por estar pensando y al buscarte, no tienes idea de todo lo que me pasó por la cabeza, al ver que te busqué en casa de tu madre, en el set de filmación, aquí o incluso, donde tu amiga y nadie sabía darme razón alguna de ti, pensé lo peor. Creí que habías tenido un accidente, por haberte ido así, mal por mi culpa y no tienes idea de cómo me sentí. No he podido ni siquiera dormir, pero al menos estuve más tranquilo, la mujer de Iván me dijo que ustedes estaban bien, pero presiento que algo malo sucedió, hay mucho misterio alrededor.

-Mateo, anoche…-Tuve que inhalar profundamente para poder continuar.-Nina… fue asesinada, en frente de nosotros.-Mis ojos se aguaron de nuevo, en verdad no podía ni decirlo.-Creí que ya lo sabías, fue noticia o bueno, es.

-¿Ah?-Preguntó desconcertado.

Le conté todo lo sucedido y él, se quedó sin palabras. Era mucho para asimilar. Realmente creí que ya lo sabía, Iván me dijo en el camino de regreso que esto se hizo noticia, lastimosamente no por el hecho de la muerte de Nina… si no por nosotros. No quiero ni imaginar los titulares, deben estar conspirando cosas horribles en nuestra contra.

-Lo siento mucho Ari.-Dijo y pasó su brazo derecho por mis hombros, me abrazó. Nos habíamos sentado en la terraza, duré bastante rato contándole todo.-Pensé en tantas cosas, jamás habría imaginado lo que estás contándome.

-No te preocupes…

Hablamos un par de minutos más del tema, pero luego, al hacerse un poco más tarde, él me miró a los ojos.

-Ari, debes estar cansada. No debes haber dormido bien ni nada. Vamos a casa, necesitas descansar.

-Mmm, yo… no iré.-Creo que pensó que era una broma por su expresión, pero luego, al ver que iba en serio, vi sus ojos aguarse y no sé ni qué sentí, porque ya tenía los ojos hinchados, creo que debió llorar anoche, pero no me lo dijo.

-Ari…¿por qué? ya no seré así, seré como antes, yo…-Lo interrumpí.

-No confío en ti.-Admití y el agarró mi mano. Lógicamente no haría lo mismo que él, no lo solté, pero pude notar en su agarre, la desesperación. Se sentía mal y yo me sentía de la misma manera, pero lo que dije fue lo más sincero que dije en años. No confiaba en él, no podía. Nada me garantizaba que un par de meses después no vuelva a hacer algo como esto, que me rompa el corazón de nuevo y es por eso, que decidí ser firme y no ceder, no esta vez. No puedo decir que es algo definitivo, probablemente no sea así, pero si sigo de esta manera, en que lo dejo tratarme de esa manera y seguir como si nada hubiese ocurrido, nada cambiará y no puedo seguir así. Ya no puede tratarme igual.

-Ari… perdóname, por favor.-Siguió por un rato más, pero esta vez, decidí no ceder, en nada.

No cedí, no así de fácil.

Luego, él regresó a la casa y yo, decidí quedarme con los chicos, al menos en lo que solucionábamos las cosas. Aunque también lo hice en parte porque sé que me necesitaban, nos necesitábamos mutuamente en este momento tan difícil. Sabía que a Mateo esto no le había afectado casi, ellos dos creo que nunca conversaron y lo entendía. No tenían mucho en común, era sólo mi amiga, no tenía por qué ser amiga suya también por obligación.