Chapter 39: LA BODA SANGRIENTA (Final)

“Te llevaré a un lugar antes”. Le dijo el portador.

Se transformó en el dragón, lo sujetó con una de sus garras y lo llevó volando dos días y una noche hasta una lejana montaña.

El volcán hueco donde se encontraban era tan alto que su cráter era tocado por las nubes.

“¿Dónde estamos?”

“Cállate y camina”.

Lo llevó hasta una cámara en uno de los picos, incrédulo, vio a su alrededor cientos de repisas talladas en la en las paredes de la cámara repletas de libros, se acercó y tomó de uno de ellos, lo reconoció de inmediato, esta era su colección personal.

“APARECE”

Una sola palabra que sonaba más como una orden, al centro de la cámara se formó un circulo de conjuros, Kimen salió de él.

“¡KIMEN!” exclamó el anciano sorprendido, pensó que jamás volvería a verla desde de la forma en que se despidió de él en el castillo.

“Hola maestro, tiempo sin verte, ¡Oh dioses! Te ves tan demacrado, pareces letrina déjame decirte”.

A pesar del sarcasmo y las burlas de su antigua estudiante, el mago sintió cierta alegría al verla.

“¿Dónde estamos?” preguntó el mago.

“En la montaña de los tres mitos, el fénix me guio a este lugar hace muchos años atrás, este es su hogar, aquí es donde muere para resurgir, estas montañas son el origen de las tres criaturas, de allí su nombre, pero esto último ya lo sabes”.

“Mis libros, ha sido aquí donde los has traído”

“Corrección, ya no son tus libros”

“Porque los robaste” le respondió enojado.

El mago comenzó a revisar los libros entre las repisas.

“Ese que buscas, no lo encontré, ni idea de donde está”

“Silencio los dos” dijo el portador con tono amenazante.

“Oh dioses, que mal educado y pensar que un momento dije que me caías bien, pero bueno, ya lo arrastre hasta aquí vamos al grano, estoy harta de tu persecución, terminemos esto de una vez y déjame en paz”.

“Tampoco es de mi agrado verte, bruja repulsiva, viéndolos bien, ustedes dos son tal para cual, me importa un bledo si son los tutores, si no fuera por las circunstancias los habría matado hace tiempo, así que agradece que los necesito y limítense a hacer lo que se les dice, el vínculo se rompió, los puedo acabar en cualquier instante, no pongas a prueba mi autocontrol”.

“¡Qué miedo! Veo que ya actúas como un rey, pero te recuerdo, el vínculo se rompió con este viejo decrepito, no conmigo, a mí, no me puedes tocar, sobre todo si quieres que tú y tu amada muerta reencarnen en una época en la que sus nuevos huéspedes coincidan, deja de quitar tiempo de mi paz y dile de una vez al despojo este lo que tienes planeado”.

“Juro que ya sea en esta vida o en otra, te voy a arrancar la lengua, maldita víbora”.

“Tan bonito y tan margado, que poco sentido del humor tienes, porque sí que eres bello, mira esos ojos tan únicos, y ese rostro, pero si tuvieras el cabello plateado de los Hekay me gustarías más”.

“No te atrevas a volver a compararme con esos malditos asesinos, no colmes mi paciencia, te lo advierto por última vez, despreciable bruja”

.

Kimen sisayó rodando los ojos restándole importancia a las amenazas del ahora dragón.

“Y en cuanto a ti mago, simplemente voy a cambiarte de prisión”.

Kimen caminó hacia el dragón.

“Antes de que sigas, les tengo a ambos un regalo, soy muy generosa ¿sabes? ¿no te lo dijo tu hermano?”

Kimen miró su mano derecha y extendió su palma, un libro apareció flotando y girando sobre sí mismo.

Extendió la mano hacia el portador y le dijo “Toma”.

El portador lo tomó y vió el nombre grabado en él, Aldora.

“Allí también dice por qué no me puedes matar”, le dijo al portador, soltando una carcajada que incomodó a ambos hombres.

“¿Qué es todo esto?”. Le dijo, mirándola intrigado.

“Te explico, los dioses le hablaban a la princesa en sueños, le daban profecías que ella escribía en ese libro, ¿se te hacen familiares? Son casi las mismas cosas que tú también has estado viendo en tus sueños, solo que aquí están más claras, en orden y detalladas, despertaste el poder del dragón sin tutor, puedes controlar gran parte de su poder, pero muchos de sus conocimientos aparecen desordenados, los dioses le dieron a Aldora varias profecías, algunas de ellas si las puedes revelar, otras en cambio… llévale eso a los Eyra, ellos sabrán que hacer”.

El libro era en realidad el diario de Aldora, estaban escritos los extraños sueños que solía tener.

Página tras página describía la desaparición de los Zenji como tales, las señales del regreso del dragón, incluso sus las últimas palabras antes de morir y el regreso del clan Zenji.

La profecía estaba escrita tal y como se conoce en los nuevos tiempos: “El dragón de plata y fuego ardiente caminará entre los diez clanes, el guerrero de corazón roto se encontrará con su amada, soplará su aliento de vida y ella abrirá de nuevo sus ojos, la elegida del guerrero cuya sangre Zenji será reconocida por la madre naturaleza como legitima heredera, ama y señora, su amor dormido despertará y se unirán en uno solo y el clan del cerezo resurgirá de nuevo de entre los bosques y montañas sagradas y los clanes volverán a ser el número maestro: once”.

Este fue el sueño que ella le contó al mago, ahora quedaba claro, deben preparar el camino para que la profecía se cumpla y el clan vuelva a resurgir.

Tal y como Aldora lo pidió, el mago seria llevado con ellos donde haría la función de su guardián.

Kimen también había tomado importantes libros secretos del templo de Vysnia antes de la tragedia, en ellos se narraba el control de Dagna y magia presente en los individuos del clan, solo que no sabían que ambos poderes eran independientes uno del otro.

El Mago pasó con Kimen un par de meses estudiando los libros del templo, debía obtener todo el conocimiento para enseñarle a los sobrevivientes a usar magia, incluso cuando el mismo ya no podía, así que el mismo debía aprender antes de enseñarles.

Al principio el portador tenía pensado entregarle al mago a los Zenji y que ellos dispusieran de él como quisieran, pero el diario de Aldora lo obligó a un cambio de planes.

El mago debe vigilar la evolución de los Zenji sin que ellos se percaten, para ello necesitará estar en una posición en la que se sepa su existencia, pero que al mismo tiempo nadie se atreva a ir por él, pues debe permanecer con vida hasta que la princesa reencarne, con el vínculo con el dragón roto, el sería el tutor de Aldora.

Exploró el nuevo territorio Zenji buscando un lugar que cumpliera con los requisitos para albergar al mago y que al mismo tiempo fuera su nueva cárcel, donde nadie pudiera entrar y mucho menos salir, pero que al regreso de Aldora le sirviera de refugio.

Finalmente encontró un pequeño valle rodeado por un rio, con mucha vegetación y animales.

Llevó al mago al lugar y Kimen apareció después.

“Este lugar es una fuente de energía colosal, las condiciones de este valle son perfectas”.

“Opino igual Kimen, incluso en mi estado actual puedo sentir una leve corriente de energía muy diferente al Dagna, tienes razón, este lugar es perfecto”.

“¿Qué vas a construir aquí? ¿un pequeño castillo para recibir a tu princesa?”

“Trae a los Varay aquí” dijo el mago. “Haz que creen una montaña artificial, con una cueva y que la cueva tenga varias cámaras”.

“se les está olvidando algo, aquí no hay cristales de fuego, cuando la princesa renazca el Dagna lo hará con ella, ¿Qué pasará cuando llegue la luna roja?”

Ambos hombres se vieron.

“Ese no será problema, creo que ya tengo la solución para eso, regresemos al concejo, Kimen cuando tenga todo listo, traerás a los Varay a este lugar”

“¿Y yo porqué los traería? ¿tienes idea de la cantidad de Dagna que consumo cada vez que abro un portal para mí? ¿a cuántos de ellos esperas que movilice? ¡Súbelos a tu lomo y tráelos volando!”

“Odio la ironía con la que hablas, definitivamente un día te cortaré la lengua, arpía venenosa, tú los traerás aquí, y no solo a ellos, también traerás a los artesanos Targa que trabajan en la cantera de cristales, yo vendré cargado con algo más”.

Resultó que mientras construían la ciudad para los Kent los obreros se toparon con un gigantesco obelisco de cristal de fuego, el dragón traerá el obelisco y los artesanos Targa se encargarán de darle la forma adecuada para su uso.

Cinco meses después el mago se burlaba de Kimen en el valle, la mujer se había desmayado al haber usado una gran cantidad de Dagna para abrir el portal por el que casi 300 hombres y mujeres del clan Varay y Targa habían cruzado incluyendo el mago.

Minutos después el dragón anunció su llegada desde los cielos con un rugido que espantó a los animales, seguido de un vendaval que agitó los arboles de lado a lado y con cuidado colocó el cristal que sostenía con sus garras en el suelo para luego tomar su forma humana.

El fuego de los artesanos Targa tenía la característica de poder fundir los cristales de fuego, le dieron forma circular casi perfecta a uno de los extremos del cristal y el resto del obelisco lo ahuecaron y tallaron intricados pasillos en él.

Luego los Hekay levantaron los suelos del valle y lo cubrieron formando sobre él una pequeña montaña, ensancharon la montaña al frente del cristal para crear más cámaras talladas en roca y también para hacer la entrada principal de la cueva.

Para cuando Kimen despertó ya había caído la noche, y la cueva en la pequeña montaña ya estaba terminada.

Partirían hasta el día siguiente para permitir que Kimen se recuperara y abriera de nuevo el portal.

Esa noche el dragón no durmió, permaneció sentado frente a una hoguera sin siquiera parpadear, solitario, perdido en sus pensamientos, deseando que el fuego de la hoguera incinerara también su dolor y su profunda pena.

Por la mañana dentro de la cueva solo permanecían el dragón, Kimen y el mago después de que se dieron los últimos retoques al interior según las instrucciones del mago, el resto permaneció fuera, descansando en el valle.

“Ya es hora, empecemos, el maestro te enseñó muy bien el hechizo, después de todo es su propia creación” expresó Kimen.

“Aun no, me queda una última cosa pendiente”

El dragón miró al mago, su rostro era inexpresivo, respiró hondo.

“Realmente no esperas que te deje, así como así en este lugar, ¿verdad? Después de todo, aun no te he dictado condena” Le dijo al mago.

A Kimen se le paralizó el cuerpo, esta aura era oscura y densa, lo observó toda la noche, lo que sea que hará lleva tiempo planeándolo, lo siguiente que vio la sorprendió aún más, el mago cayó arrodillados a los pies del dragón.

El dragón sonrió haciendo una mueca de desaprobación, recordó cómo años atrás este anciano que ahora está arrodillado frente a él lo había humillado en el puente, pensó.

Su voz se volvió más grave y profunda, la pupila de sus ojos cambió de forma, pasó de redonda a un ovalo muy cerrado de forma vertical, ya no era azul purpura si no de un brillante dorado que se dilataba y encogía al ritmo de sus palabras.

“Mago, escucha tu sentencia: Yo Merak, el dragón blanco de fuego, te declaro culpable de traición, te negaste a cumplir la tarea como tutor que los dioses te encomendaron, incluso les quisiste hacer saber a tus compinches como matarme, sin importarte que rompías el vínculo que te unía a mi desde el momento que fuiste elegido tutor”.

“Te claro culpable de traicionar a tu pueblo, abriendo las puertas de tu clan a sus verdugos y asesinos que los ha llevado a su casi extinción, obligando a sus sobrevivientes a abandonar su hogar y permanecer ocultos y a renunciar a su propia identidad”

“Pero, sobre todo, te declaro culpable de traicionar a la princesa que también juraste proteger, no importó el dolor que le causarías al matarme y mucho menos las consecuencias que traería tu ambición y sentimiento de superioridad, tu ego, le causó al final, fue quien le causó la muerte”.

“Te condeno a vivir encerrado en esta cueva sin poder salir de ella hasta que la princesa vuelva Aldora vuelva a la vida como lo dicta la profecía que dejó con su último aliento. La cuidarás en su despertar y la guiaras a mí en el tiempo correcto, para que sea la princesa quien despierte y no tu falsa diosa”.

“Cuando nuestras almas reencarnen y coincidan en el tiempo, yo Merak, el dragón blanco de fuego, permitiré que el alma de mi actual portador renazca en el siguiente, será tu tarea vigilar el progreso de los descendientes de tu pueblo, una vez la princesa despierte podrás salir esta cueva, su elegida será la elegida del nuevo portador, el nuevo portador decidirá si te acepta o no como su tutor”.

“Mientras eso pasa tu nombre será borrado de todo registro de la historia de los clanes, aquellos individuos que recuerden tu nombre tienen prohibido mencionarlo para generaciones futuras tu no existes, serás conocido como el Ermitaño, te condeno a vivir en soledad, se te prohíbe entrar en contacto con ningún ser vivo, hasta el insecto más pequeño que entre a la cueva morirá en el acto, ni siquiera los gusanos te harán compañía, si la madre naturaleza te ha dado la espalda yo no iré contra su voluntad, no volverás a absorber energía de ella, la princesa decidirá si te devuelve ese privilegio”.

“Kimen, dibuja el hechizo de sellado, ya es hora”.

“Ya está listo cazador, recita el hechizo y libera tu Dagna como el maestro te enseñó”.

Lo siguiente fueron varios círculos de Dagna con símbolos que flotaban y brillaban flotando en la caverna, el hechizo fue creado por el mago, quisquilloso como es, el conjuro no tendría ningún cabo suelto y se rompería hasta que la profecía de la elegida se cumpla.

Pero el dragón agregó algo más al sello, la barrera que se suponía no lo dejaría ver el mundo exterior era invisible, el mago se dio cuenta de que podía ver el bosque frente a la cueva y hasta donde su vista alcanzaba más allá del valle.

“Merak, el hechizo falló” le dijo el mago.

“No, es perfecto, dejaré así la barrera, cada día vivirás tentado por la vida fuera de La cueva para salir de ella, veremos si con la barrera transparente en algún momento llegas a olvidar que esta es tu prisión, te desintegrarás en el momento que pongas un pie fuera, no creo en tu arrepentimiento mago, si no fuera porque Aldora murió repetirías tus acciones si volvieras a nacer, así que no haré tu estadía aquí nada fácil, demuéstrame que estoy equivocado, que tu arrepentimiento es sincero, que no vas a volver fallarle a Aldora y cumplirás su deseo de permanecer con vida, no te quitarás la vida, demuéstrame que esperar por su regreso es más fuerte que intentar salir y morir antes, condenándola a las garras de tu falsa diosa”.

“En cuanto a ti Kimen, si el mago está muerto para cuando volvamos y el hada toma a la elegida en lugar de Aldora asegúrate de que el fénix acabe de nuevo con ella, como tú misma lo has dicho antes, si haces bien tu tarea, tanto el fénix como yo te perdonaremos la vida, mientras tanto me importa un carajo la abominación en la que te estas convirtiendo solo mantente al margen del concejo de clanes y espera por el fénix”.

El mago fue borrado por completo de la historia de los clanes.

La noche de la tragedia Zenji seria recordada como la boda sangrienta.

El dragón organizó de nuevo el territorio, fue declarado rey por el concejo de clanes y ejerció soberanía sobre los clanes que no fueron expulsados.

Demolió lo que quedaba del palacio Zenji, dejando solamente el pesado bloque del altar de los votos en una isla que se creó con los restos del palacio.

Cuando el bloque ya reposaba sobre la isla artificial lloró sobre él, aun podía sentir el vacío en sus brazos, su corazón destrozado en mil, con una pena y dolor que jamás superaría y lo acampanarían por el resto de su vida.

Nada de lo que había hecho era suficiente, lleno de ira golpeó el bloque tan fuerte que se desprendió un trozo de él.

Había llevado el manto donde estaban envueltas sus cenizas y el colgante de su collar en forma de flor, sacó la bolsita de ceda verde con las semillas dentro.

Dejó caer las semillas al lado del bloque quebrado, luego soltó al viento el manto sosteniéndolo de dos de sus puntas y esparció las cenizas de su amada sobre el bloque, el colgante y la bolsita de ceda cayeron entre la ranura del bloque quebrado y allí permanecieron hasta que el príncipe Ángel las encontrara siglos después.

De las semillas surgió un árbol de cerezo, el Gran Vysnia.

Al morir el portador a una edad muy avanzada, en su honor el nuevo territorio fue bautizado con su nombre, Drákan y el clan Kent al cual pertenecía fue elevado a clan supremo, sus descendientes serian la rama principal y serán coronados reyes, venerados y respetados por todos los clanes, y el árbol de cerezo que creció donde una vez estuvo el palacio Zenji se convirtió en árbol sagrado del clan Kent y las cenizas de la princesa Aldora abonaron sus raíces.

En su lecho de muerte Drákan, el humilde cazador que se convirtió en rey recitó una promesa copiando las palabras de Aldora:

“En mil vidas o diez mil vidas más, mi elegida, te encontraré, te daré el hijo que tanto deseabas… te despertaré y al fin… serás… mi esposa”.

El príncipe Ángel abandonó el cuerpo del rey Drákan en cuanto falleció, todo lo que podía ver era un remolino miles de rayos de luces brillantes de colores diferentes, parecía estar cayendo en un abismo sin fondo, su mente y sus emociones colapsaron, el dolor en su alma no tenía igual, había experimentado lo que significaba perder a su compañera de vida, las lágrimas no dejaban de brotar a cantaros por sus ojos.

De repente sintió que cayó de espaldas al suelo, las luces habían desaparecido, abrió los ojos, pero solo había oscuridad, no podía ver ni sus propias manos y el silencio era absoluto.

De pronto una sensación familiar recorrió su cuerpo, se puso de pie lo siguiente fue el sonido hueco de una gota de agua cayendo que hacía eco en las paredes.

-----------------------------------------------

------------------------------------------------

NOTA DEL AUTOR: Aquí termina el arco deLa Boda Sangrienta, espero lo hayan disfrutado, ¡ya quiero leer sus comentarios! sus observsaciones tambien son bienvenidas, me ayudan a mejorar mi trabajo. siganme en redes sociales, en todas me encuentran como kaleste1881, no olviden etiquetarme sus teorias e impresiones. LKM.