REMORDIMIENTOS
Cada día Ángel se sumergía en una pila de antiguos libros en su encierro obligado y por las noches sufría los estragos de la luna roja, pero, al mismo tiempo, estaba adquiriendo más experiencia para controlar las reacciones en su cuerpo.
Meditaba dentro de su baño de cristales líquidos hasta quedarse dormido con la esperanza de volver a verla en sus sueños, pero no tuvo suerte, Merak tampoco volvió a manifestarse fuera de su cuerpo o a comunicarse mentalmente con él y no se molestó en llamarlo, recordó que la única ocasión que el dragón se comunicaba con él era cuando estaba por marcarlo y luego no volvía a saber de él hasta el siguiente año, esta vez en cambio, Merak apareció incluso en su sueño.
Se concentró en estudiar los libros, la mayoría los sabe de memoria, hacía anotaciones y le pedía a Lenin se las hiciera llegar al concejero Marcus para darle su opinión.
El rey Ryuk permitió al concejero visitar al príncipe por el tiempo que fuera necesario.
El entusiasmo del concejero con relación al portador del dragón sobrepasaba el fanatismo.
¡Dioses, el príncipe es el portador! Se decía para sí mismo, pero se controlaba lo más que podía cada vez que lo veía, después de todo ya probó durante el banquete de cumpleaños lo directo y duro que puede ser con sus palabras, concluyó que cuando algo no le agrada se expresa de tal manera que se vuelve insensible y que el rey es el único que puede manejarlo cuando está en tal estado de ánimo.
El concejero se enfocó en analizar las observaciones de Ángel, pero diferían en lo que cada uno buscaba.
Mientras el príncipe buscaba información de cómo hacer que el dragón cambiara de portador, el concejero trataba sutilmente de persuadirlo enfocando sus conclusiones en la reaparición del clan Zenji y lo beneficioso que eso sería para Drákan a lo que Ángel hacia oídos sordos.
Mientras tanto el rey Ryuk lidiaba con los miembros de la asamblea en como despejar las inquietudes de los demás reinos con la noticia del portador, emisarios de Almen llegaron al palacio, junto con un comunicado del rey Emil de Solheim, solicitando una audiencia.
los reinos se encontraban en un caos de incertidumbre, saben la calidad de monarca que es el rey Ryuk, pero ¿actuará de igual forma el príncipe heredero? ¿o se dejará segar por el poder del dragón?
Esta y muchas otras interrogantes tenía a los demás gobernantes llenos de ansiedad e intriga y como era de esperarse también comenzaban los rumores de levantamientos por parte de grupos que consideran que los cinco reinos ha sido gobernados bajo la voluntad de Drákan y esperan poder unir esfuerzos con Condega ahora que la reina Sinia tomó el trono tras la muerte de su esposo el rey Olsen.
Habían puesto en especial vigilancia a Lord Hildor Serem, así como a algunos de seguidores pertenecientes a otros clanes, como ya se esperaba salió bien librado del juicio del concejo de clanes y secretamente buscaba ponerse en contacto con la reina Sinia al saber que aún se encuentra en Drákan.
Casi al anochecer y al faltar un día para la última noche de luna roja, el maestro Zivot llegó a la cueva del Monte Dahl y con él llevó un mensaje del Rey Emil, donde ordenaba a Lord Leben a presentarse al palacio de Solheim, el motivo de la reunión era elegir los miembros de la comitiva que acompañarían al rey a Drákan, mensajeros ya habían sido enviados y el rey Ryuk aceptó recibirlos.
Minutos después la hechicera Felisa entraba por un portal junto a Hyanka, archiduquesa y esposa de Lord Leben.
Después de un profundo y prolongado abrazo con su esposo y de casi comerse a besos a su adorada hija, Hyanka agradeció a Heyat su ayuda, momentos después y ya entrada la noche ayudó a la joven a prepararse en el nicho para dormir y se quedó a su lado sosteniendo su mano.
El ermitaño Heyat estuvo entrenando a la joven en el manejo del Dagna, ella había mostrado una especial habilidad en el manejo del Dagna de tierra y agua que combinaba con magia para hacer retoñar arbustos de flores, incluso volver a la vida aquellas flores que ya estaban marchitas.
La chica no solo le llevó el zorro rojo que le había prometido, el animal correteó por toda la cueva y daba tirones a la túnica de Heyat haciéndolo perder el equilibrio hasta casi caer al suelo, sino que cada día llegaba con una locura nueva, desde una enorme boa pitón de casi tres metros de largo, una planta con una extraña flor de pétalos color borgoña con el centro en forma de embudo en color amarillo brillante que al momento que Heyat la tocó le succionó el dedo causándole rasguños, hasta una bandada de cientos de pequeñas y escandalosas aves color blanco con algunas plumas naranja en su cola que dejaron especialmente `decorada´ la entrada de la cueva con sus apestosos desechos, ese fue el único día que Heyat vio a la chica usar zapatos mientras limpiaba el piso de la cueva, con una pañoleta de algodón atada en su cabeza cubriendo su nariz.
Estos habían sido los días más caóticos para el ermitaño en miles de años, sin embargo, su corazón se sentía cálido, estaba experimentando la sensación y calidez de un hogar, esa que hace tantos años perdió, incluso las travesuras de esta pequeña le recordaban a la princesa que ayudó a educar y que vio crecer y que amaba como a su propia hija, la misma a la que le causó su muerte.
Sin darse cuenta la chica comenzó a llamarlo abuelo, al igual que su amada princesa lo hacía.
Con la chica ya en un profundo sueño y acompañada de su madre, el resto se reunió en una cámara dentro de la cueva que tenía una abertura en el techo a modo de traga luz por el que se filtraba la luz de la luna roja y que extrañamente estaba iluminada en su interior por hileras de cuarzo cristalino.
Al escuchar al maestro Zivot hablar sobre el príncipe de Drákan siendo el portador del dragón Heyat se puso pie abruptamente dejando caer su silla al suelo.
“¿Médico, dices que el dragón a elegido y que no es otro que el príncipe heredero de Drákan?”
“Así es, ermitaño, en el palacio no se habla de otra cosa, Drákan ya emitió un comunicado junto con edicto real relacionado al matrimonio del príncipe, el rey Emil partirá junto con una delegación a reunirse con el rey Ryuk, la convocatoria para que Lord Leben se presente al palacio es para que forme parte de esa delegación”.
“Tenía que ocurrir tal cosa en este preciso momento, mi hija me necesita y la estabilidad de todos los reinos están en juego, ¿Cómo partir a otro país dejando a mi familia en tal estado?, es más, el simple hecho de que el rey Emil quiera ir hasta allá personalmente habla de la seriedad del asunto”.
“Así es mi Señor, de por sí Drákan ya es el reino más poderoso, con su príncipe heredero portando el dragón, al convertirse en rey su poder será absoluto, puede dominar los cinco reinos si así lo desea, para Solheim cuyos habitantes no formamos parte de los diez clanes eso sería catastrófico”.
“Maestro Zivot, ¿Qué más ha escuchado en palacio?”
“Mi Señor, desconcierta especialmente el edicto relacionado con el matrimonio del príncipe, el rey Ryuk ordenó que, si el príncipe no ha contraído matrimonio al llegar a la edad de veinticinco años, será seleccionada una esposa para él”.
Heyat escuchaba atentamente la conversación de ambos hombres mientras sus pensamientos corrían en su cabeza.
Estas y muchas otras preguntas comenzaron a invadirlo, empezó a entender el verdadero impacto de que Merak haya elegido un príncipe y no un simple cazador al que consideró indigno de su princesa como la última vez, ¿Qué va a pasar? ¿sus Dagnas podrán fusionarse? ¿podrán hacer el ritual? ¿o los cambios evolutivos en los descendientes Zenji serán más fuertes y acabarán con la vida de esta chica al momento que sus cuerpos se unan?
¡Terrible! Sus almas seguirán penando hasta que puedan encontrar cuerpos compatibles, esto es su culpa, si tan solo no hubiera estado de acuerdo con los conspiradores, si tan solo hubiera aceptado que su princesa amaba a un pobre cazador que le correspondía con locura, si tan solo los hubiera dejado unirse esa vez, los sobrevivientes Zenji no se habrían visto forzados a evolucionar y sellar sus habilidades, los clanes no habrían tenido temor de su poder, la boda abría culminado en un felices para siempre y no en un baño de sangre y exterminación, los clanes no habrían sido forzados a dividirse en cinco reinos y a estas alturas con el portador del dragón de su mano seria el clan Zenji los verdaderos monarcas absolutos de la tierra.
Remordimientos, los hubiera no existen, de pronto el miedo también se apoderó de él, ¿volverá a perder a su princesa?
Lord Leben se vio obligado a tomar la decisión de partir al palacio, la hechicera Felisa finalmente habló.
“Mi señor, después de todo no es tan malo que parta a Drákan, de hecho, será producente, encontré algunas pistas de cómo ayudar a la señorita”
Felisa llevaba consigo una enorme bolsa de cuero con varios pergaminos dentro y se los mostró a los hombres.
“Mi señor, hay algo más que aún no le he dicho, el rey Emil...”
“Habla Felisa” ordenó el archiduque.
“El rey Emil planea un matrimonio político entre Drákan y Solheim”
“¿QUÉ? ¿Cómo planea hacer eso?, la princesa ya está comprometida”
Lord Leben no daba credibilidad, el rey Emil es su primo en segundo grado y no suele tomar decisiones precipitadas, tampoco faltaría a su palabra rompiendo el compromiso de su hija, cuando la fecha de la boda ya estaba incluso decidida.
“La princesa ama a su prometido, su majestad no haría nada para romper su felicidad”
“Así es mi señor, además, hay una posibilidad de éxito, la unión no sería entre los príncipes de ambos reinos, pero si entre un miembro de la realeza de Solheim y un miembro de la primera rama del clan Eyra”
“¿Qué dices Felisa? y de escoger a alguien más… está condenando a muerte a quien elija por parte de Solheim”
“Mi Señor, El ministro Titus tiene miembros de familia que ahora están como residentes en Mullehn debido a que su sobrino contrajo matrimonio con una mujer del clan Eyra, la pareja hizo el ritual a escondidas de sus padres, al parecer la unión fue posible debido a que el Dagna del clan Eyra no es elemental si no psíquico, fue el quien hizo la propuesta al rey, argumentando que el clan Eyra ejerce mayor influencia después de la realeza en Drákan”.
“Felisa, ¿a quién tiene en mente el rey Emil?”
“Mi Señor, los ministros propusieron al hijo de la princesa Udia, hermana menor su majestad, pero también… propusieron a… la señorita”.
“¡No voy a permitir semejante locura! ¡Titus puede decir todo lo que quiera, no voy a arriesgar a mi hija!”
“Mi Señor, con respecto a la señorita, el clan Eyra es el único que puede ayudarnos…”