Chapter 26: CANCION Y LEYENDA
Contrario a lo que el príncipe esperaba, fueron sus padres los que llegaron a Torre Zafiro para verlo, acompañados por Sir Edward, el concejero Marcus, el sabio Hellgrun de Eyra.
Cuando los guardias anunciaron la llegada del rey y la reina, Ángel estaba en el balcón principal con la mirada fija en la isla del gran Vysnia, completamente perdido en sus pensamientos.
Cerró sus ojos y un largo suspiro salió de su boca.
“Salve, su alteza, sus majestades reales han llegado, su majestad la reina Alessa lo espera dentro junto con los médicos, su majestad el rey Ryuk lo espera en el salón comedor principal del primer piso de la torre una vez los médicos lo revisen”, anunciaban los guardias.
El anuncio lo volvió de golpe a la realidad, este asunto de la elegida por el momento le concierne solo a él y debe pasarlo a segundo plano, su verdadero negocio es y seguirá siendo Asher.
< ¿Soy su hijo o su prisionero? Prefirió venir, realmente no me dejará salir de aquí> pensó.
Al entrar a su alcoba vio a su madre poniéndose al día con Lenin sobre como el joven había pasado la noche y su estado al despertar, tras de ellos, de nuevo la exagerada comitiva de médicos que una paranoica Alessa arrastró una vez más para tratarlo.
“…Entonces, Lenin, ¿dices que el baño no está en el estado desastroso de la primera noche? ¿los cristales no se consumieron esta vez? Este sitio está bastante limpio, no veo cenizas en ninguna parte”.
“Así es majestad, los cristales de las paredes solo perdieron su color, pero no se carbonizaron, y solo encontramos algunos cristales sueltos en el piso, asumo que los montículos fueron agregados al jacuzzi por su alteza mientras enfriaba su cuerpo y… esta vez… creo que volvió a quemar su ropa en la ducha sin causar ningún daño”.
“¿Siguió vomitando sangre, Lenin? ¿no encontraste rastros de sangre en sus sabanas o ropa? ¿en el baño talvez o alguna cosa fuera de lo normal?”
Lenin guardo silencio por un momento, no había rastro alguno de que el príncipe hubiera seguido expulsando sangre, y al despertar solo estado adolorido, similar a cuando era niño y comenzó a sufrir las extensas horas de entrenamiento que Sir Edward le propinaba y que hacían que al día siguiente apenas pudiera moverse.
Pero después de pensarlo un poco, si había algo, no podría considerarse fuera de lo normal para un joven de su edad pasando por noches de luna roja, pero si era la primera vez que Lenin encontraba fluidos en sus sabanas que expedían un fuerte olor agrio, además no encontró su ropa, pero si un bulto de cenizas en el piso del cuarto de baño, junto a la puerta esmerilada de la ducha.
Lenin se debatía entre si decirle o no a la reina, algo tan privado e íntimo, ¡su príncipe se lo comería vivo!
Lenin pensó que, en dado caso, un asunto como este debería llegar a oídos del rey, pero a la reina…
Alessa no pasó por alto la mirada y expresión de debate de Lenin y comenzó a presionarlo para que hablara.
“¿Qué me ocultas Lenin?”
“Mi reina, no es nada serio, es solo…”
“LENIN, HABLA”
Lenin comenzó a sudar frio al momento que su reina alzó la voz, entendía a la perfección lo sobre protectora que Alessa se volvió con Ángel desde que el primogénito desapareció, así que, sin más opción, tenía que obedecer la orden de la reina.
“Mi reina, el asunto es que… la ropa que el príncipe uso ayer creo que si la quemó y la cama… las sabanas… estaban… húmedas… viscosas…”
Lenin hizo una mueca con su boca y evitaba a toda costa ver a los ojos a la reina, sintió como sus orejas se calentaban.
“¿Húmedas? ¿Cómo húmedas? ¿viscosas dices? ¡OH DIOSES! ¿mi hijo se desangró anoche Lenin?”
Ángel entró en el momento que Lenin era agitado de un lado a otro por Alessa y los médicos entraron en pánico, sin embargo, en su cabeza solo resoban ciertas palabras mencionadas por Lenin.
Ángel estaba algo confundido al principio, pero de pronto esas palabras comenzaron a tener sentido, disimuló lo más que pudo su sorpresa mientras sus mejillas se tornaban rojas y fulminaba a Lenin con la mirada.
“Madre ¿Quién se desangró anoche? estoy bien solo algo adolorido, lo que pasó fue que… he, solo tuve fiebre, si he… fiebre, estaba `muy caliente’, sí, eso, y… sudé mucho, por eso se mojaron las sabanas y mi ropa si la quemé, me sentí asqueroso al estar empapado cuando desperté ¿verdad Lenin?”
“He haaa así es mi reina, eso, he…`fiebre’, sí, el, el príncipe… estaba `muuuy caliente’ pero se le paso rápido jejeje, si jeje, eso…”
Alessa obligó a Ángel a que los médicos comprobaran su estado, el asombro en el rostro de ellos no era para menos, la recuperación del príncipe era increíble, a este ritmo el dolor abdominal desaparecerá en solo un par de días, pero le advirtieron que en las próximas cuarenta y ocho horas podría volver a presentar sangrado si no tenía el debido reposo.
Momentos después se reunieron con Ryuk y los demás en el salón comedor donde tomaban el desayuno mientras discutían el nuevo entrenamiento y preparación de Ángel hasta que se realice la ceremonia dentro de dos años.
A la llegada de Alessa y Ángel todos se pusieron de pie a excepción del rey.
Ryuk observó detenidamente a su hijo, entró al salón junto a su madre, con su porte frío habitual, sin mostrar expresión alguna, debe estar haciendo un gran esfuerzo por ocultar el dolor en su cuerpo, pero sintió un gran alivio en su corazón de padre al verlo de pie.
Después de intercambiar saludos con los hombres y siendo consiente que estas eran las personas de más alta confianza, Ryuk se dirigió a su hijo.
“Príncipe, solicitaste una audiencia de carácter urgente, ¿de qué se trata?”
“Es sobre mi hermano, Asher fue raptado, anoche recordé algunas cosas…”
De inmediato Ángel puso al tanto sobre sus recuerdos perdidos a sus padres, todos los presentes lo escucharon con atención y asombro, durante estos años han explorado el risco que parece no tener fondo, pero no se les ocurrió que habían desaparecido al entrar a un portal, las posibilidades de que Asher, Ludis y Yaris se encuentren con vida se incrementaron al doble dándoles una nueva luz de esperanza que brillaba en sus ojos, en especial en el rey, la reina y el príncipe.
“Padre, necesito me autorices ir a la zona de caza en la montaña de cristales, estoy seguro que si regreso a ese lugar puedo recordar algo más, encontrar nuevas pistas, ahora estoy más que seguro que mi hermano sigue con vida”.
“Un fénix”, dijo el sabio de Eyra mientras todos dirigían la mirada hacia él.
“El ave de fuego que el príncipe vio, parece ser un fénix, los fénix tienen la capacidad de manipular su tamaño, por eso le fue posible entrar al portal casi al último minuto de cerrarse, porque pueden encogerse o agrandarse a su gusto”.
“Sabio, el ultimo fénix del que se tiene registro vivía en Keminah hace miles de años, y no ha vuelto a ser visto desde entonces, se cree extinto, es tan antiguo como el dragón, de existir aun ¿qué hace un fénix en Drákan? ¿Qué tiene que ver con el rapto de los príncipes?”
“Tienes razón Marcus, pero te recuerdo que el fénix es un ave inmortal, resurgen de sus cenizas, si solo queda uno debe ser un ser ancestral al igual que el dragón, son criaturas mágicas y poderosas únicas, ¿recuerdas esa canción que entonan los niños del clan Varay? Esa que habla del dragón, el fénix e incluso de un hada, el dragón ama a la hermosa hada, al hada cuyo poder amenaza con destruir al mundo y que al final el fénix expía sus pecados en sus llamas, dejando al dragón en desolación por la pérdida de su amada”.
“Qué cosa tan trágica, jamás entenderé como pueden enseñarle esas cosas los niños”
“Mi reina, son tradiciones, las canciones son viejas historias transmitidas de generación en generación, los ancestros del clan Varay con Dagna de tierra eran muy cercanos al clan Zenji que manipulaba la naturaleza, en algún momento incluso se alcanzó a pensar que el Hada podría ser una deidad del bosque que ambos clanes idolatraban”.
“Pero, si esa historia resultara cierta es terrible, veo a mi hijo el príncipe Ángel portando el dragón, de pronto un fénix aparece en la escena de la desaparición del príncipe Asher, y esta además la profecía Zenji que menciona a la elegida, si interponemos los hechos de esa canción, es como si nos dijera que si el príncipe es el dragón de ese cantico y la elegida el hada que trae destrucción entonces el fénix debe acabar con el hada que sería la elegida y dejar al príncipe sin su compañera de vida”
El razonamiento de la reina no era del todo exagerado, todos estaban sin palabras y dirigieron sus miradas hacia el príncipe que tampoco salía de su asombro, la frase del sueño de la reina que recordó de pronto lo dejó muy inquieto.
Ángel comenzó a agobiarse con ese pensamiento, ¿el amor realmente segaría al dragón al extremo de no ver la maldad en su amada? Él le entregará el dragón a Asher y a ella también, si lo que la reina dedujo resultaba cierto implicaba una vida de profunda desolación y dolor para Asher, Ángel inconscientemente negaba ese futuro para él mismo.
“Alessa, no dejes volar tu imaginación de esa manera, las profecías no mencionan nada de un hada malvada que desee aniquilar el mundo, y mucho menos mencionan un fénix, si bien es cierto nuestro hijo es el portador la elegida es una descendiente Zenji, no una diosa, la aparición del fénix es un hecho, pero esa es solo una vieja canción, nada tiene que ver con los acontecimientos actuales”.
El rey sabía que la intuición de su esposa no era algo que se tomara a la ligera y que nadie ataba hilos como ella lo hace.
Miró a Alessa y discretamente le señaló con su mirada a Ángel, su rostro que siempre se mostraba inexpresivo tenía un tinte de preocupación en sus ojos. Alessa comprendió que cometió un error, le estaba agregando más preocupaciones al chico.
El concejero Marcus se dio cuenta de la situación e intervino de inmediato.
“Su majestad el rey está en lo correcto, esa canción es solo una vieja tradición del clan Varay que nada tiene que ver con el dragón y las profecías Zenji, si realmente la elegida fuese un hada malvada tendríamos cualquier cantidad de registros, pero en ningún lado hay nada escrito al respecto, es solo una canción ¿nos es así, sabio Hellgrun?”
“Así es concejero, no tienen relación alguna”
“Olvidemos ese tema entonces y concentrémonos en lo realmente importante”.
El rey volvió a sondear a su hijo, parecía volver a tener calma después de que se refutaran las palabras de la reina, pero lo conoce muy bien, en su interior el príncipe esta hecho un torbellino de incertidumbres, por el momento dirigirá la atención su vieja obsesión, su hermano.
“Nuestra prioridad es encontrar a quien se llevó a los príncipes, donde los tiene y con qué fin”
Sir Edward a liderado las incursiones al risco, está lleno de ira al pensar en todos los años y peligro que pasaron entrando en tales profundidades sin fin.
“Sabio de Eyra ¿Cuánto vive un fénix?”
“Mi reina, se dice que un fénix puede vivir miles de años hasta que envejezca y comience de nuevo el ciclo de su divagna, es decir el proceso de convertirse en cenizas y revivir de nuevo, pero cada ciclo de vida y muerte depende de la criatura misma”.
“¿Un fénix requiere de un maestro? Porque si es así, el ser de negro y piel grisácea que vi al otro lado del risco debe ser su maestro, quizás el o ella lo trajo aquí, pero, ¿para qué necesita llevarse a mi hermano y a los demás? Si quisiera beneficiarse de Drákan o de Condega lo habría hecho hace años”.
“El príncipe tiene razón, es obvio que no desea nada que nuestros reinos puedan ofrecer a cambio de devolver a los príncipes y a la princesa”.
“Edward, también estoy de acuerdo con eso, concejero Marcus, Sabio Hellgrun, ¿el fénix debe cumplir algún tipo de condiciones para cuando llega al ocaso de su vida y poder resurgir?”
Ambos hombres se miraron y negaron con la cabeza.
“Mi rey, me temo que no tenemos esa respuesta, tendremos que investigar al respecto”
“Entiendo, Sabio de Eyra. Necesito investiguen todo al respecto, concejero Marcus, envíe emisarios al rey Hakon, para que nos permita extender esta investigación hasta Keminah, después de todo el fénix es oriundo de ese reino, quizás el secuestrador también lo sea. Sir Edward, dejaremos de explorar el fondo del risco, está más que claro que no encontraremos respuestas allí, nos concentraremos en el otro extremo como el príncipe ha sugerido.”
“Padre yo…”
“No irás a la zona de caza, príncipe, en menos de dos semanas debes partir con la misión militar en Mullehn como estaba previsto, mientras tanto permanecerás aquí recuperándote, volveremos a hablar al respecto una vez regreses”.
“¿Debemos informar a Condega sobre esto?, después de todo su comitiva aún está en Drákan”.
“¿Que dices Sir Edward? ¿Cómo es posible que la reina Sinia aun esté aquí?”
“Alessa, mi reina, Sinia solicitó una extensión de su estadía atribuyendo el hecho a las tormentas de arena que se desataron desde anoche en la frontera norte con Condega, partirán en dos días, pero ese periodo puede alargarse, mientras tanto ella y sus hombres permanecerán en las villas de cristales”.
“Mientras ella siga aquí debemos permanecer todo esto en el más absoluto secreto, sabiendo que el príncipe es el portador del dragón no se atreverá a hacer nada para causar problemas, pero si esta información llega a sus oídos, puede hacer cualquier locura, incluso ir a Keminah y arrasar con ese reino que lleva solo unos años recuperándose de la devastación que causo el anterior rey”.
“Como lo ordene su majestad” asintintieron todos.
“Príncipe, hijo, la reina Sinia podría intentar provocarnos nuevamente, puede tratar de averiguar el alcance que tienes sobre el poder del dragón, nuestras relaciones con Condega penden de un hilo, sé que entiendes la magnitud de todo esto, por tu bien y de todo el reino, no más imprudencias de tu parte, ella solo busca una excusa para decláranos la guerra, y no vamos a dársela.”
“También tenemos pendiente el asunto de Lord Hildor Serem, ese hombre puede causarnos más problemas dentro de Drákan que la misma reina Sinia, te pondré al tanto de todos estos asuntos mientras estés en el palacio, necesito que te recuperes lo más pronto posible y comiences tu entrenamiento para controlar el poder del dragón”.
Después de horas de charlas y luego de dar sus instrucciones, Ryuk concluyó el mantener en secreto los nuevos hallazgos relacionados a la desaparición de los príncipes, también uso como excusa que la reina Sinia aún está en el territorio para hacer que Ángel permanezca en el palacio.
En los días siguientes el príncipe permaneció en la Torre Zafiro, estudiando los textos que le fueron enviados de la biblioteca real.