Para siempre

Todos esperan una respuesta a la propuesta de Sergio, como si decir no fuese una opción. Me inclino un poco y le doy un beso en los labios a Sergio.

—Para siempre y por siempre llevaré tu corazón conmigo.

Sergio pone el anillo en mi dedo. La orquesta sigue tocando la canción, todos se unen a bailar con nosotros y a celebrar el amor, el cielo se llena de globos en forma de corazón, Sergio reconoce que se le fue la mano porque están siendo lanzados por todo Mainvillage.

—No están subiendo.

—Algunos que soltaron en la propiedad, pero, hay aviones tirando los corazones, para que no tengan dudas de mis intenciones.

—Te amo.

Beso a Sergio sin importar quien nos mire y con todo el amor posible porque sé que los últimos días ha sido una loquita, un juego de poder que se nos estiró demasiado. Silencios que se convirtieron en combustible para crear una pelea entre los dos, no sé cómo, ni por qué, pero, lo vamos a lograr.

Es un salto de fe, enorme.

Nuestras familias y amigos rompen nuestro momento con sus felicitaciones. Olivia ha conseguido que monten todo un set fotográfico y mientras alguien me pasa un poco de maquillaje, ella asegura que va a meterles mi anillo por la garganta a la mitad de las periodistas de chismes.

—A mí me gusta el anillo.

—Sí, por eso solo les vamos a dar una foto. —Sonríe. —Te ves preciosa.

—Sí, es un vestido altamente inapropiado —comenta mi papá y Olivia se gira a discutir con él. Sergio y yo posamos para unas cuantas fotos solos y como nos indica el fotógrafo. Nos deja improvisar unas cuantas. Luego tomamos una con nuestros padres y la última foto es con nuestros probables padrinos, Sergio Tiene a Bash, Pablo y Max al lado, yo, tengo a Mily, Pri y a Amarilis, mis amigas están encantadas con la nueva adquisición al clan, ella se van y los hermanos de mi futuro esposo pone cara de tristeza porque no van a tener una foto según ellos presidencial.

—Rápido que se me cansó la sonrisa, les dice Sergio mientras se acaricia la mandíbula, luego la frente.

Sebastian le toma fotografía con cara de amargado y todos reímos. El resto de a noche es maravillosa, mis tías fantasean con la boda, mi papá y sus amigos con el fortalecimiento de su amistad y mi novio y yo con mantenernos juntos por siempre. Después de despedirnos de todos los invitados, finalmente subimos al auto. El chofer nos pregunta si queremos aire acondicionado o algún tipo de música, los dos elegimos silencio. Sergio me pasa el cinturón por encima del cuerpo y el chofer arranca. Mi novio me da un beso, uno largo y profundo, nada similar a los besos castos que hemos compartido a lo largo de la noche.

—Me has extrañado —pregunta cuando nos separamos.

—Casi nada, he estado obsesionada con una macha en el suelo del apartamento —Sergio me mira.

—¿Quieres resolver eso con terapia? Hay pastillas y la campaña puede dar como resultado el aumento de trastornos de limpieza como el tuyo —Me río.

Todo el mundo sabe que tengo ansiedad y me encanta disfrazarlo con la palabra “un poco”, pero, no soy tan partidaria de tomarme, la medicación y la limpieza es mejor que la ninfomanía o un vicio, no le digo nada a Sergio, porque los dos tenemos puntos distintos y lo último que quiero es salir delo maravilloso sexo de reconciliación a la decadencia de una pelea.

Le tomo de la mano y lo obligo a mirarme antes de reconocer:

—Te extrañé, Sergio.

El apartamento de Sergio es la parte dos de su conquista, hay más cosas, champán y unos cuantos bocadillos, un aroma maravilloso. Sergio y yo no necesitamos de tantos preliminares como la gente pensaría, siempre estamos hambrientos el uno por el otro y eso es algo que me encanta, no haya cambiado con los años. Él me besa y es poco lo que necesitamos para encender la pasión. Me deshago de la ropa de mi novio y señaló el sofá para que se acueste. Reparto besos a lo largo de su pecho y bajo hacia su miembro, Sergio suspira y los dos nos miramos antes de que mi boca, Sergio me advierte que no le hace falta mucho, le veo a los ojos mientras le estimulo con los dedos. Él sonríe y vuelve a tomar asiento y yo me acomodo sobre sus piernas. Él pasa sus manos por mis brazos y acaricia mi pelo antes de inclinarse para besarme.

Con sus labios contra mi piel, me recuerda que me ama, le miro a los ojos y sé que no es una mentira, que no es por la campaña, de verdad soy lo más importante en su vida.

A la mañana siguiente tenemos una invitación para desayunar con nuestra familia, en casa de mis padres. Mi papá está dando un brunch deliciosos en honor a nuestro próximo matrimonio, Sergio se ríe mientras salimos de la ducha porque tengo que amargar el momento de nuestros padres y recordarles a todos que somos viudos y no eternos solteros.

—Déjalos vivir la fantasía, mi mamá no disfrutó mi primera boda por estar peleando con Arabela y tus papás no estaban felices con Xander.

—Creí que mi papá no iba a llegar.

—Isabela, en sus cabezas, es la primera vez que nos casamos. Yo por lo menos puedo decir que es la primera vez que estoy ilusionado y enamorado.

—Se te da bien coquetear —Él sonríe y disfruto de sus ojos impresionantes mirándome, al

—Bueno, déjalos ser felices—Los dos reímos Sergio y yo volvemos a viajar con el chofer y me pide que me acostumbre, reconoce que los últimos días ha recibido más atención de la que le gustaría y solo para estar seguros, lo mejor es evitar andar solos.

—¿Qué has resuelto sobre la campaña?—me animo a preguntar.