Chapter 26: Cap. 25
El sol se colaba por la ventana, cálido, relajante, espantando sublimemente el sueño de Daniela que poco a poco se fue estirando, sintiéndose de maravilla, nunca había dormido tan bien, tal vez se lo debía a los calmantes y la cómoda cama de Mauricio, que por cierto, la cama olía a él y… no podía negarlo, era un aroma agradable, tal vez fuera su loción o… a ciencia cierta no lo sabía, pero lo que si fue seguro es que por un segundo su mente le jugó una broma, vio a Mauricio a su lado, durmiendo plácidamente y fue algo bonito, inclusive lo consideró, y solo era eso, durmiendo a su lado, y encontrarlo en una mañana como ésta…
Parpadeando varias veces, espantó ese pensamiento, ni pensarlo, ella no podía… no, eso era imposible, no cabía en su mente, no él. Escaneó la habitación aprovechando la luz de la mañana, era un cuarto sencillo, constaba de una cómoda, la mesita de noche, un armario bastante grande y un closet incrustado en la pared, pero algo curioso de aquel decorado fue encontrar un portarretrato con una foto picada a la mitad, solo aparecía él, pero… ¿Quién era la otra persona?, ¿Dónde estaba la otra mitad?, con mucho cuidado se levantó de la cama, aunque su cuerpo dolía, por lo menos ya podía levantarse sola y caminar despacio, no quería forzar su cuerpo, aun no. se acercó a la cómoda y abrió una de las gavetas y encontró solo… una gran cantidad de cosas, lápiz, una libreta pequeña, sacapuntas, ¿una máquina de afeitar?, cinta adhesiva. Cerrando la gaveta, abrió la otra cerrándola inmediatamente, era su ropa interior.
Volviéndola a abrir, solo por la mera curiosidad… aunque sea superficial, vio que algunos tenían estampados de… ¿palmeras?, Daniela sin pensarlo sonrió, se imaginó a Mauricio con boxers con estampados de palmeras o hasta de conejitos, eso Si que casi le roba una risa, pero considerándolo mejor, pensó que posiblemente eran trajes de baño. Cerrando la gaveta abrió otra y encontró algunos shorts doblados y camisetas y… algo curioso, debajo había un libro… no, no era un libro, era un álbum de fotos y lo supo cuando removió a duras penas la ropa. Con mucho cuidado, sacó dicho álbum y se regresó a la cama, abriendo una de las páginas al azar, se encontró a un Mauricio feliz, abrazando a una chica hermosa de cabellos negros y ojos cafés, habían muchas fotos donde ellos aparecían juntos, otras donde aparecía ella sola, tanto graciosas como románticas, ¿Quién era ella?, aunque Daniela no sabía la razón, se había enfadado muchísimo, Mauricio le había dicho que no tenía novia y aquí estaba él con esa chica y se veía muy feliz con ella, ¿y por qué estaba enfadada si no era problema suyo lo que hiciera Mauricio con su vida?, el simple hecho de que le había mentido era una buena razón.
Cerrando de golpe el álbum lo devolvió a su lugar tratando de dejarlo tal cual como lo había encontrado, pero algo no encajaba, ¿Por qué la foto del portarretrato estaba cortada por la mitad?, a menos que… ella y él… ¿terminaran?, ¿pero por qué conservar un álbum de fotos?, ¿Por qué picar una foto por la mitad?
Siguiendo con su exploración, abrió el armario, encontrando una infinidad de ropa, playeras, pantalones, todas de marcas y de buen gusto, tomó una percha con una playera manga corta blanca con estampados, era bonita, ideal para un paseo por la playa o para un gimnasio, y si Mauricio tenía playeras y camisas manga cortas, ¿Por qué carajo siempre usaba ropa manga larga?, todas en las que lo había visto, aunque tanto oscuras como coloridas, todas ellas, eran manga larga, de pronto las palabras de Maximiliano golpearon su mente. ─ Él no es quien dice ser ─ ¿será cierto?, ¿por qué tendría que escuchar las palabras de alguien como Maximiliano?
Haciendo a un lado aquellas ideas, con mucho cuidado, se enfiló en busca de Mauricio, él le daría las respuestas a las preguntas que estaban royendo en su mente, pero lo que no se esperó Daniela es que al apenas abrir la puerta de la habitación, todo explotaría en su cara, las primeras persona en ver delante de ella fueron sus padres. ─ Tenemos que hablar ─ fueron las palabras muy serias de su padre, y la cara de Laura, su madre, decía que el tema era bien delicado y solo Daniela podía saltar de un rostro a otro en espera de saber que era ese tema en cuestión.
─ ¿Por qué no nos lo dijiste? ─ fue la pregunta de su madre para romper el silencio. ─ ¿Qué no dije de que? ─ Hija, no te hagas la inocente, ya lo sabemos ─ aunque no era severa la voz de su padre se notaba que era una reprimenda. ─ ¿Qué saben de que? ─ Daniela, (suspiro), ayer te pregunté que si había algo que debías contarnos y dijiste que no. Y las cosas que sabes perfectamente que no toleramos tu madre y yo son los secretos y mucho menos las mentiras, no en nuestra familia ─ Hija, vimos las noticias ─ ¿Ah? ─ Lo tuyo con Mauricio, ¿Por qué no nos dijiste? ─ ahora si que estaba confundida, tal vez aun tenía los efectos de los analgésicos.
El padre de Daniela toma la mano de su hija con ternura. ─ Dani, cariño, tu madre y yo sabemos que ya eres lo suficientemente grande para tomar tus propias decisiones y con quien te… relaciones, pero no es motivo para que te avergüences de ello y más cuando ya tienes tiempo saliendo con él ─ Hija ahora entendemos, tu padre y yo, el por qué lo trataste de esa forma la noche en que te vinimos a visitar ─ ¿La forma en como lo traté? ─ ¡Claro, Dani!… aunque no era la forma correcta…─ Lo sé, mamá, pero es que… (suspiro). Mamá. Papá… yo…─ Debiste decirnos que estaban peleados ─ ahora si, la bola se había regado y solo debía sonreír como una estúpida viendo los efectos de lo que había hecho y disculparse con sus padres. ─ Bueno… yo… no quería decirles todavía porque… como estábamos peleados… no era el momento ─ ¿Estás segura que era por eso y no porque te daba vergüenza presentárnoslo? ─ Si, papá, completamente… digo, solo estábamos peleados y no quería verlo, no en ese momento ─ Daniela suspiró para sus adentros cuando vio que sus padres quedaron satisfechos con sus respuestas, que por cierto… ─ ¿Dónde está Mauricio? ─ preguntó Daniela al no verlo subir, ella se esperaba que él fuera el primero en venir a verla, ¡¿pero qué coño?, ¿Por qué se esperaba eso? ─ ¡Te debe respuestas, imbécil! ─ buen punto, concordó Daniela en sus pensamientos consigo misma. ─ Cuando nos levantamos ya se había ido ─ contestó su padre. ─ Papá. Mamá, de verdad… lamento haberles ocultado lo mío con Mau, pero es que… como estábamos peleados… yo… ¿Peleados?, si ni siquiera podía soportar verlo y ahora tengo que depender de él. Que mierda de mundo me tocó ─ Lo entendemos, hija, de verdad. Ven, te ayudaremos a bajar para que vengas a desayunar ─ instó su madre amablemente para guiarla al comedor con la ayuda de su padre, ella solo hizo un mohín aceptando la invitación, dejando que en su mente se armara todo un interrogatorio para Mauricio, y antes que todo, agradecida que sus padres no insistieron en el tema de Mauricio.
Las redes sociales estallaron con la noticia regada por el plan de Daniela, Mauricio y Claudine, ya que el móvil de Daniela no paraba de sonar por mensajes y llamadas de sus amigas preguntando sobre el tema en cuestión, y las notificaciones de las redes sociales por los comentarios de aquellos que seguían el noticiero de la red donde ella trabajaba eran peor de insoportables, faltó poco para estresarse por tantos mensajes y notificaciones, inclusive, recibió una llamada de Claudine, la cual, era la única llamada que realmente Daniela estaba esperando, y ambas estuvieron de acuerdo en que esperarían un par de días para ver si había otro chisme regado por el acosador, por lo tanto, daría tiempo suficiente para que la gente dejara de hacer preguntas y se olvidaran del tema, inclusive su jefe le llamó para felicitarle por el trabajo, pero aun le debía una exclusiva con la cantante y Daniela le aseguró que ya había hablado personalmente con Claudine y le aseguró una entrevista después del concierto, y después de haber recibido esas llamadas, tuvo que apagar el móvil, ya no podía seguir aguantando tantos repiques por mensajes y notificaciones de las redes sociales.
Por otra parte, Mauricio no paraba de ser acosado a preguntas por Carlos y Walter, sus rostros decían que esto era algo insólito, algo nunca antes visto, pero algo no encajaba en los argumentos dados por la noticia y el tiempo que llevaban Mauricio y Daniela conociéndose, y esa era la razón de aquel interrogatorio. ─ ¿Por qué resulta tan imposible de creer? ─ Mauricio, querido, te conocemos… ¿Cuánto tiempo tienes de haber llegado de Francia?, ¿Un mes?, el mismo mes que tienes tratando a la Daniela y resulta imposible de creer que tu y ella ya tengan algo ─ Hermano, Carlos tiene razón, tu eres el que se toma el tiempo para enamorar a una chica, eres detallista y todas esas cosas, ¿Por qué ésta relación tan repentina?, ¿Qué se traen ustedes? ─ Oigan, les entiendo, pero solo estamos saliendo, nada más, solo es… ¿Cómo lo llamaríamos?, ¿Periodo de prueba? ─ Carlos le dio una mirada incrédula enarcando un ceño y Walter una mirada plana. ─ ¿Periodo de prueba?, mi amor, a ver a quien le achacas ese periodo de prueba, porque ese cuento no me lo trago… (bufido), ¿Tu?, ¿El que tanto tildó de loca a Daniela? ─ ¿Quién los entiende?, ustedes son los que me motivan a salir con ella, ¿Y ahora se contradicen? ─ Por eso digo hermano, el pez muere por la boca y tu caíste redondito, y no nos estamos contradiciendo, solo estamos repitiendo tus argumentos ─ Oigan… sé que es algo complicado y muy repentino, pero…─.
Las excusas de Mauricio se vieron cortadas por el batallón de chicas que entraron a la tienda casi en tropel, eran las amigas de Daniela exigiendo respuestas sobre la relación tan sorpresiva aparecida de la noche a la mañana, incluyendo a Lucía que, también, se hallaba en el grupo con sus ojos bien abiertos, y eso que apenas tenían abierta la tienda al público solo media hora. Vaya forma de empezar una mañana y eso que solo había tomado un café.
─ ¡Hola a todos!, saludos desde la clínica de Córdoba… y no… no me han pegado. Por si se lo preguntan, tuve un accidente de coche y fui arrollada, y en estos momentos estoy recuperándome favorablemente. Siempre contando con el apoyo de mis padres que tanto amo, de mi novio bello Mauricio, (beso en la mejilla), y con la amistad incondicional de Claudine Douboi… un abrazo, amiga, y éxitos en tu concierto y en tu gira, espero verte pronto, y para los que me apoyan, gracias por sus mensajes. Saludos a mis amigas, se les quiere. Quería aclararles que los chismes regados en estos días son una total farsa, son solo rumores de alguien queriendo perjudicar nuestra relación y la imagen de una exitosa artista, y les reitero que mi novio jamás me ha montado los cuernos con Claudine, ellos son simplemente los mejores amigos desde hace mucho… ─ Y la reunión que tuvimos aquella velada fueron reuniones de negocios con referente a la publicidad de su próximo concierto… ¡he!, Claudine, ya tengo listo los flayers y los pósters, ya les envié el correo a tus patrocinadores, y a tu agente le mandé los ejemplares por e-mail… hm… otra cosa, (beso en la mejilla), no deberían hacer caso a los rumores o a los próximos que se inventen sobre nosotros porque jamás haría algo que perjudicara los sentimientos de mi Daniela hermosa, para mi, la salud de Daniela es lo primero ─.
─ Hola a todos, saludos a mis fans, les mando un beso y un abrazo enorme. Como todos verán, quisiera dejar en claro que los rumores regados poniendo en tela de juicio mi reputación, son totalmente falsos, déjenme aclararles que entre Mauricio y yo solo tenemos una linda amistad de hace muchos años y Daniela resultó ser una excelente amiga, mis mejores deseos, (beso a la pantalla), en su relación, y… espero verles en el concierto pronto, abrazos… ¡ha!, mejórate pronto, Dani, te debo una entrevista exclusiva ─ esas eran las palabras regadas por las redes sociales, y por los noticieros de la red y el mensaje de Claudine fue publicado tanto en español como en francés y solo en una persona en particular rechinaba los dientes por la frustración y los celos, no podía tolerar ni mucho menos considerar aceptar una relación como la de Mauricio con Daniela, era como ver un tigre de bengala de raza pura juntarse con un simple y sarnoso gato montés, y si era de ser radical para terminar con esa relación lo sería de ahora en adelante. ─ Ya, deja de torturarte con eso ─ replicó su compañero de cuarto dejándose caer a su lado en el banco de la plaza de la universidad. ─ No lo entiendes, Julián ─ ¿No lo entiendo o será que no lo quieres superar? ─ Tengo que hacer algo para separarlos ─ ¿Con qué fin? ─ ¿Volver con Daniela no es suficiente fin? ─ Ella- no- quiere- verte, te odia, ¿Cuándo vas a…? ─ No me vengas con esas mierdas otra vez, ella…─ Ella está con otro y está harta de ti ─ ¡Vuelves a decir algo al respecto y olvídate de tus dientes!, ¿Entiendes? ─ Okay, no diré nada más, dejaré que te sigas dando tu solito contra la pared, después no vengas llorando pidiendo consuelo, que por cierto, esos consuelos son… (suspiro) ─ el compañero de cuarto de Maximiliano se levantó y lo dejó solo en su meditar.
─ ¿No deberían estar en la universidad? ─ preguntó Mauricio intrigado por el grupo señalando a cada una de ellas. ─ Si, por eso estamos acá, para sacar algunas copias y unas impresiones ─ contestó Martha modestamente restándole importancia a la pregunta. ─ Un momento… ¿Cruzaron media Córdoba solo para sacar copias? ─ Eso y, también, para saber como se encuentra Dani ─ contestó Laura con unos ojos bien abiertos y una sonrisa de entusiasmo queriendo saber con lujos y detalles el chisme completo. ─ No podíamos esperar a que Dani contestara, así que vinimos personalmente ─ agregó Elizabeth sin despegar vista de su móvil mientras tecleaba algo. ─ Yo sabía que la tal Mariluz era una excusa ─ intervino Alberta cruzándose de brazos con aquellos aires detectivescos. ─ Chicas, chicas, esperen un momento ─ intervino Mauricio levantando las manos para apaciguar la bandada hambrientas por chismes. ─ Les aseguro que todo tiene una explicación lógica…─ Y eso es lo que esperamos ─ interrumpió Jenny con una sonrisa traviesa. ─… Pero no soy yo quien debería contarles…─ Claro que si, ¿No eres el novio de Daniela? ─ cortó Claudia enarcando sus delineadas cejas con una sonrisa llena de complicidad. ─ Mauricio carraspea. ─ Bueno… con respecto a eso…─ ¡Ah!, ya entiendo ─ interrumpió Lucía a tiempo haciendo que todas se enfocaran en ella para luego agregar: ─ Quieres darnos la noticia junto con Daniela, es lógico, son pareja y no es correcto dar ese tipo de detalles si no está la otra persona, ¿Cierto? ─ He… bueno… si, quisiera que ella estuviera presente, pero como sabrán ella está de reposo y está descansando en éste momento ─ aclaró Mauricio siguiendo el juego de Lucía, sintiéndose totalmente agradecido y aliviado. ─ ¿Quién está descansando? ─ ¡joder!, era Daniela haciendo acto de presencia acompañada de su madre, abriendo justamente la puerta y haciendo tintinear las campanillas en ese preciso momento.
─ ¿Qué hacen todas aquí?… ¿No deberían estar en la universidad? ─ preguntó Daniela intrigada al ver a toda la pandilla en el local. ─ ¡Hasta piensan igual!, ¿No es genial?, es como si estuvieran hechos el uno para el otro ─ comentó Laura, la compañera de Daniela, muy entusiasmada y su cara llena de ternura, solo la madre de Daniela podía saltar de un rostro a otro llena de interrogantes. ─ ¿Señora D`Jard? ─ Hola Mauricio, ¿Interrumpo algo? ─ He… no…─ (Alberta), Hola, señora D`Jard ─ (Martha), ¿Cómo está, señora D`Jard? ─ (Claudia), Un placer verla, señora D`Jard ─ (Elizabeth), ¿Cuánto tiempo, señora? ─ (Lucía), Que sorpresa verle aquí, señora Laura, ¿Cuánto tiempo? ─ (Laura), ¿Cómo se encuentra, señora mamá de Dani? ─ Hola a todas, he…─ ¿Necesita algo? ─ No, no, no te preocupes, Mauricio… he… más bien iba con Dani a la farmacia a comprar algunas medicinas, es que las muestras que le dieron en la clínica se le acabaron y necesita más, pero ella insistió en venir a ver si estabas aquí. Pero… creo que iré primero a ver como le está yendo a tu padre en la video conferencia, ¿Me esperas? ─ Mamá, no me… mamá… ¡mamá! ─ Daniela tenía ganas de gruñir y patalear, su madre tenía una forma tan fácil de escabullirse, Daniela sabía que no iba a ver a su padre, ella iría sola a la farmacia, dejándola ser presa de todas sus amigas.
─ ¿Cómo te sientes? ─ fue la pregunta de Mauricio trayendo a Daniela a la realidad, él se acercaba bordeando el mostrador mientras que todas suspiraron al ver y sentir la preocupación en Mauricio, que gentilmente, guiaba a Daniela a una de las sillas reclinables de uno de los escritorios de trabajo del local, todas dejaron espacio para que la linda parejita pasara. ─ Se ven tan lindo juntos ─ comentó Laura para nadie en particular, pero para los oídos de Daniela no caía en la menor gracia, pero debía disimular muy bien, por el bien de su plan. ─ Estoy bien… hm… gracias ─ farfulló tomando asiento y hacía sus muletas a un lado. ─ ¿Qué?, ¿Sin beso? ─ protestó Jenny que ya tenía su móvil a la mano, lista para la captura de un momento tierno, pero se vio decepcionada cuando no hubo nada de lo que tanto esperaba, muchas estuvieron de acuerdo con Jenny así que solo rumiaron entre si. ─ Qué insípido ─ fue la protesta de Laura mientras que Elizabeth asentía en acuerdo, solo miradas conocedoras se compartían entre Lucía, Daniela y Mauricio, ¿Qué debían hacer ahora? ─ ¿Ustedes vinieron a ver una exhibición de amor o a sacar copias? ─ interrumpió Carlos apoyándose del mostrador. ─ Las dos cosas ─ fue la respuesta de Claudia con picardía. ─ Pero creí que habíamos venido a averiguar desde hace cuanto son novios. ¡Au! ─ se quejó Laura recibiendo un pellizco de parte de Martha por el comentario fuera de lugar, por lo menos estaba fuera de lugar en el grupo.
─ U…u…u… un momento… ¿Vinieron de tan lejos solo para sacar copias? ─ Y para imprimir ─ agregó Elizabeth sin dejar de teclear en su móvil. ─ ¡Aw!, de verdad son tan tiernos cuando piensan igual ─ agregó Laura totalmente enternecida. ─ ¿Y dónde están? ─ preguntó Carlos enarcando las cejas en espera de lo que fuera para empezar a trabajar sacando copias e impresiones. ─ ¿Dónde está qué? ─ preguntó Martha entre parpadeos perplejos. ─ ¡Ah!, claro, los trabajos ─ chasqueó los dedos Claudia entrando en cuentas lo que quería decir Carlos, y todas hurgaron y sacaron de sus bolsos y morrales sus pendrives y trabajos que, debían de ser más de cinco resmas, porque era toda una montaña de papeles. ─ Deberían hacernos descuentos… ¡Au! ─ Ya cállate, Laura ─ reprendió Elizabeth volviendo a pellizcar, ¿Cómo rayos hacía para hacer las cosas sin dejar de… hacer lo que fuera que estuviera haciendo en su jodido móvil?, habían pocas ocasiones que ella levantaba la vista y aun tecleaba sin siquiera ver a la pantalla, ¿Cómo lo hacía?, esa era la pregunta enigmática de Daniela que nunca podría resolver, ¿Qué tanto hacía en esa jodida cosa?, ¿Qué pasaría si un día se queda sin su móvil?, ¿le dará una móvil-embolia?, ¿acaso eso existe? ─ ¡Dani!, despierta ─ llamaba Alberta chasqueando los dedos delante de Daniela para que reaccionara, en cambio Daniela espabila drásticamente, ¡mierda!, se había vuelto a perder entre sus meditaciones, tal vez debería hacer algo al respecto con ello, ¿pero como qué?, tal vez debería prestar más atención a su alrededor o si no podría cagarla otra vez o tal vez responder una pregunta que no debía, Dios, ¿Por qué las cosas deben ser tan complicadas y más cuando se trataba con Mauricio?, ¿Cómo rayos pasó de pensar en las costumbres de sus amigas en Mauricio? ─ ¿Te sientes bien? ─ fue la pregunta de Mauricio que la había vuelto a traer a tierra. ─ ¿He?… si… si, estoy bien ─ ¿Dormiste bien anoche? ─ He… si, dormí bastante bien… gracias ─ Si quieres te llevo otra vez a la casa y…─ ¡Aw!, tan lindos. Chicas, ¿Qué más pruebas queréis?, si se notan los corazoncitos entre ellos… ¡Au! ─ Queremos detalles, ¿Lo olvidas? ─ replicó Elizabeth con otro pellizco, en cambio Laura la fulmina con la mirada sobándose el brazo. ─ Eso va a dejar moretón ─ señaló Jenny disimuladamente hacia Laura murmurándole a Alberta.
Durante el trabajo que tenían tanto Carlos como Walter por la cantidad de copias he impresiones que debían hacer, Daniela y Mauricio iban explicando la razón de haber ocultado su relación, pero sus rostros eran los mismos que tenían Carlos y Walter a la hora de cuestionar a Mauricio, era muy poco tiempo para haber formalizado una relación, pero ellos insistían en que era un “período de prueba” que se había establecido entre ellos, aunque viéndolo por otro punto de vista, el plantearse el “período de prueba” era algo… aceptable, ya que ambos, según Daniela, habían pasado por mucho.
Viendo a veces a Mauricio colaborar con sus amigos fue como algo tan habitual para ella, como si ya se hubiera acostumbrado a su presencia, sus amigas siempre instaban en querer saber más cuando estaban desocupadas o turnándose para preguntar, pero en realidad no había mucho que contar, solo habían empezado su plan hace poco y ellas esperaban salidas al cine y aventuras como en las películas románticas, y al imaginarse algo que… ─ ¿Dani? ─ preguntó Lucía trayendo a Daniela nuevamente a la realidad, Lucía se veía preocupada, era la única que no estaba con Walter y Carlos haciendo las impresiones y sacando copias, por alguna razón Daniela se veía algo triste o tal vez un poco reflexiva, y Mauricio, que yacía a su lado, se había dado cuenta mas no dijo nada. ─ Estoy algo cansada, estar mucho tiempo levantada…─ Entiendo… ¡chicas!, Dani se va, se siente mal ─ todas en el grupo se entristecieron por la pronta partida de Daniela, pero se acercaron para abrazarle y darle de besos y desearle pronta recuperación, ya por lo menos una parte de los moretones ya estaban empezando a borrarse y Daniela tenía buen aspecto a lo que el color de piel se refería. ─ Es una pena que tengas que irte tan pronto ─ opinó Laura entristecida por su amiga, pero feliz por haberla visto y saber que se estaba recuperando, en cambio Daniela solo le sonrió y le frotó el hombro, ella era la única que no le llenaba el hombro a pellizcos.
Mauricio fue ayudando a Daniela a levantarse y guiarla mientras que ella aun luchaba por acostumbrarse a usar las muletas, ¡malditas muletas! Las odiaba, solo ansiaba dejar de usarlas, ¿y cómo usar muletas con un solo brazo?, mierda, era tan molesto, por lo menos era un brazo y no una pierna, en cambio una pierna le dolía al afincarla, tal vez la tenía fracturada y no se dieron cuenta los doctores a la hora de atenderla o tal vez eran exageraciones, solo deseaba que fueran exageraciones. ─ Le dejo la tienda en sus manos ─ anunció Mauricio saliendo de la tienda, sirviéndole de apoyo a Daniela, en cambio, ambos farfullaron en acuerdo y las chicas se quedaron viendo como se alejaba la feliz pareja como en los finales de una película romántica, Lucía aclaró que pasaría buscando a Lucho mañana por la tarde ya que su prima llegaría el fin de semana y que pasaría buscando a su mascota, ¡Dios! Ya era hora a que vinieran por el chucho, pensó Daniela para sus adentros.
─ Quiero hacerte una pregunta y quiero que me seas honesto ─ anunció Daniela tomando asiento en el sofá, era la hora de las preguntas y respuestas. ─ Tu dirás ─ respondió Mauricio tomando asiento al lado de Daniela. ─ Hace días me dijiste que no tenías novia ─ Así es ─ y… ¿Quién es…? ─ No es nadie ─ ¿Nadie?, ¿Y por qué…? ─ Descansa ─ interrumpió Mauricio levantándose del sofá, le dio un beso en la coronilla y se fue, aunque su respuesta fue cortante, no fue grosera, ni mucho menos desdeñosa, su cara ensombrecida decía todo lo contrario, que Mauricio no respondería a ninguna de sus preguntas, y Daniela comprendió que él aun no había superado la ruptura, ¿tan perra fue?, ¿Por qué habrían terminado?, ¿Por qué conservar el álbum?, ¿hace cuanto tiempo que pasó?, ¿adónde se había ido el Mauricio bromista y siempre sonriente?, solo podía pensar en esas preguntas aun con la mirada fija por donde se había marchado Mauricio. A la cocina.
─ ¿Dani? ─ llamó el padre desde la parte superior de la casa. ─ Hola, papá ─ Creí que irías con tu mamá a la farmacia ─ Si… si, a eso íbamos, pero mamá se fue sola y me dejó con las muchachas que habían venido a visitarme ─ contestó Daniela mientras su padre bajaba por las escaleras de caracol asintiendo ante su aclaratoria. ─ ¿Te encuentras bien, hija? ─ preguntó su padre tomando asiento al lado de Daniela. ─ Si, papá, solo estoy un poco cansada ─ Estar con tus amigas te agotó ─ Si… un poco, (sonrisa), pero son las mejores ─ ¿Quieres que te ayude a subir? ─ No, descansaré aquí… gracias… y… ¿Cómo estuvo la video-conferencia? ─ Estuvo bien, estuvimos discutiendo algunas reformas, y apenas regrese tengo que firmar algunos documentos…─ ¿Qué reformas?, ¿Cuándo se regresan?, ¿Qué documentos? ─ (media sonrisa), Creo que lo de ser reportera lo llevas en la sangre ─ (sonrisa), Lo siento, no puedo evitarlo ─ ¿Y como van las cosas entre tu y Mauricio?, tengo que hablar con ese muchacho ¿Sabes? ─ Bien, bien… se fue a la cocina, de seguro preparará algo y… no creo que haga falta ─ Entiendo, pero es algo que un padre no puede dejar pasar por alto…─ Papá ─ ¿En lo que llegue tu madre le avisas que necesito hablar con ella? ─ Claro, papá ─ Esa es mi chica ─ su padre le dio un beso en la sien y frotó con cariño su hombro, se levantó y subió a la habitación, dejando a Daniela en un silencio meditabundo volviendo a plasmar la vista a la cocina.