Chapter 57: Cap. 42
Una lucha sin cuartel ya se libraba en la mansión Dietrich & Gilbert, soldados prácticamente caían como moscas, la lucha entre Mónica y Lenaya parecía eterna, sin fin, por más que Lenaya intentó escurrirse para ayudar a su gente, Mónica siempre se interponía en su camino, en cambio Darlen, como uno de los Nefilim más fuerte de la mansión, mantuvo a raya a los demonios y bendecidos de los refugiados, y con la ayuda de Caroline y los soldados, estos se adentraban en túneles subterráneos para escapar y ponerse a salvo, Lenaya no quería usar todo su poder, ella sabía los riesgos que esto implicaría, sin embargo, recibiendo presión por parte de Mónica, no le estaba dejando mucho a elegir, si por lo menos Darién hubiera llegado a tiempo con su cuerpo las cosas serían diferentes, y sin tener forma de obtener información al respecto de cómo iban las cosas con él y sus amigos.
Ambas se detienen mirándose a la cara, rodeando la una a la otra, sopesando sus próximos movimientos con espadas en mano, ya la situación se tornaba cada vez más extrema. ─ No te resistas, Paola, quiero que estemos juntas ─ Sabes que no cumplirán su promesa, y si nos dan una nueva vida, ¿Te garantizaron que sería la misma?, o mejor aún, ¿Te garantizaron que estaríamos juntas?, ¿Qué seria yo la que estaría contigo? ─ Claro que si ─ Y les creíste ─ ¿Por qué mentiría? ─ Sabes que no lo harán, te pondrán con una ilusión falsa de mi ─ Tu no lo sabes ─ ¿No lo sé?, (bufido), Mónica, para ellos simplemente eres un juguete ─ Soy su elegida ─ Eres una marioneta que pronto desecharán cuando no les seas útil ─ La palabra de… ─ La palabra, la palabra, es solo eso, palabras ─ La palabra del señor son hecho en el mundo, todo en el mundo pasará, menos su palabra ─ Son solo palabras neutrales muy generalizadas, Mónica, y si son solo hechos en el mundo, ¿A cuál mundo se refiere?, ¿Al qué le pidas o al que le conviene? ─. Un pequeño salto de un músculo de su mandíbula se hizo notar en la cara de Mónica, señal que ya comenzaba a perder los estribos, señal para Lenaya en seguir persuadiendo a su hermana, ella sabía que Mónica siempre había sido temperamental desde niña. Bajando su espada, no en señal de derrota, no en señal de rendición, sino en no querer perder más su tiempo en algo inútil. ─ No tiene caso seguir hablando de esto contigo, Farizzi ─ ¿Cómo me llamaste? ─ Farizzi, ¿Acaso ese no es tu apellido? ─ Si pero… tu nunca… ─ Es lo que eres, es quién eres, eres Farizzi, una perra que me vendió solo por una mentira bien manipulada, te compadezco, y de verdad lamento y siento mucha pena por ti en que hayas pasado por tanta miseria ─ ¡Los regalos del cielo no son miseria! ─. Inclinándose ligeramente hacia delante con ademán desafiante, Lenaya agrega: ─ ¿No?, demuéstramelo… Farizzi, te desconozco, ya no tengo caso en seguir perdiendo mi tiempo contigo ─.
Lenaya enfunda su espada Morrel. ─ ¡No iras a ninguna parte, Paola! ─ Señorita Doménico para ti. Ya que ese era mi apellido, era el apellido de la familia que me crio, y es lo que seré para ti. Debí dejarte morir junto a tu familia cuando tuve la oportunidad, si dices que Dios debe arreglar los errores, entonces yo también debo arreglar los míos… “Farizzi” ─. Algo parecido al dolor y la rabia cruzaron el rostro de Mónica, estaba dando resultados y ya faltaba poco para que Mónica perdiera el control.
─ Dragnan perdió su tiempo al enseñarte a luchar ─ No lo perdió, aprendí como luchan los demonios ─ ¿Y te divertiste?, jugaste con su moral y su honor ─ ¿Moral?, ¿Honor?, ¿Un demonio?, (bufido), esas palabras no existen en ellos ─ Mírate, das pena, pareces un loro repitiendo todo lo que te metieron en la cabeza ─.
Moviendo su cabeza de un lado a otro, Lenaya se burla. ─ Bla, Bla, Bla, Bla, la palabra de Dios aquí, la palabra de Dios allá, y Bla y Bla y más BLA… cuando dejes de ser un inútil loro y aprendas a pensar por ti misma ven y búscame, mientras, solo adiós, “Farizzi”… por cierto, respóndete esto, si son tan benevolentes y compasivos, ¿Acaso viste a tus padres en el paraíso?, ¿O te permitieron verlos?... permíteme responderte. Nunca los viste, siempre estuviste aislada, Farizzi, ellos nunca tuvieron la intención, ni tendrán la voluntad de devolverte la vida que te prometieron ni a tu familia, te aliaste con la reina de los Renaceres y los Nefilim…─ Cállate ─ Para ellos eso es imperdonable, pero al ver tu… ─ ¡Cállate! ─ Potencial te usan como una marioneta rellena de mierda y de mentiras, solo eres Mónica Farizzi por fuera… ─ ¡Cállate!, ¡cállate! ─ Pero por dentro no eres nadie ─ ¡¡CALLATEEEE!! ─.
Bingo, en el clavo, solo era cuestión de tiempo, sin dar la espalda, Lenaya comenzó a andar, mostrando sus manos en un gesto triunfal, contando cada paso y calculando las reacciones de Mónica, ésta agacha la mirada.
Para Mónica no era mentira, se lo prometieron los altísimos, la palabra de Dios es incuestionable, ella volvería a su hogar feliz con su familia y su hermana, ¿su hermana?, no, ya ella no era su hermana, Paola Doménico ahora era la persona que más odiaba en el mundo, ¿odio?, ¿la palabra de Dios no enseña acaso amor y perdón?, ¿Por qué ahora está odiando?, ella no debería odiar. ─ ¡Me hiciste pecar, maldita! ─. Mónica pierde los estribos y se abalanza sobre Lenaya con la espada en alto sin calcular, sin medir, sin pensar, solo una dirección, directo a su garganta.
Con suma agilidad, Lenaya evita el ataque tan básico de Mónica, agachándose y girando, con su daga Colmillo asesta a un lado de su costado, Mónica da un grito ahogado por la estocada, las runas comienzan a arder y Mónica con los dientes apretados, ahoga un grito de dolor. Lenaya saca su daga y Mónica trastabilla con pasos torpes hacia atrás sujetándose las costillas, cae al suelo apoyando una rodilla ofreciéndole una mirada furibunda con una respiración pesada, en cambio Lenaya se mantuvo de pie, triunfal y erguida delante de Mónica con una expresión inescrutable. ─ No eres Mónica mi hermana, solo eres alguien que se parece mucho a ella ─ ¡Soy Mónica Farizzi!, ¡eres tú la que has cambiado! ─ No, Farizzi, siempre he sido yo misma con diferentes nombres, lo mismo que los Dioses que se pelean por este mundo y me quieren muerta. Compadezco a los humanos, ellos no tienen idea, ni tampoco tienen la culpa de lo que hacen, ni lo que les hacen ─. Lanzando una mirada hacia el portón, la cosa con muchos ojos no estaba. ─ ¡Maldición la niña! ─. Pensó Lenaya. ─ No puedo quedarme, Farizzi, hablaremos en otra ocasión. Adiós. ─ ¡Espera! ─.
Lenaya se enfila a la carrera en busca de la niña, la batalla no pintaba nada bien, armas, bestias, sangre y fuego volaban por doquier, un escenario que ella estaba acostumbrada ver, pero aun así le causaba dolor ver a su gente luchar y morir sin ver su reino prometido. Corriendo a través del campo de batalla, cerca de la que una vez fue su cripta, y ahora era la vía de escape a un refugio, un centenar de cuerpos abatidos yacían delante de Lenaya, no se podía distinguir quien era el enemigo o aliado, todos muertos eran lo mismo, y aun así salían por doquier más enemigos. Darlen luchaba con todo, Caroline de igual forma en su transformación de Succubus, alas negras como murciélago, cuernos, sus brazos y piernas tan negros y brillantes debido a la sangre de sus enemigos, pero debido a su transformación, a pesar de verse en su estado natural, se veía hermosa combatiendo por lo que ella creía, sus enemigos caían a su alrededor por cada golpe que daba con sus zarpas, pero no era suficiente. Caroline se encontraba rodeada por demasiados enemigos. Una bestia saltó directo a su garganta, y sin pensarlo dos veces, Lenaya desenfundó su daga y la lanzó con todas sus fuerzas a la bestia que se había abalanzado sobre Caroline, la daga dio justo en el blanco, el demonio comenzó a revolcarse de dolor hasta que se prendió en fuego azul para solo quedar puras cenizas crepitantes, sin detenerse, Caroline se olvidó del demonio y se dedicó a otros enemigos. Un bendecido, de éste comió y sorbió su sangre, no tenía tiempo para degustar dicha comida, solo matar y saltar al siguiente y al siguiente y así sucesivamente, los soldados y guerreros hacían su parte en la gran lucha. Convocadores, invocadores y aprendices lucharon con toda su fiereza, distrayendo a las bestias para ser rematadas por los más avanzados.
Una voz se oyó en la mente de Lenaya. ─ ¡Todo el mundo al suelo! ─. La voz le resultaba familiar, ¿Dónde la había escuchado?, la advertencia se volvió a sentir con más fuerza, cuando mira hacia arriba, estrechando la mirada hacia el cielo nocturno, un enorme avión de carga descendía, y de él una gran ráfaga de metralla pesada salió de sus lados, el otro avión remató con otra pasada. Desde las alturas, los que manejaron las armas se mantuvieron en constante comunicación con los de tierra, marcaron sus objetivos y la moral de los de tierra se alzó a lo más alto al ver a los enemigos caer a su alrededor, solo se ocuparían de los demonios y ángeles. Lluvia de munición pesada volvió a caer desde arriba, los cuerpos de los bendecidos y aberraciones se convirtieron en masa sanguinolenta en la tierra, Lenaya da un gran grito de victoria alzando su espada Morrel, extiende su mano y su daga Colmillo volvió aparecer en su mano, volvió alzar su espada y gritó con más ahínco su grito de guerra. ─ ¡¡RENACERES!! ─. Soldados, magos y curanderos sintieron la fiereza resurgir de nuevo en sus cuerpos como el vuelo de un fénix, su Reina les infundió valor, pronto ganarían esta batalla, ahora solo quedaba el Attor, ¿Dónde coño estaba? ─ ¡Su majestad! ─. Uno de los aprendices la llamó. ─ ¡¿Dónde está la niña?! ─ ¡Venga, la pondremos en lugar seguro! ─ ¡No!, ¡¿Dónde está Adara?! ─ ¡¿Quién?! ─ ¡La niña!... olvídalo, ¡los refugiados!, ¡¿están a salvo?! ─ ¡Claro, mi señora! ─ ¡SWIFT!, el rostro del joven quedó sin expresión, Lenaya entendió el porqué de su tan pronto silencio, su cabeza fue cercenada desde la distancia, el cuerpo del joven cae al suelo y su cabeza rueda emitiendo el sonido pegajoso de la sangre al chapotear, la balanza solo se inclinado un poco a su favor.
Mirando a un lado, notó el cuerpo de uno de los soldados, vio que éste tenía un comunicador en su oído, se lo quitó y se lo colocó, comenzó a escuchar las comunicaciones de los otros soldados y combatientes, pudo escuchar, también la comunicación desde el avión, era inconfundible, era Flora y sus chicas pilotando aviones de carga militar, esa era la voz que ella había escuchado en su mente, pero estaba abierta a otra comunicación, no obstante, de todos los intentos por entablar contacto, de ésta no hubo respuestas, solo estática, los del centro de mando continuaron solicitando identificación y no recibieron respuesta, Flora se ofreció en atacar al avión, solo una sensación le hizo hablar y dar la orden de que no debían atacar por nada del mundo. No podía creerlo, ¿Cuánto tiempo había pasado?, sin embargo, algo raro pasaba en el avión, podía sentirlo, no mostraba signos de querer cambiar de dirección.
Darién y la Eterna planeaban el avión, un pitido ensordecedor y atormentante indicaba el vacío del tanque de combustible, Darién acalla el pitido. ─ Tendremos que hacer una parada inesperada ─. Bromea Darién con una sonrisa sarcástica, ángeles comenzaron a rodear el avión para terminar de derribarlo; Flora mantenía batalla con otros ángeles y algunos ángeles partidarios de Lenaya brindaron apoyo para los refugiados, cosa que fue ordenado por la misma Lenaya, ellos estaban solos y Darién supo lo que tenía que hacer. Le deja el mando a Melisandre, se levanta y se enfila para la zona de carga, Renata se va detrás de él. ─ ¿Qué piensas hacer? ─ Estrellar el avión ─ ¡¿Qué?! ─ Descuida, Melisandre está en los controles, si no aterrizamos pronto adornaremos el suelo con nuestros cuerpos y estos malditos ángeles no ayudan, y la prioridad para tu reina es su cuerpo, y sus soldados son un montón de inútiles ─ ¡Son su gente!, hacen lo que pueden ─ ¡No me importa!, entregaré su maldito cuerpo, pero para ello tengo que salir a eliminar algunos estorbos ─ Darién… ─ Tranquila, no muero con facilidad… no si no he cobrado ─ ¿Siempre será así?, ¿No piensas parar? ─. En respuesta Darién le acaricia la mejilla, y con sonrisa arrogante, le guiña el ojo, abre la puerta creando todo un caos de viento y descompresión en la zona, Renata se aferra a una correa de seguridad. Abriendo los brazos en cruz, le vuelve a sonreír, y moviendo los labios Darién le dijo algo que no pudo entender muy bien, volutas de luz azul y roja comenzaron a emanar de Darién y se dejó caer de espaldas.
Renata presiona el botón para cerrar la escotilla con dificultad, en el segundo en que la escotilla se cerraba, pudo ver un haz de luz azul. Sin perder un instante, corrió hacia sus compañeros y se ajustó el cinturón de seguridad, miró por la ventanilla y vio a un ángel, no, no era un ángel, era Darién con alas negras, su armadura y espadas en mano. Sus miradas se cruzan, y a pesar de que sus ojos eran rojos y azul-plata, no le infundieron miedo, Darién asiente levemente y levanta vuelo, la batalla aérea comienza. ─ ¡Sujétense! ─. Grita Melisandre por radio, todos se ponen en posición de choque en espera del impacto. Gracias al basto terreno de la propiedad, el avión cae en tierra deslizándose en entre rebotes, para finalizar impactando contra la gran mansión, destrozando a su paso árboles y más árboles, la fuente, el camino de grava y el bien elaborado jardín frontal, los autos estacionados dejaron de ser para volverse nada más que chatarra mezcladas con escombros, Rosa, Renata, José y Youlin gritaban envueltos en pánico, un buen grupo de seres luchando fueron arrollados por el avión, destrozando tantos cuerpos enemigos y aliados por igual, dejando una larga mancha aceitosa y sanguinolenta en el suelo.
En el furor del caos, aun Lenaya no sabía nada al respecto de la niña Adara, por radio ordena en buscar al Attor volviéndolo prioridad, las puertas del refugio se habían cerrado y no hubieron informes de la niña dentro del refugio. Darlen y Caroline se unen a Lenaya, Darién aterriza con su cuerpo bañado en sangre de sus adversarios, se enfunda una de sus espadas, y con expresión neutral dijo: ─ Aquí traje tu cuerpo y a tus amigos como prometí ─ ¡Casi los matas! ─. Reprende Caroline. ─ (encogimiento de hombros) Prometí que los traería, pero no dije como ─ Buen punto, te pago después ─ ¡No!, ¡págame ahora! ─ Es cierto, prometí que te pagaría cuando llegaras con mi cuerpo, (encogimiento de hombros) pero no dije en qué momento, si antes o después de regresar a mi cuerpo ─. Darién respira profundamente fulminándola con la mirada, la batalla se había calmado a duras penas.
Más demonios y más bendecidos y ángeles aparecían, pero no había señales del Attor, ni de Mónica, ni de la niña. ─ Hay que matar al demonio y al bendecido que comandan las hordas ─. Propone Darién.
Del avión, dando traspiés, hicieron acto de presencia, Melisandre, Rosa, Renata, José y alguien que era la primera vez para Lenaya, ésta frunce el ceño ante aquella invitada. ─ Permíteme presentarlas ─. Intervino Darién. ─ Ella nos ayudó a encontrar tu… tu cuerpo, es arqueóloga, se llama… ¿Cómo dijiste te llamabas? ─ Youlin ─ Se llama Youlin. ¿Come libros?, ella es la única e incomparable majestad, la reina Lenaya ─. Darién hizo una mofa de presentación y reverencia, Darlen fulmina con la mirada a su hermano. ─ ¿Usted es…? ─. La pregunta de Youlin se vio cortada ante la presencia de Lenaya y sus ojos plata refulgentes. Con sonrisa casual, Lenaya le tiende la mano. ─ Mucho gusto, soy Lenaya ─ Yo…yo… yo… yo, Youlin, Youlin Michelena ─. Nerviosa, Youlin se limpia la mano de sus pantalones y se la tiende. ─ Ya terminado el protocolo, les sugiero que muevan el culo y pongan a buen recaudo a tus cachorritos, tenemos un demonio y a un bendecido que matar ─. Darién se gira sobre sus talones para retirarse desenfundando su otra espada, luego se detuvo y se giró lentamente. ─ Por cierto, te traje un pequeño recuerdo desde Turquía, con mucho cariño para ti ─. Lenaya ladea la cabeza intrigada. ─ Luego nos ocuparemos de ese “obsequio”, primero a lo primero, tenemos que ponerlos a salvo y encontrar a la niña ─ sugiere lenaya. ─ ¿Adara?, no la vi entrar ─. Informa Caroline en su forma humana nuevamente, de sus manos y brazos se escurría y goteaba sangre. ─ Tenemos que encontrarla ─. Propone Darlen. Un grito llamando a Lenaya desvió toda su atención. ─ ¡Gracias por la diversión, Alteza! ─. Era el Attor con la niña desmayada en brazos.
Por un instante la sonrisa de Darién se ensancha y éste responde por Lenaya. ─ ¡Que bien!, ¡tenemos un mirón!... dime, ¿Cuántos dedos tengo aquí? ─ Darién le muestra el dedo del medio en un gesto grosero, Lenaya enseguida reconoció a Melisandre, y ésta, en gesto de respuesta y saludo, lo acompañó con una reverencia. ─ Yo me encargo de sus vasallos, mi señora ─. Lenaya asiente, por otra parte, Darlen y Caroline no estaban de acuerdo, por más que insistieron, no hubo forma alguna de hacerle cambiar de idea. ─ Tal y como decía mi padre, testaruda hasta el final ─. Comenta Darlen en un suspiro resignado, Lenaya le responde con una sonrisa inocente y tierna. ─ Solo quédate detrás de nosotras ¿De acuerdo? ─. Propone Caroline. ─ Jamás, no puedo quedarme y mirar como mi gente muere y yo sin hacer algo al respecto ─ Resultas mejor y más útil siendo una reina viva que muerta ─. Replica Darién poniendo punto final a la discusión colocándose delante de las tres blandiendo ambas espadas.
Mientras que Melisandre guiaba a los humanos, Renata no dejaba de mirar hacia atrás, hacia Darién, en ella aún conservaba el abrigo puesto, y en el abrigo su aroma, en cambio Youlin solo podía dar tumbos y mirar en asombro constantemente en dirección a la reina Lenaya, ella sabía que la cosa se pondría fea y ellos debían salir de allí.
─ ¿Recuerdas lo que habíamos hablado, Caroline? ─. Caroline asiente en respuesta. ─ Es el momento ─ Lenaya afirma con expresión inescrutable. ─ ¿Lista para bailar, hermanita? ─ Cuando quieras, capullo ─. Darién sonríe a cambio, todos invocan sus armaduras, Caroline se transforma en la Succubus. La batalla comienza, ya no era cruce de espadas solamente, ahora era lucha de poderes y más. Ondas enormes de luz y fuego volaron por los aires iluminando el cielo como si fuera un segundo sol, hordas de demonios y ángeles se interpusieron en sus caminos para cortarles el paso a sus adversarios, ondas expansivas de luz, hielo y fuego era la respuesta en el campo de batalla dejando un centenar de cuerpos desperdigados a sus pasos. Desde las alturas, Flora y Jessica brindaron apoyo lo más que pudieron, solo con disparos de artillería pesada, hectáreas y hectáreas de bosques fueron destruidos y azolados por la batalla, todo vuelto un caos total.
En pleno furor de la batalla, Mónica hace acto de presencia con su armadura dorada, una espada con la hoja hecha de madre perla e incrustaciones de gemas, la empuñadura de oro, una corona dorada que parecía más bien un cinto dorado con una gema en el centro de la frente, Lenaya frunce el ceño, ahora la batalla entre ambas sería en serio, buscó de acercarse, pero un grupo de ángeles le cortó el paso obligándola a librar batalla contra ellos, la cual no fue tarea fácil. La nube comienza a arremolinarse, señal de que el demonio se iría con la niña junto a sus legiones, no podía permitirlo, alejándose de Mónica, se enfiló al centro de aquel torbellino oscuro, más enemigos le trancaron el paso, ¡mierda!, la estaban aislando, si la querían muerta no se las pondría fácil. Darién y Darlen, también mantenían una fuerte batalla. Aprovechando el segundo de quietud en la que se encontraba, Lenaya pudo ver como Darién mantenía el paso de la pelea, su forma de luchar, su pasión en la batalla, su entrega, la determinación, el coraje, muy similar al demonio llamado Dragnan, por un segundo creyó verlo de nuevo bailando con dos espadas en mano entre los adversarios, a veces con una y disparando, las combinaciones perfectas entre disparos y estocadas, Darlen era igual, donde uno cubría el otro atacaba, protegiéndose mutuamente, era hermoso, simplemente hermoso.
Una fuerte patada en el estómago le hizo volver de su ensoñación, un ángel había cometido tal estupidez, en ese instante, Mónica se abrió paso entre los suyos, la cual, le brindaron reverencia a su paso, Lenaya ofrece una sonrisa irónica, echó otro vistazo hacia Darién y contemplo como él y su hermana luchaban en conjunto, en armonía. Como debía ser. Sincronizados, luchando como si fueran uno, luego enfoca su atención en Mónica. ─ Sé que me tuviste envidia, pero no creí que te lo tomaras tan a pecho ─. La expresión de Mónica era dura e inflexible, señal que la batalla vuelve a estar en contra de Lenaya, el torbellino ya estaba casi cerrado sobre el Attor, la niña en brazos aún seguía desmayada mientras que un fuerte viento sacudía su cabello y su vestido, los demonios mantenían una cerrada defensa, y de la nada hubo una explosión, una onda expansiva que detuvo el tiempo, todo a su alrededor, solo fue por cuestión de segundos, casi un minuto. ─ ¿Qué ocurre? ─. Pregunta Mónica confundida, ni los ángeles, ni el torbellino, ni los demonios, todo estaba sumido en una quietud mortal, dos líneas de luces azules volaron a través de los ángeles, sobre los demonios del Attor, hasta que la misma luz entro en el torbellino y la otra desapareció, el tiempo se reestableció y todo explotó alrededor, los Ángeles cayeron muertos, destajados, con sus rostros confundidos, lacónicos y otros inexpresivos, los demonios solo fueron carne pútrida cayendo en trozos por todas partes. El torbellino se deshizo, y en vez del Attor, Darién estaba allí, solemne, imponente, con Adara en brazos y espada en mano, al demonio había salido volando por los aires, y Darlen lo remata decapitándolo antes de tocar el suelo.
Darlen cae a un par de metros al lado de Caroline que aun mantenía su forma de succubus, los gemelos en su estado Nefilim con sus armaduras y espadas en mano, sus alas medio abiertas a punto de tomar vuelo y atacar. Mónica, al no verse con más aliados, toma a Lenaya por el cuello y la usa como escudo colocando un cuchillo en su garganta, Lenaya busca de forcejear, pero fue en vano. ─ Más hordas vendrán, ¡ríndanse! ─ Excelente, más diversión para mi ─. Dijo Darién con una sonrisa desafiante. ─ Un paso más y se muere ─ ¿Otra vez? ─. Se burló Lenaya. ─ Pero ésta vez para siempre ─ ¡Me necesitan! ─. refuta Lenaya con dientes apretados, en el instante que Mónica iba a asestar el golpe de gracia, Lenaya se evapora en una nube negra y cenizas. Aprovechando ese segundo de confusión, Caroline se abalanza sobre ella, y con Colmillo en mano, le vuelve a apuñalar en el pecho, las runas de la daga comienzan a brillar debilitando a Mónica, haciendo que ésta cayera de rodillas con sus ojos abiertos de par en par. ─ ¿Cómo… es (jadeo), posible? ─. Lenaya aparece al lado de Caroline entre volutas de nubes negras. ─ No puede ser que hayas caído en un truco tan tonto, Farizzi ─. Dijo Caroline convertida en humana, acercándose a pasos lentos y calculados. ─ No entiendo, creí que nadie podía usar la daga de Paola ─. Aun Mónica estaba confundida saltando sus ojos de Caroline a Lenaya. ─ Subestimaste a los Nefilim y a mi… por supuesto ─ ¿A ti? ─. Conforme se iba acercando se iba transformando en, en ¿Lenaya?, Darién y Darlen se miraron a las caras asombrados por tal locura y con un signo de interrogación pintada en sus caras. ─ Si tú eres Paola, ¿Quién es ella? ─. Señala Mónica, y a quien señalaba no era nada más y nada menos que Caroline. ─ Me engañaste ─ Si, te engañé, pero ellos te engañaron peor ─ No, ellos… ─ Manipulan con leyes ambiguas, ¿Por qué crees que siempre hay guerras por fe?, y se excusan de que todo lo interpretaron mal ─. Lenaya resopla dejando la mirada en blanco.
Mónica trató de levantarse, pero con un simple movimiento de la mano de Lenaya, la daga brilló y volvió a caer de rodillas con la respiración pesada y los dientes apretados, la armadura de Mónica se había disuelto, al igual que la de Lenaya. ─ Farizzi, no insistas ─ ¿Por qué me llamas así, Paola? ─ Sabes que Paola no es mi nombre ─ Eres Paola ─ Me llamo Lenaya ─ No ─ Si ─ Eres mi hermana y viviremos felices, me lo prometieron ─ Te prometieron una ilusión, ya que, si aceptaba y si me llevabas contigo, de seguro tendría una muerte lenta y a ti te darían una ilusión mientras mueres ─. Lenaya se agacha de puntillas hasta estar cara a cara con Mónica. ─ Te dije que cuando aprendas a pensar por ti misma me buscaras ─ (mirada suplicante) Ven conmigo, Paola ─ Soy Lenaya ─ No ─. La voz de Mónica se comenzaba a quebrar, sus labios temblorosos ya era una evidencia visible de que estaba haciendo de tripas corazón para no llorar, Mónica agacha la cara. Lenaya, con mucho cuidado, levanta el rostro de Mónica cruzando sus miradas, los ojos de Lenaya ya no eran plata, eran marrones y con señales de lágrimas. ─ Aun te amo como mi hermana, pero no eres Mónica, no todavía ─ Papá y mamá nos esperan ─ Nuestros padres murieron hace más de seiscientos años ─ No, no, (sollozo) no ─. Mónica no pudo evitar dejar salir los gimoteos dejando aflorar su tristeza. Con la daga incrustada en su pecho le dificultaba aún más respirar. ─ Es hora de volver ─. Dijo finalmente Lenaya levantándose, Mónica la mira intrigada, antes de que pudiera reaccionar, Lenaya le quita el cinto de la frente, por ende, Mónica grita en dolor desesperado desmayándose.