Chapter 7: LA PUERTA A OTRA DIMENSION
Me ha encantado el arroz con camarones, no sé por qué hablo de comida, cada vez que siento que hay algo que me he perdido y necesito recuperar el hilo conductor de mis pensamientos. Pero sus últimas palabras me hicieron considerar varios aspectos que rodean la motivación para la composición: “ahí están, y se necesita escuchar las notas”, que marca la diferencia entre el éxito y el fracaso. ¿Será cierto? ¿Y se aplicara para todo lo demás?
Imaginar una dimensión completamente repleta de ideas revolucionarias, nuevas, y pocas personas en la tierra con antenas parabólicas dispuestas a captarlas para abrirse camino en la vida, mientras otros no son conscientes de su existencia o de sus facultades y desperdician el tiempo paralelamente confiando solo en sus propios esfuerzos. Si ello fuera cierto, habría prueba de ello, más allá de considerar que cuatro chicos de una pequeña ciudad inglesa llegaran a cambiar y evolucionar la música en una época en que tres guitarras y una batería, no se consideraban una enorme diferencia del resto de bandas existentes.
Un poeta, el más grandioso, supo escuchar esas señales, y sobre todo interpretarlas, al igual que un escritor, al igual que nuestros gloriosos científicos. Entonces, sería dable decir que no se trata de un verdadero descubrimiento terrenal sino de la forma fluida como esas ideas extra físicas llegan a esas mentes brillantes. Ahí entonces es como he visto en forma especial, interpretado el sonido de los colores que han llegado a mí, por medio de ese mundo extraordinario, que ahora cobra sentido en mi vida, y no como algo alocado que me he permitido no divulgar por el temor de lo que piensen otros de esta percepción.
El amor no sería más un sentimiento humano sino un elemento que ha existido desde el principio de los tiempos y es la primera emoción que nos llega con mayor acceso y rapidez que el resto de nano partículas del cosmos. Es al igual que en la radio, el espectro de banda, que se recibe en a.m., o p.m., considerando nuestra mente y corazón como los dispositivos que capturan en mayor o en mínima intensidad esas señales para materializarlas en nuestro diario vivir. Sería obvio entonces pensar que también hay elementos que obstaculizan la recepción de las señales, y por ello, no es ampliamente difundida a todos, implicando incluso, una distorsión desde cómo se expulsa, y como llega finalmente.
Esos obstáculos, serán las frecuencias negativas, que se anteponen por tener mayor fuerza y rapidez, que llegan más veloces que la luz y el sonido, y son captadas como respuesta a lo que en realidad más se desea. Así, que sintonizar el canal apropiado para obtener la iluminación de esas nuevas ideas, a veces, es algo consciente como inconsciente, pero quien voluntariamente las acepta, facilita su recorrido por el calvario que a veces se convierte la vida.
Don Quijote de la Mancha, fue la obra de mayor peso en la comunidad habla hispana, de todos los tiempos, siendo referencia para la educación en primaria o secundaria, al igual que Tom Sawyer, o Lo que el viento se llevó, para los ingleses. ¿Cuántas novelas similares del mismo autor tuvieron el mismo impacto? O más bien, sería lo adecuado señalar, que lo que el escrito en realidad hace, es plasmar ideas, que dependiendo del tipo de lector, capta aquello que más atención le llama para fijar su atención en los mensajes que viene detrás de las palabras. Tipo de algoritmos, o códigos que solo aquellas mentes adiestradas pueden ver más allá del texto en sí. Es la misma materia de la que está hecho el lenguaje como método de transmisión de información.
Temas, como la religión, la política y el deporte, siempre han sido objetos de conflictos entre los seres humanos. ¿Por qué? Se diga lo que se diga, el antagonismo es la pieza fundamental de la separación entre los pueblos, entre sus ciudadanos y en las familias. ¿Por qué hay diferencia de pensamientos? ¿Acaso, no todos quieren ser felices en sus vidas?
Mientras hay entidades que captan las señales de esa dimensión cercana a nuestro mundo, y funcionan como receptores, hay otros que ejercen la condición de “repetidoras”, por lo cual simplemente no recogen directamente la señal de ese “pozo” sino que la escuchan de quienes si pueden, y la multiplican a los demás. He ahí el desarrollo de lo que hoy conocemos como lo establecido, pero por ¿Quién?
Los celos y el odio, son distractores del amor, pero son los sentimientos negativos más reproducidos que captados lo que evita una comunidad unificada en la población general. Muchos han llegado a decir, que es imposible que existan personas pensando en forma igualitaria, además de ser algo aburrido que siempre exista consenso sin discusión ni debate, pero ¿será eso cierto, o es lo que esperan que así lo creamos?
Hace mucho tiempo, los dogmas religiosos eran el universo de muchas comunidades antiguas, como el único idioma inquebrantable por lo cual existía un consenso sobre el cómo comportarse dentro de las sociedades, y sus reglas aceptadas sin cuestionamiento alguno. ¿Qué paso? ¿Equilibrio? Esa fuerza antagónica, que siempre ha existido, surgió para poner en tela de duda esas “verdades” y originar un cisma, que cambió la civilización misma.
¿Por qué enemistarse si se apoya a un candidato, partido político, doctrina o ideología, ante lo que piensen los demás? ¿Por qué enojarse porque no se apoye a un equipo determinado de deporte? Muchos lo vemos como un comportamiento normal, y nacieron antropólogos y sociólogos para explicar este fenómeno, pero no hay nada que ver más allá de la explicación que John, conocía desde su época de estudiante y con lo que jugaba a diario como una experiencia alocada. Al igual que yo lo hacía.
¿Has escuchado que dicen tu nombre en espacios “aparentemente” vacíos? O ¿Qué sientes una presencia en momentos de soledad, o que algo ya ha ocurrido en la forma y modo que pareciera que ya lo hemos vivido? Todos tienen explicaciones científicas o sicológicas, pero, ¿Son las respuestas apropiadas, o el antagonismo reinante? ¿Es algo que se captó, o es la réplica de quienes evitan el verdadero conocimiento de la existencia de un mundo paralelo?
La noche ha caído encima de mis recuerdos y mi disertación, y esta vez, me he preparado un batido de leche con cocoa, tan oscura y fría que la sensación de beberlo es inexplicable, pero produce estupor y felicidad. Enciendo la televisión para conocer lo mismo de siempre, crímenes y más crímenes. Sintonizo un canal de programas de comedia y al parecer el tiempo el peor amigo de quienes disfrutamos cada segundo de estar despierto. Pero se aproxima el momento de acudir a mi encuentro con John, para llevarlo a ese mundo maravilloso de los sonidos de los colores.
John, llegó un poco tarde a la cita, ya estaba casi dormido, al menos es lo que pensé. Con su característico sweater negro de cuello tortuga y una sonrisa taciturna, no me quedo más remedio que levantarme de la cama, tomar mi abrigo y salir hacia aquel viaje mágico y misterioso que nos esperaba a ambos. El bello retrato de Lucy, sobre el mueble central de mi apartamento me dio la sensación de que algo olvidaba pero no lo recordaba, así que moví el retrato y una puerta de luz se abrió a un lado, por donde ingresamos al pasadizo, pero esta vez en lugar de ser ascendente era lo contrario, y poco a poco se fue tornando oscuro.
- Este es el mismo lugar? – Me preguntó sarcástico
- Francamente, algo ha cambiado – Traté de no mostrarme perturbado
- Entonces, algo nuevo será esta aventura, ¿no? – y sonrió
- Eso creo – Pero en realidad me era difícil poder ocultar la sensación que estaba experimentando al ver un escenario diferente a las noches anteriores.
Mis temores comenzaron a disminuir al ver que al final de ese pasillo deslizante, se vislumbraba un nuevo brillo al final, era una luz diferente, color amarillo. Al terminar nuestros rostros eran distintos. No podía reconocer a John, y él igual.
- ¿Qué nos pasó? – Me preguntó un poco alterado mientras exploraba su rostro con sus manos
- No tengo ni la más mínima idea John
- Está súper – Finalmente aceptó la idea de que nuestros rostros eran brillantes pero cambiado. Él era moreno como un latino, y mi rostro se había transformado en una versión alemana bávara.
Creo que es por aquí le dije, señalando un túnel azul y de pronto él gritó al pasar por una fuente cristalina, y de un pronto se apresuró a beber esa agua clara que al tomarla con las manos desaparecía, después de un instante consideramos que aquello era un espejismo hasta que logré percibir el aroma de las rosas en mis manos. Volví a tomar el contenido y esta vez aunque no lo podía ver, lo lleve a mi boca y pude sentir el agua en mis labios.
- Es increíble, John, pero prueba, es algo fantástico, es agua – y seguí bebiendo
- ¿Te estás escuchando? – Sonrió – Estás hablando en alemán
- ¿Ah, sí? Y cómo me puedes entender? – Le pregunté sin darme cuenta que efectivamente tenía un acento diferente pero no fui consciente de ello.
- ¿Y yo?, cuéntame ¿Sigo hablando en mi idioma? – Parecía extasiado con la idea
- A decir verdad, no me había dado cuenta porque siempre me escucho a mí mismo hablando mi idioma, pero tienes un hablado caribeño, que, pues, realmente te luce John, o digo Juan – Y me reí a batir de dientes
De pronto, aquel amarillo intenso se había vuelto menos brillante y nos había cubierto más allá del rostro.
- De pronto como que me he vuelto más sensible – Le dije a él
- Pues no sigas, que ya es raro escuchar eso – Y se comportó como una dama de sociedad mientras sonreía
- Vamos no bromees, hablo en serio. Estoy más receptivo a los pequeños detalles…
- Ya me estás dando miedo querido, pero mejor sigamos nuestro camino – Dejo de verme y continuó al siguiente salón
- Por qué me das la espalda, que desconsiderado eres – Le dije algo molesto ignoraba por qué.
- Ay, como te pones – Atinó a decirme sin preocuparle hacia donde iba la conversación.
Al atravesar aquel aposento, John, me volvió a ver y su carcajada salió como un cañón en plena batalla campal, de lo ruidoso. No lo comprendía al inicio hasta que avizore que el rostro de John, nuevamente era diferente. Esta vez no era John, sino una chica con los lentes de él.
- Disculpa, quien eres tú? – Le pregunté a aquella agraciada señorita
- ¿De qué hablas? Soy yo – Me contestó con la más grácil vocecita que no había escuchado jamás
- ¿John? – Le pregunté con mis ojos abiertos estupefacto
- ¿Quién más, compañero? – Perfectamente hablaba en portugués, pero él no se había percatado de su transformación. De repente, las paredes de cristal, me permitieron ver que me había convertido en una hermosa mujer francesa.
- Demonios, ¿que nos pasó? – Fue lo poco que pude decir
- Mira, ¿soy una mujer? – Me dijo mientras se exploraba – Con pechos y todo
- ¿Y eso te hace gracia? – No salía de lo sorprendido de la situación
De repente aquel salón de cristal azul, comenzó a brillar con intensidad y lentamente se desvanecía, como nebulosa hasta que las cosas comenzaron a cobrar sentido. Esta vez, nos encontrábamos en un sitio diferente, la mitad amarillo y la mitad azul. Habían muebles de cocina y de sala. Cuando John trató de venir a donde yo estaba había una especie de pared invisible entre nosotros, así que no había forma de que estuviéramos juntos. En ello vi que en la sala donde estaba John, ingresó un hombre de dos metros, robusto, americano y dejo unas bolsas sobre la mesa del centro.
- Cariño, ya vine, espero que estés de humor porque vengo con muchas ganas de estar contigo – Le dijo a John, mientras esa mole comenzó a desvestirse
- Francamente, no sé qué es lo que usted quiere, pero no deseo ir a ningún lado con usted – le dijo un poco preocupado
- Vamos, cariño, no me vengas con que tienes dolor de cabeza que hoy no resisto la tentación de que hagamos locura en nuestro dormitorio, o si quieres aquí mismo
- ¿Qué? – gritó John, y me volvió a ver – Oye, amigo, sácame de aquí
- ¿Ahora vas a ponerte histérica? – Le dijo aquel hombrón mientras le tomaba de la cintura
- Quíteme sus manos de mí, desgraciado – trataba de zafarse del monstruo
- Ah, te vas a poner quisquillosa conmigo, no importa, me encanta cuando te resistes- Le respondió mientras trataba de besarla
Yo no salía de mi estupor, cuando detrás de mí, ingresó una morena esbelta, africana, vestida en ropa interior. Se aproximó a mí, y me dio un beso profundo mientras sus manos recorrían mi espalda. Mis ojos estaban más abiertos que las cortinas de mi habitación.
- ¿Quién eres tú? – Le pregunté a la chica
- Me encantas cuando juegas conmigo amor – Y volvió a besarme
- No es un juego, es una pregunta valida, ¿Quién eres? – Me solté y caminé alrededor de la mesa de la cocina
- ¿Es en serio? – Se mostró sorprendida – Convivimos desde hace cuatro años, cariño, y no sabes quién soy. Si no es un juego, entonces, estás enferma. Ven aquí, mami te va a ayudar a recordar
- No, aquí estoy bien – Pero aquella chica estaba decidida a tener algo conmigo y se abalanzó hacia mí, mientras yo escapaba con el conocido juego del gato y el ratón. Al llegar a la mitad de la habitación, me di cuenta que John, ya no estaba en la sala. Eso le dio oportunidad a la morena a sujetarme por detrás y acariciar mis pechos.
- Espera, espera – le dije – pueda que esto te suene ridículo pero yo soy un hombre no una chica – La chica me quedo mirando por segundos y luego soltó una carcajada
- Vas a salir nuevamente con esa loca idea de querer ser hombre, vamos, cariños, ya te dije, eres una mujer, te gustan las mujeres y por más que quieras no te veo como un hombre. Estás más confundida que antes cuando ya lo habías superado, pero allá tu, si al final quieres operarte o seguir creyendo que eres un hombre, es tu problema, para mí es igual, me encantas como eres preciosa – seguidamente removió el top de sus pechos y antes de salir por la puerta volvió a verme pícaramente – pero si aún quieres tener mis suaves besos, ya sabes dónde buscarme chiquilla
Aquello fue intenso y no sabía que estaba pasando, pero honestamente aquello me estimuló y me hizo reír, por segundos había tenido a una mujer tan deseosa de estar conmigo sin esfuerzo alguno. La idea fue hilarante. De pronto me di cuenta que aún no veía a John, y cuando buscaba la forma de encontrar atravesar aquella cortina invisible, vi a John, salir de la habitación casi sin ropa.
- John, ¿Qué paso? ¿Cómo te fue? – Me había preocupado que aquel hombrón le hubiera hecho daño
- ¿Qué crees que va a pasar? Ese tipo no aguanta más de un minuto, a penas lo convencí que iba a ponerme algo sexy, entré al baño y no salí hasta que él se durmió. Ahí está como un lirón. Pero no creo que duerma tanto, así que hay que pensar en salir de aquí, ¿qué hacemos?
- Bueno, probemos las puertas por donde ellos entraron
- ¿Ellos? ¿Cuáles ellos? ¿También a ti te toco un tipo? –
- Bueno, algo así, pero luego te cuento
- Ah, bandido, alguien si tuvo un momento especial, ¿ah? – Me dijo con tono burlesco
- No seas mal pensado, vamos, a la cuenta de tres
- Bien, uno, dos y tres, vamos