Chapter 41: Capítulo 40.

Maxine.

Ha pasado una semana desde que estamos en Hawái, nada ha cambiado demasiado, Trevor sigue cabreado, mi madre aun no me dirige la palabra y he estado evitando a Nick con tal de no hablar de lo que pasó la primera noche en que llegamos aquí, aún no he tomado una decisión respecto a él, sigo muy confundida y no creo que deba tomar un decisión justo ahora, cuando más sola me siento, creo que después de todo, las actividades de Adriana me han convenido, porque nos ha mantenido ocupados y eso es mejor que no tener nada en lo que pensar, por lo menos para mí.

Me levanto de la cama, es de mañana, el sol está calentando fuerte pero la brisa también se cuela por mi balcón, voy al baño y me doy una ducha con calma, me tomo mi tiempo, una vez que salgo reviso mi celular y veo el mensaje de Nick.

– Buenos días, cariño – dice el mensaje, yo no le respondo y decido ignorarlo, los últimos días Nick se ha comportado como todo un caballero, me ha dejado mensajes de buenos días y de buenas noches, se ha asegurado de que yo tenga todo lo que necesito y de que este bien, pero el saber que lo está haciendo para reivindicarse por lo que hizo hace que no se sienta como antes.

Me dispongo a salir de la habitación, pero en cuanto abro la puerta Harvey está ahí.

–¡Harvey, hola! – lo saludo y él me sonríe de manera nerviosa – ¿Está todo bien?

– Si, si, todo está bien – él mira hacia mi habitación.

–¿Puedo entrar?

Yo frunzo el ceño, pero me hago a un lado para que él pueda entrar – por supuesto, pasa.

Le extiendo la silla de la habitación y yo me siento en el borde de la cama.

–¿Pasó algo con mi madre?

– No, tu madre está bien, está fantástica – dice emocionado.

– Entonces…

– Escucha, sé que esto no es común, y créeme, me siento un poco extraño, pero hay algo de lo que debo hablar contigo.

– No puedo darte consejos amorosos, no sé si te has dado cuenta, pero mi vida emocional es un desastre – bromeo con él y veo que se relaja un poco.

– He estado saliendo con tu madre los últimos seis meses, me he dado cuenta de que es una mujer maravillosa, ella es perfecta.

– Creo que todavía no la has visto enojada – hago una mueca.

– Tambien la he visto enojada, Maxine, y créeme, aun asi me parece la mujer perfecta, y es por eso que estoy aquí, quiero casarme con ella – suelta de golpe y yo me llevo una mano al pecho.

Mil sensaciones se remueven dentro de mi pecho, estoy emocionada, pero también estoy asustada, y al mismo tiempo estoy demasiado feliz, este hombre que esta frente a mi quiere casarse con mi madre.

– Desde que le propuse que hiciéramos este viaje he estado pensando al respecto, al principio creí que era una decisión demasiado apresurada, pero no quiero postergarla, no quiero molerme la cabeza pensando en si es lo correcto o no, porque sé que es correcto – él sonríe y sus hoyuelos se resaltan en sus mejillas.

–¿Y estas aquí porque quieres preguntarme que opino al respecto?

– Estoy aquí porque quiero pedirte su mano, sé que los padres de Rachel ya no están vivos, y creo que es lo apropiado.

Yo siento que mis ojos se llenan de lágrimas.

– Tu opinión es demasiado importante para ella, aun cuando están peleando ella solo piensa en ti, y el matrimonio significa mudarnos a Washington, iniciar una nueva vida, quiero estar seguro de que estás de acuerdo con eso.

– Si, ¡Por supuesto que estoy de acuerdo! Te doy mi permiso – digo me manera ceremonial – me gusta verlos juntos, ella es feliz y hace mucho tiempo que no la veia asi – le sonrió y él hace lo mismo – solo no vayas a hacerla sufrir, ¿Quieres? Ya tuvo suficiente con mi padre.

– Por supuesto que no.

Me limpio la lagrima que se ha salido de mis ojos y continúo hablando – ¿Cuándo vas a pedirle matrimonio?

– Hoy.

–¿Hoy mismo? – pregunto algo asustada.

– Si, he hablado con el equipo del hotel y he organizado algunas cosas, ellos solo están esperando mis ordenes – chasquea la lengua.

– Entonces adelante – Harvey y yo nos ponemos en pie, y no sé porque lo hago, pero le doy un abrazo.

– Maxine, hazme un favor, no le digas nada a tu madre – me pide.

– De todas formas, ella ni siquiera me habla, asi que no te preocupes.

– Dale tiempo – él me acaricia el brazo y me mira con dulzura.

El resto del día me la paso comiéndome las uñas, estoy desconcentrada y Adriana me echa de su equipo en el juego de voleibol porque por mi culpa siempre terminamos perdiendo, pero es que estoy ansiosa, quiero ver que es lo que Harvey tiene preparado para mi madre, creo que no haberle pedido muchos detalles fue un error, porque ahora no dejo de preguntarme en qué momento va a hacerlo o de qué forma tiene planeado proponérselo.

Me voy al bar del hotel y pido una piña colada, Nick me alcanza en la barra.

–¿Estás bien? Pareces algo distraída – me pregunta.

– Harvey va a proponerle matrimonio a mi madre – le cuento porque necesito hablar con alguien o creo que voy a ahogarme con las palabras, y estuve intentando comunicarme con Tara, pero no responde mis mensajes y su celular me manda al buzón de voz.

–¿Que? – él se sienta en la barra a mi lado y pide un trago.

– Si, me pidió su mano esta mañana.

–¡Joder! ¿Y qué le dijiste? – pregunta, con los ojos abiertos.

–¿Alguna vez has escuchado a alguien que diga que no a una pedida de mano?

– No.

– Pues ahí tienes tu respuesta, ¡Por supuesto que le dije que sí!

–¿Y querías decirle que no?

–¡Por supuesto que no! El hombre está completamente enamorado, estoy feliz de que vaya a hacerlo, pero estoy ansiosa.

– No te preocupes, Max, todo saldrá bien, y tu madre siempre hace lo que quiere hacer.

– Eso es cierto, pero ¿Y si dice que no? ¿Podrías imaginarlo? Aún quedan cuatro semanas aquí todos juntos, creo que voy a decirle a Harvey que no lo haga ahora, es mejor que lo haga el último día, ya sabes, por si ella responde que no, podamos soportarlo... – me levanto del asiento, pero Nick me toma de la mano antes de que me aleje.

– Maxi, ella no va a decir que no – me sonríe – está enamorada, ella lo quiere y nadie le dice que no a algo que ama – miro a los ojos a Nick y sé que no está hablando solamente de mi madre, él se refiere a nosotros dos, a nuestra relación y a lo que me dijo la última noche en que estuvo en mi habitación.

– Nick, yo no quiero hablar de eso ahora.

– No importa, pero no vayas a hacer ninguna estupidez, deja que Harvey le pida la mano cuando quiera, ahora o mañana, o en tres días si quiere – el rostro de Nick me tranquiliza.

– Si, tienes razón – suspiro.

Él y yo nos bebemos un par de cocteles más y entonces volvemos a nuestras habitaciones para arreglarnos para la cena de esta noche, presiento que este será el momento en el que Harvey le pedirá matrimonio a mi madre, asi que elijo el vestido más bonito que traje.

Es de color rosado oscuro, es completamente ajustado, tiene un cuello halter y la espalda completamente descubierta, es corto y lo combino con las sandalias de color negro, me aliso mi cabello y lo pongo detrás de mis hombros, esta noche en particular me esfuerzo un poco más que siempre en mi apariencia. Soy la primera en llegar al lobby, en parte porque estoy ansiosa y nerviosa. Allí espero hasta que todos se reúnen conmigo.

Los primeros en llegar son Marcus y Adriana que también están impecablemente vestidos, después llega Nick que también va guapísimo, después Trevor y por último mi madre y Harvey, yo le sonrió a mi madre y me fijo en su atuendo, está usando un vestido blanco de escote profundo, parece una escultura griega y mi sexto sentido me dice que ese vestido es un regalo de Harvey.

–¿Vamos? – pregunta Harvey – esta noche he reservado un espacio especial para nosotros.

–¡Vaya, eso suena bien! – exclama Marcus.

Harvey nos dirige a todos y me guiña un ojo.

¿Qué demonios significa ese guiño? ¿Qué lo va a hacer justo allí? ¿Qué esté preparada para tomar fotos o qué?

Nick se queda todo el tiempo a mi lado y se lo agradezco.

– Tranquilízate o tu madre se dará cuenta de que algo está pasando – susurra en mi oído y yo asiento.

Cuando llegamos al reservado yo me quedo maravillada, está en una pequeña plataforma justo enfrente del mar, la mesa está decorada exquisitamente, la cristalería esta puesta y hay un mesero esperándonos, la vista es perfecta, hay luna llena esta noche y todo se ve divino.

Ordenamos la comida como si nada, yo como en silencio porque tengo nauseas de lo nerviosa que estoy, pero Adriana, Marcus, Harvey, Nick y mi madre no han dejado de hablar y de reír.

Los únicos que nos mantenemos en silencio somos Trevor y yo, pero en Trevor eso no es nada raro.

Después de terminar de cenar el mesero llega con copas de champaña para todos y mi corazón comienza a latir muy de prisa.

– Quiero proponer un brindis – dice Harvey y se pone en pie.

¡Joder! ¡Joder! ¡Joder! Casi no puedo respirar.

– Quiero brindar por estar aquí con todos ustedes, por los buenos momentos, por los recuerdos que estamos formando y quiero agradecer a todos ustedes por haberme permitido entrar en esta familia – yo veo a mi madre que sonríe embelesada y lo mira con admiración y amor – pero, sobre todo, quiero brindar, por ti – él mira fijamente a mi madre y ella está a punto de llorar – por haberte encontrado y porque eres el amor de mi vida.

Harvey deja la copa de champan en la mesa y mete su mano al bolsillo de sus pantalones blancos.

– Quiero que sepas, Rachel Prior, que haberte conocido es el milagro más grande de toda mi vida, y que no voy a dejarte escapar, quiero que sepas que estoy locamente enamorado de ti y que quiero pasar el resto de mi vida contigo.

Yo suelto un grito ahogado y todos miramos con atención a Harvey que se ha hincado en una rodilla.

Asi que aquí estamos, él esta arrodillado frente a mi madre que está al borde de las lágrimas – ¿Rachel, me harías el honor de casarte conmigo? – él suelta la pregunta y mi madre y yo comenzamos a llorar.

Veo de forma borrosa la manera en la que ella asiente con la cabeza.

– Si, si me casaré contigo – responde.

Ella lo abraza y le da un beso en los labios, mientras nosotros nos ponemos en pie y comenzamos a vitorear, incluso Trevor está sonriendo y aplaudiendo, creo que esto me demuestra que muy en el fondo todos creemos en los finales felices.

De repente, un grupo de cantantes se acerca a nosotros y comienzan a cantar una canción romántica en inglés, en el cielo se proyectan juegos artificiales y Harvey señala a la playa, en donde hay un mensaje escrito con pétalos de flores rojas.

“Te amaré toda mi vida” – dice.

Yo me limpio las lágrimas y sigo sonriendo, el momento es mágico y completamente perfecto.

– Yo también te amaré eternamente – dice Nick acercándose a mi oído.

Yo lo veo fijamente y quiero decirle algo, pero sé que mi respuesta no va a gustarle.