Capítulo 38.

Maxine.

Mi madre, Harvey y yo llegamos al aeropuerto de Phoenix, y una vez que estamos aquí nos encontramos con los Scott que ya están haciendo el registro de su equipaje.

– Hola a todos – saluda mi madre con efusividad.

Harvey también saluda de beso en la mejilla a Adriana y le da un estrechón de mano al resto de personas, naturalmente yo también me saludo con los padres de Nick y de Trevor, pero los ignoro a ellos dos, en parte porque Trevor está a un lado recostado contra una columna lejos de nosotros y por qué Nick también intenta evitar el contacto visual conmigo.

¡ja! Como si él fuera el único con derecho a estar cabreado – pienso. El hecho de que él se haya enterado de que lo traicioné con Trevor no me hace sentir menos peor con respecto a lo que él me hizo a mí.

Todos hacemos el registro y Harvey y Marcus recogen los pasa bordos de todos nosotros, yo le pido el mío a Harvey y él me lo da.

– Asiento H1 – digo en voz alta, el asiento está ubicado en la mitad del avión y me alegro, mi madre siempre fue fan de MayDay catástrofes aéreas y siempre los que terminan peor son los de la nariz del avión y los de la cola, yo no quiero morir, asi que me alegro de estar ubicada en un punto central.

– Asiento H2, Nick, este es tuyo – Marcus le da el pasa bordo a Nick, quien me mira, y yo lo miro de vuelta con el ceño fruncido – irás al lado de Maxine – sentencia su padre.

–¿Que? ¡No! ¡ni en un millón de año voy a pasar las próximas ocho horas en una silla al lado de él! – suelto con desdén.

– Yo tampoco me estoy muriendo por estar al lado tuyo, Maxine, no quieras parecer una mártir – escupe, mirándome con rabia.

– Prefiero parecer una mártir que ser una jodida traicionera – sentencio.

–¡Qué raro! Porque eso es algo que ya eres – siesa con la mandíbula apretada.

Nick se acerca a mí de manera amenazadora – quieres creer que eres una persona de moral intachable y que eres perfecta, pero eso está muy lejos de la realidad y tú sabes perfectamente a que me refiero – susurra.

– Por lo menos yo no lo disfrazo, no soy un jodido asolapado, Trevor tuvo razón respecto a ti todo este tiempo – estamos tan cabreados que no nos damos cuenta de que nuestros padres se han quedado boca abiertas mirándonos de forma extraña.

Ninguno de ellos sabe que es lo que está pasando, el único que entiende la situación es Trevor y esa es la razón por la que se está burlando de Nick y de mí.

– Podemos cambiar de asiento – dice Marcus con el ceño fruncido – Trevor puede tomar el lugar de Nick.

–¡Joder perfecto! ¡Qué buena idea! – suelto con rabia.

–¡Maxine! – me reprende mi madre.

– Yo creo que está perfecto que ella y Trevor vayan juntos en el avión, después de todo llevan tiempo acoplándose a la perfección – Nick arrastra las palabras.

Adriana abre los ojos y Trevor se acerca a donde estamos todos.

– Por lo menos yo no me estoy acoplando con la encargada de la oficina de admisiones de la universidad – murmura Trevor y casi estoy segura de que va a darle un golpe a Nick – teniendo novia – agrega.

– Trevor, no es el momento – suelto.

–¡Yo creo que sí es el momento! ¡Es el puto momento perfecto! – grita Nick y los adultos siguen igual de callados, o están demasiado conmocionados o entonces quieren saber el chisme completo, porque no son capaces de decir nada.

– Nick, no.

–¡Tú te callas! – él me señala – tú no tienes derecho a decirme absolutamente nada.

Mi madre abre los ojos con sorpresa y creo que va a defenderme porque abre la boca, pero la cierra enseguida, como si no supiera que decir.

–¡No le hables asi a Maxine! – sisea Trevor.

– Yo le hablo como se me dé la puta gana de hablarle – yo miro a mi alrededor, las personas nos están mirando atentamente y mis manos están temblando de los nervios que siento, mi corazón está palpitando de prisa contra mi pecho y tengo nauseas.

Sabía que este viaje no era una buena idea, pero no puedo creer que ni siquiera hayan esperado a estar en Hawái para comenzar a pelear, es que aún no hemos dejado suelo norteamericano y ya estamos armando todo un espectáculo.

– Creo que todos debemos calmarnos – dice Harvey, tomando la vocería por todos los adultos.

– Te acostaste con mi novia – susurra Nick y yo suelto un grito ahogado.

– Yo no me acosté con Trevor.

– Maxine, o te callas la puta boca o te hago callar – me amenaza Nick.

–¿Qué tú vas a hacer qué? – Trevor me defiende, pero en este momento eso no me conviene – discúlpate con Maxine.

–¿Disculparme con ella? ¡Uno no se disculpa con las zorras! A ellas se les trata como lo que son, unas cualquieras – murmura, arrastrando cada palabra.

Y entonces Trevor levanta el puño y lo encaja en el ojo de Nick. Todos gritamos y Nick cae al suelo por el impacto del golpe.

–¡A ella la respetas! – le grita Trevor.

Trevor está a punto de golpear a su hermano nuevamente, pero Harvey que es mucho más fuerte que Marcus, detiene a Trevor y le pone las manos en la espalda. Yo veo todo como en cámara lenta, veo a Harvey apartando a Trevor de Nick, veo a Adriana que está ayudando a Nick para que se ponga en pie, veo a Marcus que nos mira confundidos a todos, veo el ojo de Nick que está rojo y comienza a hincharse, y a un par de policías que se acercan en nuestra dirección.

– Tu y yo tenemos que hablar – mi madre me toma del brazo con severidad y me aleja del grupo.

–¡Uch! – me quejo porque su uña me ha maltratado la piel.

– Vas a explicarme en este preciso momento que es lo que está sucediendo – yo la veo fijamente, está cabreada, su ceño está fruncido y su en su ojo tiene un tic que delata lo furiosa que está.

– Está bien – suelto un bufido y comienzo a contarle la historia.