Chapter 38: Capítulo 37.
Maxine.
– Tu madre está loca – Tara se burla de mi desgracia y estoy tan cabreada que quisiera darle un puño – lo siento – dice mientras la miro con rabia, sin embargo, sigue burlándose muy disimuladamente.
– Si está loca, pero yo también tengo muy mala suerte – suelto un bufido y sigo metiendo mi ropa dentro de la maleta color negro – un viaje justo en este momento no va a salir nada bien, es decir, estoy enojada con Nick por traicionarme y Nick está enojado conmigo y con Trevor por haberlo traicionado, y Trevor, Trevor siempre está de malas pulgas – suspiro.
– Aunque deberías verlo por el lado positivo, ¡Es Hawái! Y estoy segura de que la isla es lo suficientemente grande como para que no tengas que ver ni a Nick ni a Trevor, hablando del rey de Roma, ¿Dónde está Trevor?
– Yo no sé – levanto los hombros con fastidio – hace tres días que no se aparece por esta casa y lo agradezco.
–¿No te causa curiosidad saber dónde está?
– No – le miento.
–¿No quieres saber si está con una chica?
– No Tara, me da igual si se fue de safari, si está en un harem con diez mil mujeres, me da igual lo que haga ese imbécil con su vida.
– Recuerda que podemos llamar a Adam y preguntarle si…
– No – la corto enseguida – después de todo, ¿Qué van a hacer Adam y tú estás vacaciones?
– Nos iremos de excursión, una ventura salvaje, acamparemos en el bosque, nos bañaremos en el rio y cocinaremos en estufas de leña – yo la miro de manera suspicaz en cuanto ella responde.
–¿Tu cocinando en leña? ¿Acampando? ¿Estás segura de que es una buena idea?
– Adam está emocionado y de todas formas ya reservé un par de noches en un hotel cerca de la zona en la que estaremos – dice.
– Eso es muy inteligente de tu parte.
Ella suelta una risa y asiente con la cabeza.
–¿Asi que las cosas van enserio entre ustedes dos?
La expresión en el rostro de Tara cambia de repente, y casi puedo ver los corazones rojos saliendo de sus poros, está enamorada, se le nota a kilómetros de distancia.
– Creo que si – susurra.
– Enserio me alegro mucho por ti – termino de cerrar la maleta negra en donde guarde mi ropa y algunas cosas que compré para el viaje y entonces estoy lista para volver a casa.
–¿Ya tienes todo? – Tara se levanta de mi cama.
– Sip.
– Entonces vamos – ella me acompaña hasta afuera del edifico, en donde detengo a un taxi para que me lleve al central de autobuses – voy a extrañarte mucho – Tara me abraza con nostalgia.
– Solo serán dos meses – le recuerdo, pero aun asi la estrecho con fuerza – llegaré nuevamente en seis semanas a casa, y te escribiré todo el tiempo, quiza puedas dar una vuelta por Prescott y visitarme.
–¡Si! – responde – y yo te enviare fotos de todo mi viaje – me dice con una sonrisa.
Yo me subo en el auto y me despido de ella con las manos.
–¡Maxine! – me grita antes de irme – diviértete, olvídate de Nick y de Trevor y consíguete un surfista musculoso que te folle como un jodido dios.
Yo siento mis mejillas arder de la vergüenza, pero me carcajeo, aunque el taxista me mira con el ceño fruncido.
Llego al terminal de transportes y agarro el primer bus a Prescott, cuando llego a la parada de mi ciudad mi madre ya me está esperando allí.
–¡Maxine! – grita eufórica y se acerca corriendo a mi como si no nos hubiéramos visto en dos años, está emocionada y puedo ver porque, detrás de ella hay un hombre alto, bronceado, acuerpado y con el cabello castaño.
–¿Ese que está detrás de ti es Harvey? – le pregunto disimuladamente al oído.
– Si, es guapo, ¿cierto?
– Está buenísimo – la molesto.
Ella suelta una carcajada y ambas caminamos hacia el hombre.
– Cariño, ella es Maxine, mi hija, y Max, él es Harvey.
–¿Asi que tú serás mi nuevo papi? – lo molesto y veo como sonríe, delatando un par de hoyuelos en sus mejillas.
– Y tú eres la famosa Maxine – él se acerca a mí de forma respetuosa y me da un beso en la mejilla.
– Creo que nos llevaremos bien – digo, se ve como alguien divertido.
Harvey toma mi maleta y la mete dentro del que supongo es su auto, está conduciendo un Aston Martin de color negro brillante, se ve lujoso, y en cuanto veo la imagen de mi madre y él frente al auto siento que estoy viendo a Barbie y a Ken…. Si no fuera porque el auto es negro
Mi madre se sube en el asiento del copiloto y Harvey conduce, yo me siento en la parte trasera.
– Pensé que vendrías con Trevor – suelta Rachel y yo me remuevo incomoda en el asiento.
– No, no sé dónde está Trevor.
– Llegó hace un par de días – mi madre voltea a verme con el ceño fruncido – ¿Pasó algo entre ustedes dos que yo deba saber?
– No.
–¿Segura?
– Si.
–¿Entonces porque no sabias que llegó a su casa hace tres días?
– Porque Trevor y yo no somos mejores amigos, mamá, solamente nos toleramos, lo que quiere decir que no nos contamos todo lo que hacemos – ruedo los ojos, pero sé que mi madre no me cree.
– Está bien – dice, aunque estoy segura de que cuando llegue a casa me espera un interrogatorio muy largo.
En cuanto entramos en el condominio yo miro hacia la casa de los Scott, pero no hay rastro ni de Trevor ni de su hermano.
– No están en casa, Max – me avisa mi madre, pero no le respondo, tengo tiempo de sobra para todas las explicaciones que va a pedirme.
Es casi de noche cuando entramos en casa, y Harvey insiste en que vayamos a cenar a algún sitio, pero yo estoy demasiado cansada asi que mi madre y yo ganamos por mayoría y terminamos pidiendo pizza y viendo una película, hasta que decidimos irnos a dormir porque muy en la mañana tenemos que viajar al aeropuerto de Phoenix, desde donde tomaremos el vuelo para llegar a Honolulu.
Mi madre toca a mí puerta mientras me preparo para dormir.
–¿Esto te parece extraño? – pregunta.
–¿Que?
– Tener a un hombre en casa.
– No, no creo que sea extraño, él me cae bien.
–¡A mí también! – parece una adolescente y a mí me causa gracia.
– Enserio mamá, parece un buen tipo y se ve muy enamorado de ti, igual que tú de él
– Si...
– Pero tienes que explicarme a que se dedica, porque si de algo estoy segura es de que ese Aston Martin que está parqueado en nuestro garaje no es nada económico.
– Es político.
– Eso le resta puntos – bromeo con ella que me mira de mala forma – ¿Qué? Los políticos tienen tendencia a ser mentirosos.
– No este político.
– Bien, bien
–¿Y entonces ahora vas a contarme que paso con Nick y Trevor? – pregunta y chasquea la lengua.
– Mañana, mejor – ella me hace un gesto – estoy cansada, han sido días muy difíciles – me disculpo.
Ella lo duda, pero al final acepta mi excusa, se levanta de mi cama y sale de mi habitación.
– No vayas a hacer nada indecente está noche, no quiero escuchar ruidos raros – la molesto.
– Claro madre – dramatiza y cierra la puerta de mi habitación.
Yo me acuesto en mi cama y pienso en todas las personas enamoradas que hay últimamente a mi alrededor, mi madre tiene a Harvey, Tara tiene a Adam y Nick tiene a su chica de la oficina de admisiones.
Todos tienen a alguien, menos yo. Quiza no sea mala idea lo del surfista.