Chapter 27: Capítulo 27 El Paraíso

Arthur.-

¿Hola Arthur?

Arthur: ¿Esther?... Mi primera esposa… Esta preciosa como siempre lo fue tiene un vestido blanco largo y se encuentra descalza…

Esther: Pensé que no me reconocerías, ven demos un paseo…

Arthur: La observo muy confundido, ¿esto será un juego de mi mente? O ¿Estoy muerto?... Sigo a Esther hasta un bello paisaje con flores silvestres donde hay una hermosa cascada con agua cristalina, la paz que se siente es inexplicable, se siente tan bien… ¿Estoy en el paraíso?

Cuando voy siguiendo a Esther observando todo a mí alrededor, inhalo el aire fresco y puro y mí por mis fosas nasales ingresa un aroma frutal y el aroma de las flores, el agua de la cascada desemboca en un pequeño río es muy apetecible…

Noto que Esther se detiene y abre sus brazos con una gran sonrisa y que petrificado al ver aparecer a un niño muy parecido a mí también vestido de pantalón y camisa de botones blanco corriendo directo hacia ella….

¿Gabriel?...

Ambos se giran mirándome fijamente y me brindan una enorme sonrisa… El niño me dice ¡hola papi!, me acerco rápidamente a ellos y los abrazo con fuerza, esto debe ser un sueño…

Esther: No lo es amor mío…

Arthur: ¿Qué?...¿Entonces si estoy muerto?

Esther: No del todo, pero si estas en un sueño muy profundo.

Arthur: ¿Y no despertaré?...

Esther: ¡Uhm!... Se encoje de hombres…solo si lo deseas puedes quedarte con nosotros…

Arthur: ¿Puedo decidir?

Esther: Si, en la condición en la que estas, puedes rendirte…

Arthur: Quedo sorprendido…

Esther: Gabriel hijo ve a jugar, debo hablar con papa…

¡Si mami!... El niño sale corriendo entre las flores y se pone a jugar con mariposas…

Arthur: ¡Esther te extrañé tanto!, vuelvo a abrazarla y toco su rostro, sus brazos… No puedo creer que te esté abrazando y tocando…

Esther: Lo sé Arthur ha pasado mucho tiempo… Te he observado durante todo este tiempo…

Me disculpo por haberte causado tanto dolor, no quería dejarte, no quería que pensarás que nuestro amor no significó nada para mí o que tu no significabas nada para mí, es solo que…estar en una vida sin Gabriel…era mucho sentí hasta ese día en el que él murió todo a mi alrededor ya no tenía sentido.

Jamás pensé que te haría tanto daño con mi decisión…

Arthur: No, no luego de un tiempo lo comprendí Esther, no voy a negarte que por un tiempo me sentí enojado porque me dejaras pero entendí el dolor que sentías…

Esther: Lo sé… Sonrié sin separar los labios… Te dije que te he observado…

Arthur: ¿Cómo has visto todo?

Esther: No todo… ¡Jajajaja!

Arthur: Quedo hipnotizado por su risa, esa que me hizo enamorarme de ella…

Esther: Ven vamos a caminar…

Arthur: Me toma de la mano y envuelve su brazo con el mío…

¿Qué has visto?

Esther: Sé lo de Leah, si es lo que preguntas, y lo de Amaia…

¿La amas mas que a mi?

Arthur: Me detengo inmediatamente ante su pregunta y ella me mira fijamente esperando respuesta, en sus ojos no veo reproches, ni tristeza solo veo una mirada risueña…

Nunca deje de amarte Esther, es solo que con Leah no lo sé… Es un amor diferente…

Esther: Lo sé, ella realmente es el amor de tu vida… y no me molesta la he observado es una gran mujer… pudo superar lo que yo no…

Arthur: No te compares y no creas que es que la amo más a ella por eso…

El amor que siento por ella es diferente… tú fuiste mi primer amor, contigo descubrí lo que es amar a alguien más que a mí mismo teníamos una conexión especial, fuiste la madre de mi primer hijo… Fui muy feliz a tu lado…

Esther: Eso también lo sé Arthur… Tú también fuiste el hombre de mi vida y el único y eres el mejor hombre del mundo, por eso quisiera que te quedaras aquí conmigo con nosotros…

De repente a lo lejos escuché la voz de una mujer una voz que me resultaba familiar…

<<¡Tienes que despertar! Tu hija y yo te necesitamos más de lo que crees, ya no concibo mi vida sin ti Arthur, lo lograste conseguiste que yo dependiera completamente de ti, por favor vuelve…>>

Arthur: ¡Leah!... digo susurrando, lo suficiente para que Esther escuche…

Esther: Es tu decisión Arthur...Puedes estar aquí con nosotros, no habrá dolor, ni reproches, ni odio, estaríamos juntos, en paz…

Arthur: No lo sé Esther estoy muy confundido, no niego que me gustaría quedarme en este lugar contigo, con Gabriel en esta tranquilidad y reconozco que estoy cansado y aquí se respira tanta serenidad que me siento tentado…pero…

Está mi hija y no quiero que crezca sin mi…

Esther: Pero la verías crecer de igual manera…

Arthur: Pero ¿Y Leah?... No puedo dejarla…No, no lo sé…

Necesito estar solo por un momento y pensar bien Esther…

Esther: De acuerdo, pero piénsalo descansarías y estaríamos junto a ti, te lo mereces…

Arthur: Noto como Esther se va alejando entre los arbustos de flores y como se reúne con nuestro hijo.

Me doy vuelta y comienzo a caminar…

Pienso en este paraíso, es tan tranquilo y pienso en mi vida, rodeado de odios y resentimientos que no me pertenecen, cansado de todo del dolor físico y mental…

¿Estaría mal si me decido quedarme?...

De inmediato pienso en Amaia mi hija… su pequeña sonrisa y la emoción que me brinda al verme al alzar sus bracitos para que la tome en los míos, su primera palabra fue papa, pienso en todo lo que me podría perderme con ella si decido quedarme.

Pero también está Gabriel también es mi hijo y llevo años extrañándolo con locura.

Pero ¿Cómo debo elegir? Si ambos son mis hijos…

También esta Leah, me esforcé mucho por conquistarla, por tenerla a mi lado, por hacer que me amé con tanta intensidad como solo ella sabe amar…

La amo con cada fibra de mi ser y de mi cuerpo…Pero Esther… la vida con ella fue tan diferente tan tranquila a pesar de que mis padres no la aceptaban, vivíamos felices en nuestra burbuja, la amaba mas de lo que recordaba…

Estoy muy confundido ¿Qué debo hacer?

Esther y Gabriel están aquí solos…

Pero Leah y Amaia tienen a mi familia, está Erika y Sam sé que no las dejarían solas, tendrían a mucha gente que las amen y las acompañen…

¡Dios mío! ¿Por todo en mi vida tiene que ser tan difícil?

Reconozco que aquí to sería tan tranquilo…

A lo lejos observo a un hombre moreno con cabello y barba blanca caminando hacia mi…

Cuando esta a veinte metros reconozco quien es…

¿Fabio?

¡Hola viejo amigo!

Arthur: Fabio… ¿Estas?...

Fabio: ¿Muerto?. ¡jajaja! Si, desde hace un año…

Arthur: ¡Lo lamento tanto!... Yo…

Fabio: Tranquilo Arthur, ya estaba viejo morí tranquilo…

No estás muerto… ¿Qué haces aquí?

Pensé que a estas alturas ya habías decido…

Arthur: No, estoy muy confundido, estar en este lugar tan apacible, me hace pensar en lo cansado que estoy de todo…

Fabio: ¿Es eso o?... Tu corazón se divide en dos…

Arthur: Si, en este momento las amos a las dos y quiero estar con ambas, son amores diferentes pero con la misma intensidad…

Lo observo confundido…

Fabio: Amigo mío, yo ya sé cuál es tu decisión, incluso ellos…

El único que no lo sabe o cree no saberlo eres tú…

Arthur: Te acabo de decir que estoy confundido que no sé qué hacer…

Fabio: Pero tu mente y corazón ya lo saben…Solo que no te das cuenta…

Debo irme… cuando te des cuenta de tu elección sabrás que es la correcta.

Arthur: ¿Pero no te quedarás?

Fabio: No debo seguir mi camino, esto es solo temporal, una parte del proceso que debe seguir el ser humano cuando muere, hay más… y yo debo continuar…

Arthur: ¿Y por qué Esther y Gabriel siguen aquí?

Fabio: Te han estado esperando… apenas decidas… sus almas seguirán su camino…

Arthur: Entonces es mi culpa que ellos sigan aquí…

Fabio: No lo veas de ese modo…Aquí no nos preocupamos por el tiempo… cuando decidas ellos seguirán tranquilos a su destino contigo o sin ti, sin reclamos y sin reproches…

Arthur: Es solo que… no quiero defraudar a nadie…

Fabio: Y no lo harás… Hasta siempre amigo, fue un placer ser tu amigo…

Arthur: El placer fue mío Fabio…Sin más se dio vuelta y poco a poco se fue alejando, hasta que deje de verlo.

Decidí caminar por el campo cerca de la orilla del río, me detuve y me senté en una gran roca desde donde observaba el agua cristalina correr, el sonido del agua era tranquilizador, cerré mis ojos y coloqué mi mente en blanco y me olvidé de todo, todo estaba en silencio solo podía escuchar el agua del río corriendo…

Me recosté sobre la roca y coloque mis brazos sobre mi cabeza…

Me sentí tan relajado, casi ido…

De pronto escuché una voz en mi mente…

Abrí los ojos y supe que decisión había tomado

Sabía dónde debía estar…