Chapter 5: Capitulo V. EMPIEZA LA TRAVESIA
Aquel oscuro lugar, el ruido a veces, del sonido del silbato, el ruido y vibración de los motores, y la melodía de las olas que cortaba el gran buque, infundieron un terrible temor a Luna, quien, aún atada y amordazada, lloraba su distanciamiento de su familia y de sus seres queridos, sin saber el por qué aquellos hombres la habían secuestrado. Sin tener conciencia del tiempo que había transcurrido, de pronto escuchó que la escotilla metálica se abría y dos de los tres marineros aparecieron ante ella.
Marinero #1: - Bueno, muñeca, en dos días estarás en tierra firme
Marinero #2: - Y ya tenemos pensado que hacer contigo – se encuclillo frente a ella – sé que al pasar el tiempo, nos darás las gracias
Marinero #1: - ¿No crees que antes debemos, no sé, bañarla y limpiarla?
Marinero #2: - Creo que tienes razón, de esa forma estará mejor presentada
Marinero #1: - Sí, porque mírala, velluda en las axilas, no sé porque usa una falda si no usa ropa interior, y parece que el desodorante no es un invento que conozcan en esa islucha
Marinero #2: - Pero no vas a negar que es una lindura de chica ¿No?
Marinero #1: - Ah, eso sí, tiene un cuerpazo de amazona que no he visto en ningún continente que he visitado. Va a ser la atracción de cualquier ricachón
Marinero #2: - ¿No deberíamos asegurarnos primero que no sea virgen?
Marinero #1: - ¿Eres ginecólogo?
Marinero #2: - No hace falta ser médico hombre – Las risas se acallaron cuando se escucharon pasos llegar hasta la bodega. Se trataba del tercer marinero.
Marinero #3: -¿Qué hacen aquí?
Marinero #2: - Evaluando la situación
Marinero #3: - ¿Cuál situación?
Marinero #1: - Tenemos la solución a nuestro predicamento
Marinero #3: - ¿Ah, sí? ¿Qué han planeado?
Marinero #1: - Hay una mujer que conozco en un Burdel en la ciudad, que sé que pagara buen dinero por una indígena bella y morena como ésta
Marinero #2:- Pero antes tenemos que saber si es virgen o no
Marinero #3: - Sé lo que traman y no lo voy a permitir, una cosa es suficiente un secuestro y otra una violación
Marinero #2: - Pues estas hasta el cuello igual que nosotros, así que mejor te conviene callarte
Marinero #3:- No me importa. Si la violan, los delatare
Marinero #1: - Ya tranquilo hombre, no lo vamos a hacer – volvió a ver a Luna - a ver quítale el pañuelo de la boca
El segundo marinero hizo caso y le destapo la boca.
Marinero #1:- ¿Cuál es tu nombre?
Luna:- Me llamo Luna, ¿Por qué me han hecho esto?
Marinero #2:- Eso ya no importa – se rió, pero al ver al tercer marinero, detuvo su sonrisa – Bueno, Luna, queremos saber si aún eres virgen
Luna:- ¿Qué es eso?
Marinero #1:- Mujer, ¿Cómo preguntas eso?
Marinero #3: - A lo mejor ella no es tan pervertida como tú
Marinero #2: - Dime cariño, ¿Has estado en la cama con algún hombre?
Luna:- Con mi Papá
Marinero #1: - ¿Lo hicistes con tu papá? ¡Qué barbaros son esos indios!
Marinero #3: - Ustedes dos tienen una mente retorcida, ¿no se les ha ocurrido que ella pueda estar creyendo que le preguntan si ha permanecido al lado de un hombre sobre una cama y no lo que ustedes piensan?
Marinero #2: - Es un buen punto – volvió a ver a Luna – a ver muchacha, ¿Un hombre te ha enseñado su cosa y te la ha metido en tu cosa?
Luna: - ¿Si he tenido sexo con un varón?
Marinero #3: - Salió más lista que ustedes dos – dibujo una sonrisa en su rostro
Marinero #1:- Cállate ¿Quieres?
Marinero #2:- Si, eso cariño, ¿Has tenido sexo con un varón?
Luna:- Desde los 14 años, y fue por mi propia voluntad
Marinero #2: ¡Qué bueno saberlo! – dijo con ironía
Marinero #1:- Bien problema resuelto. Ahora debemos buscar la forma de llevarla arriba, para que se de un baño y luego se depile las piernas y las axilas
Marinero #2: - Y dejemos que en el Burdel, le consigan ropa interior y vestidos, porque este es un buque de guerra, no una tienda comercial
Marinero #3: - ¡Qué dios nos perdone por lo que estamos haciendo!
Marinero #2: -Amén, hermano – y lanzo una carcajada
Marinero #1: - Como tú eres su ángel guardián, te tocara traerla algo de comer para que pueda cenar. Vámonos de aquí
Marinero #2: - Suerte – y le coloco a Luna la mordaza otra vez
Marinero #3: - Ya regreso, Luna
Los tres salieron de aquella bodega. Mientras, en el camarote 23, otra conversación se estaba suscitando entre madre e hija.
Jade:- Madre ¿Piensas unirte a ese hombre?
Katia:- ¡Qué pregunta hija! Claro que sí ¿Tú qué crees? – seguía arreglando sus cosas en unas gavetas
Jade:- Que no creo que haya estado bien escapar de esta forma sin hablar con papá
Katia:- Vamos, ni falta que hiciera, seguro a estas horas, él está aún emborrachándose con sus amigotes en el Oro Negro, y ni cuenta se ha enterado de nuestra ausencia
Jade:- Madre, pero nos faltaba en casa, él siempre se preocupo por nosotras. Siempre hubo comida en la mesa, y él no era un hombre agresivo, nos trataba muy bien
Katia:- Pero en la vida eso no es todo hija. Tú no puedes entenderlo porque eres aún muy joven
Jade:- ¿Joven? ¿Para qué? ¿Para entender que lo que hacemos no está bien? ¿Qué cuando tienes a un buen hombre que se preocupa por ti, le pagas abandonándolo? ¿Necesito dejar de ser joven para entender todo eso?
Katia:- No, Jade, no me refiero a eso. Si no, a mis sentimientos, lo que hay dentro de mí, que como mujer grita por salir. En esa Isla, me sentía presa, no tenía a donde ir. Todo era siempre lo mismo, nada iba a cambiar.- se levantó y empezó a caminar de un lado a otro del camarote, cada vez más emocionada - Pero una vez, que fui al comisariato, veía como las hijas de don Pepe, miraban unas elegantes revistas. Vieras amor, un aroma que podías respirar de esas revistas, su textura y suavidad tanto en la cubierta y sus páginas, y sobre todo, dentro de ellas, hermosos vestidos, zapatos, bolsos, joyas, todo un mundo del cual nos estábamos perdiendo, amor. Eso, es lo que no podrías entenderme.
Jade:- ¿Joyas? ¿Bolsos? ¿Vestidos? – La miró contrariada - ¿Y el amor, madre? ¿El cariño, la atención de alguien a quien le importas? ¿Dónde dejas eso? Me hablas de cosas que no son necesarias para una mujer
Katia:- ¿Cómo lo sabes, si nunca las has tenido?
Jade:- Casualmente por eso, Madre, porque jamás lo hemos tenido, pero si hemos tenido amor y cariño, y lo estas abandonando por revistas
Katia:- Hija, el amor y el cariño, se puede encontrar en todos lados. Lo otro no.
Jade:- Espero no te equivoques mamá, porque sería triste luego encontrar que no hay forma de deshacer lo que ahora hacemos
Katia:- Ya hija, por favor, no te pongas así, y necesito de tu apoyo, ¿sí?
Jade:- Y lo tienes, mamá, por eso estoy aquí contigo – y se abrazaron
Mientras la mayoría de la población estaba en busca de Luna, Andrés y Miguel, se dirigieron al Muelle, y buscaron al supervisor de puerto.
Malcom, quien debía tener información del paradero de su esposa e hija. Lo encontraron, cenando en la pequeña oficina muy cerca del muelle.
Andrés:- Hola, Malcom, ¿Cómo estás?
Malcom:- Preparándome para cenar ¿Ya cenaron? – les ofreció de comer como era la costumbre de la Isla, cuando llegaban a visitar a alguien y éste estaba cocinando, debía invitar a los visitantes.
Miguel:- No, Malcom, tranquilo, ya habíamos comido algo
Malcom:- ¿En qué les puedo servir, muchachos?
Andrés:- Por casualidad hoy en la tarde, antes que el barco zarpara, ¿Vistes a mi mujer y mi hija?
Malcom:- ¿A Katia?
Andrés:- Si
Malcom:- Claro que sí, me extraño verlos junto a ese marinero rubio subiendo al barco, pero me dijo que iban a subir porque les habían invitado a conocer su interior, y ya sabes cómo son las mujeres de curiosas
Andrés:- ¿Vistes a mi hija con ellos?
Malcom:- Si, pero francamente llevaba una cara de aburrimiento, como que no estaba contenta de subir al barco
Miguel:- ¿Lo ves?
Malcom:- ¿Pasa algo?
Andrés:- Si, creo que te mintieron, y a mi también
Malcom:- ¿Por qué lo dices? – dejo la cuchara dentro del plato de frijoles
Miguel:- Al parecer ellas se fueron con ese marinero rubio que vistes
Malcom:- No puede ser – volvió a ver a Andrés con pesadumbre - ¡Cuánto lo siento, hombre!
Andrés:- No, está bien, tranquilo. Pero gracias por la información
Malcom:- Si puedo hacer algo, solo dímelo ¿Bien?
Miguel:- Si hay algo ¿Sabes hacia donde se dirige ese navío?
Malcom:- Si, en tres días se dirige a la ciudad, y luego por más de un mes patrulla por el Caribe
Miguel:- Gracias por todo Malcom
Malcom:- Estoy para servirles, espero que todo salga bien
Andrés:- Gracias amigo
Los hombres caminaron lentamente por la pequeña avenida de piedras, sin hablar entre ellos. El silencio era lo mejor en ese momento. En la cabeza de Andrés, no cabía lo que estaba ocurriendo. Su mujer lo había abandonado por irse lejos de ahí, o porque se había encontrado un nuevo amor, era lo que no podía definir cuál había sido el verdadero propósito de abandonarlo. Miguel, aún con la pena que atravesaba su amigo, no dejaba de pensar en Luna, y lo que debía estar pasando el Jefe Bungala. Así, que lo mejor era dirigirse a la prefectura e integrarse con algunos de los grupos de búsqueda, pero antes era mejor pasar un momento por el Oro Negro, para ofrecerle una cerveza a su amigo, que le permitiera subirle los ánimos.
El Poblado parecía un pueblo fantasma, ya que la mayoría de los residentes habían salido para colaborar con el Jefe Bungala. Llegaron al Oro Negro, y don Pepe, estaba por cerrar el lugar.
Miguel:- Espere don Pepe, necesitamos que nos venda una cerveza y un refresco
Don Pepe:- No hay problema, entren, y voy a cerrar las puertas, porque esta noche no habrá ventas. Todos se han ido a buscar a esa pobre muchacha
Miguel: - Es una desgracia lo que ha ocurrido
Don Pepe:- Y no se puede entender por qué ella se escondería
Miguel:- No creo que ella se esté escondiendo, debe ser algo más grave de lo que podemos imaginar
Don Pepe:- Bueno aquí tienen, una cerveza y un refresco de uva
Miguel: - Gracias, páguese por favor
Don Pepe:- No déjalo así, va por mi cuenta
Miguel:- Muchas gracias
En casa de Chelo, las cosas se pudieron aclarar con su hija Perla, pero ésta se sintió responsable por haber dejado sola a Luna, al enterarse de su desaparición, así que regresó junto a su padre al poblado para unirse a los grupos de búsqueda. Y lo primero que hicieron fue ir a la prefectura pero ya no había nadie ahí, así que fueron a preguntar al Oro Negro, donde encontraron a Miguel y a Andrés.
Chelo:- Gracias por abrirme don Pepe
Don Pepe:- Para eso estoy ¿Qué desean?
Perla:- ¿Saben algo de Luna?
Don Pepe:- No, aún no
Perla:- Pero, no puede ser que se haya esfumado. Yo la deje de ver unos segundos mientras se fue a retirar las compras y luego debía regresar por mí para irnos
Miguel:- ¿Cómo?- reaccionó al escuchar las últimas palabras de Perla -¿Ella tenía que regresar?
Perla:- Claro, nosotras somos muy buenas amigas, y habíamos quedado en regresar juntas, porque juntas llegamos aquí, solo que como estaba terminándome la cerveza, ella fue rápido por las compras
Miguel:- Entonces, eso significa que ella no se fue de aquí por su propio pie
Don Pepe:- ¿Qué quieres decir?
Miguel:- Que a ella la raptaron
Perla:- ¿Qué?- se asustó ante tal revelación
Chelo:- ¿Cómo puedes suponer eso?
Miguel:- Todo es obvio. Luna, debía regresar por Perla, luego de salir del comisariato, pero no fue así ¿Por qué?
Don Pepe, seguía la explicación de Miguel, muy intrigado:- ¿Por qué, Miguel?
Miguel:- Porque la interceptaron y se la llevaron – Andrés, de sorbo en sorbo miraba atónito al amigo mientras escuchaba detenidamente
Chelo:- ¿Pero quién o quiénes?- seguía intrigado
Perla:- Ahora que lo veo de esa manera, hay algo en que no había reparado
Chelo:- ¿En qué hija?
Perla: Minutos después que Luna, salió de aquí, unos dos o tres marineros estaban frente al negocio y miraban mucho hacia el comisariato, pero por uno segundos los deje de ver y luego desaparecieron.- El escuchar que se hablaba de marineros, despertó del letargo en que se había sumido Andrés, que dejo la silla de la barra y se unió al grupo
Andrés:- ¿Perla, estás segura que fueron marineros?
Perla:- Si, estoy completamente segura. Entre ellos, estaba uno de los que se portaron mal durante el partido ¿Lo recuerdas Miguel?
Miguel:- ¿A los que lancé fuera del local?
Perla:- Si, Miguel, estoy completamente segura que era uno de ellos
Don Pepe:- ¿Entonces, pudo ser algún acto de venganza?
Andrés:- Esos desgraciados vinieron a esta apacible Isla, y se llevaron lo más querido para nosotros
Todos se miraron entre si, por lo “nacionalista” que se escucho aquello, que inundo de un espíritu enardecido por la “invasión” de unos extranjeros que aparentemente saqueaban el “tesoro” nacional de la Isla.
Chelo:- Tiene razón, Andrés, eso es igual que te hayan dicho la ofensa más grave contra ti y tu familia
Don Pepe:- Jamás había ocurrido algo parecido en lo que tengo de ser un isleño, y eso me enerva furiosamente
Miguel:- Pero no lo vamos a permitir
Perla:- Pero ese barco ya zarpó Miguel
Andrés:- Eso no nos detendrá ¿Verdad, compadre? – miro con unos ojos desafiantes a su amigo
Miguel:- No, claro que no
Andrés:- Si es del caso, iremos hasta el fin del mundo por ellos
Don Pepe:- Dirás por ella – refiriéndose a Luna, ya que ignoraba de la huida de la esposa e hija de Andrés
Andrés:- Ah, sí, sí, claro que sí. Luna es nuestra prioridad
Chelo:- Entonces, debemos comunicarnos con el Jefe Bungala y su familia inmediatamente
Perla:- Claro que si, vamos a buscarlos a todos.
En una hora, todos estaban reunidos en el patio de la prefectura. Casi la mayoría de los pobladores, se encontraban de pie, a espera de los resultados de tan trascendental mitin, del cual el Jefe Bungala, era uno de los oradores.
Bungala:- Pueblo de Orión, escúchenme. A mis oídos ha llegado una fatalidad como terrible tiniebla que se cierne no solo sobre mi hogar sino sobre toda la Isla – aquellas palabras origino murmuraciones entre los presentes, y zozobra – hombres inescrupulosos que vestidos con buenas intenciones y burlándose de la hospitalidad de los habitantes de esta hermosa Isla, han quebrantado la tranquilidad y paz de nuestros hogares. Si, así es. Los marineros que hoy estuvieron libremente movilizándose de un lado a otro, sin saber el por qué, tomaron a mi hija a la fuerza y se la llevaron en su tenebroso barco con rumbo desconocido – todos comenzaron a gritar furiosamente
Prefecto:- Calma, Calma. Ya me he comunicado con las autoridades marítimas y dijeron que tomarían cartas en el asunto porque en dos días ese barco encallara en la ciudad y ahí procederán a interrogar a los marinos
Andrés:- No es suficiente, señores, claro que no. Esos tipos son unos tramposos. Son parte del gobierno que les paga para que anden de isla en isla saqueando el tesoro que no les pertenece – tales palabras agitaban a las masas
Bungala:- Dígame señor Prefecto, esas autoridades como usted las llama, ¿ingresaran al barco y lo revisaran? – pregunto enérgicamente
Prefecto:- Eso no lo sé, creo que no, porque se trata de la marina
Bungala:- ¿Lo ve usted? ¿Lo han escuchado todos ustedes? – las masas gritaban en contra de los marinos – No hay leyes ni decencia más allá de esta pequeña Isla. Para entonces mi hija puede estar en un enorme peligro lejos de su familia
Max: - Son unos canallas…. Claro porque esos marineros son lindos con sus vestiditos de blanco…. Pero unos canallas
Andrés:- No debemos permitirlo – y la gente vitoreaba lo mismo- “No lo permitan”
Teo:- Así es, tenemos que enseñarles el respeto a nuestro hogar
Prefecto:- Lo siento, pero yo no puedo hacer nada más
Bungala:- Usted no, pero nosotros si podemos – se dirigió a la multitud- pueblo de Orión, entre nosotros, hay dos hombres que ustedes conocen, dos hombres que nos han demostrado que siempre han estado cuando les hemos necesitado; dos hombres que desinteresadamente se han ofrecido para ir al rescate de mi hija, Luna. Esos dos hombres están aquí, pueblo de Orión, y son hijos de esta misma tierra que los vio nacer – Max y Teo, se volvieron a ver, y sonrieron, cuando la gente gritaron los nombres de Andrés y Miguel.
Andrés:- No importa lo que nos pase, pero tanto mi compadre como yo, sabemos que cada uno de nosotros haría lo mismo, si nos robaran lo más preciado para nosotros, sin pensar en su propio bienestar hasta que lo vuelvan a recuperar, y por ello, tanto mi compadre como yo, nos hemos ofrecido para salir a la mar en la madrugada y llegar hasta la ciudad y traer de vuelta a la hija del Jefe Bungala – y en ese momento ante los gritos ensordecedores de los presentes, Andrés le guiño el ojo a Miguel
Bungala:- Por eso pueblo de Orión, es que requiero de su colaboración para reunir el dinero necesario para que estos dos hijos de Orión, lleven a cabo tan sagrada misión por el bien de nuestro pueblo
Don Pepe:- Cuente conmigo. Les voy a dotar de provisiones para su largo viaje
Chelo:- Yo tengo ahorros para dárselos a ellos y puedan gastar lo que sea en tierra firme - Y cada uno de los presentes se apresuro a ponerse a la orden del Jefe Bungala, para que se realizara aquella travesía.
Max: - Yo les haré unas bellas camisetas toda adornada de hojas de palma
Teo:- Amor, amor, ya cálmate que no hay tiempo para eso, ellos se irán hoy mismo
Max:- Y tu mi hombre grandote y fortachón, los vas a acompañar, cierto?
Teo: - Tú sabes que lo haría mi vida, pero tengo que quedarme aquí protegiéndote, no vaya y regresen por ti
Max lanzó un fino grito de susto.
Max: - ¿tú crees? Abrázame, no te vayas a ir entonces.