Chapter 18: Capítulo 17

Ese día pasó entre preocupaciones y romance. Todos estábamos preocupados por Lena, incluso mis hermanos se acercaron a preguntar en varias ocasiones. No tenía idea de que pasaba con ella porque no vino a clases y para la hora del almuerzo nuestro grupo estaba más que preocupado. Nos planteamos ir juntos a su casa para saber cómo estaba.

Si no recibíamos noticias de ella pronto o no venía a la escuela en los próximos dos días, iríamos a su casa y de hecho creo que mis hermanos nos acompañarían. Incluso Christine comenzó a preocuparse y dijo que haría lo posible por ir ella sola y fingir que son amigas o algo. Tal vez la dejaran pasar a verla y averiguar si necesitaba ayuda.

Durante el almuerzo las cosas se pusieron tensas porque Rose se sentó muy cerca de nuestra mesa, Kim se sentía mal y yo no sabía qué hacer para arreglar las cosas entre ellas o encontrar una manera para que no se atacaran la una a la otra.

A lo largo de la mañana aclare las cosas con Kim y le dije que aunque ella realmente me gusta, aun no estoy seguro de querer una relación seria y formal con ella, también le dije que todavía no estaba listo para dejar ir a Rose definitivamente y que quería saber si las cosas con ella podían funcionar mejor de lo que funcionan ahora con Rose.

Ella lo tomó bien y me dijo que entendía la situación por la que yo estoy pasando y que de hecho ella tampoco se sentía tan segura de esto, que al principio solo quería buscar una manera para atacar a Rose y yo era la forma perfecta de darle un duro golpe, pero que en el poco tiempo que llevaba de conocerme comencé a gustarle, aunque todavía le desagrada lo grosero que soy cuando se trata de hablar sobre Rose.

Dijimos que trataríamos de llevar esto de la forma más madura posible y quisiera que Rose estuviera de acuerdo con eso, pero parece que solo trata de arruinar las cosas para todos los demás, como siempre. Todavía me resulta difícil creer que Rose siempre fue tan desagradable, pero supongo que era un niño ciego de amor.

Con el pasar de los días, no solo no recibía noticias de Lena, tampoco de Rose. Ella estaba ignorándome y tres días ya eran demasiado. Fuimos a buscar a Lena porque ni siquiera Christine logró ir a verla y minutos después teníamos a Troy obligándonos a desalojar las inmediaciones de la propiedad de los Templeton. Algo estaba pasando y me aterrorizaba saber que era.

Mientras tanto, trate de acorralar a Rose pero lo único que conseguí fue un “déjala a ella y vuelve conmigo o vete al infierno” eso solo me traía más dudas sobre lo mío con Kim. Aun así no la deja porque había acordado conmigo mismo que le daría una oportunidad a otra persona. El baile se acercaba y yo quería divertirme, pasarla bien. Tener buenos recuerdos y bailar con una chica agradable.

Luego de comprar lo que usaría en el baile, el brazalete con la flor, que por cierto fue bastante difícil de elegir, y confirmar la limusina para esa noche, me di cuenta que estaba libre. Los próximos eventos en mi agenda ya estaban listos, solo debía encargarme de arreglar los lugares donde se celebraría y eso se hace un día antes del evento o el mismo día muy temprano. Podía relajarme y esperar el baile sin ningún problema. Así que el jueves un día antes del baile solo estaba sentado en Patty´s. no es un restaurante temático sobre la carne, pero es otro de los negocios populares en la ciudad, no solo los Morgan podemos hacer dinero en este asqueroso pueblo.

El lugar tiene buenas hamburguesas, no tan buenas como nuestro restaurante Morgan Empire. Pero ir al restaurante familiar a comer algo generalmente terminaba contigo limpiando las mesas y atendiendo a los clientes, tal vez lavando los platos si te quejabas demasiado. Nunca iba a ese lugar a menos que me arrastraran porque significaba ser explotado por el tío Terry por el resto del día. Es la política de la empresa, si entras al local y tu apellido es Morgan, tiene que trabajar, y lo peor es que nunca nos pagan nada.

En este lugar podía sentarme todo el día bebiendo una malteada o comiendo papas fritas y nadie te diría que tienes que levantarte y limpiar mesas. Así que eso estaba haciendo, simplemente sentado ahí comiendo y engordando tranquilamente.

— Hola. — La sorpresa hizo que me atorara y Rose tuvo que golpearme en la espalda para ayudarme a respirar. — Sea lo que sea no quiero pelear, que sea otro día. — Hizo una mueca de disgusto al escucharme. — No vengo buscando problemas. — Me encogí de hombros. — Pensé que ya habíamos regresado, pareces muy indiferente. — Le di un mordisco a mi hamburguesa y trate de ignorar el asunto, tal vez si no decía nada ella solo se fuera o por lo menos cambiaría de tema.

— Me haces daño, ya no me quieres. — Pero es Rose, ella no se rinde. — Solo trato de comer mi maldita hamburguesa tranquilamente. ¿Qué un chico no puede comerse su hamburguesa en paz? — Parecía dolida. — No engañas a nadie, Rose. Ya no soy el tonto de siempre. Quieres una oportunidad, te puse las condiciones para dártela, pero te niegas a aceptarlas. Te dije que podías tomarlo o dejarlo pero parece que has decidido dejarlo.

— Yo no lo deje, pero…

— Sin peros. Cada uno eligió su camino.

— ¿Por qué me haces esto? No me estoy portando mal ahora.

— La palabra clave es ahora. Ahora no está tu prima Kim, ahora no hay algo cabreándote para que cabrees a los demás. No sé qué pasa, Rose, pero luego de lo que sucedió con Frank y tu madre habló conmigo, tu volviste a buscarme y decirme que querías regresar. Mañana es el baile de la escuela y quiero divertirme con la linda y amable chica a la que invite.

— Esa debería ser yo, nos hemos perdido todos los bailes.

— Dime de quién es la culpa. No soy yo el que estaba empeñado en destruir a mi familia, incluyéndome.

— Me di cuenta de mis errores.

— Según tú, no cometes ninguno.

Golpeó la mesa con fuerza y el mesero se quedó mirándonos. Genial, esto terminaría con un veto de este restaurante. Intente seguir comiendo mi hamburguesa. — Al parecer si cometí muchos. — Casi escupo por la rabia. Trague lo que tenía en mi boca y continúe con la discusión, porque ya era una discusión. — En estos meses, aprendí que tú siempre estás tramando algo, que si no estás dando órdenes y gritándole a todo el mundo, estas actuando amable para luego aprovecharte y hacer daño. No creas que no sé nada de tus juegos, Rose.

— Lo siento, lo siento, lo siento. No voy a hacerte daño de nuevo. Yo también te amo, siempre lo hice y no quero que todos nuestros planes se vayan a la basura. Te culpe a ti y a todos tus hermanos por lo que uno de ellos hizo y no debí hacerlo. Solo necesito saber quién le hizo daño a Lisi.

— ¿Has pensado que tal vez ella participó en el acto? Ella sigue ocultando la identidad de la persona y en ese caso puede significar incluso que no es ningún Morgan. Podría ser cualquier hombre de la ciudad.

— Ella no haría algo así, ella es una buena chica.

— ¿Cómo tú? Se supone que lo eres pero haces miserable a todos. Tal vez su forma de ser mala es… esto.

Me dolía decir todas esas cosas sobre Lisi, pero había que considerar muchos asuntos en el tema. No siempre puedes culpar solo a uno de los participantes, no si la persona no fue obligada. ¿Jonathan obligó a Lisi? Eso sería aún más repúgnate y asqueroso y merecería que le den la peor pena en prisión, apoyaría eso totalmente, pero no tengo idea qué fue lo que sucedió con esos dos. Tenía que averiguarlo para poder resolverlo, no sabía cómo pero debía haber una manera.

— Estoy cansado, Rose. Desde que todo esto comenzó me di cuenta de tantas cosas, me costó trabajo verlas y quería estar ciego, pero tal vez todos tengamos la culpa, tanto las Thompson como los Morgan. Sabes que Troy se sacrificó por tu hermana y ella se fue y lo abandonó.

— Él también…

— ¿También es culpable? No, ella cometió el crimen y Troy se inculpo a sí mismo para salvarla, no fue a prisión porque el abuelo y papá hicieron un trato, lo vendieron a la policía y él no tuvo más opciones, la cárcel o unirse a la fuerza. Por lo menos pudo evitar la cárcel. ¿Qué hizo tu hermana? Huyo del pueblo y lo abandonó, lo dejo solo y a la deriva. No ha regresado desde entonces y él se está pudriendo solo en este asqueroso pueblo.

— ¿Por qué quieres hacernos ver cómo monstruos?

— Porque tal vez el abuelo tiene razón y todas lo son. Nosotros también, no diré que los Morgan no somos desagradables, somos malos, pero nosotros lo sabemos y no tratamos de ocultarlo, ustedes sí.

— Entonces ya no me amas.

— Yo no dije eso. No sé qué siento ahora, es por eso que quiero tiempo para averiguarlo.

— ¿Qué pasará cuando decidas que es Kim con la que quieres huir? Me dejarás aquí como mi hermana dejo a tu hermano.

— No, recuerda que tú me dejaste primero. Ahora solo quiero saber qué hacer con mi vida y mis sentimientos.

Comenzó a llorar, trato de hacerlo en silencio pero no estaba convencido de que esto fuera real. Aun dolía, aún se sentía como si estuviera sufriendo por ella, pero ya no se sentía como si estuviera muriendo. ¿Eso significaba que ya no la amaba? No lo sé, es muy confuso y no tengo idea de qué camino tomar. Es por eso que quiero ir a ese baile con Kimberly.

Se levantó de la mesa con la comida en sus manos, dirigiéndose a otro lado. La vi gimotear y como su cuerpo se estremecía. Bien, mi hamburguesa ya no sabía tan bien como hace un momento. Deje de comer y solo puse el dinero sobre la mesa, me levanté y Salí a la calle. Un segundo después un peso chocó contra mi espalda y recibí un abrazo desde atrás. Rose se aferró a mí con fuerza.

— Por favor, dame una oportunidad, dame el resto del día para demostrarte que soy yo con quien debes estar. — Esto es una gran mierda. ¿En qué momento se cambiaron los papeles? Insiste demasiado en algo que no quería aceptar, es demasiado extraño que cambiara de parecer de la noche a la mañana y que pida que las cosas sucedan ya, sin tiempo, sin sanar las heridas que ya me hizo es aún más extraño.

La oportunidad sigue en pie, voy a esforzarme por entender todo, voy a vivir y a aprender, pero no volveré con ella hasta que me sienta listo, ni siquiera sé si volveré a estar en una relación seria con esta mujer, una en donde no existan terceros, solo nosotros.

— Voy a darnos el tiempo que sea necesario, pero no ahora Rose, suéltame por favor. — Su cabeza apoyada sobre mi espalda negó un par de veces, no iba a soltarme hasta que yo le diera lo que quería. — ¿Quieres que pasemos juntos lo que queda de la tarde? — Asintió. — Bien. ¿A dónde iremos? Ya sabes que no podemos ir a cualquier lugar sin que se lo digan a nuestros padres. — Esta vez me soltó y tomó mi mano. Tomamos un taxi en dirección al camino secundario que lleva a nuestras casas, imaginaba que pasaríamos un rato escondidos en el bosque, como en tantas otras ocasiones.

Bajamos del taxi y un poco más delante de la bifurcación que decide el camino para ir a su casa o a la mía, cerca del lago que está en medio de las dos propiedades y que en cierta forma las divide. Pensé que iríamos a uno de nuestros escondites habituales pero llegamos a la vieja cabaña abandonada, aunque ya no se veía tan abandonada. Parecía que alguien la había pintado y hecho algunos trabajos.

— ¿Qué hacemos aquí?

— Este era el escondite secreto preferido de tu padre y mi madre.

No quería saber más, eso era suficiente para querer salir corriendo. Nadie quiere escuchar historias sexuales sobre sus padres, menos cuando la madre de tu novia… ex… lo que sea, es la ex de tu padre con la que se divertía en esas historias.

— Tranquilo, no ha sido usada en décadas, yo la reformé hace poco.

— En esto estuviste trabajando mientras no ibas a la escuela.

— Sí, lo siento. Planeaba usarla en otros asuntos, pero luego mamá me hizo entrar en razón.

— Siento que si entro ahí seré secuestrado y torturado hasta que te diga todo lo que quieres escuchar, aunque sea falso.

— No. Trabaje duro en esto porque quería un espacio para mí, ahora que he pensado en todo lo que ha sucedido desde hace un año, me doy cuenta que no solo me necesito a mí para que las cosas funcionen.

Ahí estaba el tonto Trip de nuevo. Volviéndose blando cuando se trata de ella, perdonándola de inmediato. Siendo el más grande idiota de todos al creer en sus palabras. Pero qué diablos, estaba poniendo mi corazón en esto de nuevo y tal vez me arrepentiría de eso en el futuro, pero disfrutar unos cuantos momentos a solas no estaría mal, era esto lo que quería desde que decidí que iba a vivir la vida, pasar un tiempo a solas con ella y divertirnos no haría daño a mi decisión de conocer a Kim o a otras personas.

— Diría que ya es muy tarde, pero ambos estamos muy cerca de casa. Creo que podemos pasar un rato juntos, si es que tienes algo ahí que nos entretenga. — Ella sonrió maliciosamente. — Tengo con que entretenernos, va a encantarte. Sé que a mí me encantara. — Mi adolescente lujurioso e irresponsable se levantó de las profundidades de mí ser y asomo su cabeza, esa que está muy al sur de mi anatomía. — Entonces entremos.

El lugar es más que una simple cabaña, realmente se esforzó, no había electricidad pero podía ver comida, bebida y una de esas neveras portátiles que de seguro tenia bebida y hielo. Si ella hubiera hecho esto mucho antes, hace uno o dos años, tal vez justo ahora estaríamos cuidando a un bebé. Este lugar habría sido el escondite perfecto y yo no la habría dejado salir de aquí y mucho menos de la cama los fines de semana.

— Tengo la sensación de que muchos bebés vendrán si nos quedamos.

— No somos estúpidos. Usaremos condones.

— Claro ¿En dónde están?

Me miro muy mal y creo que estuvo a punto de darme una bofetada, la Rose malvada había regresado. ¿Qué hice ahora? — No tienes condones. — Soltó todo su veneno en esa frase. — ¿Debería? — Se alejó de mí, parecía muy enojada. — ¿Qué adolescente responsable no tiene condones en su billetera? — No iba a culparme de esto, no señor. — Disculpa por no estar preparado para cumplir tus caprichos, pero solo he tenido sexo una vez y ya que no estaba sucediendo no volví a ponerlos en mi billetera.

— Eres un idiota.

— Y tu una gruñona, estoy siendo bastante amable.

— Igual quiero sexo.

— Tus caprichos son ley. No. Quiero decir… ¡Rayos!

Tal vez debería ir con un terapeuta y tratarme para tener más convicción y la capacidad de tomar decisiones y mantenerlas. Esto de ser fuerte y no ceder a sus caprichos estaba resultando fatal. — Aún no sé si vas a darme lo que quiero. — Tape mi rostro con mis manos tratando de poner una barrera y pensar. — ¿Y bien?

— Podemos embarazarnos.

— Creo que podríamos seguir en la escuela aunque eso suceda. Tienes un negocio propio y ahorros y eres el chico más responsable que conozco. Si sucede, estaremos cubiertos.

— ¿Qué? Eso suena jodidamente irresponsable. Es una locura. No quiero arriesgarme a un embarazo a los catorce solo porque tienes calentura.

— Entonces vete. Si no soy lo suficiente para ti, si necesitas buscar a otras para estar contento, entonces no te quiero.

— Retuerces todas las razones por las que hago todo esto, pero si quieres que me vaya, bien.

Me di la vuelta para ir a la puerta, pero ella tiró de mi abrigo y me lanzo contra la cama, muy cómoda, pero no era el punto y comenzaba a pensar que Rose es una psicópata o sociópata, sé que suena muy duro, incluso para mí, pero su comportamiento es demasiado extraño como para que no tenga problemas. Comienzo a tener miedo, no me agrada la idea de estar a solas con ella luego de ver que su comportamiento tóxico va en aumento a un ritmo tan acelerado. Tal vez me equivoco y solo se ha sentido sobrepasada por todo lo que ha sucedido desde que Lisi se embarazo, pero en tal caso, la sobrepasada debe ser Lisianthus, no Rose.

— Quiero una reconciliación definitiva. — Dijo con altanería.

— Puedes intentarlo. No vas a conseguirlo de todas formas.

— Eso lo veremos.

Comenzó a desvestirse lentamente, aparte la mirada, pero para cuando comenzó a desvestirme a mí, todos mis esfuerzos se fueron a la mierda. En algún momento me di cuenta de que estaba tocándola y a ella no le molestó para nada, así que seguí haciéndolo.

— No soy la mala de esta historia, lo sabrás después de esta noche.

— ¿Entonces quién es?

— ¿Importa eso?

— Si.

— No justo ahora. Deja de pensar, no es momento para pensar, Tristan.

Mi nombre en un susurro terminó de convencerme. Cometo muchos errores, quiero culpar a alguien más, quiero decir que todo es su culpa, pero tengo que admitir que si tuviera voluntad, enfrentarla no se quedaría en palabras, no solo sería ponerla en su lugar y luego dejarme arrastrar por todo, parte de la culpa es mía y me duele que sea así, porque significa que tal vez nunca tenga la fuerza suficiente para decirle que no.

— Solo tú y yo. Nadie más. Dilo Trip.

— Tú y yo.

— Solo tú y yo. Nunca lo olvides. Quiero escucharlo.

— Tú y yo.

Y con ese segundo beso me deje llevar por completo, me olvide de pensar. Quisiera detenerme a mí mismo de cometer una estupidez, pero con todo lo que sucedió desde que me abordó en el restaurante me di cuenta de que no solo soy estúpido, soy masoquista y estoy atrapado en una relación tóxica en la que ella tiene todo el control y me utiliza de la peor manera. Me maltrata y me hace creer que la odio, pero cuando me he mantenido mucho tiempo alejado sin admirarla y decirle lo perfecta que es y cuánto la amo, ella regresa porque toda esa atención en necesaria para que siga viviendo, porque ama la atención, ama que le de toda mi atención.

Me empuja a la cama y desde ese momento no puedo hacer nada. Esta mujer se apoderó de mi mente, mi corazón, mi cuerpo y mi voluntad y lo peor es que aunque me importa, no puedo alejarla por completo.

Me odio a mí mismo por ser tan débil.