Capítulo 33

Zvezda estaba agradecida de tener ayuda, Damir no parecía querer hacerse cargo de la granja, lo que realmente le molestaba, pero le preocupaba más que desapareciera por tanto tiempo, durante los últimos tres días desaparecía antes del amanecer y aparecía casi al anochecer.

¿Qué estaba buscando?

Ahora dudaba de su hermano, ya no creía que estuviera buscando algo o por lo menos no algo que fuera una necesidad o responsabilidad para buscar. Pronto seria el momento en el que tendría que salir a buscar plantas y hongos, no solo para las medicinas, también como provisiones y ella también tendría que salir de casa, por lo que la ayuda que envió Borya llego en el momento correcto.

Se sentía tonta, pensando en un hombre todo el día, añorándolo. Ahora necesitaba verlo todos los días y para su suerte, así fue durante cuatro días. El primer día hicieron cosas, las que ahora no le parecían tan mal, no estaban haciendo cosas de esposos, Borya dijo que hacían cosas de enamorados y que todas las parejas hacían algo de eso antes de casarse, para conocerse el uno al otro y para enamorarse más cada día.

Ella no sabía mucho de eso, nunca tuvo a hombres a su alrededor el suficiente tiempo como para sentir algo. Algunos hombres de aldeas y granjas cercanas los conocía desde siempre, pero él único que realmente pasó tiempo con ella fue Nereo. Imaginaba que sus padres intentaron llegar a un acuerdo de matrimonio en el pasado, cuando eran niños y por eso pasaban tanto tiempo en la granja.

Ellos jugaban y se divertían juntos, pero eran niños, nunca lo vio como un hombre, solo como un chico al que conocía y con el que a veces pasaba tiempo. Cuando fue grosero luego de que ella cuidara de su padre y su hermana enfermos por la viruela, todo rastro de cariño que alguna vez sintió desapareció, aunque le dolió enterarse de que había sido atacado en su cama y asesinado a sangre fría mientras dormía.

¿Qué clase de monstruo haría algo así? Dejar a la madre y a las hermanas completamente solas y desamparadas… se sentía horrible pensar en esas pobres mujeres. Lo que también la llevaba a pensar en lo que pasaría si Damir moría o la dejaba. Su padre ya no podía hacerse cargo de la familia, Damir actuaba cada vez más raro y tenía miedo de que algo sucediera y los dejara solos.

Si eso pasaba, la familia podría ser atacada, a pesar del respeto que muchos en la región sentían por ella, verían la desaparición de Damir como una oportunidad para dañarlos, para atacarla a ella directamente. Tal vez Sonja encontraría un nuevo marido y conseguiría que aceptara a sus hijos, pero ella y su padre estarían a merced de cualquiera. Tendría que aceptar un matrimonio con el primer hombre que pareciera decente y eso solo llevaba a un mal matrimonio.

No estaba dispuesta a pasar por eso, no estaba dispuesta a ser una presa, ella no nació para ser la esposa sometida de cualquier hombre malvado.

Si se casaba con Borya pronto o consolidaban un compromiso, el peligro latente desaparecería o no sería algo tan inminente. Esperaba que Borya no estuviera aparentando ser un buen hombre con ella, para luego maltratarla, pero era la única opción que le quedaba a ella y a su corazón. No quería salir lastimada, especialmente porque ya lo amaba.

― ¿Ya terminaste con ese niño?

― Se contagió.

― ¿Viruela?

― Si. Aun no tiene las erupciones, pero morirá. En algún momento. No es tan fuerte para soportar la enfermedad, su familia no se ha alimentado bien, todos los ataques de invasores y el miedo de todo el mundo por venir a comerciar los hundió en la miseria, no comen bien hace tiempo.

― No puedes culparte por eso.

― No me culpo por nada, Sonja, pero soy la sanadora. Ellos confían en mi para que los cuide y les estoy fallando.

― Eso es culpa. No podemos darnos el lujo de deprimirnos en tan malos momentos, tenemos mucho trabajo, tú tienes mucho trabajo y si ven que decaes, entonces ellos también se deprimirán y morirán con más facilidad.

No respondió. Todavía tenía que ir a asegurarse que los siervos estuvieran haciendo un buen trabajo con los campos, Borya se fue un par de horas antes y ella pasó de estar tan contenta a deprimirse en cuanto los enfermos llegaron a su puerta, no fueron uno o dos, llegaron cuatro personas con síntomas, una de ellas, una mujer de la edad de Sonja no estaba contagiada, pero tenía pulmonía muy avanzada, la adquirió en invierno y la ignoró pensando que era un resfriado. Ahora no podía hacer nada por ella, aunque le dio unas raíces para intentar que sus pulmones se recuperaran, pero sabía que la mujer no tenía esperanza.

― Vamos, anímate, tal vez el guerrero venga más tarde, si no ha venido aun. ― Se asustó. ― No sé de qué hablas. ― Sonja se burló. ― Claro, yo tampoco, esperemos que Damir tampoco lo sepa.

Terminó de limpiarse luego de atender a los enfermos y despacharlos. No quería esparcir la peste por todas partes y tampoco poner en peligro a la familia. Se fue a revisar el trabajo de los siervos.

Ambos parecían personas decentes, además trabajan rápido, estaban a punto de terminar de sembrar e hicieron muy bien el trabajo de regar y cuidar de la tierra que ya se había plantado en días anteriores. Se sintió aliviada, ahora parecía que la cosecha se salvaría.

― Todo estará listo pronto y podremos encargarnos de otras tareas, mi señora.

― Me alegro mucho de tenerlos como ayuda, esto no sería posible sin ustedes.

― No se preocupe, estamos aquí para hacer el trabajo. Puede encargarse de cuidar a los enfermos ahora.

― ¿Los conozco?

― En realidad no, pero las tribus nómadas saben de usted. Cuando algunos de nuestros niños se enferman, los padres acuden a usted.

― ¿Tribus nómadas? Ustedes son polanos.

― Lo somos, mi señora.

― ¿Qué hacen aquí? Deberían estar con su pueblo.

― No se preocupe por nosotros, ahora estamos bajo el cuidado del señor Borya, el cuida de todos nosotros ahora.

No entendió a que se referían, pero significaba que una vez más, Borya se hizo cargo de otras personas que ni siquiera son su responsabilidad. Significaba eso que más que Borya, más que un guerrero, era un verdadero líder que cuidaba de los débiles.

Suspiro esperando que fuera cierto, que no tuviera que descubrir que solo es un tirano, pero hasta ahora su único problema era que exigía demasiado. Eso no es malo, un hombre al que le gusta la excelencia y exige lo mejor de los demás. La mediocridad no lleva a nada bueno, le dijo él alguna vez. Buscar la excelencia es un buen rasgo, Borya daría lo mejor de sí siempre. Quería eso en un hombre.

― ¿El granero ha sido un lugar agradable para dormir? Lamentamos no tener un lugar más adecuado.

― Nunca tuvimos un lugar como ese, mi señora. Vivimos en carpas, hechas con las pieles de los animales que cazamos. Supongo que es un buen cambio. ― Ambos sonrieron, aunque el otro no hablaba, pero ninguno fue grosero o beligerante y eso la hizo sentir tranquila. Trabajadores y buenos, era suficiente para ella, no los molestaría mientras hicieran bien su trabajo y no causaran problemas. ― Entonces volveré a casa, que tengan un buen día. ― Ellos asintieron en reconocimiento.

Cuando volvió a la casa, Borya estaba ahí, pero no estaba solo. Una mujer lo acompañaba, su hermana. ― Zvezda, me alegro de verte hoy. ― Ambos sonrieron con complicidad, se vieron en la mañana y pasaron varias horas encerrados en el granero, en el escondite que él construyo. ― Pero no vengo para saludarte, ya hable con Sonja y aunque no me agrada esto, no sé qué más hacer. Tu hermano no pasa mucho tiempo en casa últimamente y no creo que la note o se moleste, solo será temporalmente.

Se preocupó por sus palabras. ― ¿Qué pasa? ― él trago fuerte, lo que significaba que el problema era bastante grande. ― Mi padre ha entregado a Brana a los varegos, no puedo permitir que se la lleven.

― ¿La ha entregado? ¿Cómo?

― Quiere reforzar lazos entre nuestros pueblos, una esposa de su estirpe sería una gran ofrenda al señor de la guerra líder del clan de Riúrik, por lo que Maksim ha entregado a mi hermana a Sineo, el hermano de Riúrik que lo acompaña, así nuestras familias se unirán y los lazos serán aún más fuertes que antes.

― ¿Quieres ir con Sineo? ― Le preguntó a la chica, apenas un poco mayor que ella, o eso creyó, no podía averiguar qué edad tenía Borya o su padre, parecían tan jóvenes, pero hablaban como hombres muy experimentados. Ella negó cabizbaja. ― ¿Qué piensa el señor oso de esto?

― Él fue quien me avisó, en cuanto Maksim ofreció a mi hermana a ellos y Sineo la tomó como su futura esposa, Riúrik salió de la reunión y vino a mí. Necesito que permanezca lejos de todos ellos hasta que los hermanos y su gente se vayan. Se supone que saldrían mañana al amanecer, pero ahora que Brana no será entregada, tal vez tarden más en irse, tal vez tengamos a un nuevo enemigo en nuestras manos y pisando nuestras tierras.

― No podemos aceptar eso, mi señor. Ponen riesgo a nuestra familia. ― Dijo Sonja preocupada. ― Me encargaré de mi padre y los varegos, nada les sucederá a ustedes, les diré que solo siguen órdenes y que han sido amenazados, además están bajo mi protección y padre no se atrevería a hacerles daño porque sabe que no podría lidiar con las consecuencias.

― ¿Por qué no? ― Preguntó Zvezda esperando saber cómo los defendería. ― Porque moriría.

― ¡Matarías a tu padre!

― Mataría a cualquiera que se interponga en mi camino o lastime a los míos. Eso los incluye a ustedes.

― No somos su pueblo, mi señor. ― Dijo Sonja.

― Mi futura esposa vive bajo este techo, mujer. No me cuestiones, pensé que eras más sensata que tu marido.

― Él no está aquí para tomar una decisión.

― Con mayor razón, si no está aquí, otro hombre debe hacerse cargo ¿Quién mejor que el prometido de la hermana?

― ¿Prometido?

Él se giró y dejo, quitando toda la atención de Sonja y dándosela enteramente a ella. ― No me digas que vas a protestar de nuevo. Hemos hablado de esto desde hace meses, mujer. Nos casamos, en verano, deberíamos casarnos lo más pronto posible, justo ahora, pero no quieres.

― De hecho, Tu nunca has hecho público este compromiso.

― Tal vez deba ir a buscar a Damir.

― No, mujer, no vas a ningún lado. Ve a decirle a mi hermana donde está cada cosa para que se prepare para las tareas de mañana.

― No le hables así a Sonja, no eres el hombre de esta casa.

― Lo seré en cuanto nos casemos.

― Eso no pasará porque no has hecho público este compromiso, no quieres que nadie se entere que estás conmigo.

― ¡Mentirosa! Ya todos saben que planeo casarme contigo. Nadie dice nada porque me tienen miedo.

― Tal vez no debería casarme con alguien a quien todo el mundo le teme. ― Borya palideció y luego enrojeció. ― Bien. Pero mi hermana se queda, volveré por ella en cuanto los varegos se vayan.

Lo vio irse tan enojado y le dolió que fuera así, pero si las cosas serían solo bajo las condiciones de Borya, ella nunca tendría voz y no planeaba que fuera así. Si él de verdad la quería, tenía que dejar que tomara algunas de las decisiones, darle espacio y permitir que tuviera la libertad de la que siempre gozo o incluso más.

Un momento después decidió seguirlo para arreglar las cosas, le gustaba verlo todos los días y pasar tiempo juntos en escondidos en el granero, eso solo podía suceder durante unas horas, en la mañana, si se iba enojado con ella, no vendría al día siguiente.

― Espera. ― No le hizo caso, ni siquiera la miró. ― Borya, por favor espera. ― Seguía sin detenerse. ― ¡Detente ahí maldita sea! ― Se detuvo tan rápido que casi choca contra su cuerpo y tuvo que retroceder un par de pasos en el último segundo. ― ¡¿Qué?!

― ¡No me grites!

― ¡No me grites tu a mí!

― Entonces no me des órdenes todo el tiempo, no puedes exigirme cosas y esperar que yo obedezca.

― Así son las cosas, mujer, tómame o tírame ¡Pero me suicidaré! Y será tu culpa. ― Dijo lo último en un susurro gruñido muy cerca del rostro de Zvezda y ella reacciono dándole una bofetada. Borya cubrió la zona del golpe con su mano, sin mirarla.

― Borya. Lo siento, me hiciste enojar.

― Golpéame más fuerte, creo que mi dignidad todavía está en pie.

― Tú te lo buscaste. Además es más difícil de lo que pensé, últimamente pareces más alto, casi no alcanzo.

― Que atrevida. ― Borya trató de ir hacia ella y tomarla entre sus brazos, pero ella se apartó. ― ¡No lo hagas! Damir podría estar cerca y vernos.

― ¡Ahora quien es la que no quiere hacerlo público!

― Si se enoja vas a lastimarlo.

― Debí hacerlo hace tiempo y reclamar a mi mujer para casarnos de inmediato.

― Quieres matar a mi hermano y aun así te atreves a hablarme de matrimonio.

― Me saca de quicio y es de familia.

― ¿Hay alguien que no te saque de quicio? Porque no me gustan las personas con mal carácter.

― ¡Oh pobre de mí, que soy un salvaje con mal carácter! Entonces no nos casamos, ¿Eso es lo que tratas de decirme? No quieres casarte conmigo ¡Embaucadora mentirosa! Yo he estado esperando pacientemente, he enfrentado a mi padre y a mis hermanos por ti, mi gente me odia más que antes por pensar en casarme con una bruja, pero nada me importó.

Parecía muy herido y Zvezda se sintió muy mal por él. ― Yo no digo que no nos casemos. ― él levantó las manos al cielo. ― ¡¿Entonces qué dices?! Mujer, me estas volviendo loco, no sé lo que me haces, pero ya no me gusta. Duele mucho.

Borya se inclinó hacia adelante y apoyo sus manos en las rodillas. Zvezda se acercó para ver que le sucedía y él se aprovechó de eso para atraparla. ― ¿Crees que puedes seguir rechazándome y no sufrir consecuencias? ― Dijo para luego besarla apasionadamente. ― Nos casaremos.

― No pronto.

― Cuando yo lo diga.

― Cuando yo lo diga. ― Le respondió ella, recibiendo un gruñido como respuesta justo antes de otro beso.

Borya se detuvo y se apartó, girándose hacia el camino de la entrada, poniéndose frente a ella de forma protectora. ― ¿Qué pasa? ― El gruño, esta vez verdaderamente enojado. ― Ve a casa. ― Dijo justo cuando un caballo entraba a la granja, seguido por otro. Los hermanos varegos llegaron, Sineo se veía más que enojado, parecía furioso.

― ¡Borya! ― Gritó Sineo. Borya saco la espada de su funda y caminó hacia los hermanos. Sineo se bajó del caballo, seguido por su hermano. ― Me llevaré a Brana.

― Sobre mi cadáver.

― Entonces, que así sea.

Sineo también saco su espada y Zvezda se interpuso entre ambos para detenerlos, pero Riúrik la tomó en sus brazos y la alejo de ahí. ― No pelees conmigo, niña. Nunca te interpongas en una pelea entre dos hombres tan grandes y malos, puedes salir herida.

Ella siguió luchando y cuando los vio chocar las espadas y golpearse el uno al otro su miedo y rabia solo aumentaron. Grito tratando de liberarse de Riúrik, pero él la mantenía cautiva entre sus enormes brazos.

Borya llevaba la delantera, con más fuerza bruta, velocidad y agilidad, esquivaba con demasiada facilidad cada ataque, Sineo apenas y podía esquivarlo, aun así siguió adelante, trató de cortar el cuello de Borya y cuando Borya retrocedió, Sineo solo se adelantó aun más en lugar de retroceder para protegerse del contraataque, lo que dejó a Borya tambaleándose cuando tuvo que retroceder de nuevo sin mucho asidero debido a la rapidez con la que se movió la primera vez.

Sineo iba a alcanzar el cuello de Borya, pero Borya aprovechó el momento para dirigir su espada a la cabeza de Sineo. Justo en ese momento, el miedo de Zvezda se convirtió en furia total y gritó tan fuerte, que su garganta dolió, pero también paso algo impensable.

Cuando su grito rasgo el aire, un rayo calló cerca de ellos, sobre uno de los árboles de la primera línea del bosque. El árbol se prendió en llamas y lentamente cayó sobre Borya y Sineo, que se apartaron uno del otro rápidamente para evitar ser aplastador por el árbol en llamas.

Cuando terminó de caer, todos se miraron entre sí, Riúrik soltó a Zvezda como si ella tuviera viruela y se alejó con cautela. Ahora todos la miraban a ella. ― Les dije que se detuvieran. ― Dijo ella con mucha confianza, aunque también estaba conmocionada por lo que acababa de suceder. ― Esta vez la puntería te falló por mucho. ― Dijo Borya, enojado porque ella hubiera provocado un rayo que casi los alcanza a todos.

― Se útil y consigue un hacha luego de llevarla a casa, debemos evitar un incendio forestal.

― Consíguela tú, acaban de prometerme un poco de pan por la despedida, los veo cuando terminen. Vamos volva, ese pan está esperándome.

Riúrik guio a Zvezda hacia la casa, mientras Borya y su hermano Sineo se quedaban para hacerse cargo del árbol caído y en llamas.

― ¿Regresará algún día, señor oso?

― No lo sé, niña. Si no consigo buen pan en ningún lado, volveré para probar un poco de lo que cocinas.

― También tenemos cecina ¿Le apetece un poco para acompañar el pan? Le ofrecería más carne, pero no siempre es fácil conseguirla y necesitamos cuidar de la familia.

― La cecina está bien, ya sabes que siempre dejo una buena recompensa.

Borya los escuchó, tratando de identificar si el interés de Riúrik era solo por el pan o si había algún otro interés oculto del que debía preocuparse, nunca pareció propasarse con Zvezda y parecía que se llevaban bien, ella se sentía a gusto con él y siempre lo trataba de forma amable, lo que no le gustaba para nada, pero la interacción no mostraba nada romántico o cariñoso.

Suspiro y los dejó irse sin molestarlos, regreso su atención a Sineo, que lo miraba por encima del fuego. ― ¿Qué esperar para empezar? Esto puede causar un incendio en cualquier momento. ― Vio a uno de los siervos que trajo a la granja observando desde la distancia, preocupado, estaba haciendo un buen trabajo vigilando la granja, se sintió aliviado de que Zvezda y la familia estuvieran protegidas.

― Trae un hacha y luego regresa al trabajo, nos encargaremos de esto. ― El hombre asintió y se fue por el hacha. Sineo ya se había puesto en marcha tratando de romper y separar del árbol las ramas que aún no se prendían en fuego. ― Tú siempre tienes que hacer todo de la forma más escandalosa.

― Sineo, no seas idiota, me confundes con tu hermano. Además no hice nada, ¿Qué no viste que fue ella la que invocó un rayo? Le daré una lección, se atrevió a usar magia peligrosa en mi contra.

― No creo que consigas nada si sigues presionándola y gritándole. Esa niña no parece una mujer normal, no solo por la magia, creo que la han criado al estilo varego. Independiente y fuerte, no va a ceder ante ti en nada y exigirá que tú le des el lugar que se merece como tu esposa, si es que llegan a casarse.

― Lo tendrá.

― Ella no quiere ser una mujer sobreprotegida, que ni siquiera puede dirigirse a un hombre que no sea su esposo, ella va a querer que le permitas liderar a tu lado.

― Así será, pero tendrá que darme cariño y amor antes de que le deje tomar alguna decisión. Esas libertades no se ganan con gritos y mal carácter.

― Tendrás una vida llena de discusiones, Borya. Será mejor que te prepares.

No dijo nada más y Borya tampoco le respondió. Sabía que Zvezda era una luchadora y que exigiría cosas que ninguna otra mujer pediría si quiera. Por eso era la mujer que quería, porque una mujer que no luchara y defendiera su posición no valdría la pena, seria débil e inútil para él y para su gente. Zvezda era la única opción para él, la única a la que alguna vez podría amar.