Chapter 4: AMORES Y DESAMORES

CAPITULO III.

AMORES Y DESAMORES.

Mariana pensó que era el momento para que Marco Antonio regresara a la vida actual.

Con suaves palabras condujo su despertar. Marco Antonio entreabrió los ojos y mientras se avivaba empezó a asimilar que la vida pasada que acababa de vivir y en la que había muerto injustamente, era una lección para aprender, que en el plano terrenal hay personas buenas y malas; que es posible vivir en esa jungla con fieras salvajes, pero mantenerse alejado de cualquier acercamiento con ellas.

Después de calmarlo, Mariana y él hablaron sobre lo vivido en aquella regresión. Concluyeron que en aquellas vidas pasadas no había logrado completar su propósito y que debía pedirle al universo que le enseñara cuál era su verdadero propósito en la vida actual.

Entonces se arriesgaron nuevamente a ver la película para así encontrar la respuesta que buscaban.

Efectivamente Marco Antonio se trasladó a otra dimensión, solo que ahora era diferente, pues se encontraba en un lugar donde podía ver todo lo que había transcurrido en su vida actual y estaba acompañado de un ser al que no lograba ver, pero del que sentía su voz, energía y sabiduría. Aquel ser hizo de guía para que observara los momentos importantes que había vivido desde cuando era niño, adolescente y adulto.

A medida que vive esos periodos los va trasmitiendo con calma a Mariana, quien retoma otra vez la acostumbrada sesión de preguntas para así descubrir los momentos vividos por él, mientras viaja en un plano sideral de la existencia sagrada y divina.

- Mariana le dijo: Esta regresión es diferente. Ahora puedes ver escenas de tu vida actual mientras te acompaña un guía espiritual.

¿Dime qué edad tienes, en qué ciudad vives y con quién?

-- Soy un niño. Tengo 7 años de edad y vivo en Ibagué, Colombia. Mis padres murieron en un accidente cuando yo tenía 4 años. Mi tía Esther Varón Méndez, una modista muy trabajadora se encargó de mi crianza.

- ¿Qué haces en estos momentos?

-- Es domingo, día en que mi tía descansa y me deja ir afuera a jugar con los niños vecinos.

Siempre busco a Karen Katherin, una niña de mi edad. Jugamos al papá y a la mamá para podernos besar. La considero mi novia.

- ¿Te viste con ella este domingo?

-- Sí la vi… fue horrible.

- ¿Qué pasó?

-- Salí y la busqué ansioso por jugar con ella. De pronto la vi con otro niño quien estaba haciendo el papel de papá y se besaban. Salí huyendo hacia mi casa. Busqué los medicamentos que tomaba mi tía, e ingerí varios de ellos con el fin de suicidarme a causa de la traición sufrida. Me dormí… desperté en un hospital libre de peligro, pues para fortuna mía, lo que tomé fueron unos calmantes.

- Que bueno, y ¿qué sucede luego?

-- Ahora soy un adolescente de 13 años. Recién llego del colegio a la casa donde vivo con mi tía. Ella trabaja todo el día como modista en una fábrica de ropa. Debo servir mi almuerzo y realizar varias tareas como lavar mi uniforme, planchar la ropa que voy a usar, dejar la casa limpia, bañarme y hacer las tareas del colegio, pero, entre estas actividades hay una que todos los días me entretiene mucho.

- ¿Y cuál es esa actividad?

-- Una muy personal. Salgo al patio de la casa, coloco una escalera en un muro y observo a mi vecina de 17 años de nombre Daniela. Ella vive con la abuela y la señora tiene como costumbre dormir una larga siesta después de almorzar. Entonces, Daniela sale a bañarse al aire libre.

- ¿Estás viendo a Daniela?

-- Todavía no, pero muy pronto la veré. Hoy, lo primero que llegué a hacer fue almorzar, lavar el uniforme y limpiar la casa. Luego me duché y cuando me disponía planchar, escuché a Daniela tomando su baño en la alberca de su patio.

Dejé la plancha sobre la mesa, salí rápido, subí a la escalera, para verla desnuda. La observé mientras se bañaba tratando de no hacer el más mínimo ruido.

De repente llegó hasta mí olor a quemado. Caí en cuenta de que era la plancha que yo estaba usando. Intenté bajar rápido, pero resbalé y caí produciendo un gran estruendo.

Llegué hasta donde había dejado la plancha y claro, el calor estaba cumpliendo su papel: la camiseta que estaba planchando echaba humo por el gran agujero que se había formado. Tiré de la prenda buscando rescatarla, pero no había nada que hacer. Empeoré las cosas, pues al halar de la camiseta arrastré también la plancha que cayó directo en mis piernas, causándome una gran quemadura que me hizo gritar del dolor. Nunca jamás volví a mirar a la vecina, pues duré varios meses curando la quemadura.

- Eso te pasa por mirón, -dijo Mariana con risas-. ¿Qué pasó después?

-- Ahora tengo 16 años. Vivo en Ibagué. Es sábado en la tarde. Después de realizar las tareas de rutina, fui al supermercado. De regreso pasé frente a la casa de Daniela, quien al verme me llamó para pedirme un favor.

Quería que le ayudara a bajar su gato del tejado. Como estaba sola le daba miedo utilizar la escalera, pues no tenía quien la sostuviera y sentía miedo de caer. Entré a su casa. Daniela era ya una mujer y estudiaba en la universidad.

Vestía una pequeña falda negra, una blusa blanca semitransparente y no llevaba sostén. Recordé las épocas en que la observaba bañándose desnuda en el patio de su casa. Subí a la escalera, mientras ella la sostenía con la intención de bajar el gato, pero el felino se negaba a dejarse tomar por mí.

Daniela entonces decidió trepar a la escalera mientras yo la sostenía. Esa fue una de las más deliciosas experiencias para mí. Desde mi posición, a Daniela se le veían sus hermosos glúteos y sus tonificadas piernas. Luego de varios llamados, por fin el gatito se dejó atrapar. Daniela lo abrazó contra su pecho, pero el travieso animalito buscó refugio dentro de su blusa y dejó al descubierto sus bellos senos.

Me turbé. Quedé sin palabras. Sus glúteos antes y sus senos ahora descubiertos, me produjeron una gran erección que no ocultaba mi pantalón.

Ella se dio cuenta y sin incomodarse me tocó suavemente. Dijo que así me imaginaba cuando yo la observaba bañándose. Que disfrutaba mucho esas ocasiones y que le excitaban.

Le dije que ella era muy hermosa, que siempre había soñado con hacerle el amor y que hasta ese momento todavía yo era virgen. Daniela se emocionó, me llevó a su cama y tuvimos un encuentro sexual muy intenso e inolvidable para los dos.

- Perdiste la virginidad… Y ahora ¿qué te muestran en tus visiones?

-- Ahora soy un adulto de 22 años. -Continuó narrando Marco Antonio-, vivo solo en Bogotá... En este momento estoy pasando por una decepción amorosa que debo superar lo antes posible, pues me consume la tristeza. Tengo mi corazón destrozado y soporto con dificultad este dolor que me agobia.

Estoy consumiendo licor en un bar de Bogotá. En estos momentos se ha acercado una preciosa mujer de cabello negro y piel canela. Me sorprendió con un beso en la mejilla y un saludo muy efusivo. Ella fue una de las chicas con la que pasé muy buenos momentos de locura y pasión. Se llama Viviana Sofía. Me invitó a la mesa donde compartía con algunos amigos. Pronto terminamos una botella de licor y pedimos otra. Cada momento que pasaba olvidaba el desamor sufrido y pensé que volvería a ser el mismo de antes.

- ¿Qué pasó luego en aquel bar?

-- La noche se evaporó junto con el trago. Viviana imaginó que ese hombre que antes había conocido estaba de vuelta y me invitó a quedarme en su apartamento para continuar la rumba.

Al llegar empezamos a revivir nuestro pasado erótico. Era una mujer muy ardiente y nos complementábamos muy bien, pero de repente sucedió algo que no me esperaba.

Viviana se dio cuenta de que por más que lo intentaba, no lograba que yo tuviera una erección. Era la primera vez en mi vida que sufría de una disfunción eréctil. Lo intentamos varias veces y nada. Decidimos dormir a la espera de que pasado un poco el efecto del licor pudiéramos tener sexo. Fue imposible.

La situación se volvió para mi preocupante cuando en otras ocasiones y con otras mujeres volvió a ocurrir lo mismo. Debía solucionar esto, saber que me sucedía. Tenía que olvidar a la mujer que creía era la causante de este problema. Muy pronto confirmé esa teoría.

- ¿Y cómo confirmaste que ella era la causa del problema?

-- La confirmación de mi teoría la encontré una noche al llegar a mi apartamento. Para mi sorpresa me estaba esperando ella, mi antiguo amor, es decir, mi desamor. Sentí un intenso frío recorrer mi cuerpo y luego el fuego corrió entre mis venas.

Entramos a mi apartamento. Inmediatamente ella empezó a besarme con pasión y deseo y esto me produjo una gran erección como no la había logrado recientemente. Tuvimos sexo sin control varias veces hasta quedar exhaustos. Entonces comprendí que ella era la causa de mi problema y también la cura.

Marco Antonio se quedó en silencio… Mariana, aprovechó sus saberes en lo referente a terapias de psicología y regresiones, para proponerle a Marco Antonio que consultara a su guía espiritual acerca de cuál es el propósito de vida que el universo tiene para él.

La respuesta de Marco Antonio fue entrar en llanto incontrolable.

Mariana usó todos sus conocimientos para calmarlo y poco a poco le indujo a que respondiera a sus preguntas.

- ¿Por qué lloras?

-- Le pregunté a mi guía cuál era mi propósito verdadero en esta vida. Vi que después de morir en esta existencia terrenal actual, ahora sí lograría la evolución de mi alma para trascender hacia otras vidas. Depende de mí hacer todo para lograr ese propósito. Debo enfocarme en lograrlo para no perderme como antes sucedió durante mis vidas pasadas. Por ello fracasé y no evolucionó mi alma.

Mariana estaba muy emocionada por estar presenciando esta experiencia maravillosa y se decidió a hacer otras preguntas.

- Pregúntale a tu guía si en las vidas pasadas y en la actual, yo soy la mujer de la que siempre estuviste enamorado, ¿tu única alma gemela?

-- No, tú no eres mi única alma gemela, hay muchas más.

Mariana entristeció, pero siguió adelante con las preguntas.

- ¿En la vida actual, seguimos juntos, tenemos hijos y somos felices?

-- No estamos juntos. Tú sí tendrás hijos, un hogar con otro hombre, serás muy feliz y cumplirás también tu propósito, sin embargo, seremos muy buenos amigos.

Mariana no sabía si estar triste o feliz por lo escuchado. Estaba muy sorprendida con lo que estaba sucediendo. Entonces hizo la pregunta más importante.

- ¿Cuál es el propósito que te han mostrado y cuál es el propósito para mí en la vida actual?

-- No me permiten responder a esa pregunta, no puedo divulgar los propósitos de ninguno porque son personales y a cada uno se nos mostrará individualmente cuando sea el momento justo. Debes de continuar el camino que estás transitando con tu profesión de servicio a tus semejantes, sin desviarte de lo que te fijaste como meta: la psicología como carrera profesional. Muy pronto y a su debido tiempo, te serán reveladas muchas cosas.

Mariana decidió no realizar más preguntas y regresar a Marco Antonio de la dimensión desconocida en la que estaba trasladado.

Marco Antonio fue devuelto al presente. Hablaron de lo sucedido, se abrazaron y se dieron las gracias porque entendieron que el universo los había colocado en el mismo camino y en el momento justo para que cada uno aprendiera algunos secretos y enigmas de la vida. Ambos habían sido premiados por el destino y solo debían seguir por el rumbo correcto.

Al día siguiente Mariana regresó a su apartamento. Se despidió de Marco Antonio con una mezcla de tristeza y felicidad. Sabían que serían muy buenos amigos por siempre y que el destino deparaba algo diferente para cada uno.