Aclarando mis ideas.
Tommy’s POV
-¡Qué bello te ves rezando! ¡y con un traje! –Dijo Colin mientras se arrodillaba a mi lado. Ya era jueves, desde el sábado no lo había vuelto a ver. Estaba en el templo y solo por curiosidad, decidí pedirle algo al dios Dionisio. Aunque no tenía mucha fe de que eso se me concediera.
-Hace mucho que no hablamos.
-La otra noche te vi muy acomodado besándote con ese chico que no me llega ni a los talones.
-Pues, ese “chico” del que hablas, es mi mejor amigo y lo aprecio.
-Sí, créeme que eso me quedó muy claro, tanto lo aprecias que se lo demuestras con besos y todo en público.
-¿Estás celoso? Porque sí es así, no te quedaría nada bien. – Dije serio, decidí estos días que debía intentar tener una postura seria frente a él, si sigo mirándolo de otra manera, saldré muy lastimado. Me enamoraría de alguien que solo me ve como un pasatiempo. Aunque me es muy difícil, no sé que tiene Colin que me atrapa con solo verlo, se veía precioso vestido elegante.
Después de lo que pasó la otra noche con Jason, no he podido evitar mirarlo diferente. ¿Estará interesado en mí? Eso lo debo confirmar. Mi mente es un caos en este momento.
-Mira Tommy, tú te complicas demasiado. Hay que tomarse las cosas con calma, nos podríamos divertir mucho, ¿lo sabías? Además, ese amiguito tuyo, pues… acepto que tiene su encanto, luce bien, pero no tanto como yo y pues, yo te podría complacer de… - Lo interrumpí.
-No sucederá, no puedo.
-Eso ya lo veremos bombón.
Llegó Luciano con Katia, me levanté y Colin los saludó a ambos.
-Ustedes deben ser amigos de este tonto. – Dijo y ellos sonrieron.
-Algo así. – Respondió Katia.
-¿Son pareja? – Preguntó Colin.
-Sí, llevamos varios años. – Contestó Luciano, sujetándola fuerte de la mano, cómo si quisiera lucirla, el pobre está perdidamente enamorado de ella.
-Bueno, tú ricitos, eres un dolor de cabeza menos para mí. – Dijo Colin y Luciano y Katia se miraron extrañados.
-¿Por qué soy un dolor de cabeza menos?
-Porque no te fijarás en mi chiquitín. – Dijo señalándome, desvié la mirada y añadió. – El que me va a complicar las cosas es el otro chico que anda con ustedes, espero que le quede claro que Tommy es solo mío.
-¿Por qué dices eso? ¿Jason te dijo algo? ¿o sucedió algo con él? – Preguntó Luciano interesado, traté de esquivar el tema como fuese posible.
-No, no es nada. Mejor vámonos. – Dije para salir del tema y los sujeté a ambos, empujándolos fuera del lugar.
-¡Dile que no quiere tener un rival como yo!
Salimos y ellos me bombardearon de preguntas, inventé una historia para
responder a esto. No podía decirles como si nada: “Jason me besó” “creo que le gusto”, porque no sé aún si esto sea cierto, no sé si le guste y de igual forma si resultara ser cierto, no lo avergonzaría. Si por algún motivo, él llega a admitir que le gusto, ¿Qué le iba a responder? ¿qué diría? Nunca he pensado en él con otros ojos. Aunque no estoy seguro, puede que lo haya hecho para molestarme.
Me senté en el sillón de la sala y encendí la tv, los canales se veían un tanto borrosos, la señal era intermitente y por más que cambiara los canales con el mando, no dejaban de aparecer las líneas blancas y el irritante sonido de la estática. Me puse de pie y le di un buen golpe, problema solucionado, por ahora. Pasé por los canales hasta que escuché la inconfundible voz de Julia Louis y Jerry Seinfeld, ese era el programa con el que crecí, Seinfeld, el cual pasé horas viendo hasta que me daba mucho dolor de cabeza o mamá apagaba la televisión en mi contra, aún sabiendo que haría una pataleta, pero sabía que eso no importaba, ya que Juana (así llamaba a su cinturón enorme de cuero marrón), iba a hacerme callar si era necesario. Cómo temía que apareciera Juana.
Entonces me veía ese programa a escondidas, o cuando ella aún no había llegado de la cafetería, donde pasaba doce horas al día o incluso dieciséis si su compañera de trabajo no iba. Mamá sufrió mucho trabajando ahí, yo lo sabía y estaba consciente de la situación económica en que estábamos, por eso nunca fui alguien exigente, nunca le pedí nada a ella o a papá, a menos que de verdad lo necesitara.
Extrañaba hablar con ellos, en verdad lo hacía, pero hablar con ellos era todo un lío. Mis papás son personas mayores, mamá por un lado está demasiado ocupada en su pastelería, tiene una en el sur con mi tía Estela y no tiene un móvil, no sabe usarlos y se cierra a la idea de tener uno, no quiso aprender por más que le rogué hacerlo. Papá por otro lado está siempre en la estación de policía, es el jefe ahora y antes solía salir emocionado a trabajar, hacía ejercicio en las mañanas trotando hasta llegar a las montañas y bebía los viernes con sus amigos de la estación, pero desde que tuvo el pre-infarto, no volvió a ser el mismo. Come todo mas saludable ahora, nada de carnes rojas, azúcar o alcohol, no hace nada aparte de trabajar y a pesar de eso, subió varios kilos. Siempre está cansado y pasa el tiempo viendo programas de campo. Por supuesto el tampoco usa un móvil, ya bastante esfuerzo para el es usar la computadora de su oficina como para forzar su cerebro a una tecnología con la cuál no creció y que tampoco quiere conocer. Al parecer solo hablaré con ellos cuando vuelva, odio eso.
Transcurrieron varios días en que no supe nada de Colin, solo que Luciano lo vio en un bar cercano besándose con un chico que, por su descripción, no es su novio. Joder Colin, cómo te odio. ¿Puedo odiarlo y adorarlo a la misma vez? Regresé a mi apartamento, estaba en el templo de nuevo, ahora suelo frecuentarlo porque tiene mucha historia y esto es fascinante. Pasó la tarde y era de noche, cerca de las nueve, iba a hacer de comer y luego debía bajar a trabajar en el libro. Estaba cocinando algo cuando escuché que golpeaban mi puerta. Abrí y vi a Jason, cada vez que me ve ahora, es diferente, como si estuviera avergonzado. Espero que no se sienta así mucho tiempo.
-Degenerado.
-Mariposona.
-Te dije que tú y tu rabo, tenían prohibida la entrada.
-Tengo hambre, aquí me tendrás, es tu deber alimentarme. – Entró y detrás de él llegó Luciano.
-También tengo hambre y pelee con Katia, así que no quiere cocinarme nada hoy. Aprovechemos y adelantemos algo del libro. Hay que corregir ciertas cosas. Después de un rato, comimos y nos sentamos en la sala con los apuntes y la laptop.
-Mañana entraremos a ese maldito laberinto de una vez por todas. – Dijo Luciano. Ya habíamos hablado bastante del tema y estábamos pensando en armar un plan.
-Bueno, pero ten a tu mujercita lejos de nosotros y no salgas con lloriqueos como cuando estábamos en el bosque. – Dijo Jason.
-Ustedes son muy crueles conmigo. – Replicó Luciano cabizbajo, él siempre es así de trágico, ya lo conocíamos.
-Podemos llevar lo que sea, agua, linternas, comida, pero de igual forma, no sabemos el camino que es lo más importante, ni sabemos exactamente qué estamos buscando. – Dije.
-Lo sé, pero algo debe haber. El grupo de freaks amigos de Colin entraron ahí, y no creo que se hayan quedado fumando en un lugar tan desagradable y tenebroso por mero placer, tendrían que estar dementes.
Adelantamos varias cosas por el espacio de dos horas, luego Katia llamó a Luciano, quién bajó disparado, ya me imagino que le estaba reclamando algo y él, como tonto, sale corriendo detrás de ella. Así que me quedé solo con Jason, esto antes no era un problema, pero desde que ocurrió lo del beso, no nos habíamos vuelto a quedar así. Yo estaba sentado sobre la alfombra, con el computador sobre una mesita y él estaba sentado en el mueble, escribiendo algo.
-Oye, quisiera hablar contigo sobre algo…
-Dime Tommy, ¿qué pasa?
-Pues, tengo una duda más bien y quería que por favor me la aclararas.
-Ya sé que es lo que quieres saber, te conozco más de lo que sabías, maldito.
-Entonces, ¿puedes explicarme? Es que no entiendo nada y tengo muchas dudas.
-Tommy. – Se sentó junto a mí y me miró, bajé la mirada, estaba nervioso. Como nunca antes con él. Echó su cabello hacia atrás y lo ató con una liga. – Eres mi mejor amigo, siempre ha sido así y no andes pensando en tonterías que no son. Hice eso porque sabía que te enojarías y, además, te hice hasta un favor dándole celos al estúpido ese del que estás enamorado.
-Es que en serio que eres bien tonto, me voy a vengar. Ya verás. – No sé cómo, pero de alguna forma él conseguía avergonzarme o hacerme cosas para hacerme enojar, no había una ocasión en que no lograra su objetivo, yo siempre caía como un perfecto idiota y no había logrado vengarme ni una sola vez, pero ahora será diferente. Cuando menos piense le devolveré el gesto.
No sé ni como se me ocurrió pensar que él tenía sentimientos por mí, era lógico que no sería así. Aunque la idea de que le gustara no me caía del todo mal… Pero, ¿qué demonios estás pensando Tommy? ¿perdiste la cabeza? El jamás se interesaría en mí de otra forma, a él siempre le han gustado las chicas y no será de otro modo, menos por alguien como yo. Entre nosotros solo hay una amistad y sé que él no podría verme de otro modo. Debo lograr disipar esas absurdas ideas de mi mente o perderé a un más la cabeza.
-Ahora sí, ¿ya estás mejor? ¿no estás incómodo? – Me dijo entre risas. Sus ojos color miel brillaban por el reflejo de la luz que se asomaba por el balcón y a la vez resaltaban las pecas de sus mejillas.
-Claro que no, ¿por qué lo estaría?
-Bueno, ahora hazme de comer que tengo hambre. – Lo miré de reojo, siempre quiere que le cocine cosas, ¡es que piensa que soy su sirvienta! ¡no puede pasar eso!
-Comiste hace poco tiempo, ¡no entiendo a tu organismo! y ni pienses que esto se te va a volver costumbre, no soy la sirvienta de nadie.
-Te verías sensual en un traje de maid. – Me guiñó un ojo y le aventé un cojín encima.
-Jamás sucederá tal cosa.
A regañadientes, le preparé unos emparedados y le hice una malteada. En realidad, no me molestaba hacer esas cosas para él, vamos, es mi mejor amigo, pero luego si le da hambre ocho veces al día, va a querer que el cocine todas las veces y conociendo a ese hambriento, me esclavizaría y más ahora, no dejó de quejarse hasta que accedí a prepararle algo. Enviamos un reporte a la universidad sobre el avance de nuestra investigación y los borradores de las primeras páginas, pasaron varias horas. Así que estábamos libres.
-¿Arreglarías mi cama? Es que cada vez que pongo el cobertor de un lado, se sale del otro y pierdo la paciencia, entonces opto por arrojarlo al piso y me cubro con cualquier otra cosa. – Me dijo entre súplicas y negué con la cabeza. Ahora si es verdad que me veía como su sirvienta.
-No entiendo como alguien tan viejo como tú no sabe aún poner unas cobijas en la cama.
-Está bien, entenderás que como no quieres arreglar mi cama, me tocará dormir en la tuya, ¿verdad?
-No lo dirás en serio… - Me hizo muecas con el rostro y se echó a correr a mi habitación. Abrió la puerta y se aventó sobre mi cama. No habrá poder humano que lo saque de ahí, lo conozco. Solíamos hacer este tipo de cosas en el primer año de la universidad, pero hace mucho que no dormía con él. Quitó el cobertor y se cayeron varias almohadas al piso. En serio cuando se emociona se vuelve un niño, eso me agrada de él. Era divertido verlo cuando está así. Luego empezó a quitarse la ropa y me puse muy nervioso.
-Ni creas que te dejaré dormir de nuevo en ropa interior, mancharás mis sabanas de ébola.
-Qué cosas dices. – Omitió lo que le dije y prosiguió su tarea, se quitó la remera que traía puesta, las botas y todo, quedando en ropa interior. Mi rostro empezó a arder como el infierno y desvié la mirada para no sufrir un colapso nervioso. – Pensé que el ébola era una enfermedad africana, pero ahora me entero de que es un tinte.
Se acostó bocabajo y lo observé unos instantes. Cómo había cambiado desde la última vez que lo había visto así. Su espalda se veía más formada, con músculos, más ancha que antes. Sus piernas eran largas, fornidas, lucía atlético, pero no exagerado y por alguna razón no podía dejar de mirarlo. Era Jason, mi amigo de siempre, pero ahora lo veía como a un desconocido, por la manera en que lucía tan diferente y a la vez tan… bien, increíblemente bien.
Nunca lo había analizado de esta forma, ¿o es que siempre estuvo de esa manera, pero no lo noté?
-Te morirás de frío. – Lo cubrí con una sábana gruesa con esa excusa, pero en realidad lo hice para no mirarlo. ¿Qué me sucede? No me entiendo.
-Luego dices que el sobreprotector soy yo.
Jason’s POV
Había logrado lo que quería, hacerlo sentir tan incomodo que se pusiera tan rojo que ni me mirara a los ojos. Es fácil hacerlo sentir de esa manera y, sobre todo, era muy divertido. Sé que se incomodó por verme sin ropa, cualquiera se habría sentido así y es normal, aunque muy en el fondo quisiera que me viera de otra forma, pero sé que es imposible. Cómo desearía que él me
quisiera… Se cambio en el baño y salió con una sudadera puesta, no tenía puesta ninguna camiseta así que nada cubría su torso y me puse muy duro enseguida. Debo cuidarme de no quitarme la sabana o él lo notaría y sería lo peor que me podría suceder.
-Te ocupas toda la cama, muévete. – Me moví un poco y él se acostó a mi lado. Hacía tanto que no dormía junto a él que había olvidado lo bien que se sentía tenerlo tan cerca, dios, espero no perder el control. Su brazo por un momento rozó mi pierna y juro que cada vez que sentía el calor de su piel, me encendía de una manera tan fuerte y ya recuerdo porqué había evitado dormir con él de nuevo. Siempre me sucedía esto y temía que descubriera por quién me ponía de este modo.
-Qué milagro que no he visto a tu novio. – Le dije para tratar de olvidar lo que sentía.
-No sé dónde estará Colin, no ha venido a verme desde hace días. – Vi un asomo de desilusión en sus ojos y sentí un nudo atorado en la garganta. ¿Iba tan en serio lo de Colin? Había pensado que no se habían visto más o yo que sé, como no lo ha mencionado. Me equivoqué cuando dije que Colin rompería su corazón, no es solo así, si siguen las cosas de este modo, habría un gran daño colateral porque no solo destrozaría a Tommy, sino también a mí.
Odiaría verlo sentirse mal y, además, ¡moriría al verlo enamorado de otro!
¿qué puedo hacer? Nunca había sentido estos celos por nadie en mi vida entera.
-No sé qué pasa por tu cabeza, ¿cómo te fijaste en él si sabes que ya está con alguien?
-Lo sé, soy un tonto. Si quieres reírte de mí, hazlo. – Vi que sus ojos se aguaron y con sus manos tapó su rostro para que no lo viera en ese estado. Me sentí mal también.
-No me reiría de ti por eso. – Me levanté y me senté en frente de él. Sequé sus lágrimas con mis manos, pero hundió su cabeza entre sus piernas. Está avergonzado. No puedo negar lo obvio, Tommy se enamoró de Colin. Ahora me pregunto: ¿Cómo podré sobrellevar esto? De algún modo, tenía la esperanza de que esto no sucediera, que no llegara a enamorarse por completo, que fuera solo un gusto pasajero, pero no es así. Sé que Colin ha ido a verlo varias veces y quién sabe qué cosas habrán hecho, qué cosas le habrá dicho y las que le habrá prometido. Todo mentiras, porque para él la vida es un juego al igual que las personas. Cuando salgo a beber algo en las noches que estoy aburrido, no hay una noche en que no lo vea con un chico, sea bailando, coqueteando o peor aún, besándose. He perdido la cuenta de con cuantos chicos lo he visto besarse, pero no le digo esto a Tommy porque romperá en llanto y se deprimirá, por más que quiera que no estén juntos, no me atrevería a decirle a Tommy algo que lo lastime.
De igual forma, esto que sucede también es mi culpa. Nunca actué, nunca hice nada por intentar que Tommy me mirara de otra forma. Ahora es Colin, pero pudo ser otro y de igual forma yo saldría lastimado. ¿Por qué demonios soy tan cobarde? ¿algún día me atreveré a decirle?