Chapter 42: Ve al despacho Parte 1
Jack
Pudimos averiguar que los serbios salieron de Nueva York en cuanto Brenda escapó, tal vez se escondían en algún estado del sur, posiblemente en la ciudad de New Orleans. ¿Por qué no pudieron llevar todo esto a cabo en épocas de Mardi Gras? Si Carly quería una relación abierta yo iría a New Orleans a divertirme.
El fin de semana con la loca de Vanessa no fue nada divertido. Entraba a los lugares como si fuera la dueña y cuando no conseguía lo que quería iniciaba el caos. Casi nos matan en varias ocasiones y en otras sus contactos y amigos de su época como niña fugitiva me ofrecieron de beber y comer cosas muy raras. Tuve más miedo de probar lo que sea que me ofrecían que por recibir un balazo por su culpa. Preferiría recibir algo que la abuela o uno de mis primos me ofrecieran.
Al llegar a la escuela sentía que las vacaciones no fueron suficientes, pasaron tantas cosas en tan pocos días que solo quería dimitir. Renunciar a todo, tomar a Scarlett y meternos en la cama hasta que sintiera que el mundo no estaba contra nosotros, lo que serían unos tres años más o menos.
Poco tiempo antes de que tocaran la primera campana el parlante en mi aula resonó pidiendo que Scarlett fuera a la dirección. Ella no pudo hacer nada esta vez, si ya había llegado no podía haber pasado mucho tiempo, no creo que pudiera hacer una travesura en dos minutos.
— Señor Mahoney. — Busque con la mirada a Joe. — ¿Qué? — No dijo nada pero todos me miraban extraño. — ¿En qué momento iniciara la clase? — Madeline, que se sienta detrás de él, golpeó su pierna con el pie. Me aleje de la puerta, el chico tiene razón, debo concentrarme en la clase y no quedarme en la puerta esperando a que ella pase en camino a la dirección.
— Buenos días, espero que tuvieran unas buenas vacaciones y felices fiestas.
— Señor Mahoney ¿Es verdad que le dispararon?
Mocosos chismosos. — Sí, Ginger. Me dispararon. — Parecía que tenía más preguntas. — ¿Qué sucede? — Dudo un momento pero la mire fijamente. — ¿Está fuera de peligro? — Me senté algo estresado. — Estoy bien, Ginger. Gracias por preocuparte. — La chica suspiro y me miro con ilusión. Comencé con la clase esperando que Carly no tuviera problemas.
Las dos primeras clases fueron una tortura, me preocupaba que esa llamada a la oficina del director fuera para expulsarla, que todos los acontecimientos polémicos, problemáticos y peligrosos por fin ganaran y los padres presionaran o algo así.
Cuando llegó la tercera hora camine de un lado al otro impaciente mientras los estudiantes entraban. Cuando la segunda campana estaba a punto de sonar mi preocupación casi me hace ir a buscarla pero justo cuando me di la vuelta para salir del salón luego de que la campana sonara, ella entró muy tranquila. — ¿Podría explicarme la tardanza o tendré que dejarla fuera de mi clase? — La vi poner los ojos en blanco mientras pasaba frente a mí sin preocuparse. — Oblígame. — Siempre retándome frente a los demás. — ¿A responderme o a salir de mi clase?
— A ambas.
Se sentó como si nada, estuve a punto de mandarla a la dirección por respondona y grosera pero era mejor no tentar nuestra suerte. Seguía en la escuela, eso es lo que cuenta. — Quiero un informe sobre la puntualidad y su importancia en el mundo laboral en mi escritorio, a más tardar el viernes y que sea de cinco mil palabras, como mínimo.
Sacó una carpeta de su bolso y se la dio a David para que la pasara por la fila hasta mí. Cuando lo recibí y abrí la carpeta, encontré un informe sobre la puntualidad y al parecer tenía… más o menos cinco mil palabras a juzgar por la cantidad de las páginas.
— ¿Crees que es gracioso? Cometes una falta deliberadamente frente a todos tus compañeros y te anticipas al castigo. No estoy para tus juegos Scarlett, la próxima vez no seré tan indulgente, te pasare esta por ahora pero no quiero que se vuelva a repetir.
— Es el primer día y ya eres un gruñón. Solo es una pequeña broma. — Está bien, esta es toda la paciencia que tengo con ella. — Fuera de mi clase. — Sonrió. — Oblígame. — Ella se lo busco.
Fui hacia su silla y la levanté con ella a cuestas. El chico junto a la puerta la sostuvo para nosotros y luego la puse en el suelo, junto a la puerta, entré y cerré la puerta mientras los demás silbaban, gritaban y hacían mucho ruido debido al asunto. — Muy bien, retomaremos el último tema para refrescar sus memorias. ¿Alguien recuerda en donde nos quedamos?
— Qué fuerte es señor Mahoney.
— Lo amamos.
— ¡Jarlett por siempre! — ¡Santa Mierda! Estos mocosos se propasaron. — ¡Silencio! No es momento para bromas, es hora de la clase.
— Gruñón.
— ¿Quieres acompañarla afuera?
— Le juro que nunca la he mirado… más de la cuenta.
— Más te vale, Stampton.
Cuanto la clase termino y todos salieron fui a buscarla, estaba justo donde la deje, dormida. — Carly. — Se levantó y algunos de los rezagados que estaban todavía en este pasillo lanzaron besos e hicieron tonterías. — Necesitamos hablar.
— No ahora.
— Sobre la escuela.
— Ah bien.
Se levantó y trajo la silla con ella. Se sentó frente a mí con expresión adormilada que me enterneció. Cuanto necesitaba despertar junto a ella, besarla y darle un buen mañanero en toda regla y de la forma más salvaje mirando esos lindos ojos adormilados. Me senté en mi escritorio para calmarme un poco.
— Te ves hermosa esta mañana, el clima ruso te sentó muy bien.
— Ve al grano.
— ¿Por qué te llamaron de la dirección?
— Quiere que participe en feria y concursos de ciencias y artes, el año anterior no hice nada pero mi promedio es el mejor de la escuela, dice que sí logró traer algunos trofeos este año los padres que quieren que me expulsen se calmaran y la escuela también será vista con buenos ojos.
Eso es algo bueno. Anderson siempre la ha apoyado y creído en ella, no entiendo porque pero es algo bueno que tenga al director de su lado. — ¿Por qué estás tan cansada? — Frotó sus ojos. — Largo viaje. — Pareció despertarse un poco más. — Ven aquí.
— Tengo que ir a clases, Jack.
— Ven, aquí. — Gruñó enojado porque no quería venir conmigo.
Ella se levantó, mire hacia la puerta revisando que tuviera el pestillo, solo por si acaso. Cuando estuvo junto a mi palmee mi pierna. Demasiado tiempo sin tocarla, puede que las cosas fueran algo complicadas en este momento pero justo ahora está siendo muy dócil y necesito sentirla cerca de mí aunque eso empeore la erección que crece en mis pantalones. Se sentó en mi regazo y disfrute de su aroma, me encanta el shampoo que usa porque su cabello no solo se ve hermoso siempre, huele fantástico y me vuelve loco.
— ¿Te divertiste en Rusia?
Dije acariciando su cabello y su pierna. Asintió sin mirarme y tuve que tomar su barbilla para que lo hiciera. — ¿Qué tal Cambridge? ¿Yuri se comportó contigo? — Hizo una mueca porque sabía que esas preguntas son producto de los celos pero lo dejo pasar, lo que no me gusto para nada pero cambié el tema. — Quítate esas cosas, no te quedan bien, tus ojos son hermosos. — Dije y luego tome su labio inferior con los míos mientras acariciaba su rostro. — Obedéceme. — Asintió y volví a besarle pero esta vez en el cuello. No deje marca porque eso nos delataría. — Ve a clases. — Palmee su pierna deseando que fuera su culo. — Pero quiero que nos veamos pronto para hablar del otro asunto, Carly. No puedo esperar más, ya ha sido suficiente castigo de tu parte.
— Te mereces cualquier cosa que te haga subnormal. — Me reí de su comentario y deje que se fuera, camino hacia la puerta y se detuvo antes de abrir. — No vuelvas a hacer esto, si vuelves a aprovecharte de mí guardia baja vas a hacer que nos descubran. — Salió y me levanté para ir a verla alejarse. Algunos de los chicos ya estaban esperando en el pasillo.