Capítulo 22 Tentación y deseo, un viaje muy peligro.
Han pasado 24 horas desde que mi vida cambio por completo, Magnus me informo que estuviera lista porque hoy , nos iríamos, dejaremos Galandria mi hogar ahora mi nuevo hogar me esperaba, el Black Royal Clan.
Mis ropa y objetos personales ya han están en camino, Aime se encargó personalmente de todo, ahora ella será mi Beta real y la verdad aunque aún estoy enojada con ella, me siento tranquila de saber que ella estará a mi lado.
“Toda esta lista Gina, me encargue de que se llevaran todo y que cuando lleguemos este tu cuarto listo”, me dijo sonriéndome, ella sabe que aún no la perdono, pero me es tan difícil ser seria con ella, la verdad la extraño como loca.
“Gina por favor, perdóname , Magnus ahora es mi alfa y tengo que obedecerlo, lo siento mucho, sé que perdí tu confianza, pero dame la oportunidad de volver a recuperarla , tú eres como mi hermana , la única familia que tengo por favor, Gina”.
Está acariciando el pelaje de Azabache mi caballo, a pesar de que hemos estado juntos solo unos días, me he encariñado mucho con él.
“No te voy a negar , que me dolió mucho que me mintieras, pero tú también eres como mi hermana y lo único que tendré de familia conmigo, empezaremos de nuevo, espero que no vuelvas a fallarme Aime, no podría soportarlo”, le dije con una sonrisa y ella me abrazo .
“Claro que sí, te quiero mucho Gina”.
“Y yo a ti”
Mientras nos abrazamos alguien se aclaró la garganta y al mirar era Magnus, quien nos veía con una ligera sonrisa en su rostro,
“Siento mucho interrumpirlas, pero todo está listo, únicamente falta que nos despidamos de tu padre, “.
“Está bien en un momento más, los alcanzo”, dije y seguí acariciando a mi caballo.
“Si tú quieres, puedo hacer los arreglos necesarios para que lleven a tu caballo a nuestra manada”.
Dijo Magnus y no pude evitar sonreír al escucharlo, “Lo dices en serio, harías eso por mí”.
“Haría lo que fuera por ti Gina”, sus palabras de alguna manera me hicieron sentirme querida, el que se tomara tantas molestias para que yo estuviera feliz y me sonriera en casa, era importante para mí.
“Te lo agradecería, Azabache significa mucho para mí y ahora que lo tengo, no quisiera separarme de él”.
“ Le diré a Trevor que hable con Enrique y hagan los arreglos necesarios”.
“Gracias” fue lo único que dije y él sonrió mirándome de una manera que me ponía nerviosa.
Finalmente, estábamos frente a mi padre y a Enrique, a pesar de que estaba molesta con él , no podía evitar el estar triste , nunca me he separado de él y menos de este lugar , donde tengo tantos hermosos recuerdos de Ulises.
Mi padre abrazó a Magnus, cupón una sonrisa y también bastante serio, “Espero que sepas valorarla Magnus, ella es lo más valioso que tengo y te lo estoy entregando en tus manos, es lo único que me queda, por favor cuídala y protégela” dijo mi padre y no pude evitar limpiar unas lágrimas que derrame sin darme cuenta.
“No se preocupe, la cuidare con mi vida si es necesario”
Mi padre me miro y abrió sus brazos, para abrazarme, me acerque a él y lo abrace sin poder contenerme, “Si te falle, perdóname, Georgina, solo recuerda hija mía, que todo lo que hago y he hecho ha sido por ti, jamás dejaría que un bárbaro te alejara de ti, sé que Magnus es un gran hombre solo tenle fe, como se la tengo yo”.
“Lo intentare papa, no te prometo nada únicamente que haré mi mayor esfuerzo”.
“Y eso , es más que suficiente para mí, recuerda pase lo que pase, Galandria siempre será tu hogar y siempre estaremos aquí para ti”.
“Lo sé “ le dije y él me dio un beso en la frente.
Me acerque a Enrique y por la forma en que sería mirando a Magnus, sé que aún seguía molesto con él.
“Deja de verlo de esa manera o voy a pensar que te gusta” le dije bromeando, para intentar distraerlo un poco.
“Si con mi mirada pudiera fulminarlo, ya lo habría hecho, pero en fin, ya hablé con mi tío y yo personalmente te llevare a tu caballo”.
“Enrique no tienes que hacerlo”
“Quiero hacerlo, además no estaré tranquilo, sin ver personalmente que estas en buenas manos y créeme , si cuando vaya veo algo que no me guste, no dudare en traerte de regreso conmigo”, dijo mientras le lanzaba una mirada de pocos amigos a Magnus, quien lo ignoro y camino hacia su auto.
“Me va a encantar recibirte en mi nuevo hogar, no demores mucho” le dije bajando mi voz y él me sonrió y me cerro un ojo.
“Gina, es hora, tenemos que irnos el camino es largo y no quiero viajar de noche”
“Está bien”, miré a todos a mi alrededor y le dije firme, “Los quiero y espero pronto visitarlos, por favor cuiden a mi padre y apóyense entre ustedes, aunque este lejos no dude en informarme si necesitan algo, ustedes siempre serán mi familia y para ustedes siempre estaré”.
Magnus abrió la puerta de su auto y entre , era un jeep color negro, deportivo y bastante ostentoso, arranco y pronto estábamos en camino a mi nuevo hogar.
El camino fue largo y ninguno dijo una sola palabra, el silencio me estaba volviendo loca, miré el radio del jeep y decidí poner un poco de música con mi teléfono, me gustan los clásicos y la verdad no tengo ni idea, de qué tipo de música le gusta a Magnus, pero tendrá que soportar la mía.
El silencio se terminó mientras las notas de “21 guns”, de Green Day se escuchaban en el jeep, mientras yo cantaba un poco la canción, pude ver como Magnus sonreír al escucharme y le subió un poco más a la música.
Por lo menos no es tan cavernícola, le gusta la buena música, “No sabía que te gustaba Green Day, es uno de mis grupos favoritos,” me dijo sorprendido por mi elección musical.
“Eso me deja más tranquila, ya sabía que no todo en ti eran defectos” le dije sonriendo y él solo hice un gesto de burla con sus labios y me miro.
“Gina, no me conoces muy bien, pero me gustaría que hiciéramos un esfuerzo , para conocernos mejor y ser una pareja, estaremos juntos toda la vida, no crees que vale la pena intentarlo”.
“Tienes razón,” dije y lo pensé por unos segundos, que puedo perder, la verdad no quiero vivir amargada toda mi vida, porque no darle una oportunidad, “Está bien, intentémoslo, pero espero no me vaya a arrepentir de darte una segunda oportunidad Magnus, recuerda que esta es la segunda y no suelo dar terceras oportunidades”
“Y no será necesario, con esta es más que suficiente, te lo prometo”.
“Una cosa más Magnus, sé que no eres precisamente un santo y que tu lista de mujeres es más larga, que una vía del tren, pero quiero saber de una vez, antes de que lleguemos si existe algo de lo que tenga que preocuparme o prepararme”, le pregunte por qué no quería ninguna sorpresa, cuando lleguemos a su casa.
“¿ A qué te refieres?” me dijo riéndose, como si esto fuera algo gracioso.
“¿A que me refiero ?, estoy hablando de alguna exnovia, amante o amiga con derecho, que hayas dejado , de la que tenga que preocuparte, no me gusta ser plato de segunda mesa de nadie y no tolerare que tus mujeres, desfiles en mi casa y mucho menos en mi presencia, exijo respeto si es que tú quieres tenerlo también de mi parte”, le dije firme sin dejar duda alguna, de que no estaba dispuesta a soportar sus infidelidades.
“Gina, no tienes de que preocuparte, tú eres mi prometida y mi mujer, no hay nadie ni lo habrá, mientras no tenga que buscar en otro lado lo que tengo en mi casa” dijo y esas palabras me sonaron a chantaje , lo que no me gusto para nada.
“Me estas chantajeando” le dije mirándole.
“No, para nada, solo te estoy diciendo lo que va a pasar, si no pones de tu parte, porque yo estaré más que dispuesto a satisfacer todas y cada una de tus necesidades, aunque no pienso formarte hacer nada que tú no quieras,”
“Pero soy hombre Gina y también tengo necesidades, que espero que tú atiendas como mi futura Luna”, me dijo mirándome y cuando lo mire , pude ver como su lengua mojaba sus labios y esa vista era, bastante sexy , tuve que cerrar con fuerza mis piernas para no delatar lo mojada que me estaba sintiendo.
Pero no dudo que se dio cuenta, porque en sus labios de dibujo una sonrisa, bastante sarcástica de un hombre victorioso que se dio cuenta, de lo inquieta que me sentía en su presencia.
“Me estás diciendo, que no podrás contener tus deseos carnales” le dije retando.
“Mi querida princesa, creo que me malinterpretaste, no dije que no pudiera contenerme, pero podrás tú cuando me veas casi desnudo en nuestra cama, cuando sientas el calor de mi cuerpo cerca del tuyo, solo estoy diciendo que si en algún momento , no puedes contenerte no tienes que hacer, con gusto puedo satisfacerte cuando tú lo quieras”.
“Vaya que generoso de tu parte, lo tendré en cuenta, pero puedes quedarte sentado , porque no me veraz suplicándote que me toques”.
“Eso ya lo veremos Gina”.