Un Nuevo Comienzo

Han pasado dos años desde ese día, después de despertarse al día siguiente, se cambió y llamó a alguien para que fuera a buscar sus cosas al departamento, ese alguien era su mejor amigo a quien consideraba un hermano.

Después de un rato salió y tomó otro taxi que la llevaría al bosque Soleil, ahí estaba él remolque de su amigo pelirrojo y entró ya que tenía la llave.

-Hola? ahí alguien?-, tiró sus cosas al sofá y se sentó.

-Hola pequeña-, sale de la habitación, un chico más grande que ella, con su característico olor a roble que lo hacía notar como un alfa hecho y derecho, cosa que no era tan cierta.

-Mis cosas?-, pregunta Sara sonriendo.

-En la habitación, fue más fácil esta vez ya que todo estaba guardado en cajas solo faltan algunas cosas-, contesta y toma asiento a su lado.

-Y…- no pudo terminar porque fue interrumpida.

-Y si, le dije a la cacera que cancelara el contrato, si se como es el procedimiento.

-Ups, pensé que ya ni te acordabas por tú mente de pollo-, sonríe con burla.

-Puede que tenga mala memoria, pero no soy tan idiota- se levanta y va a la heladera por algo para tomar.

-Te recuerdo cuando casi me matan por tu culpa?-, dice recibiendo la lata de gaseosa.

-Aun me pregunto él porque te dejo entrar.

-Por qué me quieres-, al decir lo último se echan a reír, recordando todas las veces que estuvieron en frente de una dificultad y se cubrieron mutuamente.

-Y bien pequeña, porque viniste a mi humilde morada?-, extiende los brazos orgulloso de su casa/remolque.

Suspira y le empieza a contar todo, ella sabía que Matt le creería aunque sonara una locura. Mientras iba hablando él se mantenía callado para no interrumpir, asintiendo cada vez que hacía una pregunta y tomando su bebida.

-...Y con tal que morí a los veintitrés con un tiro de la persona que más amaba.

-Vaya, entonces tú renaciste?-, dice mostrando impresión en sus ojos.

-Mejor dicho retrocedí.

-Tienes razón, ese término es más acertado-, él pelirrojo se levanta y va a la cocina.-Tienes hambre?- preguntó mirándola, a lo que la de ojos dorados asiente.-Y porque no me buscaste? Yo te habría ayudado.

-Creo que si te busqué pero tenías pareja y no la podías dejar-, las miradas doradas chocan y vuelven a reír.

-Que buen chiste, yo con pareja? eso jamás.

-Tienes razón, eso sería un lindo sueño…

Regresando de nuevo al presente, esa idea de pareja no era un sueño, ya que llevaba un año viviendo en una casa que compró, totalmente sola, porque hace un año había sido echada o mejor dicho, se fue, ya que él omega de su amigo era celoso y también era para no escuchar los hacer “eso” en algún momento.

Después de recordar esos momentos, salió con su bolso de la casa al mismo tiempo que su vecino/amigo y rió al verlo siendo un niño de cuatro años por el Deceso.

-Esto es un dejavu-, dice mientras recoge la mochila y lo alza entre sus brazos empezando a caminar.

-Sabes no es divertido- contesta él pelinegro a lo que la otra solo vuelve a reír.

-Perdón, pero no te puedes poner así todos los años.

-Es solo que tengo miedo de que no me vaya bien.

-No te preocupes yo estoy aquí para ayudarte si lo necesitas-, Sara sonríe cuando siente que pesa un poco más.

-Porque tú nunca tuviste uno?

-Porque yo lo aprendí a controlar, pero cuando era chiquita tenía muchos decesos.

-Me hubiera gustado verte así-, resopla-Se supone que yo soy el alfa.

-Si pero yo me encargo de calmarte como una buena omega-, el otro suspira y mete su nariz en la parte expuesta del cuello, olfateando el olor del café con pie de limón que emana la mayor.

-Tu olor es tan tranquilizante-, dice y exhala fuerte para que entrara más el olor a sus fosas nasales ocasionando cosquillas en la omega.

-Ya estamos llegando, parece que no fuiste el único que sufrió por él deceso-, él otro feliz mira la puerta de la secundaria Tec. repleta de algunos niños pequeños por el deceso y Sara lo baja ya viéndose un poco más grande, se terminan de acercar a la entrada y ven al director acomodándose para dar el discurso a los nuevos de primer año y a los demás cursos.

Sara aún recuerda cuando llegó a la secundaria a los catorce con él mismo chico que anteriormente traía en sus brazos, acostumbrándose a cargarlo cada vez que tenía un deceso, todo ocasionado por sus nervios y miedos constantes.

-Bien, como todos los años, me alegro ver rostros conocidos-empieza a decir el docente-Y a los nuevos espero que disfruten su estancia aquí, por los próximos meses-, termina de decir eso y deja que hable la vice directora.

-Los docentes de primero estarán esperando en el aula correspondiente a cada uno para que puedan ser guiados por las instalaciones del edificio, a las nueve en punto tienen que estar ahí, eso es todo, disfruten y no se metan en problemas-, se despiden y cada uno se va a su habitación nueva, ya que todos los años cambian.

En la secundaria Tec. se dividen los pisos por curso y tienen un compañero según tus géneros para que no haya problemas.

Sara al llegar a su cuarto empieza a controlar que estén las maletas y cajas que envió en él camión de mudanza, separa cuales son suyas y las acomoda en él lugar donde está su cama. Después, empieza a guardar la ropa en su armario cuando siente que alguien más entra por la puerta.

-Hola, soy Ema tú nueva compañera-, la de mirada dorada la ve y se presenta ante la de ojos lilas siguiendo con su trabajo.

-Sara, voy a ver un rato a mis amigas ya regreso- la nombrada asiente y se acerca a su escritorio, ve por la ventana un gran cielo azul y abajo de este él campus.

Mira más abajo y ve al pelinegro, ya de su tamaño normal, con su grupo de compañeros caminando entre el callejón del edificio haciendo quién sabe qué.

En un momento los ojos dorados chocan con los rojizos de su amigo y este último sonríe, se transforma en un lobo tan negro como él carbón y sube por los edificios para poder estar cerca de la ventana de Sara, está le sonríe y escribe en una hoja “Habitación 121” como si leyera los pensamientos de ese hermoso animal.

Él gruñe por no poder saltar y llegar a la habitación de su amiga más rápido, empezando a caminar en círculos buscando una solución, hasta que ve el cartel y baja corriendo, vuelve a su forma humana y se pierde de la vista de Sara.

Un rato más tocan la puerta y con una sonrisa abre la puerta.

-Pasa-, dice la ahora peli azul.

-Sara, no sabes de lo que me entere en las vacaciones-, entra y se sienta en la cama de está.

-¿Qué es ahora?

-Me contaron que hace poco más de dos años, abrió una secundaria llamada Gray.

-Y eso que?-pregunta, mostrando cero interés en lo que habla.

-Lo que sucede es que los exámenes para entrar empiezan después de que todos los alumnos entran a otras secundarias-, ella lo ve como si no entendiera-La secundaria dice que es para que los chicos que quieran asistir y que no pasen el examen tenga a una secundaria a la cual volver, y que no se queden sin asientos.

-Eso es imposible.

-Yo también lo creía así que fui allí y en un cartel decía que la evaluación empieza la semana que viene, hasta le saque foto-, saca su celular y me muestra-Yo y los chicos planeamos ir, qué te parece venir con nosotros?

-Pero tendremos que inscribirnos y no sabes si aún lo están haciendo-, la entrega de nuevo el dispositivo.

-Eso es lo bueno, siguen, solo tienes que enviar un correo con tus datos y contestar algunas preguntas, y después te mandan un correo con un código QR.

-Algo me dice que ya lo hiciste.

-Pues claro, los chicos también y queremos que tú vayas con nosotros-, lo mira por un rato y después se rinde al ver la emoción en sus ojos, pero hace una última pregunta.

-Porque tendría que hacerlo?

-Por qué nos quieres-, ella ríe.

-Está bien-, Alan sonríe y empiezan a hablar de trivialidades mientras acomodan las cosas hasta la hora del desayuno, bajan y van al comedor.

Sara llega a su habitación y termina de sacar sus demás cosas, coloca sus libros y su netbook en el escritorio, prende esta última y se va a bañar. Al salir se pone el pijama y se conecta al internet, entra al link que le envió él pelinegro y se inscribe.

Cuando pasa a las preguntas, estas son algo extrañas: ¿Tienes algún problema psicológico?¿Sufres de algún problema de salud o cardiacos?¿Tienes alguna fobia?¿Eres física y mentalmente fuerte?¿Tienes alguna manía?¿Soportas la sangre?, entre otras, pero la más extraña era ¿Te crees capaz de tomar la decisión correcta?, esa era la última a contestar. Ella terminó y la envió, en menos de dos minutos le llegó un correo que mostraba su QR.

Apago la net y se despidió de Ema yendo a la habitación 130 y entra sin tocar.

-Hola chicos-, saludo a los tres alfas en la mini sala de la habitación.

-Hola hermosa, no sabía que había servicio de este tipo-, dice un chico rubio que no conocía.

-Quién es este idiota?

-Mi primo-, dice un chico con cabello castaño de nombre Eliot.-Hace poco llegó se llama Roni-, al escuchar el nombre le recorre un escalofrío “Ron” fue lo que se le vino a la mente.

-Si, no te preocupes es un idiota-, dice Alan saliendo del baño con una tualla rodeando su cintura, cosa que no molesto tanto a la omega que disfrutaba de ver él cuerpo bien marcado de sus amigos.

-Hey, no seas asqueroso y ponte ropa, hay una chica presente-, dice Marco tirándole una almohada.

-Como si no lo disfrutara.

-Tiene razón-, ella contesta y se ríen.

Alan agarra su ropa y se va a cambiar al baño, mientras Sara toma asiento en el sofá y empieza a hablar con los demás alfas, conociendo a Roni un poco quién a cada momento le coqueteaba.

Cuando él alfa pelinegro llega, prenden el televisor y enchufa la consola empezando a jugar, él ambiente tan acogedor y alegre hacía a Sara no querer salir de ahí pero él tiempo nunca fue su amigo, sin darse cuenta ya tenían que ir a almorzar.

Todos los chicos salieron del lugar caminando hacia el comedor, mientras discutían por él juego y bromeaban, como ya estaba acostumbrada algunas chicas la miraban con recelo y hablaban mal de ella por juntarse con tantos alfas. Agarró su bandeja y se fue con los chicos a una mesa vacía, comían mientras hacían bromas.

Terminaron y se pusieron de acuerdo de ver una película de terror juntos, esto no alegró tanto a la de ojos dorados.

A las seis y media se reunieron en el mismo cuarto, cada uno traía comida y bebida, la omega se sentó en él medio de Alan y Mateo temblando ya que estaba oscureciendo y los chicos no querían prender la luz, pusieron la película que era una trilogía de una muñeca que quería matar a todos, cosa que ella rechazó ver pero fue detenida por sus amigos quienes cerraron la puerta con llave.

-No chicos saben que odio esas películas, una es pasable pero tres me van a causar pesadillas por años-, dice suplicante la pobre peli azul.

-Es que cierta persona nos dijo que nunca te vio en un deceso- habla Eliot que está sentado en el suelo con Roni.

-Alan- dice con enojo.

-Es que solo queremos ver cómo eres en un deceso- a lo que los demás afirman entusiasmados y ella se rinde.

Mientras veían la peli, Sara no se da cuenta que empieza a liberar sus feromonas con olor a miedo a lo que los alfas reaccionan sintiéndose bien con él olor de ser necesitados, se acercan a la omega mientras liberan sus feromonas para calmarla y darle a entender que no está sola que ellos la protegen calmando la un poco.

Cualquier alfa se sentía bien cuando un omega necesita protección y apesar de no haber visto lo que querían, su orgullo estaba satisfecho por el olor a miedo y el delicioso aroma en el aire, haciendo a los cuatro concentrarse en otra cosa que no sea la película, gruñendo bajo de vez en cuando, al sentir el olor del otro.

Al terminar de ver todo, jugaron a las cartas para despejar la mente de la pobre Sara, riendo y bromeando, dándose cuenta los cuatro que adoraban más el olor que emanaba cuando se sentía feliz que con miedo.

Siendo las nueve y cuarenta cada uno se fue a su habitación para no tener problemas con los docentes a cargo de vigilar los, a la diez todos durmieron para mañana empezar con sus respectivas clases.