Chapter 48: Mercenarios galácticos
Borde izquierdo de Andrómeda
Un pelotón de naves provenientes de una galaxia desconocida acababan de arribar a unos de los bordes laterales de Andrómeda. Sus naves eran de guerra con una gran cantidad de cañones de todo tipo de tamaño.
Aquellos seres que las piloteaban eran enormes con una vestidura verde con negro, llevaban cascos verdes puestos y botas de color negro. Eran muy musculosos y sus rostros rasgados, tenían una apariencia imponente. Una cantidad variada de armas colgaban en sus espaldas, de entre ellos había uno que destacaba sobre los demás.
Su nombre era “Goldberg” el mercenario. Este ser fue un gran combatiente en su ejército, quizá el mejor y más fuerte de todos. Muchas batallas comandó y nunca le derrotaron, su única debilidad eran las mujeres por el cual fue expulsado de las Fuerzas Armadas interplanetarias. Había muchos rumores de cientos de mujeres que las llevó a su cama, hasta que se metió con la mujer del Presidente y empezó su destierro.
Justo en el momento de su gran coronación como héroe de guerra, llegaron las noticias de su traición y antes que fuera apresado y juzgado por adulterio, Goldberg salió huyendo escondiéndose en un lugar desconocido.
Luego de ser expulsado de las Fuerzas Armadas interplanetarias se dedicó a trabajar como busca recompensas, trabajaba imparcialmente y solo a su propia conveniencia. Al pasar algunos meses invitó a una parte del ejército donde el lideraba para unirlos a sus filas. Quería rearmarse con el tiempo, se aferraba seguir con la esposa del Presidente pero para que eso sucediera tenía que derrocarlo o asesinarlo.
Muchos de ellos lo siguieron y robaron naves de guerra, infinidad de armamento y muchos uniformes.
Uno de los más grandes enemigos del Presidente contrató a Goldberg para que trabajase para él en una misión muy importante, él necesitaba mucho oro para fundirlo en una gran máquina y utilizarlo a su nuevo tipo de nave, esta sobrepasaría la velocidad de la luz. El oro y cuarzos diluidos sería el motor principal de esta nueva maravilla.
En su planeta y en la galaxia entera no existía este tipo de metal preciado desde hace muchas centurias atrás, por lo cual haciendo una investigación intergaláctica detectaron oro en el quinto planeta del sistema estelar de Arcoluz, si, en el Reino de Elentari.
La tarea no sería nada fácil y Goldberg demandó a su contratante muchas mujeres vírgenes y nuevo armamento, él quería armar un gran ejército y hacer un golpe de estado en su planeta. Su obsesión con la mujer del Presidente lo enloqueció y no descansaría hasta lograr su cometido.
El enemigo del Presidente aceptó las exigencias de Goldberg, el viaje se daría pronto pero sin antes tener todos los planos del planeta a invadir. Además de estudiar a profundidad a las elfas, sus armas y naves.
Goldberg quería estar seguro de tener todo bajo control, nunca había perdido con nadie y esta vez no sería la excepción.
Quinto planeta de Arcoluz
La princesa Gemar la hermana menor de Elentari y una de las elfas más hermosas, sabias y poderosas de todos los reinos de Arcoluz era la encargada del llamado planeta del oro. Las minas de oro rodeaban todas las montañas y valles. Muchos de los palacios y castillos de Arcoluz tenían oro de este planeta, incluso Luciel en sus reinos poseía su oro. En toda la galaxia no existía planeta alguno que albergara tanto oro como en este.
La princesa Gemar vestía unos atuendos color oro, desde su corona hasta sus sandalias, era alta poseía unos ojos color miel preciocísimos, sus cabellos pelirrojos y una mirada que transmitía sabiduría.
El castillo que era el lugar de su residencia se hallaba completamente bañado en oro, de igual manera sus vajillas, sus puertas, sus mesas, sillas. Incluso sus calles relucían de oro puro.
Este era uno de los lugares más esplendidos de Andrómeda, Elentari quería llevar a este lugar a Gondor en los días en que visitó sus reinos, pero debido a evitar un amorío con ella por causa de Lúthien nunca pudo visitar aquellas ciudades de oro.
-¡Qué maravilla de mundo!, voy a robar todo el oro posible y tendré a cambio a muchas vírgenes, jaja, jaja, jaja. Decía Goldberg al observar por la pantalla de su nave al planeta de oro.
Goldberg reunió a lo mejor de sus mercenarios, muchas armas y la principal de todas, ellos tenían la misma tecnología de camuflaje en sus naves espaciales que la nave nodriza de Elentari, podía volverse a voluntad invisibles.
Goldberg y sus mercenarios emprendieron el viaje y en cuestión de algunos días llegaron al borde izquierdo de Andrómeda, desde lejos miraban el sistema estelar de Arcoluz y con sus ojos maravillados por el brillo amarillo del codiciado planeta.
-Colegas míos hemos llegado al planeta del oro, pronto los asaltaremos y traeremos toneladas de este metal preciado. Nuestro botín será grande, mujeres vírgenes a disposición para que nos brinden servicios sexuales y además, muchas armas que las necesitaremos en el momento cuando realicemos un golpe de estado y derroquemos a ese tonto Presidente.
-Una vez que lo derroque me quedaré con la presidencia y su esposa, ella será mía para siempre, jaja, jaja, jaja.
Al fin Goldberg se acercó al planeta y en cuestión de segundos todas sus naves se volvieron invisibles, la mitad de ellas rodearon todo el orbe cuidando si elfas de otros planetas intentaran acercarse para ayudar a su gente.
En silencio arribaron al planeta escogiendo puntos estratégicos e iniciar la guerra, a una orden de Goldberg todos sus mercenarios dispararon a quema ropa, las elfas mientras hacían sus trabajos cotidianos vieron como unas grandes naves se materializaron y unos musculosos hombres vestidos de negro y verde salían de ellas. Muchas fueron apresadas en espera que Goldberg se pronunciaba con estas duras palabras:
-Elfas de los Reinos de Arcoluz, nadie más de ustedes será asesinada si nos permiten llevar todo el oro que necesitemos, si existe resistencia de parte de ustedes seguiremos liquidando a su gente.
La princesa Gemar horrorizada hizo un llamado a Elentari para que viniese en su ayuda. La Reina envió algunas flotas espaciales de guerra y al momento de acercarse al planeta, disparos que salían de la nada causaban daño las naves élficas.
Una vez más se pronunció Goldberg indicando que si insistían en hacerle la guerra seguirían teniendo fatales consecuencias. Gemar al sentirse impotente fue al lugar donde se encontraba el mercenario, ella con una súplica se arrodilló ante Goldberg.
-¡Tenga misericordia de mi pueblo!, no siga haciendo daño.
Goldberg al ver la belleza deslumbrante de la princesa se enamoró a primera vista, una vez más la debilidades por el género femenino lo llevarían a su lamento, si la primera vez por dejarse llevar por la belleza de la esposa del Presidente fue exiliado ahora por la belleza de la Elfa perdería su botín y terminaría encarcelado en el planeta Pluto donde está la cárcel galáctica.
-¿Qué clase de mujer eres?
-Soy Gemar la Elfa y princesa de este mundo.
-¡Nunca había visto tal belleza en mujer alguna!
Uno de los mercenarios se dirigió al Goldberg indicándole que sus naves estaban llenas del tal preciado oro y que era hora de irse, a lo cual él le contestó:
-Diles que esperen un momento más que quiero cenar con esta hermosa Elfa.
-Señor no perdamos el tiempo, usted sabe que nuestras naves de camuflaje duran por un tiempo, es mejor irnos ahora.
Goldberg apretando sus puños le dio un par de golpes al mercenario y lo tumbó al suelo, él quería disfrutar de la princesa.
Gemar en su sabiduría decidiría entretenerlo por unos instantes hasta que sus naves perdieran su camuflaje y ahí realizarían un contraataque. Ciertamente esto sucedió, ella halagaba y admiraba a Goldberg mientras él se sentía feliz. Gemar tuvo que dejarse besar esperando que el tiempo pasase rápido.
Él le prometía que si ella se convertía en su esposa tendría todo lo que quería a sus pies, a lo cual Gemar para seguirle la corriente le decía que lo iba a pensar. Goldberg recibió una llamada desde su nave para decirle que no había tiempo y que arribara lo más pronto posible, él estuvo a punto de irse con Gemar mas ella lo retuvo mostrándole parte de sus bustos. Goldberg se volvió loco de lujuria y al punto de profanar el cuerpo de la doncella princesa, varias de sus naves cayeron desde lo alto producto de haber perdido su camuflaje.
Las naves élficas bombardearon a los mercenarios y les rodearon, abajo en el planeta fue de la misma manera y Goldberg fue apresado. Elentari llegó enseguida y Gemar viéndola desde lejos la abrazó.
-Hermana mía, ¿Estás bien? Dijo Elentari
-Un poco más mi hermana y ese malvado mercenario se hubiera aprovechado de mí.
-Tranquila Gemar que fueron apresados y nunca más volverán a hacer daño.
Finalmente estos mercenarios galácticos cayeron y Elentari hizo un llamado a Gondor para que los reportasen a Pluto. Gondor envió una flota de naves llenas de minotauros y elfos para llevarse a Goldberg y sus mercenarios a sus respectivas celdas.
El Presidente del planeta de aquella desconocida galaxia agradeció a Elentari y Gondor por apresar a esos rebeldes, Gondor quería enviarlos de vuelta a su planeta de origen más el Presidente le dijo que en Pluto estarían seguros.
Una vez que esta nueva amenaza fuera anulada, un mal mucho mayor estaría a punto de levantarse, el Sumo Sacerdote de las Criaturas de las Tinieblas el Gran Cutulu recuperaba fuerzas, desde la última batalla que tuvo con Lúthien donde aquella piedra brillante lo hizo retroceder esperaba el momento de su regreso.
El Titan con gran furia estaría dispuesto a buscar a Lúthien para enfrentarla en una batalla que sería quizá su última.
¿Cutulu vencerá a la gran diosa?
¿Si Cutulu cae definitivamente sería el momento oportuno de Nazgul?
¿Las horas están contadas para el Emperador de las Tinieblas Azatoth?