Chapter 29: GEMELOS.
Muy entrada la mañana, Ludis abrió los ojos, aún aturdida y con los parpados pesados, cansada y desnuda con la gruesa manta de pelaje color café cubriéndola.
No sentía la incomodidad pegajosa que la hacía querer un baño con urgencia, pero si estaba adolorida por todas partes, con marcas en sus senos y su cabeza daba vueltas.
Un destello en su memoria hizo que se incorporara de súbito, con los ojos abiertos de par en par y sosteniendo firme con sus manos la manta de piel de oso cubriendo sus senos.
La noche anterior y por fracción de segundos, antes de perderse en placer, creyó haber visto a su hermano abrazando a Asher, luchando con él, parecía estar diciendo algo y se le veía muy enfadado y a la vez en pánico.
Su Dagna se proyectó fuera de su cuerpo sin que ella lo pudiera controlar y recordó también la sensación de vacío en su cuerpo, Asher se retiró de ella bruscamente y sintió dolor, justo antes de perder la conciencia por el éxtasis.
“Hermana, ¿ya despertaste?”
La voz de Yaris fuera de la caverna la sacó de sus pensamientos, apretó con más fuerza la manta y se mordió el labio inferior, sus orejas y mejillas se colorearon de rubor, su pecho se apretaba dificultando su respiración, se vió agobiada por la vergüenza, su hermano mayor la vio a ella y a Asher desnudos haciendo el amor y para rematar él tuvo que detenerlos en el momento justo en que sus Dagnas iban a fusionarse.
Yaris, estaba recostado afuera de la entrada, con la mirada fija en el reflejo de la cascada de lava en la pared frente a él, esperando una respuesta.
“Hermano… ya… ya desperté”, dijo con voz suave y tímida.
Desde la primera noche de luna roja, esta sección de la cueva en la montaña, que originalmente era ocupada solo por Asher, ahora se había convertido en su lecho también, pero era la primera vez que despertaba sin Asher apretándola en sus brazos, sin las manos de su fénix enredadas en su cabello plateado, sin ese beso de buenos días y sin esa voz grave y ronca pidiéndole poseerla una vez más.
En cambio, fue su hermano gemelo que vino a ella y aunque Yaris no entró, su sola voz y su presencia contra la pared exterior la hizo sentir avergonzada y atemorizada hasta la medula erizando su piel.
Ella no debería de estar enfrentando a su hermano sola, Asher debería estar a su lado, después de que estuvieron a punto de completar el ritual obligando a su hermano a intervenir ¿por qué tiene que enfrentar a Yaris sola?
Este hermano suyo, mayor que ella por solo unos minutos al nacer, tiene la personalidad más autoritaria y critica que puede existir, su fría mirada cala los huesos, demasiado rígido, estricto, peor que el director de cualquier academia real, sus palabras son tan terribles e hirientes que preferiría ser azotada con una correa en lugar de escucharlo, después de todo en ambos casos el resultado es el mismo, ella terminaría llorando, pero es una princesa que de niña había sido mimada por un país entero, nunca sería golpeada, pero solía pensar que quizás la correa dolería menos.
Ludis se quedó en silencio, esperando que su hermano comenzara a despotricar, sin embargo, todo resultó de manera algo distinta, Yaris ya había desahogado parte su rabia y frustración con Asher, a tal punto que este último fue incapaz de permanecer en la cueva.
“Ludis, lo que ocurrió anoche, no debe repetirse, le pedí a ese idiota que te dejara sola porque la luna roja aún estaba brillando en el cielo nocturno, además tampoco se restringen cuando despiertan, el Dagna de ambos ya está lo suficientemente sensible y listo como para tomar acción por su propia cuenta”.
Era un alivio para ella no tener a Yaris de frente, su vergüenza e incomodidad era tan grande que quería lanzarse a la cascada de lava o que el suelo se abriera y se la tragara para esconderse.
“Aunque ambos son de Dagna de fuego, siguen siendo de clanes diferentes y encima puros de primera rama, no puedes quedar embarazada en las condiciones que estamos actualmente, necesitarías atención especial que no podemos darte, médicos especiales que vigilen la energía del bebé para que pueda desarrollarse sin problema y que, además se aseguren de que tu propio Dagna está en equilibrio, para que puedas sobrellevar el periodo de embarazo y el parto sin mayores complicaciones, después de todo, es un heredero primogénito de Drákan y de Condega el que llevarías dentro de ti, ¿me estas escuchando, Ludis?”
“Hermano… te escucho”
Aunque la voz de Yaris sonaba tan rígida como siempre había un tinte de tristeza y preocupación en ella, es su gemelo después de todo, tienen una conexión única, pero desde un tiempo atrás comenzó a sentir como Yaris la restringe, bloqueando su telepatía y sus emociones que antes eran tan fuerte entre ellos, pero en el momento en que dijo estas palabras parece haber bajado la guardia y ella lo pudo percibir.
“Ludis, puedes perder la vida, no solo tú, también el bebé puede no llegar a ver la luz, no voy a arriesgarme a perderte, eres mi única hermana… y por decirlo de alguna forma antes de unirte a Asher, éramos mitad y mitad”.
Yaris vaciló un poco, su voz comenzaba a temblar, tragó saliva para alivianar la presión que sentía, ama a su hermana, no quiere que algo así le pase, si el bebé muere y ella sobrevive será una carga demasiado pesada y dolorosa y si es ella la que pierde la vida tanto Asher como el serán los que se volverán locos de dolor, ambos la aman, de manera muy diferente y no soportarán perderla.
El llegar a perderla lo aterraba más que esas ideas, pensamientos y sentimientos confusos que lo estaban atormentando desde hace un tiempo y que anoche estallaron en su cara como petardos.
Aclaró su garganta, suspiro largo y profundo y cruzo sus brazos frente a su pecho, apoyando su espalda contra la pared con pesadez.
“Necesito que vuelvas a tus propios aposentos esta noche, ya hablé con Asher y él está de acuerdo, me ha prometido no arriesgarse de nuevo, no te pondrá en peligro, además si algo te llegara a pasar ¿con qué cara les respondería a nuestros padres? Ya tengo suficientes explicaciones que darle a nuestra madre al permitir a la luz de sus ojos emparejarse con el hijo de las personas que más odia en el mundo, espero lo entiendas”.
Su voz sonó más relajada, incluso algo divertida, Ludis dejó escapar una leve sonrisa, de alguna manera parecía un intento bochornoso por parte de su hermano para hacerla sentir mejor.
pensó Ludis de nuevo.
“Termina de prepararte y ve a buscar a Asher, tienen que hablar y reflexionar sobre como manejarán su relación de ahora en más, espero sepan determinar lo que es mejor para ambos, confío en que harán lo correcto, mientras Asher no haga su renacimiento seguiremos aquí atrapados, tenemos que ayudarle a entrenar para que eso pase lo más rápido posible, debemos volver a casa”.
“Mamá va a matarme ¿verdad?”
“Antes matará a Asher”, respondió Yaris de manera burlona.
“Estaré lista en un momento he iré a buscarlo”, dijo con una sonrisa, mientras se sentaba sobre las pieles abrazando sus piernas.
, pensó Ludis.
“Bien, me voy entonces”
“¡Hermano espera!”
“Te escucho”
“Hermano… anoche… por lo de anoche, en verdad lo siento, yo… sé cuánto te has preocupado por mi desde siempre, en especial desde que llegamos aquí y Asher y yo… decidimos estar juntos, sé que no es fácil para ti”.
Cubriendo su rostro con dijo casi inaudible: “estoy muy avergonzada”
“¿Qué dijiste?"
“Que estoy muy avergonzada”, repitió aun cubriendo su rostro entre las pieles.
“No te escucho”
“QUE ESTOY MUY AVERGONZADA”, le gritó con la cara roja al punto de lágrimas.
“Espero que recuerdes esta vergüenza que sientes por mucho tiempo, para que no te queden ganas de volver a repetirlo”
“¡Dioses! ¡Antes Muerta a que me veas desnuda en tal situación una vez más!”
De su hermana, Yaris solo recuerda la expresión de placer que tenía en su rostro, la eyección de fluidos blancos cayendo, secretados por Asher cuando lo obligó a salir de ella, la espalda definida y musculosa, esa dureza firme y brillante por los jugos de pasión, pero, sobre todo, los celos, la envidia y el deseo que se apoderaron de él, como un rayo cayéndole encima y electrocutando su cuerpo y su mente, quemando su racionalidad.
Ya no hay nada que pueda hacer, ya eligieron amarse, se atraen desde que eran niños y ya consumaron su amor, ni siquiera la reina Sinia podrá separarlos, probablemente la destierre de Condega, pero tiene la seguridad que su hermana será recibida con los brazos abiertos en Drákan.
Yaris no puede permitirse que sus sentimientos y emociones continúen en este rumbo tormentoso, los bloqueará, los hará desaparecer, volverán a casa y ocupará su lugar como príncipe de Condega, sus padres le encontrarán una buena esposa, una digna futura reina, hará el ritual y tendrá sus propios hijos, y cada uno de ellos ocupará el lugar que le corresponde, el cómo futuro rey de Condega, Ludis será la futura reina de Drákan y Asher… es y será siempre de Ludis, o al menos, así lo planea.
Habían pasado horas y Ludis no podía encontrar a Asher.
Buscó en todos los sitios que frecuentaban en la montaña y en el pequeño bosque de obsidianas y calizas al pie de la montaña sin resultado.
Asher no pudo ir más lejos, ya que, al igual que Heyat, estaban atrapados en un hechizo que los desintegraría si intentaban salir más allá del pequeño bosque que rodea la montaña.
Sin saberlo, todos estos años han estado prisioneros en la Montaña de Los Tres Mitos en Keminah, es un enorme volcán activo con ríos internos de lava ardiente cuyas altas temperaturas no les afectan por ser individuos de clanes de fuego.
Los nativos no se acercan al lugar porque lo consideran sitio sagrado, la llaman La Montaña de Los Tres Mitos porque se cree que es la cuna donde se originaron las tres criaturas mitológicas: el dragón, que eligió Drákan como su territorio, el fénix que se apoderó de Keminah y una última criatura a la que solo llaman “Hada” y cuyos poderes van más allá del control del fuego.
Lo curioso de Keminah es que, a pesar de que su territorio está compuesto por cadenas interminables de volcanes, sus habitantes poseen Dagna de aire, una combinación bastante peculiar.
Ludis comenzaba a preocuparse, ya no quedaba lugar en cual seguir su búsqueda, su enojo con Yaris se disipó y comenzaba a convertirse en miedo y angustia, ¿Qué tan duro fue mi hermano para que Asher se escondiera de esta forma? Sus pensamientos cambiaron, Asher jamás la dejaría sola tanto tiempo sin decirle nada, algo tuvo que haberle pasado.
Con el miedo apoderándose de ella y justo cuando había decidido ir por Yaris para que le ayudara a buscarlo, recordó ese lugar al que nunca les gustó entrar.
Era el corazón mismo del volcán, por donde la naciente de magma se dividía dando vida a los ríos de lava que burbujeaban por toda la montaña.
El olor a azufre le impedía respirar mientras más se acercaba al lugar, todo este tiempo estuvo usando su Dagna para llamar a Asher sin respuesta alguna, mientras se adentraba en el centro profundo del volcán, su intuición le decía que algo muy grave estaba ocurriendo, sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas sin tener idea del porqué.
“¡ASHER!”
El sonido del magma fluyendo rugía ensordecedor, los latidos de su corazón se aceleraron, finalmente, lo que vió frente a ella la horrorizó, sus gritos diciendo su nombre se ahogaban por el ruido del magma abriéndose paso, su premonición se hizo realidad.
Después de horas de no tener noticias de la pareja, Yaris decidió ir por ellos, de repente un pulso eléctrico cruzó su sien, el hechizo que creaba la barrera desapareció por una fracción de segundos y luego volvió a activarse.
Corrió hacia una sección dentro de la montaña que tenía un salón con varias inscripciones grabadas en la pared y el suelo, en el centro un enorme circulo de hechizos tallado en el suelo de la roca, junto con varias runas dibujadas alrededor.
Una figura estaba parada en el centro del círculo, casi dos metros de estatura, de piel grisácea, ojos completamente oscuros y opacos como la misma roca volcánica, con venas verdes que sobresalían de su cuello, llevaba una larga túnica tan oscura como sus ojos y largas uñas deformes que sobresalían de sus huesudas manos.
“Bruja, finalmente… haz vuelto”.