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Isabela

Isabela

Sergio y yo llegamos temprano a la sede de campaña, al igual que la mayoría, la motivación es todos días es fundamental cuando la agenda se siente como que va a estallar, mi secretaria me pide que por favor hable con el equipo de vestuario para la gala benéfica.

—Llama a Mily Pieth y Niza Pieth, les pides por favor que se hagan cargo de nosotros, Mily tiene una paleta de colores que me quedan bien y que haga lo mismo con Sergio. El traje para el debate, traje clásico Mainvilliano con la camilla con bordado.

—Excelente, va a participar en el debate de hoy.

—No debate con amarilis, yo tengo que resolver sobre la campaña, tengo tres reuniones confírmalas todas, por fa.

Cuando estás trabajando desde temprano pierdes la noción del tiempo, por ejemplo, ser asistente es recordarnos comer y esta mujer me trae un batido, veo a Sergio examinando el suyo y le pido que por favor no se metan co Sergio y le traigan huevos pro que su cerebro no procesa eso como desayuno. Ella ríe y va a buscarle algo nuevo. Son casi las nueve de la mañana cuando un día de reuniones se convierte en un día de control de daños.

La sede de campaña es una locura, a unos días de iniciar la campaña fuera de Mainvillage, con una lista de compromisos enorme y con Sergio preparándose para los debates y discursos llega neustros primer escándalo.

Amarilis entra a mi oficina y trae cara de funeral, me muestra los periódicos del país y me dice que mi futuro esposo está histérico en su oficina, leo dos de las notas y sí son horribles, son espeluznantes la lista de cosas que Sergio ha hecho en la milicia y no tengo palabras.

—Usualmente, no te pediría esto, pero, necesito que hagas una entrevista, muy enamorada, muy orgullosa.

—Estoy enamorada y orgullosa, pero no hemos dado una de esas notas y va a caer en pésimo momento.

Sergio entra a mi oficina y toma asiento.

—Mi amor, esto es una distracción, así que no bajes los ánimos y trabaja duro en tu debate.

—Voy de último y esto.

—¿Es cierto que mataste niños?—pregunta Amarilis y Sergio le fulmina con la mirada. —Es solo para buscar una estrategia.

—Eran niños con bombas, la primera vez, le disparé a uno y salvé a un pueblo y la segunda era mi equipo o el niño, elegí salvar la vida de cinco hijos, tres esposos y todos hermanos de alguien así que me dan mucha pena sí, pero, eran ellos o familias y ellos estaban siendo usados por el enemigo. No mato gente por placer.

—Cuenta la historia —propone nuestra asistente de campaña.

—No, voy a fingir que no pasó y voy a seguir con mi vida. Ven machácame a preguntas—pide y se pone en pie.

Nadie nunca preguntó por el pasado militar de Sergio, básicamente porque no les importaba y en casa porque no es un tema fácil o cómodo, yo lo molesto con que anda de paseo matando gente, pero, uno sabe que es más difícil que tomar un arma y disparar, sin vidas y todo el tiempo se toman ese tipo de decisiones quién merece o no vivir.

Lo que pasa es que conforme pasa el día hay más información falsa y eso es lo que se llama una campaña sucia con redes sociales ingenuas, hay nuevos votantes leyendo mierda de lugares incorrectos en internet y acá se están viviendo locos.

Sergio y yo vamos para nuestro nuevo hogar el hotel y está lleno de periodistas y de más en busca de una respuesta a sus preguntas, la recomendación que le hemos dado es no hacer ningún comentario y Sergio obedece porque no hay forma agradable de explicar que lo que hizo lo hizo por un bien mayor.

Mi prometido me toma de la mano y los dos subimos al auto, Sergio se quita la corbata y yo le doy un beso en la mejilla.

—Es mi peor pesadilla.

—Mi amor, no puedo imaginar.

—No soy una maña persona.

—Eso es debatible Sergio, metes chocolates al cine.

Él se ríe a carcajadas y yo sonrío porque lo he logrado. Le pido al chofer que nos lleve al cine más cercano y me responde que tenemos cine viejo cerca, Sergio se anima a ir a ese y le pide que nos detengamos en un minisuper. Lo enviamos por unos chocolates y gomitas, luego nos escapamos al cine. Sergio se queja cuando ve cuál he comprado, pero está muy emocionado por comer las palomitas con chocolates. Le recuerdo su diabetes y él la manda a la mierda también. Se inclina y me besa, uno beso largo e inapropiado, si la prensa quiere hablar mañana tendrán bastante, sobre todo porque la sala está llena de reporteros.

Vemos cariño, he encogido a los niños y Sergio finge los primeros 20 minutos que no le gusta, luego, no deja de reírse y con él nos contagiamos todos. Le doy un puño de palomitas para que se calle y las escupe, la sala se llena de flashes. Al finalizar alguien se anima a preguntar si es cierto.

—En la guerra no se ha ce nada fácil o bonito quién les vendió la nota. ¿Gordon o Westborn?

—Gordon —responde una de las periodistas.—¿Se avergüenza?

—Me entristece.

Una de las periodistas pide que le demos la exclusiva, ruega y Sergio acepta por lo que acabamos invitándola a ella y a su equipo a nuestra habitación de hotel, no me gusta que sea en vivo, al menos nos deja revisar las cinco preguntas que van a hacerle, Sergio va con la camisa blanca, sin corbata, el pelo despeinado de tanto jalárselo y mientras le paso el cepillo el recuerdo írselo a cortar.

—Gracias —responde y me besa los nudillos.

—Si no estás cómodo me pongo modo godzilla y los echo.

—Gracias —responde y sonríe.

La periodista se llama Mariana Alpisar e inicia presentándole.

—Tengo la oportunidad esta noche de preguntarle a la cara al candidato más joven a la presidencia sobre su experiencia militar. Buenas noches, candidato, gracias por acompañarnos.

—Buenas noches, gracias por la invitación.

—Candidato Smith.

—Solo Sergio —ella sonríe tímidamente. El efecto Sergio.

—Sergio, cuéntenos a qué edad se enlistó.

—Me enlisté a los 18 a una academia militar estadounidense, entrené duro y casi un año más tarde estaba en campo abierto

—Cuál era su posición.

—Mainvillage no tiene un ejército como tal, así que puedes elegir, mi batallón y yo hicimos un primer turno de un año que fue de colaboración como trabajo comunitario en zonas de guerras, levas suplementos, alimentos, medicinas, cualquier cosa de una zona a otra, pero, tienes la capacidad de defenderte.

—Tengo información de que usted se especializó.

—Al principio me interesé en ser francotirador, pero, alguien notó mi capacidad para no temblar o mantener la calma en eventos excesivamente sensibles así que al finalizar mi. Preparación de una vez comencé con una preparación para desactivar explosivos y fui enviado como parte de un batallón a regiones en las que usan niños como portadores de bombas. Primero matan a sus familias y luego los entrenan para hacer la obra de dios —los ojos de Sergio se llenan de lágrimas. —Un grupo tomó aparte de mi equipo como rehenes... —La voz de Sergio se quiebra— Yo estaba al mando, tenía que elegir matar a cinco niños y salvar a dos papás y tres hermanos. Uno de mis compañeros perdió el brazo, lamentablemente los perdieron las vidas. Les desarmamos.

—Hubo otras ocasiones —pregunta la periodista.

—Hubo un par de ocasiones más,

—Usted ha sido condecorado como héroe.

—Mo me siento heroico, hice lo que me entrenaron a hacer. Los niños igualmente... ellos están entrenados para suicidarse, no... no podía hacer otra cosa que salvar la vida... no soy dios y me arrepiento todo el tiempo de haberme sometido a esto. Si no hubiese ido no hubiese tenido que elegir.

—¿Sabe cuántas vidas salvó? —pregunta la periodista y Sergio se limpia los ojos, niega con la cabeza. Ella termina la nota con el dato—Según el informe que he solicitado a la armada, su trabajo tuvo un efecto en diez millones de personas y de ellos, más de quinientos mil niños.

La joven saca de su folder una fotografía y se la da. Sergio ve la foto maravillada y sonríe.

La mujer se despide y las cámaras enfocan el cambio en el rostro de mi prometido. Yo le doy las gracias a la periodista y ella estrecha mi mano.

—Estoy impresionada con su plan de gobierno y la falta de apoyo oligarca nos tiene a todos convencidos de que quiere cambios, le duela a quien le duela—Reconoce. —La de la foto es Tahira, la cargaste hasta que encontraron a sus padres, fue adoptada por una familia Mainviliana y me ha enviado la fotografía que tomó isabela. Ven como la vida hace milagros.

Reviso la fotografía y sonrío impactada.

—¿Cómo sabe que fui yo?

—Sergio le dijo que algún día serías su esposa —Los dos reímos.

—Hay que invitarla a la boda —dice Sergio y los dos reímos.

—Me encantaría la primicia marital.

—Lo tendremos muy en cuenta.

Sergio y yo nos quedamos solos y él va por una ducha, cuando regresa a cama su mamá está al teléfono llame que llame por lo que le contesta y la pone al altavoz.

—Nunca te he preguntado...

—No quiero que sepas —responde y Olivia se queda en silencio.

—Siempre queremos saber, estábamos inmersos en que no queríamos que pusieras tu vida en riesgo y nunca supimos lo difícil que puede ser —reconoce su papá.

—Mamá, mañana me puedes hacer de desayunar, huevos, tostadas, tocino y salchichas de desayuno y jugo de naranja. —Nosootros reímos.

—¿Algo más, Sergio?

—Wafres con arándanos.

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