Chapter 13: Visita inesperada
Mila se quedó en la mesa junto a Isadora mirándose extrañadas, intentaban escuchar la conversación que se daba a unos metros de ellas, aunque era realmente difícil hacerlo.
-Oh, eres tú- se escuchó la voz de Cameron.
-Quería terminar los pocos asuntos que tenemos pendientes- explicó una voz lejana que sonaba conocida -esta noche tengo planes y no pienso postergarlos.
-Lo entiendo, pero esta tarde tenemos compañía- afirmó la voz de Cameron con algo de pena.
Un silencio fue lo que siguió.
-Cielo, ¿quién está allí?- Preguntó entonces Isadora alzando la voz.
-Es Sergio, cielo- le contestó el hombre -es un asunto de negocios. Estoy intentando explicarle por qué no puedo dejarlo pasar…
-¿Sergio?- Inquirió ella a Isadora sorprendida -¿Sergio Millares?
-Sí- asintió la mujer mirándola atentamente -es uno de nuestros socios.
-Lo sé- admitió ella -nos conocemos.
Sus mejillas se llenaron de un rubor suave que hizo que la sonrisa de Isadora asomara en sus labios sensuales.
-Cameron cielo, dile a Sergio que es bienvenido- dijo Isadora alzando la voz una vez más -Mila y él se conocen.
Ella esperó unos segundos hasta que dos hombres se acercaron a la mesa. La mirada dudosa de Sergio recorrió el lugar hasta que su mirada se posó en ella con reconocimiento, una extraña sonrisa se extendió por su rostro, pero por alguna razón notó que no le llegaba del todo a los ojos. Los observó acercarse hasta que Cameron regresó a su puesto y Sergio se quedó de pie en el mismo lugar.
-Siempre es un placer verte, Sergio guapo- saludó Isadora con una sonrisa que conocía bien.
-Lo mismo digo- respondió Sergio dándole un beso delicado en la mejilla.
Mila supo en ese segundo que aquella relación tenía muchos tonos de intimidad que no conocía y sentía cierta curiosidad. Fue entonces que Sergio se sentó a su lado y la observó con esa intensidad depredadora que ya conocía, sus pezones se alzaron como siempre lo hacían y él sonrió complacido con la respuesta de su cuerpo.
-Te iba a escribir cuando saliera de aquí, preciosa- le dijo Sergio -este era mi último compromiso del día, es toda una casualidad verte en esta mesa. Aunque conociendo a este par, no resulta tan extraño.
-¿Qué puedo decir?- Comentó ella con algo de ironía -soy una aventurera, tú lo dijiste.
-Eres una golosa- le susurró él con una sonrisa deseosa.
Ella se ruborizó con fuerza al sentir la humedad crecer entre sus piernas, pudo percibir todas las miradas sobre su cuerpo y eso solo la hizo más sensible a la excitación. Sus miradas se conectaron unos segundos antes de que las voces volvieran a escucharse.
-¿Quieres pedir algo?- Los interrumpió Cameron -así podemos terminar esos asuntos de los que me hablaste y quedarás libre para esos planes que no podías postergar.
-No podía dejar a Mila plantada- afirmó Sergio con algo en la voz que la tensó de un modo incómodo. Era como si sus afirmaciones quisieran dejar un mensaje sobre la cercanía que existía entre ellos y no entendía la razón.
-Así que ustedes se conocen un poco más que íntimamente- soltó Isadora con los ojos sobre ellos -eso es realmente interesante.
El silencio que siguió fue como un interludio donde todos se evaluaban. Las miradas eran intencionadas y cargadas.
-Aceptaré el almuerzo- afirmó Sergio con una sonrisa antes de distraerse con el menú.
Mila intentó regresar a la conversación ligera y fue como si por acuerdo tácito todos decidieran lo mismo. Cameron volvió a hablar e Isadora reía con ella, unos minutos más tarde se hizo la nueva orden y esperaron con la misma cadencia de interacción que llevaban hasta el momento. Unos minutos más tarde la tensión del inicio se relajó y todos comenzaron a hablar con ánimo, cuando la comida llegó, Sergio fue a recibirla. Finalmente almorzaban mientras Cameron y Sergio discutían sus asuntos, Isadora comentaba mil cosas con ella haciéndolas reír.
El vino llenaba sus manos en copas cuando los platos estuvieron vacíos en la mesa, estaban recostados en los espaldares de sus sillas.
-Supongo que pronto tendremos que dejarlos ir- comentó Isadora.
-Lamentablemente- afirmó Sergio con firmeza.
Y allí estaba ese tono de reto que ella seguía sin comprender. Cameron miraba con atención los gestos de Sergio y su esposa, sentía como si hubiera algo oculto bajo las sombras de cada palabra. Era intrigante, pero al mismo tiempo resultaba incómodo porque era como si cada uno pudiera llevarse muy bien mientras que en un segundo todo cambiaba para dejar claro una extraña resistencia que los mantenía alejados. Era demasiado complicado para ella.
-Creo que necesito ir al baño- interrumpió ella con una mueca.
-Te acompaño- ofreció Isadora con una sonrisa.
Se levantaron alejándose de la tensión de la mesa, ella siguió a la mujer hasta unos pasillos que se abrían en dirección a una puerta que era la entrada que buscaba. Se lavó las manos antes de colocarse un poco de agua en el rostro y el cuello, escuchó a Isadora seguirla, pero decidió ignorar ese hecho. Respiró profundamente sin importarle lo que la mujer pudiera pensar de ella antes de encerrase en uno de los cubículos del baño, sin pausa se colocó de nuevo la parte superior de su bikini que hasta ese momento había quedado olvidada.
Era como si su mente le pidiera un poco de rebelión, era obvio que allí pasaba algo, pero nadie decía una sola palabra y no le gustaba ni un poco sentir que molestaba en un lugar donde se suponía ella era invitada. Se anudó los lazos alrededor del cuello y espalda revisando que todo estuviera en su sitio antes de enfrentarse a Isadora una vez más. Al salir la mujer la miró con sorpresa en los ojos, sospechó que las palabras estaban en sus labios, pero estas nunca salieron cuando sus miradas conectaron.
En el mismo silencio se dirigieron de regreso a la mesa, dos pares de ojos tensos se voltearon hacia ellas y la observaron detenidamente en cuanto notaron que ella se sentaba una vez más, pero vestida con la poca ropa que había llevado. Nadie dijo nada durante lo que pareció una eternidad, Mila se inclinó para tomar la copa de vino que había dejado olvidada en la mesa esperando que alguien se atreviera a decir una sola palabra.
-Y…- intentó Isadora -¿cómo se conocieron ustedes dos?
Sergio le lanzó una mirada aunque no contestó.
-Bueno eso depende- ofreció ella mirando a través de sus pestañas aunque sin una pizca de gracia.
-¿De qué?- Siguió la mujer.
-De lo que haya sucedido entre ustedes tres- afirmó ella dejándola sin palabras.
De nuevo tres pares de ojos se posaron en su figura y ella sonrió a medias. Llenó su copa una vez más antes de recostarse cómodamente.
-¿Nadie dice nada?- Siguió Mila con una sonrisa -supongo que mi historia no era tan interesante entonces.
Sergio se volteó hacia ella en ese segundo.
-Es complicado- afirmó él a media voz pidiéndole comprensión con la mirada.
Ella nunca había sido una persona suave, siempre se mantenía firme cuando algo la incomodaba, pero aquella mirada estaba tan cargada de historia que no pudo si no asentir con lentitud. Los ojos de Sergio se llenaron de gratitud y ella sonrió sintiéndose un poco mejor. Detestaba aquella tensión, sabía que había contribuido a que la situación se tornara silenciosa y pesada, pero siempre había forma de cambiarlo.
-Sergio me espió un poco y luego me acosó- soltó ella de pronto haciendo que todos los ojos se abrieran con asombro antes de escuchar las risas.
-No puedo creer que lo hicieras- se quejó Cameron sin dejar de reír -pensé que lo decías en broma, las veces que lo mencionaste.
-Esta vez fue imposible no hacerlo, lo juro- se defendió Sergio -cuando alguien decide hacer algo muy sensual en un balcón bastante público, es imposible no quedarse mirando.
Cameron e Isadora se voltearon hacia ella con el deseo creciendo de nuevo en sus miradas. Ella solo pudo reír.
-En mi defensa había algo excitante en ese balcón, en todo caso es culpa de ustedes- afirmó ella haciendo que las risas crecieran una vez más -además, eso no justifica el acoso prolongado.
-Y volvemos a ti- dijo Isadora en dirección a Sergio.
-Hay oportunidades que no puedes dejar ir- confesó Sergio como si no hubiera problemas en sus palabras -y definitivamente no puedes dejarle todo al destino. Hay que actuar.
-En eso tienes razón- convino Isadora lanzándole una mirada ardiente que la hizo sonrojarse.
Sergio la miró con una media sonrisa y ella no pudo evitar reírse descaradamente.
-Creo que has tenido una tarde bastante intensa, preciosa- le dijo Sergio con curiosidad en los ojos -sé que eres aventurera, pero no creí que tu curiosidad llegara hasta ese punto.
-Hay muchas cosas que no conoces de mí- soltó ella con un reto sensual que no pasó desapercibido.
-Supongo que tengo que tomarme la tarea de descubrirlo- siguió él -y lo haré.
Ella se estremeció bajo su mirada depredadora antes de que la conversación siguiera. Nunca se hubiera imaginado que el ambiente cambiaría tan drásticamente, entendía que no todo podía ser explicado, pero al menos se sentía mejor. No aceptaría que sus vacaciones se vieran empañadas por nada, eso era inaceptable.