Chapter 45: Capítulo 44.

DOS MESES DESPUÉS.

Maxine.

El segundo semestre está trascurriendo con total normalidad, aunque debo aceptar que últimamente es más difícil que de costumbre, casi como si los profesores quisieran hacernos sufrir por haber estado perdiendo el tiempo durante los dos meses de vacaciones de mitad de año.

El problema es que mis vacaciones no fueron demasiado placenteras, entre las peleas, las fiestas, el alcohol y todas las estupideces que cometí, fue literalmente imposible descansar.

Es que aún recuerdo como si hubiera sido ayer la última noche en que estuvimos en Honolulu, recuerdo la humillación al haberle pedido a Trevor que me besara, recuerdo lo mal que me sentí cuando dijo que no iba a hacerlo, y lo peor de todo fue lo que vino después, el jodido vomito, creo que nadie nunca me había visto en un estado tan deplorable.

–¿Irás con alguien a la fiesta de disfraces? – le pregunto a Trevor mientras sale de su habitación.

– No lo sé, ¿Por qué? ¿Tienes alguna idea en mente? – me pregunta de manera socarrona – ¿Tú iras con alguien? Avísame, porque siempre podríamos conseguirle un boleto a juan, el de Hawái, estoy seguro de que a él no le importaría acompañarte – dice, bromeando.

Yo niego con la cabeza, ruedo los ojos y Trevor suelta una carcajada, desde que llegamos del maldito viaje ha estado burlándose de mí siempre que tiene oportunidad, aunque en realidad a mí no me molesta, que se burle de mi es mejor a que pelee conmigo.

–¿Sabes qué? Muérete – siseo y abro la puerta del departamento.

–¡Nena! – chilla Tara emocionada mientras entra con una maleta, resulta que uno de los talentos ocultos de Tara es el maquillaje y me convenció de maquillarme como cleopatra para la fiesta de disfraces.

¡Ya lo sé! ¡Ya lo sé! Siempre digo que no voy a volver a ir a fiestas y que dejaré de tomar licor, pero no puedo hacerlo cuando mi mejor amiga es una adicta a las fiestas y mi compañero de departamento es un jodido fiestero y casi alcohólico.

– Las dejaré a ustedes con su circo – Trevor me sonríe, pero no es una sonrisa de burla o una pervertida, es una sonrisa natural que delata sus dientes perfectos.

Trevor es divino, realmente divino.

Yo me quedo mirándolo fijamente como una idiota y él tampoco despega sus ojos de mí.

–¿Seguirán viéndose fijamente como unos tontos o qué? – nos interrumpe Tara.

Trevor niega con la cabeza, se despide de nosotras dos y entonces sale del departamento.

– No quiero que metas a Adam en nada raro – le grita Tara antes de que Trevor se vaya.

–¡Qué lástima! Yo que estaba pensando llevarlo a un club de strippers – responde Trevor y Tara le tira un cepillo, pero él cierra la puerta y el cepillo de peinar no alcanza a golpearlo.

– Tienes que explicarme ya que fue todo eso.

–¿Todo qué? – me recojo el cabello y me limpio la cara con una toallita húmeda para que Tara pueda comenzar con el maquillaje.

– Todas esas miraditas, no estoy ciega Maxine.

– No han sido nada.

–¿Entonces porque te sonrojas?

–¡No estoy sonrojada!

–¡Por supuesto que sí!

Tara comienza a burlarse de mí y yo me quedo en silencio porque ella empieza a ponerme todo el maquillaje.

Las cosas con Trevor han estado raras últimamente, pero no raras incomodas, o molestas, solo diferentes, él parece más relajado a mi alrededor y yo me estoy empezando a dar cuenta de que cada vez soy más obvia con los sentimientos que tengo por él.

Y en parte lo agradezco, ya no quiero ocultarlo más, me gusta Trevor Scott, quiero que este conmigo las veinticuatro horas de los siete días de la semana, y no me interesa ocultarlo, no hay ninguna razón para hacerlo. Desde que volvimos del viaje tampoco he vuelto a saber nada mas de Nick, él no me ha escrito ni llamado y por supuesto yo tampoco lo he hecho, y las pocas veces que he ido a casa él no ha estado allá, asi que nuestro contacto ha sido completamente nulo.

–¡Ya estás lista! – chilla Tara y yo me miro al espejo.

Mi rostro se ve precioso, Tara me puso pestañas postizas, me hizo un delineado, puso iluminador en mis pómulos y un labial rojo cereza que resalta el color de mi piel.

–¡Estás divina! – dice con esa voz aguda de ella y me abraza – ahora ve a vestirte mientras yo me maquillo, tenemos un par de galanes a lo que impresionar – ella me mira de forma coqueta.

– Yo no tengo ningun galán.

–¡Maxine! Si esta noche no terminas en la cama con Trevor Scott entonces te declararé una decepción para todo el género femenino.

Yo niego con la cabeza y voy a mi habitación, una vez allí me suelto el cabello que esta extremadamente liso, y me pongo el vestido blanco de cleopatra, es precioso, es lindo, sensual pero no demasiado obsceno, está perfecto para mí.

Después de un par de horas más Tara y yo salimos del departamento, Tara está vestida como diosa griega y yo como cleopatra. Cuando llegamos a Greenbee entramos enseguida en el lugar que esta abarrotado de gente. Todo el mundo esta disfrazado, y las luces de neón verdes y naranjas combinadas con la oscuridad le dan un ambiente espeluznante al bar.

–¡Nena! creo que vi a Adam, ¿Vienes conmigo?

– No, ve tu con él, yo iré por un trago – ella asiente con la cabeza y se mueve entre las personas para alcanzar a su hombre.

Yo me quedo allí de pie donde estoy, hasta que escucho una voz masculina que me habla muy cerca al cuello – ¿En qué puedo servirte? – pregunta.

Me doy la vuelta y veo a Trevor frente a mí. Está usando una especie de falda que tiene amarrada en la cadera, su pecho está completamente desnudo y en el cuello tiene mucha joyería dorada, yo me burlo de él, lo miro a los ojos y me fijo en que tiene delineador negro en la línea de agua.

–¿Qué demonios se supone que eres?

Él sonríe de medio lado, me agarra por las caderas y se junta a mí.

– Considérame un servidor – me dice al oído, haciendo que una corriente eléctrica me atraviesa el cuerpo.

–¿Y qué clase de servicio se supone que haces para mí?

Trevor me agarra aún más fuerte – el que tú quieras – él muerde el lóbulo de mi oreja y yo cierro los ojos por placer.

–¿Estás seguro de eso?

– Pídeme lo que quieras, yo me encargaré de dártelo – la insinuación suena deliciosa.

Trevor y yo nos movemos al ritmo de la música, la canción que está sonando es provocativa y el baile lo es aún más, sobre todo porque Trevor baila como los mismísimos dioses.

Yo miro a mi derecha y veo que hay un par de chicas viendo la espalda de Trevor, están cuchicheando y una de ellas incluso se está mordiendo el labio, prácticamente están botando la baba, lo que hace que me dé un ataque de celos.

– No me gusta tu disfraz – digo haciendo un puchero.

Él frunce el ceño – ¿Por qué no?

– Deja muy poco a la imaginación – señalo con la cabeza en dirección a las chicas y él voltea a verlas.

Trevor suelta una carcajada.

–¿Estás celosa?

– Puede ser.

Él me mira fijamente y entonces me besa, aprieta mi cuerpo contra el suyo sin dejar de moverse, lleva una de sus manos a mi cuello y enreda sus dedos en mi nuca, profundizando aún más el beso, Trevor chupa y muerde mi labio inferior y yo me pierdo en su sabor de cigarrillo, menta y aguardiente. Siento que mis piernas fallan, y por un momento siento que estoy a solas con él, como si todo mi mundo se redujera a Trevor Scott.

–¿Crees que eso sea suficiente para que se den cuenta que no estoy interesado? – pregunta con la voz ronca.

– Puede que sea suficiente para ellas, pero para mí no – me muerdo el labio – vamos a casa – le pido.

–¿Recuerdas lo que te dije en Hawái? Yo no soy el tipo que tiene novias, Max, no quiero herirte.

– No me importa, yo no quiero que seas mi novio, yo solo quiero esta noche.

–¿Estás segura?

– Deja de preguntarlo y vámonos.

– Si vamos a hacer esto tenemos que poner reglas.

–¿Reglas? Pensé que esa palabra no estaba en tu vocabulario, pensé que tu solo vivías el momento.

–¿Sabes qué? Al demonio todo, vámonos – Trevor me toma de la mano y nos movemos en dirección a la salida.

Por un segundo me da miedo que al estar al aire fresco nos arrepintamos, pero en cuanto veo sus ojos brillantes, entiendo que no hay reversa para lo que vamos a hacer. Trevor me lleva en su motocicleta hasta el departamento.

En cuanto entramos él no lo duda y comienza a desnudar mi cuerpo, me quita el vestido blanco y yo me quito los zapatos de tacón, Trevor me besa en los labios y después desciende hasta mi cuello, siento que mis rodillas fallan y respiro con dificultad, estoy agitada, excitada, y emocionada, todo al mismo tiempo.

Llegamos a trompicones hasta la habitación de él, Trevor me tumba en la cama, se quita la ropa interior y se incorpora encima de mi cuerpo, me acaricia con suavidad y necesidad por todo el cuerpo, vuelve a besarme y hace un recorrido de besos calientes a través de mi abdomen.

Trevor besa sobre el elástico de mis bragas y yo siento mi centro palpitando de placer, sé lo que está a punto de hacer y me siento nerviosa, el único hombre con el que he tenido sexo ha sido con Nick, y él nunca me hizo un oral, asi que estoy a la expectativa. Trevor me quita las bragas y abre mis piernas, comienza a dar besos en mis muslos hasta que llega a mi zona intima.

Su barbilla incipiente hace que me dé cosquillas, pero suelto un grito ahogado y agarro las sábanas con fuerza en cuando siento su lengua acariciando mi clítoris hinchado.

Arqueo la espalda mientras él continua con su placentero trabajo, me retuerzo sobre las sábanas y veo su mirada inyectada en fuego desde donde estoy. La vista de Trevor en medio de mis piernas es la imagen más erótica que he visto nunca.

Siento que mi cuerpo se dobla de placer y me corro, Trevor sonríe de manera diabólica y entonces se posiciona frente a mí.

-Me gusta verte asi, me gusta saber que soy yo quien causa todo esto en ti, me gusta sentirte – gruñe y me besa – amo la forma en la que te sonrojas.

El miembro de Trevor se ubica y comienza a entrar en mí, lo hace despacio, disfrutando cada parte del proceso mientras yo siento que mi cuerpo se adapta a él, sus embestidas son rítmicas y perfectas.

Yo suelto un gemido en su oído y él hace un sonido gutural.

– Amo el sonido de mi nombre entre tus labios.

– Y yo te amo a ti – balbuceo.

¿Yo dije eso? ¿Dije que lo amaba?