Top secret

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Daniel Sanders es un agente de las fuerzas especiales que se enfrenta al caso más difícil de toda su carrera; debe investigar la desaparición de unos oficiales de policía, pero pronto se da cuenta que no todo es lo que parece porque todo tiene un secreto.
Acompaña a Daniel a descubrir los diferentes secretos ocultos.

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Daniel Sanders es un agente de las fuerzas especiales que se enfrenta al caso más difícil de toda su carrera; debe investigar la desaparición de unos oficiales de policía, pero pronto se da cuenta que no todo es lo que parece porque todo tiene un secreto.
Acompaña a Daniel a descubrir los diferentes secretos ocultos.

Capítulo 01. Felotimo City

Es el año 1988, nos encontramos en la Ciudad Felotimo; esta es una ciudad argentina ubicada en el partido de Adamastor en la provincia de Buenos Aires, perteneciente a la zona oeste del Gran Buenos Aires.

Los habitantes de Ciudad Felotimo no podían decir que estuvieran orgullosos de vivir en un lugar como este, por mala suerte para los que viven aquí. La mayoría de las calles no están pavimentadas, son sucias calles de tierra cuya suciedad y polvo vuela los días de viento de tal forma que recuerda a las tormentas de arena en el desierto.

La tasa de criminalidad y corrupción de Felotimo eran las más altas de toda la provincia del mundo. De hecho, es algo que era comentado en los canales de noticias de los demás países del resto del mundo.

Solo en esta ciudad los criminales que son arrestados salían minutos después de haber sido arrestados para continuar con sus "Actividades".

Que las personas desaparecieran o aparecieran muertos no era nada nuevo tampoco, en realidad, literalmente era algo que sucedía todos los días.

Definitivamente la Ciudad Felotimo es un lugar donde nadie quiere estar, ¿¡Quien quisiera estar en un lugar así?!. Si sus habitantes pudieran elegir estarían en cualquier otro lugar menos ahí, ese es el principal problema que nadie pudo ni puede elegir eso y irse no es algo que muchos tengan al alcance de la mano.

Una excepción podrían ser el señor y la señora Sanders, que vivían en la calle Bob Finger al número 320 perteneciente al km 30 de la ciudad de Felotimo. Eran personas que tenían fe en la ciudad y en sus habitantes.

La fe y la esperanza era algo que la mayoría de los habitantes de Ciudad Felotimo había perdido hace mucho. Las personas ni siquiera sabían lo que significaban las palabras "fe" y "esperanza", ellos solo conocían la palabra miedo.

El señor y la señora Sanders son una pareja que lleva dos años de casados, ellos son el tipo de personas que en esta ciudad son un caso especial y casi único. Ellos tenían algo que a muchos les faltaba y no era dinero ni nada por el estilo, es más, ellos tenían un estilo de vida de clase media, no eran de clase alta ni tampoco tenían lujos.

Era una pareja normal que asistía a la iglesia cada domingo. Pero ellos no iban a la iglesia porque creyeran en esas cosas, a ellos les parecía una tontería fantasiosa.

A ellos les gustaba ir porque al rodearse de otras personas que también tenían fe aunque fuera a algo diferente los hacía sentir que no estaban solos y que todo valía la pena.

Ellos tenían fe en que las cosas mejoren y eso era lo que los hacía especiales. Cuando la gente que estaba con ellos en la iglesia pensaba en la segunda venida de Jesucristo, el señor y la señora Sanders pensaban en la primera venida de la paz.

El señor Sanders era un hombre pelirrojo, de piel clara con cuerpo esbelto y bastante alto, el medía exactamente 1.91 de altura, lo que le era muy útil ya que era un orgulloso miembro de las fuerzas especiales que está a punto de retirarse a sus 28 años y después de 9 años de servicio. La señora Sanders por otro lado era una mujer de 27 años de 1.65 de altura con cabello rubio, piel clara y de complexión robusta o como a ella le gustaba decir; es una mujer de "de huesos anchos".

Su complexión era algo que era difícil de creer ya que ella era una gimnasta profesional ¡y era considerada por muchos una de las mejores!.

Eso se debía principalmente a su hipotiroidismo que la hacía tener un aumento inexplicable de peso, pero eso no la detenía de hacer lo que le gustaba y de hacerlo mejor que cualquier mujer esbelta.

Un lugar en la ciudad que también alberga esperanza es el orfanato Hoffnung ubicado en la calle Bill Kane en la ciudad Felotimo. Este orfanato es un lugar especial, es aquí donde los niños tienen esperanza de encontrar su nueva familia.

Si bien por fuera el orfanato Hoffnug parece un lugar lúgubre por dentro ese lugar cuenta otra historia. Al recorrer sus pasillos se puede apreciar en las paredes los dibujos de los niños que estuvieron y están en el orfanato.

Los dibujos se conservan enmarcados como obras de arte preciosas, tanto así que las personas al caminar por ahí sienten que caminan en una galería de arte.

Los dibujos y pinturas que los niños hacen con entusiasmo los acompañan al encontrar su familia porque la tradición del lugar es que cuando un niño es adoptado la familia se lleva como regalo la "obra de arte" hecha por el niño elegido.

En el patio se pueden apreciar hamacas y un tobogán como si se tratara de una plaza, todo pensado por los trabajadores del lugar para que los niños tuvieran una alegría y pasaran una buena estadía mientras estuvieran ahí.

Muy buena estadía, en realidad demasiado buena, tanto así que los niños más pequeños no tenían mucho interés en ser adoptados y cuando pasaba veían hacia atrás al alejarse de su "lugar de diversión".

Todo eso es gracias a los empleados que tuvieron que hacer colectas y pensar en ideas para que los niños tuvieran una alegría ya que el gobierno no brinda ningún apoyo al orfanato.

Nuestra historia comienza cuando un día el señor y la señora Sanders detienen su auto Plymouth Junkerolla color gris frente a este orfanato con la intención de adoptar un niño.

Esta es la principal razón por la que el señor Sanders iba a dejar de ser un agente de las fuerzas especiales para ser forense, él no quería que su familia viviera con preocupación de que un día a él sucediera algo malo y en esa ciudad lo malo era algo muy normal.

En una de las habitaciones nos encontramos a un pequeño niño de aproximadamente 10 años, 10 años recién cumplidos este día (7 de agosto). Él es un niño de complexión delgada, tiene cabello corto de color castaño claro, piel clara y ojos color café oscuro.

El niño se encuentra sentado frente a la ventana que da al patio de juegos, desde ese lugar observa cómo juegan los otros niños.

Es un ritual que se repite cada día en esa fecha, ya que un 7 de agosto hace 10 años fue dejado en un canasto en la puerta del orfanato. Siendo apenas un niño de unos pocos meses fue dejado solo con una nota únicamente que decía:

Cuiden bien al pequeño Daniel.

Daniel no celebraba su cumpleaños, ese día sentía que no tenía nada que celebrar. ¿Celebrar que? ¿que fui abandonado? Pero ese día todo cambió con la llegada del señor y la señora Sanders.

-Hola pequeño, ¿como estas?.

Daniel escucha que dice una voz que provenía detrás de él. Aunque él permaneció sentado, su corazón dio un brinco de emoción al escuchar esa voz hablarle y ¡hablarle a él! (El era el único niño que ese día estaba adentro ya que ningún otro niño quería perderse ni siquiera un día de juegos).

¿Le estaban hablando a él?, ¿Sería posible eso? Pero entonces pensó que tal vez entró alguno de los niños que jugaba afuera sin que él lo notara, de ser así era a ese niño al que le hablaban y no a él.

El niño se encogió de hombros bajando la mirada con resignación ¿a sus 10 años quien lo adoptaría? Normalmente los niños que más eran adoptados eran los más pequeños, niños de 5 o 6 más o menos y había dos o tres niños de esa edad en el orfanato.

Dudo un instante en darse la vuelta, pero al final lo hizo lentamente. Cuando volteo a ver su asombro fue inmenso al ver que efectivamente la alegre y sonriente pareja lo observaba a él.

Ambos estaban usando ropa típica de los 80; el hombre usaba una camisa con corbata que usaba junto con tirantes, mientras que la mujer usaba un traje con grandes hombreras.

El niño se levanta de la silla y se queda de pie junto a esta mirando hacia la feliz pareja. El señor y la señora Sanders se acercan hasta quedar frente a él, es entonces cuando el señor Sanders se arrodilla frente al pequeño Daniel y con una sonrisa extiende su mano hacia él en tono amistoso.

-Hola amiguito, mi nombre es Tobias, ella es mi esposa Graciela. -Le dice el señor Sanders a Daniel mientras tiene su mano extendida frente a él.

Daniel se da cuenta que tiene se boca abierta, en realidad la había tenido abierta desde que se levantó de la silla así que la cerró.

-Ho-Hola!.. -Respondió Daniel con una mezcla de emoción y timidez.

-Ella se llama Graciela. -Responde Tobias Sanders mientras señalaba a la señora Sanders.

-Hola, encantada de conocerte. -Le dice Graciela a Daniel con una gran sonrisa.

-Hola.. -Le dice Daniel a Graciela.

Este era un momento fantástico, tanto que cuando Daniel bajó la mirada se dio cuenta que todavía estaba estrechando la mano de Tobias quien le sonríe cálidamente. Al darse cuenta Daniel soltó la mano de Tobias, era tal la emoción del niño que no se daba cuenta que le seguía sujetando la mano.

-¿Vos cómo te llamas?. -Le pregunta Tobias a Daniel mientras vuelve a ponerse de pie.

-Me llamo Daniel.-Responde Daniel a Tobias.

Graciela se acerca a Tobias y tomando su mano con cariño le susurra algo al oído. Luego de lo que Graciela le susurra Tobias le sonríe y asiente con su cabeza para luego volver a ver a Daniel.

-Bien amiguito, mi esposa Graciela y yo estamos buscando completar nuestra familia y nos preguntamos ¿qué te parecería formar parte? -Le pregunta Tobias a Daniel

Daniel no pronuncia palabra alguna, tenía tantas cosas que quería decir que se le mezclaban todas las palabras en su cabeza; por un lado quería agradecer, pero también quería decir que si, también quería preguntar porque lo eligieron a él.

Intenté responder pero como fue todo junto y al mismo tiempo así que cuando hablo solo se le escuchó susurrar algo que sono parecido a yogamoso o algo asi.

Tobias rió entre dientes.

Se le hizo evidente el nerviosismo del pequeño Daniel.

-Es un si? -Le preguntó Tobias en tono amable.

-Si! -Respondió Daniel con emoción.

Daniel abrazo a Tobias apoyando la cabeza en su cintura. Tobias sonrió observando a Daniel y luego levantó su mirada en dirección a Graciela quien le respondió con una cálida sonrisa.

-Nos dijeron que hoy es tu cumpleaños y que no estás acostumbrado a celebrarlo pero si te parece bien podemos celebrarlo hoy. -Le dice Tobias a Daniel quien levanta la mirada para observar a Tobias.

La cara de Daniel se iluminó con una gran sonrisa y asiente con su cabeza. Ese ya no era un día triste para él, al contrario era un día que valía la pena recordar y ahora si tenía algo que celebrar.

De repente se oye un sonido bajo, al principio es muy bajo para distinguirlo, pero se va haciendo cada vez más fuerte.

Es música, aunque no cualquier música a Daniel le tomó unos segundos recordar qué sonido es.

Sus ojos se abren estando en su cama, hoy en la actualidad es lunes del año 2022. Un adulto Daniel de 44 años se despierta por el sonido de su alarma.

Daniel ahora es un hombre que tiene un bigote chevron, cabello rapado estilo militar pero algo largo en la parte de arriba que peina hacia atrás. Acababa de tener un sueño maravilloso del día en que conoció a sus padres adoptivos, aunque Daniel no los llamaba padres adoptivos, para Daniel tanto Graciela como Tobias eran sus verdaderos padres.

Daniel no tenía el más mínimo interés en conocer a sus "progenitores" como él los llamaba ya que para él esas personas no son sus padres y es que ¿Se le podía llamar padre a unas personas así? Daniel no creía eso.

Mayor parte de su infancia se sintió mal porque sus padres no regresaron a buscarlo, pero él mismo estaba y aún está agradecido por eso.

Daniel prefería no ver no cruzarse nunca con las personas que lo abandonaron ¿que le dirían? ¿que no tenían dinero? o tal vez dirían que no querían ser padres. Tal vez eran jóvenes cuando él nació, ¿¡Y Que?! Pensaba Daniel; habiendo tantos metodos anticonceptivos, habiendo la posibilidad incluso de esterilizarse ambos resulta que Daniel terminó abandonado como un perro porque sus padres eran unos inútiles irresponsables que seguramente culpan a la sociedad de que ellos no tuvieron las neuronas suficientes para cuidarse o aguantar la calentura.

Algo de lo que Daniel pensaba de niño en el orfanato eran las excusas que sus padres les pondria y los insultos con los que el les respondería, él odiaba el hecho de que hayan padres que regresan a buscar a sus hijos y se los quitan a la gente que los adopta ¡Que poca vergüenza!.

Tiran a los niños como si fueran cachorros que dejan en una caja frente a la puerta del veterinario y después creen que tienen algún derecho de decir que son padres.

Daniel se llevaba de enojo cada vez que recordaba eso y en las noches del día de su cumpleaños pensaba las cosas que le diría a sus padres si alguna vez iban a buscarlo.

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